Acerca de la gran ramera o Sodoma del libro del Apocalipsis

(Diálogo inspirado en el encuentro 

entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)

 

JUNTOS: (Felipe y Etíope): Para recibir a Jesucristo no puedo difamar ni ofender a su Iglesia, que es también la mía. Quien la llame de este modo está ofendiendo a su propia madre. El mandamiento del amor significa respeto a las demás personas y más aún a una comunidad de fe; no puedo hablar mal de ella y menos si soy consciente de que no la conozco bien. La ignorancia puede llevarnos a cometer muchísimos errores que enmendar luego nos pueden costar muchas lágrimas. Nunca saldrá de mis labios decir que la Iglesia Católica es prostituta, ramera, la gran Sodoma o Babilonia; más aún si no lo he comprobado por mí mismo, sino que son cosas que he escuchado decir de ella.

Soy consciente de la inexistencia de alguna cita bíblica que diga: “La Iglesia Católica es la gran ramera del Apocalipsis”. Reconozco que tales calificativos presentes en el Apocalipsis no están dirigidos hacia una Iglesia sino hacia las ciudades de Roma y Jerusalén.

ETÍOPE: ¿A quién se refiere el Capítulo 17 del Apocalipsis cuando habla de la Gran Ramera?

FELIPE: Los signos hablan por sí solos; según el Apocalipsis la gran ramera tiene 7 cabezas o 7 montes (Ap 17,9); las ciudades de Roma y Jerusalén están rodeadas exactamente por siete montes cada una. Las siete colinas de Roma son: Quirinal, Viminal, Capitolina, Esquilina, Palatina, Celia y Aventina. Curiosamente, el Vaticano, sede de la Iglesia Católica, no ocupa ninguna de las siete colinas de Roma, ya que se encuentra al occidente del rio Tíber, mientras la antigua Roma con sus colinas está al este del Río. También dice que tiene 7 reyes; estos son: Rómulo (753 a. C.-716 a. C.), Numa Pompilio (715 a.C.-674 a. C.), Tulio Hostilio (673 a. C.-642 a. C.), Anco Marcio (642 a. C.-617 a. C.), Tarquino Prisco (616 a. C.-579 a. C.), Servio Tulio (578 a. C.-535 a. C.), Tarquinio el Soberbio (535 a. C.-510 a. C.).

ETÍOPE: No entiendo porque hay personas que dicen que se refiere a la Iglesia Católica si nosotros tenemos solamente un rey que es JESUCRISTO.

FELIPE: Te garantizo una cosa, amigo Etíope. Al leer con profundidad las Escrituras el Espíritu Santo te moverá a unirte en inmenso amor a todos nuestros hermanos de la Iglesia Católica que en aquellos momentos entregaban su vida por Cristo en el martirio (Ap 18,24)Estudia un poco la historia y aprenderás que la estructura religiosa y gubernamental que dominaba a Roma y a Jerusalén estaba plagada de todo lo necesario para ser calificada como Sodoma, Gran Babilonia, Gomorra, ramera, entre otros.  Recordemos que Jesucristo fue crucificado en la ciudad de Jerusalén; también allí la persecución de la Iglesia ocurría bajo la autoridad de Roma y fue allí donde la ramera cometió la más grande abominación: la crucifixión del Redentor, la destrucción del Templo; y Jerusalén es conocida también como “la ciudad de las 7 colinas” (Ap 11,817,9)De igual modo recordemos que Jesucristo acusó la perversión de Jerusalén: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus polluelos debajo de sus alas, y tú no has querido!” (Lc 13,34 y Mt 23,37).

Los títulos de la ramera y la Gran Babilonia, lejos de referirse a la Iglesia, identifican a sus enemigos. La Iglesia está en oposición a la ramera y sufre martirio en sus manos; Domiciano encabeza esta persecución. El Apocalipsis honra a la Iglesia por su fidelidad al Señor hasta dar su sangre por El en esta lucha: “y observé que la mujer se había embriagado con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús.” (Ap 17,6). Hay un paralelo con la antigua Babilonia donde los judíos Sidrac, Mesac, Abdénago y Daniel se mantuvieron fieles ante la amenaza del martirio. Ahora es la Iglesia la que sufre en sus mártires.

ETÍOPE: Me estoy dando cuenta que quienes interpretan a la ramera como si fuese la Iglesia Católica no tienen el más mínimo fundamento bíblico.

FELIPE: Eso, por una parte. También creo que hay quienes utilizan tal difamación como una excusa para justificar su ruptura con la Iglesia y desentenderse de sus compromisos con Dios como católicos. Es interesante notar que muchísimos que tienen como héroe y profeta a Lutero no saben lo que él mismo afirmó acerca del libro del Apocalipsis. Veamos lo que dijo: “A mi parecer [el libro del Apocalipsis] no tiene ningún signo de carácter apostólico o profético… cada quien tiene su propio juicio acerca de este libro; yo personalmente siento antipatía por él, y eso para mí es razón suficiente para rechazarlo”[1].

[1] Sammtliche Werke, 63, pp. 169-170.


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La gran ramera del Apocalipsis.

 

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