Por Carol  Glatz Catholic News Service
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Ciudad del Vaticano, 27/11/17.-
Si la gente realmente entendiera que participar en la Misa es presenciar el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Cristo, entonces dejarían de tomar fotos, hablar, comentar y actuar como si fuese un espectáculo, así lo dijo el papa Francisco el 22 de noviembre durante su audiencia general semanal.

Continuando con su catequesis, estas fueron las palabras del Santo Padre:

Jesús está verdaderamente en la Eucaristía

Esto es la Misa: entrar en esta pasión, muerte, resurrección y ascensión de Jesús; cuando vamos a Misa es como si fuéramos al calvario, lo mismo.

Si la gente se diera cuenta de que Jesús está verdaderamente presente en la Eucaristía y está permitiendo que lo partan y que está derramando su amor y misericordia para todos, ¿nos permitiremos charlar, hacer fotografías, hacer espectáculo? No”, dijo el papa.

Seguramente estaremos en silencio, en el llanto y también en la alegría de ser salvados.

El Papa Francisco continuó su serie de charlas de audiencias sobre la Misa reflexionando sobre qué es realmente la Misa y porqué es tan importante.

Papa Francisco: La Misa es un evento vivo y presente

La Misa, como memorial, es más que recordar un evento del pasado, es hacer presente y vivo ese evento de una manera que transforma a los que participan.

La eucaristía es el punto central del acto salvífico de Dios, él dijo; es Jesús haciéndose presente en el pan, partido para nosotros, vierte sobre ustedes toda la misericordia y su amor, como hizo en la cruz, para renovar nuestro corazón, nuestra existencia y nuestro modo de relacionarnos con él y con los hermanos.

En Misa se participa del victoria del Resucitado

Cada celebración de la Eucaristía es un rayo de ese sol sin ocaso que es Jesús resucitado.

Participar en la Misa, en particular el domingo, significa entrar en la victoria del Resucitado, ser iluminados por su luz, calentados por su calor” el triunfo de Jesús.

Mientras Jesús va de la muerte a la vida eterna durante la celebración de la Misa, él “nos arrastra también a nosotros con él hacia la vida eterna.

Al derramar su sangre, nos libera de la muerte y del miedo a la muerte. Nos libera no solo del dominio de la muerte física, sino de la muerte espiritual que es el mal, el pecado, que contamina nuestra vida haciendo que pierda su belleza, vitalidad y significado.

Jesús nos quiere comunicar en la Eucaristía su amor pascual. Si lo recibimos con fe nosotros podemos también amar a Dios y a nuestro prójimo como él nos ha amado, entregando su propia vida.

Cuando la gente experimenta adentro el poder del amor de Cristo, entonces puede darse libre y plenamente a los demás, hasta a sus enemigos, sin miedo.