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La gente de esta generación se tapa los oídos para no oír a Dios.

Liturgia< ?>Apologética
De la Liturgia de la Palabra.
III Semana de Cuaresma. Ciclo B.
Fecha: 08 de Marzo de 2018

Comentario:
Veamos en que me baso para afirmar el título de esta publicación. Esta generación:

▪No quiere oír de familia; de fidelidad a Dios en el matrimonio hasta la muerte; y en su lugar, sólo quiere llamar ‘matrimonio’ cualquier antojo u ocurrencia afectiva.
▪No quiere que los niños y jóvenes escuchen la palabra de Dios en las escuelas, colegios y universidades; pero sí establecen como obligatorio en los sistemas y pensa educativos, lo que impone el lobby gay o la ideología de género.
▪Los gobernantes y políticos no quieren reconocer en las leyes, la presencia de la fe y doctrina cristiana; pero sí complace ideologías que han ocasionado la marginación y muerte de millares de seres humanos.
▪A la voz de la Iglesia fundada por Cristo la quieren, pero encerrada en las sacristías y con una mordaza en la boca, en cambio a cualquier farsante que improvisadamente se auto nombra y se auto envía como pastor, a ese sí corren a recibirle y a entregarle el dinero de la comida y sustento de sus propios hijos.
A esta generación, cabe de modo íntegro, la denuncia profética de Jeremías:

“…Les envié a mis siervos, los Profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: “Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca.” (Jer 7, 23-28).

Preguntas para compartir:

1. ¿Qué tipo de actitudes son sintomáticas de llevar endurecido el corazón ante la voz y el amor de Dios?

2. Si todos los que usamos la Biblia realmente escucháramos a Dios, ¿habrían miles y miles de sectas autodenominadas cristianas y divididas entre sí? Razona tu respuesta…

¿Quién hizo a Dios?

45-. Presentación: Estamos ante una pregunta que fácilmente se pudiera hacer quien aún conoce muy poco de Dios y que cree conocer mucho del mundo. Presentamos la respuesta que a esta inquietud nos ofrece un joven de Acción Católica en su libro ‘Cartas Apologéticas a mis compañeros de trabajo’. Copiamos de manera íntegra su desarrollo:

46-. ¿Quién hizo a Dios, Ser supremo?

a. Pregunta es ésta que sobra para aquellos que han comprendido lo que es Dios. Con todo, son muchos los incautos que en su ignorancia hacen esta pregunta: ¿Quién hizo a Dios? Pregunta vana. En vano buscas al autor de Dios.

b. Por muchas épocas que recorras hacia el pasado jamás te encontrarás con un punto en que algo eterno no existía, ni hallarás momentos en que ese Ser Supremo comenzó a existir; ya que, de darse ese caso, la “nada” hubiera sido el padre de este mundo contingente, lo cual es absurdo.

 47-. En vano preguntas quién hizo a Dios;

a. Porque Dios, como se definió a sí mismo en el Monte Sinaí, es El que es, es decir, el ser cuya esencia se confunde con su existencia. Por eso en vano buscas al autor de Dios.

b. Aunque recorrieras toda la eternidad en busca de la esencia del Ser, para luego inyectarla y crear así a Dios, es, precisamente, el ser por esencia, el ser cuya esencia se confunde con su existencia, el infinito océano o inmensidad del ser. Del poder infinito de esa esencia divina salió la existencia de los seres contingentes. Por eso, Dios podría dar la existencia a millones de criaturas, pues tiene capacidad para dársela, y es absurdo el pensar que pueda recibirla, siendo El, el mismísimo “Ser”.

c. Admite, por lo tanto, la eterna existencia del Ser supremo, que es Dios; porque de lo contrario tendrías que admitir, cono hemos dicho antes, el absurdo de que todo salió de la nada y este disparate no querría suscribir nadie.

48-. ¿Cómo existió eternamente?

a. ¿Por qué en lugar de la nada existió el ser? ¿Cómo se puede comprender su eterna existencia? Estás haciendo unas preguntas que siempre quedarán sin contestación, porque son preguntas muy subidas para la corta inteligencia humana; son verdades que no están contra la razón, pero sí sobre ella, para cuya comprensión haría falta la inteligencia de un Dios. Por eso, conténtate con lo que te voy a decir:

b. Dios nos ha dado una inteligencia capaz de comprender la necesidad de la existencia de un Ser Eterno, Inteligente, libre e inmortal, distinto e infinitamente superior a la materia, y esta misma inteligencia nos hace ver el absurdo que encierra la negación de esa gran verdad, ya que de lo contrario no tendría explicación posible la existencia de estos seres contingentes que constituyen el “Mundo”; ni se explicarían en el universo material y en el espiritual de nuestra inteligencia.

c. Esto te basta para comprender la existencia de Dios y no indagues más, sino confiesa y adora humildemente su eterna existencia; sirve y ama a ese Dios y tu recompensa será eterna. Y sólo entonces verás cosas que el ojo humano jamás vio, cosas que la inteligencia humana no pudo comprender, ni la imaginación pudo imaginar.

Entretanto, confiesa arrodillado a ese ser maravilloso, que es tu Dios, a ese ser de arrobadoras bellezas, que cuando le veamos cara a cara será capaz de extasiarnos y dejarnos arrebatados en contemplación sin que jamás nos canse, aunque hubiera mil eternidades para contemplarle.

Del protestantismo al ateísmo

Pbro. Héctor Pernía, mfc

El espejismo de ser cristianos y evangélicos.

(42) a. A muchos católicos que caen golpeados en la fe a causa de alguna frustración o decepción dentro de la Iglesia, el diablo les ofrece, como emboscada, salidas que más allá de las ayudas que les da para resolver alguna necesidad o problema, les conduce a grupos que en realidad son suyos, con nuevas doctrinas que les hacen creer que Cristo y la Iglesia Católica van por separado, y que separándose de esta Iglesia y yéndose a aquellos sitios de culto, están encontrando verdaderamente a Cristo.

b. Satanás ha sustraído elementos que la gente desconoce que son originarios de la Iglesia Católica, y los ha llevado para identificar y hacer funcionar sus propios sitios de culto, como señuelos de seducción para que muchos crean que es allá donde están los verdaderos cristianos y evangélicos.

Se ven lejos, pero viven cerca.

(43) a. A quienes se fueron a esas denominaciones les tiene secuestrada la mente. Tan seguros los hace sentir de estar con Cristo, que no les permite darse cuenta cuál fue la dirección que realmente tomaron: mientras más se apartan de la Iglesia Católica, más vecinos y cercanos se hacen de quienes hoy levantan la bandera del ateísmo. Veamos algunas pruebas:

b. Un protestante y un ateo común opinan así: ‘La religión no sirve para nada. Es mentira que Jesucristo esté vivo en la Hostia Consagrada, que exista el Purgatorio, que María, la madre de Cristo, sea Virgen, que exista el pecado original o el infierno, que las imágenes o que los santos sirvan de algo, o que a los niños se les deba bautizar’. Todo lo anterior, más el ataque al sacerdocio y a la Iglesia católica, de modo general, no tienen mucha diferencia entre ateos y protestantes. Un ateo diría: ‘Yo pienso igual, en muchas cosas, a esas personas que dicen ser ‘cristianas’. Lo que no entiendo es por qué siendo ellos supuestamente cristianos o evangélicos, y nosotros, siendo ateos, pensamos tan igual y tan diferente a los cristianos católicos en muchas cosas que ellos creen’.

El trayecto entre protestantismo y ateísmo es corto.

(44) a. Y es que no resulta difícil explicar el fenómeno: mientras más desvalijan y contrarían a la fe católica, lo que les va quedando de auténticamente cristiano es cada vez más escaso. Lo mismo que un protestante niega de los católicos, también lo niega el que dice ser ateo. Estos últimos dirían: ’No somos nosotros los que nos estamos volviendo protestantes; son ellos, los protestantes, los que no se dan cuenta que se están volviendo progresivamente ateos. ¡Sigan así, que aquí los esperamos!’.

b. Necesitan ayuda: a la luz de la Palabra de Dios, y con ayuda de fuentes teológicas documentadas y fiables, deben examinar a fondo y más allá del cerrado círculo de lo que han venido oyendo o leyendo, cada doctrina sobre Cristo que han aprendido. Eso les llevará a encontrarse, no a pedazos, sino en plenitud, con el Camino, la Verdad y la Vida: JESUCRISTO.