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¿La sola fe salva?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Martín Lutero falsificó las Escrituras para inventar esa doctrina

(318) a. De la misma cuna del protestantismo, el ex pastor calvinista Scott Hahn, después de minucioso estudio y oración llegó a descubrir el hecho histórico de que Lutero y sus seguidores hicieron cambios en las Escrituras para ajustarlas a sus creencias personales. Esto fue lo que encontró:

b. Martín Lutero y Juan Calvino habían mal interpretado y falsificado las enseñanzas de San Pablo al insistir que la justificación y la salvación se alcanzaban SÓLO por la FE. Lutero tuvo que, efectivamente, inventar e insertar la palabra alemana ‘SÓLO’ en Rm 3,28 y una vez que lo hizo lo convirtió en su grito de batalla. El lema de la Reforma Protestante era SOLA FE, una frase que san Pablo nunca usó; una frase que Lutero tuvo prácticamente que inventar.[1]

c. Aunque son incómodas algunas expresiones que se van a leer a continuación, pidiendo las debidas disculpas al lector, es de decisiva importancia que conozcamos qué era lo que realmente movía por dentro a Martín Lutero en su relación a la Iglesia Católica, y muy específicamente con su tesis doctrinal “SOLA FIDEI”:

d. “Si su papista [católico] arma tanto lío por la palabra ‘sola’, díganle inmediatamente: ‘El Dr. Martín Lutero lo quiere así,’ y díganle: ‘Los papistas y los asnos son una cosa y lo mismo.’ Así lo quiero yo y ordeno que sea así y mi voluntad es motivo suficiente. Sé muy bien que la palabra ‘sola’ no está ni en el texto latino o griego y no era necesario que los papistas me lo dijeran. Es cierto que esas letras no están contenidas en él, letras a las que esos imbéciles se les quedan mirando, como la vaca mira una nueva tranca… Se quedará así en mi Nuevo Testamento y aún, cuando esto irrite a todos los burros del Papa, no lograrán suprimirlas.”[2]

¿Sabías que la doctrina protestante ‘SOLA FE’ es anti bíblica?

(319) a. Martín Lutero no soportaba la Carta de Santiago en el canon bíblico, y tenía para ella una expresión muy despreciativa. La llamaba ‘epístola de paja’, ya que echaba por tierra su principal argumento de rebelión. Veamos lo que dice en Stgo 2,14-22: “Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve? ¿Acaso lo salvará esa fe? Si un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse ni qué comer, y ustedes les dicen: “Que les vaya bien, caliéntense y aliméntense”, sin darles lo necesario para el cuerpo, ¿de qué les sirve eso?

b. Lo mismo ocurre con la fe: si no produce obras, es que está muerta. Y sería fácil decirle a uno: “Tú tienes fe, pero yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe a través de las obras. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Pues muy bien, pero eso lo creen también los demonios y tiemblan.

c. ¿Será necesario demostrarte, si no lo sabes todavía, que la fe sin obras no tiene sentido? Abraham, nuestro padre, ¿no fue reconocido justo por sus obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? Ya ves que la fe acompañaba a sus obras, y por las obras su fe llegó a la madurez”.

d. Hay más pasajes bíblicos que derrumban la tesis protestante ‘sola fe’: el día del juicio se le dará a cada uno según lo merezcan sus obras, su conducta (cf. Mt 16,27); se le examinará en el amor (cf. Mt 25,31-46). “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad” (1Cor 13,13). En 2Cor 5,10 se nos advierte que al final de nuestras vidas compareceremos ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal.

El peligroso slogan: “YA SOY SALVO”.

(320) a. Seduce a las personas a una doble vida, a embriagarse en una vida de pecado creyendo que con decir que tienen bastante fe ya con eso se van a salvar. De hecho, Martín Lutero, creador de esa falsa doctrina, decía: “Sé un pecador y peca fuerte, pero deja que tu fe sea más fuerte aún…” ¿Qué cuando dijo eso? Eso lo escribió en su tratado: “Que tus pecados sean graves’, del proyecto de Wittenberg”. Traducido por E. F., de la obra del Dr. Martin Lutero, “Saemmtliche Schriften”, Carta no. 99, 1 agosto de 1521.

b. Esa doctrina pervierte la mente y la vida de las personas. A dos adolescentes ligados a los mal llamados ‘pentecostales’, y que ya fallecieron a consecuencia del mundo del narcotráfico y la delincuencia, en ocasiones distintas con cada uno, cuando les exhorté a dejar esa vida y cambiar por una mejor en Cristo, me contestaron que no era necesario porque de todos modos al final, antes que les llegara la hora de morir, iban a tener un chance para arrepentirse, como diciendo: ¡Para qué las buenas obras, si no hacen falta para salvarse! Uno de ellos me dijo: ‘así me lo enseñó mi abuela’. Su abuela asistía constantemente y desde hace muchos años a un culto ‘charlero’ (Ver: GB, Nº 112). Allí está un reflejo muy concreto de las secuelas que esa nociva doctrina deja en sus seguidores.

c. Induce a creer que con sólo decir “ya me arrepentí de los pecados” ya quedamos liberados de ellos. Es una asechanza para alejar al cristiano del Sacramento de la Confesión y de que ande por la vida engañado creyendo que con sólo decir ‘señor, señor, o diciendo ‘ya soy salvo’, se va a salvar. Recordemos lo que dijo el Señor: “no todo el que dice Señor, Señor se salvará” (Mt 7,21-23).

d. Decir ¡‘sólo la fe salva!, puede conducir a estar mirando a los católicos tal cual como el fariseo miraba al publicano (cf. Lc 18,9-14), diciendo: ‘gracias, Señor, porque yo soy salvo y no soy como ellos, mundanos y pecadores’. Alejémonos cada uno de decir “ya soy salvo; ustedes son unos paganos…” “ya soy santo…” “sólo la fe basta para salvarme”. Mejor es ser prudentes y tener muy presente lo que advierte 1Cor 10,12: “Quien crea estar seguro que tenga cuidado de no caer”.

¿Por qué el Protestantismo esconde tanto los escritos de Martín Lutero?[3]

(321) a. ¿Por qué la escasez de sus escritos en sus librerías? No lo sé de primera mano. Pero si se leen los pasajes a continuación, se concluiría (así lo creo) que Lutero ha sido silenciado debido a que su verdadera teología es una vergüenza para sus seguidores. Ellos han preferido propagar la imagen de benevolencia y grandilocuencia, del apasionado líder, la del iluminado patriota. Porque si la gente realmente conociera lo que Lutero pensaba y enseñaba, estarían horrorizados.

b. Lutero dijo: “Sé un pecador: “Ningún pecado puede separarnos de Él (de Cristo), incluso si cometemos asesinato o adulterio miles de veces cada día”[4].

c. Lutero dijo: “Hacer el bien es más peligroso que pecar”: “Aquellas piadosas almas que hacen el bien para ganar el reino de los cielos, no solo nunca tendrán éxito, sino que deben incluso ser reconocidos entre los impíos. Y es más importante que se cuiden de las buenas obras que del pecado”[5].

d. Lutero dijo: “No existe el libre albedrío”: “con respecto a Dios, y todo lo concerniente a la salvación y condenación, el hombre no tiene libre albedrío, sino que es un esclavo, prisionero o cautivo, o de la voluntad de Dios o de la de Satanás”[6]. “… actuamos por necesidad (como sinónimo de inevitable), y no por libre albedrío. La facultad del libre albedrío es nula…”[7].

e. Y usted, amigo lector, ¿qué respondes?: ¿Quién hablaba por medio de Lutero?: ¿el Espíritu de Dios? No, ¿verdad? ¿El espíritu de quién, entonces?


 

[1] LA VERDAD EXPUESTA: “Gran testimonio de conversión de 4 ex pastores protestantes“, en «ewtn», <https://www .youtube.com/watch?v=sS076ZdeaHM>, (Ingreso: 27-07-2015).

[2] MARTÍN LUTERO, Jhon Stoddard a Los Faith, TAN Books, pp. 136-137.

[3] En «Aurora, todo sobre Israel y Judaísmo en español», <http://www.aurora-israel.co.il/imprimir.php?blog_id=1610>, (Ingreso: 29-07-2015).

[4] “Que tus pecados sean graves, del proyecto de Wittenberg“. Traducido por E. F., de la obra del Dr. Martin Lutero, «Saemmtliche Schriften», Carta no. 99, 1 agosto de 1521.

[5]  “Wittemberg”, VI, 160, citado por O’Hare en «Los hechos acerca de Lutero», en «Libros TAN», 1987, p 122.)

[6] Del Ensayo, “Esclavitud de la Voluntad”, en «Martín Lutero: Selecciones de sus escritos», ed. Dillenberger, Anchor Books, 1962, p 190.

[7] Ibid.


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Fe sin obras, ¡Fe muerta!

El amor y las estaciones.

“El amor es un fruto que madura en todas las estaciones y que se encuentra al alcance de todas las manos”

AUTOR: Teresa de Calcuta.

El peligroso slogan protestante: “Ya soy salvo”

Liturgia< ?>Apologética
De la Liturgia de la Palabra.
III Semana de Cuaresma. Ciclo B.
Fecha: 10 de Marzo de 2018

Comentario: La parábola del Evangelio de hoy sobre la actitud del fariseo ante el publicano que oraba en el templo nos pone en advertencia ante algunos peligros de la doctrina ‘SOLA FIDES’ o ‘SOLA FE’, inventada por Martín Lutero y seguida hoy por muchos protestantes.

¿Qué peligros tiene para la fe cristiana?

▪ Decir ¡‘sólo la fe salva’!, puede conducir a estar mirando a los católicos tal cual como el fariseo miraba al publicano (cf. Lc 18,9-14), diciendo: ‘gracias, Señor, porque yo soy salvo y no soy como ellos, mundanos y pecadores’. Alejémonos cada uno de decir “ya soy salvo; ustedes son unos paganos…” “ya soy santo…” “sólo la fe basta para salvarme”. Mejor es ser prudentes y tener muy presente lo que advierte 1Cor 10,12: “Quien crea estar seguro que tenga cuidado de no caer”.

▪ Seduce a las personas a una doble vida, a embriagarse en una vida de pecado creyendo que con decir que tienen bastante fe ya con eso se van a salvar. De hecho, Martín Lutero, creador de esa falsa doctrina, decía: “Sé un pecador y peca fuerte, pero deja que tu fe sea más fuerte aún…” ¿Qué cuando dijo eso? Eso lo escribió en su tratado: ‘Que tus pecados sean graves’, del proyecto de Wittenberg. Traducido por E. F., de la obra del Dr. Martin Lutero, “Saemmtliche Schriften”, Carta no. 99, 1 agosto de 1521.

▪ Esa doctrina pervierte la mente y la vida de las personas. A dos adolescentes ligados a los mal llamados ‘pentecostales’, y que ya fallecieron a consecuencia del mundo del narcotráfico y la delincuencia, en ocasiones distintas con cada uno, cuando les exhorté a dejar esa vida y cambiar por una mejor en Cristo, me contestaron que no era necesario porque de todos modos al final, antes que les llegara la hora de morir, iban a tener un chance para arrepentirse, como diciendo: ¡Para qué las buenas obras, si no hacen falta para salvarse! Uno de ellos me dijo: ‘así me lo enseñó mi abuela’. Su abuela asistía constantemente y desde hace muchos años a un culto ‘pentecostal’. Allí está un reflejo muy concreto de las secuelas que esa nociva doctrina deja en sus seguidores.

▪ Induce a creer que con sólo decir “ya me arrepentí de los pecados” ya quedamos liberados de ellos. Es una asechanza para alejar al cristiano del Sacramento de la Confesión y de que ande por la vida engañado creyendo que con sólo decir ‘señor, señor’, o diciendo ‘ya soy salvo’, se va a salvar. Recordemos lo que dijo el Señor: “no todo el que dice Señor, Señor se salvará” (Mt 7,21-23).

Fuente: PERNÍA, Héctor, mfc. ‘Guía Bíblica Hospitalitos de la Fe’, # 321.

Preguntas para compartir:

1. ¿Qué rasgos de aproximación tienen entre sí la actitud del fariseo y la doctrina de Lutero ‘Sola Fe’?

2. ¿Qué actitudes en la vida espiritual, o qué pasajes de la Sagrada Escritura, nos pueden proteger de caer en los peligros de esa doctrina?

Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc.

Es necesaria mi fe para salvarme, pero sin las obras mi fe se muere.

(Diálogo inspirado en el encuentro 

entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)

FELIPE: Evitemos caer en actitudes de orgullo y soberbia como la del fariseo que ante el publicano se creía justo y ya seguro de estar salvado (Lc 18,9-14) y tratar como pecadores o demonios a los que no son como ellos. Hoy puede fácilmente repetirse la historia diciendo, “yo ya estoy salvo porque ya recibí a Cristo; tú no porque eres un mundano y un pagano”. La sola fe no basta; ya el mismo San Pablo nos recuerda que por encima de la fe está la caridad: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad” (1Co 13,13).

ETÍOPE: Deberíamos, pienso yo, vivir intensificando el testimonio de la caridad[1] y no considerarnos ya seguros repitiendo: “yo ya soy salvo”.

FELIPE: Las mismas Escrituras serán quienes nos han de juzgar, pues en ellas está escrito: “La fe sin las obras es una fe muerta… Y sería fácil decirle a cualquiera que presuma de estar ya salvado: “Tú tienes fe, pero yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe a través de las obras” (Stgo 2,14-18).  No basta con decir… “yo ya creo”, “ya tengo fe y ya estoy salvado”; es necesario perseverar hasta el fin (Mt 24,13), pues “no todo el que dice Señor, Señor” se salvará” (Mt 7,21-23). El día del juicio se nos dará a cada uno según lo merezcan nuestras obras, nuestra conducta (Mt 16,27); se nos examinará en el amor (Mt 25,31-36).

ETÍOPE: ¿Qué consecuencias en la vida de las personas produce esta doctrina protestante de “sólo la fe basta”?

FELIPE: Las consecuencias pueden ser lamentables. Esta frase tiene apariencia de ser buena e inofensiva, pero en la práctica puede generar terribles daños. Con la excusa de “YA SOY SALVO” y de que las obras no son necesarias para salvarse, muchos se hacen los desentendidos ocultándose de su presente o su pasado oscuro y ante la responsabilidad sobre muchos daños ocasionados en la vida propia y la vida de otras personas. Piensan que con sólo decir “YA SOY SALVO” se liberan de la responsabilidad ante las cosas que hacen y de la exigencia que el Sacramento de la Confesión les pide de una auténtica conversión. Esa frase… SÓLO LA FE SALVA tiene más bien cara de TENTACIÓN, un artificio doctrinal sembrado por el enemigo para alejar de aquellos medios de la gracia divina que les permite poderse reconciliar con Dios y liberarse de sus pecados cometidos. Para explicarlo puedo presentar como ejemplo dos casos concretos que en mi ministerio sacerdotal encontré en barrios de ciudades donde he trabajado:

Estaba una noche visitando una casa de una familia evangélica donde unos 8 jóvenes estaban reunidos en la sala de entrada cada uno con un revolver en sus manos. La abuela y dueña de aquella casa asiste prácticamente todos los días a un lugar de culto pentecostal. Estuve allí por casi una hora exhortándoles a cambiar de vida y buscar a Dios, a que se dieran cuenta que tenían oportunidad a una vida distinta y mejor que no les condujera a la muerte. Ya muchos de sus compañeros habían muerto a raíz de transitar por ese mismo mundo de la violencia. Uno de los nietos de la dueña de la casa me dijo así: <<mi abuela nos enseñó que uno al final de la vida siempre tiene un chance para arrepentirse y pedirle perdón a Dios>>.

Algo muy parecido me respondió otro joven que también andaba inmerso en el mundo de la delincuencia. Yo intentaba hacerle reflexionar que buscara a Dios, que hiciera su catequesis y recibiera los sacramentos, pero esto fue lo que él me contestó: <<yo soy evangélico…, ahh, ¿y para qué hace falta todo eso, de todos modos, al final de la vida siempre hay un momento donde uno se puede arrepentir>>. Sin comentarios…, ¡Quien tenga capacidad para reflexionar, que reflexione.!

(Cfr., para profundizar el tema: CIC, 1987-1995)

[1] Benedicto XVI, Carta Apostólica “PORTA FIDEI”, Núm 14.


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF- VIDEO / Fe sin obras: ¡Fe muerta!

Fe sin obras: ¡fe muerta!

Sola Fide: otra doctrina falsa protestante

Francisco Delgado


¿Sólo la fe salva?


Si acepto a Jesús como mi Señor y Salvador, ¿Ya soy salvo?

Padre Didier


La fe que salva

Padre Luis Toro


Necesitamos las obras para salvarnos. No sólo la fe.

Padre Pedro Núñez


Somos salvos por la gracia y por las obras

Padre Pedro Núñez


Fe y obras

Mons. Willie Peña


La fe y las obras

Frank Morera


Dios nos juzgará según nuestras obras

Frank Morera

 

Dicen: “Las obras no sirven. Sólo la fe salva”.

Liturgia<?>Apologética
De la Liturgia de la Palabra.
Ciclo B.
III Domingo del Tiempo Ordinario
21 de Enero de 2018.

Hoy en día muchos de los hermanos esperados nos confrontan afirmando la irrelevancia de las obras en el plan de salvación, esto no es nada nuevo, el mismísimo Martín Lutero se pregunto una vez ¿Como el hombre llega a la seguridad de estar salvado? Y llega a la conclusión de que la salvación es sólo por la fe.

El católico cree firmemente en que la salvación es otorgada por la fe demostrada con obras (Santiago 2, 14).

La primera lectura del día de hoy (Jonás 3, 1- 5. 10) viene en nuestro auxilio a confirmarnos la necesidad de las obras para la salvación del alma.

El señor envía a Jonás a la ciudad de Ninive a predicar la destrucción de esta ciudad, los Ninivitas creyeron tuvieron fe en las palabras que Jonás decía en nombre de Dios, pero no sólo eso sino que obraron para buscar la salvación, decretaron un ayuno en toda la ciudad. Creyeron y Obraron para alcanzar la salvación ya lo dice Santiago:

“La fe sin obras es una fe muerta”Santiago 2, 26

Elaborado por:
Luís Ángel Peñaloza