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En su Cuerpo, la Iglesia Católica, Cristo sufre hoy la crucifixión. ¡Todo un misterio!

¿Te sorprende que hable de crucifixión de la Iglesia Católica

(287) a. Tal vez no habíamos llegado a hacernos la pregunta de cuánto tiempo, en verdad, es la duración de la crucifixión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Llegar a imaginar que la crucifixión de Jesucristo es algo tan reciente y diario, puede sonarnos tal vez algo extraño mirando hacia el pasado a la manera como lo hacemos con la historia de los hombres. ¿Cuándo estamos ante la historia de la salvación el tiempo tiene otra forma de entenderse y medirse. Dice en 1Pe 3,8: “No olviden, hermanos, que ante el Señor un día es como mil años y mil años son como un día”; y también, que la Iglesia que nació de Cristo y que vive hoy, es su mismo Cuerpo (Ver: GB, N° 238 y 239).

b. En Ella, su Iglesia, y por siempre, Cristo en persona se ofrecería a Dios, sufriría la agonía de la crucifixión y resucitaría para salvar y redimir a los hombres y a los pueblos de cada generación. Es un solo y definitivo acto de encarnación, un único y continuo sacrificio en la cruz y una única y perpetua resurrección que abarca y alcanza a todo el universo inaugurando en su propio Cuerpo la nueva creación anunciada desde antiguo por los profetas (Ver: GB, N° 361-367). Todo un misterio que no cabe ni puede ser medido o abarcado por relojes de este mundo, por las categorías de tiempo, espacio y razonamiento de que los hombres disponemos y conocemos. Es por eso que la Iglesia Católica es necesaria para salvarnos.

Contemplamos, en el espejo de la Iglesia, la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

(288) a. Ella, como Cuerpo suyo, es y será siempre despreciada por el mundo, recibe y recibirá golpes, ofensas, desprecios, calumnias, incomprensiones y traiciones. En Ella, Cristo es diariamente crucificado por los poderes de las naciones, por las multinacionales de la economía global y por denominaciones protestantes, las falsas religiones y los falsos pastores que hacen de la Iglesia Católica incisivo blanco de sus calumnias e injustas persecuciones. ¡Y cuántas las ofensas y golpes que con nuestros propios pecados y anti testimonios le propinamos desde dentro de su herido cuerpo sus propios hijos!

b. El sanedrín que organizó la muerte de Cristo continua presente hoy, pero con distintos rostros y nombres. Sus antepasados llamaron a Cristo hereje y blasfemo. De modo semejante tildan a su Iglesia hoy muchos que nunca sueltan la Biblia, que se aprenden de memoria determinados textos bíblicos y gustan de tomar sitios públicos para llamar la atención una y otra vez diciendo a toda voz: ‘Señor’, ‘Señor’, ‘gloria’, ‘aleluya’; creyendo que ya por eso se van a salvar.

c. Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios; y la Iglesia, cuerpo suyo, comparte también esa doble naturaleza: humana y divina. Como plenamente humana que es, como Cristo, ella también tropieza y cae con la cruz, y como Cristo que se levanta para continuar con su cruz hacia el calvario, ella también lo hace para continuar en la historia la obra que se le encomendó: la salvación de todos. Como verdaderamente divina, ella vive y trasciende todo el sufrimiento que padece convirtiéndolo en causa de su propia santificación. Ella, como Cristo, ha de recibir los maltratos, devolver misericordia, y elevar a Dios el dolor de cada golpe recibido; ha de decir como dijo el apóstol Pablo: “Somos abofeteados, y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos” (1Cor 4,11-13).

d. Cristo no cesará jamás de interceptar los adversarios (nuevos Saulos) que persiguen a su Iglesia con el premeditado objetivo de borrarla de la faz de la tierra. Siempre les vencerá con su amor. Les dirá como a Pablo: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? (…) ¡Yo soy Jesús el nazareno, a quien tú persigues!” (Hch 22,8). Luego los hará insignes heraldos suyos para multiplicar y hacer crecer la Iglesia que perseguían.

Como Cristo, su Iglesia acepta y ama la cruz para reconciliarnos con Dios.

(289) a. Cristo y los hijos de su Iglesia aceptamos y amamos la cruz para obrar la salvación. Aquellos hermanos que dicen que la cruz es maldita, hacen con la Iglesia Católica lo mismo que sus predecesores hicieron con Cristo. Se la cargan en la espalda, a empujones y golpes le descargan sus desprecios; y en la cruz la clavan y crucifican, pues a decir de muchos de ellos, debe ser destruida y desaparecida de la faz de la tierra. Como Cristo, la Iglesia Católica toma la cruz, la abraza y la ofrece a Dios como sacrificio de amor porque sabe que con ella, su Cristo, su Cabeza, a todos nos salvó y redimió.

b. La Iglesia Católica camina adelante siempre con mucha dificultad, pero no se detiene. Su confianza la lleva puesta en Dios, pues sabe bien que ella no surgió por sí misma, sabe que viene de Dios, que Cristo está junto a ella y no le abandona, pues la acompaña en la Eucaristía y en los demás Sacramentos. El cireneo que la acompaña ayudándole a llevar la cruz es el Espíritu Santo que Cristo por siempre le prometió.

c. Como tantas madres que inocentemente y con sorprendente amor cargan las culpas de los errores de sus hijos; la Iglesia asume ser también madre de los errores de sus propios hijos en la fe. De ella se separan y hasta la niegan, y por ellos la Iglesia se ofrece a Dios en sacrificio, pidiendo su misericordia ante los pecados que cometidos, tanto por ella como por sus hijos.

d. Toda la sangre derramada por Cristo en su pasión y muerte, es la sangre de tantos mártires de todos los siglos de la Iglesia. De muchos modos también su Iglesia es crucificada. Cuando ya la han clavado en la Cruz la insultan con palabras como las que le dijeron a Cristo: “¡Dices que Cristo te fundó y te dio todo su poder! ¿por qué no lo llamas para que baje y te salve?” Mientras los anti católicos se creen vencedores y miran como insignificante la cruz y la Iglesia allí crucificada, no ven lo que allí está sucediendo. La Iglesia herida no cesa de decir a Dios igual que su Maestro: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. Ella, en Cristo y por Cristo, siempre ha vencido y vencerá la muerte.

El primado de Pedro (El Papa) y los pastores de la Iglesia

El primado de Pedro, anunciado por el profeta Isaías.  

(120) a. En Mt 16,17-19 Dios está cumpliendo lo que anunció y prefiguró en Is 22,20-22: a Eliakym: “Pondré la llave de la casa de David sobre sus hombros”. A Pedro: “Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos”. Lo primero prefigura y profetiza lo segundo. A Pedro y sus sucesores les corresponde, en consecuencia, por mandato directo de Cristo, el servicio y la autoridad de tener las llaves de la Casa de Dios (la Iglesia), para administrar y proveerle los verdes pastos de la salvación a todas las ovejas de su rebaño, y, también, para proveerle de legítimos pastores y protegerlo ante salteadores y ladrones de ovejas (cf. Jn 10,1-9; 21,15-17).

b. De Elyaquim dijo el Señor: “cuando él abra, nadie podrá cerrar, y cuando cierre, nadie podrá abrir” (Is 20,22); y a Pedro le confirió este poder: “lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo” (Mt 16,19). A ambos, más a Pedro que a Elyaquim, se les dio autoridad para gobernar y administrar los bienes de Dios en la tierra.

c. A Elyaquim se le dijo: “será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá”. Igual lo fue con Abraham (cf. Gn 17,5) y Jacob (cf. Gn 46,5), anticipando y anunciando que al mismo que le darían las llaves del Reino de los Cielos, le correspondería ser también el padre de la nueva Jerusalén, la Iglesia.

d. Elyaquim, hijo de Jilquías, pasó de ser un ministro real a ser nombrado públicamente el primer ministro del reino de David; así Pedro, uno de los Doce ministros, fue instituido públicamente por el propio Jesucristo, como el Primer Ministro de todo su Reino. Y eso no fue para una semana o unos meses o años, sino, por siempre, en sus sucesores legítimos.

e. A Elyaquim se le dijo: “le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré” y a cada nuevo sucesor de Pedro se le hace lo mismo, para indicar con tal investidura que, en adelante, ya no se poseen a sí mismos sino que vivirán por siempre para pertenecerle y servirle a Dios.

¿Qué dicen las Escrituras sobre el primado de Pedro y sus sucesores?

(121) a. Sobrepasa a nuestro entendimiento humano alcanzar la amplitud y la profundidad de lo que Jesucristo, en Pedro, dejó para sus discípulos y para todos los tiempos:

  • Pedro siempre es mencionado primero como el apóstol principal (cf. Mt 10,1-4; Mc 3,16-19; Lc 6,14-16; Hch 1,13; Lc 9,32).
  • Pentecostés: Pedro fue quien predicó primero (cf. Hch 2,14-40).
  • Primero en entrar al sepulcro, antes que Juan, a verificar la resurrección de Cristo (cf. Jn 20,3-10).
  • Pedro hizo la primera curación (cf. Hch 3,6-8).
  • Habla por los apóstoles (cf. Mt 16,15-17; Mc 8,29; Lc 12,40-41; Jn 6,67-69; Hch 15,7-11).
  • Que los gentiles debían ser bautizados le fue revelado a Pedro (cf. Hch 10,43-48).
  • “Simón, apacienta y confirma a tus hermanos”, cuídales (Lc 22,31-32; Jn 21,15-17).
  • “Vicario” de Cristo (cf. Lc 10,16; Jn 13,20; 2Co 5,20; Ga 4,14; Hch 5,1-5; Jn 10,1-3.7).

b. La Cátedra de Moisés como autoridad para enseñar (cf. Mt 23,1-2).Apenas el apóstol Pedro murió, en el año 68 aproximadamente, y siendo el obispo titular de Roma, le nombraron su sucesor; del mismo modo como, el propio Pedro, convocó y presidió el nombramiento de un sucesor a Judas Iscariote (cf. Hch 1,16-26) para completar la institución de los apóstoles.

c. En sintonía con esto podemos entender las palabras del Papa San León Magno, cuando referiéndose a Pedro, y en él, a sus sucesores, dijo: “… aquel que fue inundado tan copiosamente por la misma fuente de todo los carismas, de modo que, habiendo sido el único que recibió en su persona tanta abundancia de dones, nada pasa a los demás si no es a través de él”[1]

Cristo constructor puso, en Mt 16,17-19, la primera piedra para levantar su Iglesia.

(122) Dios le cambió a Abrahán su nombre anterior (Abram) (cf. Gn 17,1-6) y le hace padre de una multitud de naciones. Jesucristo es Dios y, dando inicio al cumplimiento de esa promesa hecha a Abraham, hace algo muy semejante con el apóstol Pedro: le cambió su nombre anterior (Simón) (cf. Jn 1,42) por el de ‘Cefas’ (piedra), para así constituirlo en la primera piedra de su edificio de piedras vivas: la Iglesia (cf. 1Pe 2,5); para darle la misión de ser el padre y guía de todos los Suyos: sus discípulos (cf. Jn 21,15-17), y de todo lo Suyo: el Reino de los Cielos (cf. Mt 16,19).

Una piedra visible a los hombres nos une en Cristo.

(123) a. Cristo es la piedra angular de toda la Iglesia (cf. Is 28,16; Ef 2,20; 1Pe 2,6); pero, siendo que él es Espíritu (cf. Jn 4,24) y, por ende, invisible, los humanos, sujetos a nuestra corporeidad, no le podemos tangiblemente ver directamente. Estimo que por ello, en su infinita sabiduría y dentro del misterio de la pedagogía de la encarnación (“se hizo carne y acampó entre nosotros” – Jn 1,14), para que con el pasar de los siglos no se dispersara y dividiera su rebaño, procedió a establecer y encarnarse él mismo en una piedra angular humana por él mismo escogida, tallada y establecida (cf. Jn 1,42; Mt 16,17-19).

b. Estar parados sobre Cefás, es estarlo en Cristo, piedra angular de toda la Iglesia. De este modo los suyos le pueden ver y encontrar; y a través de Cefas, su piedra tallada y su vicario, Cristo apacienta a todos sus corderos.

c. Es un pastoreo vicariado; nombra a Pedro como representante suyo. Nos corresponde entonces a los cristianos de todos los tiempos, al mirar y referirnos al Papa, trascender de lo simplemente terrenal o visible y, en su investidura, mediante los ojos de la fe y fiados en la Palabra irrevocable de su Palabra, reconocer al mismo Cristo, oculto pero espiritualmente vivo y presente sosteniendo y conduciendo en Su Iglesia la extensión de su Reino.

Cristo le dijo a Pedro: “¿Me amas más que estos? (…) Apacienta mis corderos” (Jn 21,15-17).

(124) a. Se lo dijo tres veces, que no es igual que una sola vez; indicando que es sumamente sagrado, importante, irrevocable y santo lo que le está ordenando, y que se está sellando entre ambos: un compromiso, una alianza, un envío ya prefigurado antiguamente en Abraham, Isaac, Jacob, etc.

b. En esa alianza están incluidos todos los que se unen a Cristo. Debemos, por siempre, mirar en Pedro (el Papa) la autoridad de Cristo, nuestro pastor y padre espiritual. Por eso el cristiano dice: ‘Cristo me apacienta a través del Papa’; y por eso Cristo dijo: “El que reciba al que yo envíe a mí me recibe” (Jn 13,20).

c. A cada Papa, en cuanto sucesor de Pedro, Cristo le está diciendo: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos” (Lc 22,31-32). En la barca de Pedro la Iglesia ha superado y superará toda clase de tormentas provocadas por las fuerzas del mal. Allí está Cristo para decirle al mar: ¡Cállate, cálmate! ¡El viento se apacigua y sigue una gran calma! (cf. Mc 4,39).

Falsos pastores y profetas desvirtúan Mt 16,17-19.

(125) a. Una venda en los ojos llevan quienes los siguen. Este versículo lo tuercen manipulando el idioma griego, lengua en la cual fue escrito el Evangelio de Mateo, y dicen que en ese idioma se dice ‘PETRUS’ para ‘piedra pequeñita’, y ‘PETRA’ para ‘piedra grande’. Señalan que cuando Jesús fundó la Iglesia no se refirió y no lo hizo sobre la piedra chiquita (Pedro), sino sobre sí mismo – ‘piedra grande’, apelando para ello del pasaje que dice: “Nadie puede cambiar la base; ya está puesta, y es Cristo Jesús” (1Co 3,11).

b. Un artificio rebuscado para hacer creer que Cristo no edificó la Iglesia sobre Pedro sino sobre Él mismo; para decir que mientras los católicos construyen su fe sobre Pedro y los Papas, ellos lo hacen directamente sobre Jesucristo y que por eso ellos sí son cristianos mientras que los católicos no lo son; en fin, para ellos decir después, que es falso que Cristo fundó a la Iglesia Católica.

c. Cualquier examen de gramática y sintaxis deja al descubierto la maniobra que usan para justificar las propias iglesias que ‘a nombre de Cristo’ ellos mismos ‘fundan’. Es esta la interpretación correcta de dicho pasaje bíblico: en Mt 16,17-19 ya no está Jesús hablando sobre sí mismo, sino que está declarando la identidad y la misión que le está asignando, en adelante, a Pedro. En ese pasaje, los versículos que aluden a Jesús van del 13 al 16, y del 17 al 19, de modo explícito, aluden a Pedro; como diciendo: ¡Pedro, tú me confesaste quien soy; ahora yo te confieso a ti quien eres!

d. Se presenta esa diferencia en griego [”Petrus” – “petra”] porque en ese idioma la palabra ‘PETRA’ es femenino, entonces Jesús no le podía decir a Pedro ‘PETRA’, porque Pedro es varón. Por eso, el texto griego utiliza el masculino ‘PETRUS’, para aludir al nombre de Pedro, y usa el femenino ‘PETRA’, para indicar que sobre la persona de Simón Pedro Jesús decide establecer su Iglesia.

e. Lo que muchos desconocen, pretenden tapar, no toman en cuenta o no le dicen a sus seguidores, es esto: aunque el Evangelio de Mateo fue escrito en griego, Jesús no hablaba el griego y no habló en griego con Pedro en ese momento. ÉL habló siempre en arameo, y en esa lengua la palabra para PIEDRA es CEFAS o ‘CEFA’, sin importar el tamaño que la piedra tenga. Así le dijo Jesús a Pedro: “Tú eres ‘CEFAS’ y sobre esta ‘CEFAS’ edificaré mi Iglesia”, y prueba de esto es que en Jn 1,42 lo corrobora con contundencia: “Tú te llamarás Cefas, que quiere decir, “Piedra”. Pablo, en sus cartas, le decía CEFÁS a Pedro: 1Cor 1,12; 9, 5; Ga 1,17-18; 2, 9.11.14.

Un dato histórico que confirma el primado de Pedro.

(126) a. En el año 95 del siglo primero, la comunidad cristiana de Corinto acude a Roma para que el Papa Clemente (4to Papa) intervenga por un conflicto allí presentado; y, por una carta enviada por este Papa mediante un representante suyo autorizado (primer Nuncio de la Iglesia), el problema se soluciona[2]. Llama poderosamente la atención que en lugar de pedir la intervención del Apóstol Juan, quien se encontraba cerca en Éfeso en la misma Grecia, lo hacen con el Obispo de Roma que estaba mucho más lejos.

b. Esto evidencia que para esta fecha el Obispo de Roma ya ejercía autoridad sobre toda la Iglesia de Cristo, incluso sobre el apóstol Juan que aún estaba vivo.. La sucesión ininterrumpida de 266 períodos papales desde el apóstol Pedro hasta el actual Papa Francisco, confirma el eslabón directo entre el primado del Papa y el establecimiento que Cristo hace de su Iglesia en Mt 16,17-19.

A veces preguntan: ¿Dónde sale en la Biblia la palabra Papa?

(127) El término ‘Papa’ deriva del griego ‘papas’ que significa ‘padre’. En griego fueron escritos los evangelios; de modo que, cuando al sucesor de Pedro de decimos ‘Papa’, le estamos diciendo ‘padre’; y esto está plenamente sustentado en la Biblia (Ver: GB, N° 120. 122-123).

Dicen algunos: ‘Con Cristo es suficiente; eso del Papa está de sobra’.

(128) a. Para salvarnos hay que ir a Cristo, pero hay que pasar por Pedro. Lo segundo es tan verdad como lo primero. Por eso Cristo dijo: “el que reciba al que yo envíe a mí me recibe…” (Jn 13,20). Es verdad que Cristo es la única Puerta que nos puede salvar, y eso Él lo anunció en Jn 10,7.9; pero la Biblia no se debe leer tapando o arreglando versículos para acomodarnos un Cristo a nuestra conveniencia.

b. La Puerta a pasar para salvarnos nunca está sola. Cristo no está sólo. Los falsos pastores le presentan a sus seguidores un Cristo solo, una Puerta sola. Pero ese es un evangelio diferente inventado por ellos; uno nuevo que ellos traen: ‘¡el evangelio según san yo!’. Anatema, con esas doctrinas (cf. Gal 1,6-9).

c. Vayamos a la Biblia y revisemos Jn 10,3 y los dos versículos previos detenidamente: la puerta tiene un portero al frente, un cuidador. Los falsos pastores desobedeciendo a Cristo, alteran las Escrituras pretendiendo quitar dicho Portero para quedarse sólo con la Puerta; y por eso le dicen a la gente: ¡sólo Cristo es suficiente! Y ellos, para tratar de llevar al cielo a las almas, en realidad, no pasan por la Puerta para no encontrarse con el Portero, sino que tratan de escalar por otro lado. Dicen que a Pedro lo pasan fácilmente; pero no podrán pasar por encima de Jesucristo que seguro les dirá algo así: «Al Portero yo no lo puse de adorno. Pasen con él. Si no están con él no tienen parte conmigo, pues yo le di las llaves de la Puerta y  eso ustedes lo sabían muy bien, pues está en Mt 16,19”».

Todo lo que está en las Escrituras sucederá.

(129) “Ellos le dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “¡Jamás les conocí; apártense de mí, agentes de iniquidad!” (Mt 7,22-23) “Entren por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran. Guárdense de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt 7,13-15). ¡Y es que angosta o estrecha es la entrada, porque allí está un Portero que dice quién pasa y quién no! Por eso es que en Jn 10,1 dice: “ellos son ladrones y bandidos que no pasan por la Puerta a buscar ovejas sino que brincan por otro lado”. ¿Por qué será? Es que no pueden eliminar al Portero que tiene las llaves del Reino de los Cielos, porque no pueden quitar de la Biblia Jn 10,3. ¡No podrán jamás borrar las palabras de Cristo!

¿Alguna duda respecto al Portero en Jn 10,3?

(130) a. En ese versículo algunas traducciones bíblicas, en lugar del término ‘portero’, colocan la palabra ‘cuidador’; pero, al fin y al cabo, está claro que allí está revelado que hay un ‘portero’ o ‘cuidador’ en la Puerta.

b. Pero, ahora surge una incógnita a resolver; y es que el Portero no puede ser la misma Puerta, o viceversa. Nunca un portero es la puerta y nunca una puerta es el portero. Los porteros tienen por oficio y responsabilidad tener las llaves de la puerta que se les encomienda vigilar y controlar, o decidir quiénes son los que pasan por esa puerta según las órdenes y la autorización que haya recibido de su superior. Ya sabemos que la Puerta es Cristo; pero entonces, nos queda la pregunta:

¿Quién es ese ‘portero’ o ‘cuidador’ que aparece en Jn 10,3?

(131) a. El lugar para encontrar la respuesta está en la misma Biblia, en Mt 16,19. Sólo al apóstol Pedro Cristo le dio las llaves de la única Puerta de entrada al Reino de los cielos (Jesucristo), y no puede ser que la Puerta sea para siempre y que el portero haya sido sólo por unos años hasta la muerte de Pedro. Era necesario nombrarle siempre un Portero sucesor (cf. Hch 1,15-26; Sal 109,8) (Ver: GB, N° 114).

b. Prefigurado en Ex 18,24-26, así como Moisés designó jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y ellos atendían al pueblo en forma habitual para arreglar los problemas de menor importancia, mientras a Moisés le llevaban los asuntos más delicados; así, el pastor designado por Cristo para apacentar todas sus ovejas, debía siempre proveer al rebaño de buenos y legítimos pastores (cf. Hch 13,2-3; 1Tim 4,14; Ti 1,4-5).

c. Con ese portero se tuvo que ir a presentar el gran Pablo para certificar y legitimar su ministerio como pastor de Cristo y apóstol de los gentiles (cf. Ga 1,11-12; 2,1-9), dando así un elocuente ejemplo de humildad y obediencia a Cristo a todos quienes hoy se presentan ante la gente como pastores cristianos.

No existen pastores y sacerdotes. Existen pastores y falsos pastores.

(132) a. Poco y nada ha de preocupar el agrado o el desagrado de quien lea esto; ya que el que predica de parte de Dios está mandado a corresponder a Dios y no a complacer a los hombres. Desde la mente de Dios, no existen pastores y sacerdotes, existen pastores y falsos pastores.

b. Hay sólo una Iglesia fundada por Cristo, y a los ministros de esta Iglesia, es a quienes Dios ha constituido pastores. Hay infinidad de grupos originados por hombres que insinúan ser iglesias de Cristo, y se hacen llamar a sí mismos pastores sin tener mandato o aprobación alguna de Dios para ello. Usurpan un ministerio que no les ha sido dado. En el Antiguo Testamento, Dios establecía, a través de hombres consagrados a su servicio, los sumos sacerdotes que le representarían ante el pueblo. De este mismo modo procedía la Nueva Jerusalén, la Iglesia de Cristo desde sus inicios: 1Tim 5,22; 2Tim 1,6.

c. Que grave el error de un representante de la jerarquía eclesiástica católica que le otorgue el título de pastor a un falso pastor. Si lo reconoce públicamente como pastor, ¿acaso no está legitimando y avalando como verdadera una falsa iglesia? Si a quien se hace llamar pastor lo reconocen como tal, entonces… ¿cuál será el «no pastor», el «falso pastor»? ¿serán entonces los sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica los falsos pastores y aquellos otros los verdaderos? ¿Cuál será el miedo que le entró a la sucesión apostólica y a todos los católicos de llamar falso pastor al que es falso pastor, y de enseñar a las ovejas quiénes son los pastores del rebaño de Cristo y qué es lo que se requiere y se necesita para ser un pastor legítimo? A una oveja raptada en una iglesia falsa, para engañarla, el demonio le podría decir…: «Puedes venir para acá a rendirle culto a Dios, no hay problema. Tú mismo has oído a los dirigentes de la Iglesia que Cristo fundó que llaman pastor al que dirige este lugar de culto».

c. Ha sido costumbre iniciada y asumida por hombres que, en muchos lugares, a los ministros de la Iglesia Católica los llamen sacerdotes o ‘curas’; mientras que a los dirigentes de cultos ‘no católicos’ les llamen pastores. Debemos ser muy claros en esto: Cristo no está dividido; y no iba a ser el Espíritu Santo, el responsable de dividir a los cristianos y de adversarlos, de crear cismas, de romper la unidad del rebaño de Cristo; y, al mismo tiempo, consagrar como verdaderos e iguales ante los ojos de Dios, a los de un lado como a los del otro. Es anti evangélico y anticristiano llamar pastores a quienes propician estas rupturas y arrastran a otros a apoyar sus pecados divisionistas.

d. En la Iglesia Católica no se usa el nombre de pastores, no porque no lo sean, sino porque ya desde los primeros cristianos, este ministerio se ejerce de acuerdo al grado o al orden de jerarquía que representan para el pastoreo del pueblo de Dios. Cualquiera que examine los libros del Nuevo Testamento podrá corroborar que, en lugar de pastores, a los ministros de la Iglesia de Cristo se les llamaba de acuerdo al ministerio que ejercían dentro de la Iglesia: Obispos, presbíteros y diáconos: Hch 20,28; Flp 1,1; 1Tim 3,1.8; 5,17; Ti 1,7.

¿Están con Cristo todos los que predican y actúan en su nombre?

(133) a. Muchos sienten confusión cuando leen estos pasajes en la Biblia: “El que no está contra NOSOTROS está con NOSOTROS” (Mc 9,38-40). Y también este: “Tomando Juan la palabra, dijo: “Maestro, hemos visto a uno que hacía uso de tu nombre para echar fuera demonios, y le dijimos que no lo hiciera, pues no te sigue junto a nosotros.” Pero Jesús le dijo: “No se lo impidan, pues EL QUE NO ESTÁ CONTRA USTEDES ESTÁ CON USTEDES (Lc 9,49-50). Profundicemos ambos pasajes:

b. En ninguna de las dos citas bíblicas Jesucristo dijo: “El que no está contra MÍ, está conmigo”; Él utiliza el plural “nosotros”; “ustedes”; está hablando, en consecuencia, de su Cuerpo: la Iglesia. La comunión con Cristo pasa por la comunión con su Iglesia; o, al revés, sin la comunión con su Iglesia no hay comunión con Cristo. ¿Cómo pueden algunos hermanos decir que recibieron a Cristo cuando tan ferozmente blasfeman y calumnian contra el Cuerpo de Cristo, la Iglesia que fundó?

c. ¿A quién refieren entonces? A la comunión en la diversidad que habita en la Iglesia de Cristo. La Iglesia es un jardín con flores de diversas especies, tamaños, formas y colores; pero todas son, al fin, flores que embellecen un mismo jardín en torno a un mismo suelo que las une: Pedro y los demás apóstoles en sus sucesores (cf. Ef 2,20), y un sólo Señor y dueño de todo el Jardín: Jesucristo. Estamos hablando de congregaciones, institutos, carismas, movimientos y fuerzas que el Espíritu Santo suscita y que hacen vida en la misma Iglesia, sin que vayan juntas a todos lados a hacer su trabajo para Cristo: Jesuitas, Franciscanos, Salesianos, Dominicos, Opus Dei, Cursillos de Cristiandad, Legión de María, Renovación Carismática, Neo catecúmenos.


[1] SAN LEON MÁGNO, papa; “El especial servicio de nuestro ministerio”, Sermón 4,1-2: PL54,148-149; en «Liturgia de las Horas», Oficio de Lectura, día 25 nov.

[2] Cf. CLEMENTE de Roma, “Carta a los Corintios”, en «www.clie.es», <http://escrituras.tripod.com/Textos/EpClemente1. htm>, (Ingreso: 27-07-2015).


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Iglesia que Cristo fundó y el Papa

Respuestas a objeciones

Dicen que a la Iglesia Católica no la fundó Jesucristo sino Constantino.

(113) a. Y dicen que eso ocurrió en el año 313 después de Cristo, con el Edicto de Milán. Están muy desinformados y equivocados:

b. Lo que con el Edicto de Milán se decretó fue el cese de las persecuciones y el reconocimiento oficial del Imperio Romano a la Iglesia Católica que ya tenía más de trescientos años de fundada para esa fecha, ya habían transcurrido treinta y dos períodos papales, y el obispo de Roma contemporáneo para ese momento cuando Constantino firmó el Edicto fue el Papa Melquíades (311–314). Y no fue nombrado por Constantino, sino por el resto de los sucesores de los apóstoles de ese tiempo.

c. Fue Jesucristo y no Constantino el que murió en la cruz y resucitó, el que llamó a Simón y le puso por nombre Pedro. Fue Jesucristo y no Constantino el que eligió a los doce Apóstoles; quien los envió y les dio el poder del Espíritu Santo en Pentecostés. No fue Constantino, sino Pedro, el que dio inició al nombramiento de sucesores de los Apóstoles una vez que estos fueron muriendo (cf. Hch 1,15-26).

La Iglesia Católica ya existía siglos antes del emperador Constantino

(114) a. Estos son los nombres de los primeros nueve Papas de la Iglesia Católica; desde que Cristo nombró a Pedro como primer Papa hasta el año 142 en el siglo segundo: Pedro, Lino, Cleto, Clemente, Evaristo, Alejandro I, Sixto I, Telesforo, e Higinio. Tres, de los cuatro primeros Papas son bíblicos: Pedro (cf. Mt 16,17-19); Lino (cf. 2Tim 4,21) y Clemente (cf. Flp 4,3). Solamente la Iglesia Católica puede mostrar al mundo esta partida de nacimiento.

b. Retomemos algunos datos históricos: “El emperador Galerio había publicado una ley (30 de abril del 311) que reconocía por primera vez a los cristianos el derecho a profesar su religión (…); y un poco tiempo después; en febrero del 313, Constantino y Licinio, ahora únicos emperadores luego de vencer en una batalla sobre el puente Milvio, se reunieron en Milán y decidieron no sólo confirmar el edicto de Galerio, sino añadir en favor de la Iglesia disposiciones que la hacían pasar de simple tolerancia a pleno reconocimiento social”.[1]

c. La mentira esclaviza a las personas y la verdad las libera. Pídele a estos hermanos que respondan sin temor alguno: ¿Cómo pudo haber sido Constantino el que comenzó la Iglesia Católica y los Papas, si hubo tres siglos de períodos papales antes que él naciera y su propia mamá Santa Elena ya pertenecía a la Iglesia Católica muchos años antes que él?

Dicen que la Iglesia Católica no es de Cristo porque se paganizó con Constantino.

(115) a. Aquí el ataque no es tanto a la Iglesia Católica sino hacia Jesucristo. Y no es un ataque de quienes lo dicen, sino del que en la oscuridad se esconde para que no le enfrentemos a él sino a los que él utiliza bajo su dominio.

b. Al pregonar que la Iglesia se paganizó con Constantino están insinuando a que digan que no sirvió lo que Jesucristo hizo, que fracasó y que mintió al decir que las puertas del infierno no prevalecerían contra su Iglesia (cf. Mt 16,18).

c. Está introduciendo la grave ofensa y herejía de decir que Jesucristo le mintió a los Apóstoles cuando les prometió que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20) y que engañó a la Iglesia en Pentecostés dándoles un Espíritu Santo (cf. Jn 14,26; 16,13; 20,22) que no servía o que luego cambió de opinión y se lo retiró.

d. Si la Iglesia Católica es sólo un invento de los hombres y no tiene a Cristo, tal cual como lo quiere hacer creer el diablo, ¿cómo fue que no la pudieron destruir las persecuciones en su contra del Imperio Romano antes de Constantino?

¿En qué parte de la Biblia está escrito que Cristo renunció a la Iglesia que fundó?

(116) a. Dios jamás renunció a Israel como pueblo elegido suyo por los tantos pecados de idolatría que éste llegó a cometer (cf. Ex 32,14; 34,6-7) y Jesucristo nunca expulsó a Pedro por sus negaciones (cf. Lc 22,54-62). Tampoco a Judas por su traición (cf. Lc 22,48; Jn 13,27), ni a Santiago y Juan por sus ambiciones de prestigio (cf. Mc 10,35-45). Él siempre les dijo la verdad, los confrontó, mas no los expulsó.

b. Algunos tal vez creen tener mayor autoridad que Jesucristo para expulsar de sus vidas a la Iglesia Católica por los pecados de sus miembros; creo que aún no se han visto en un espejo.


[1] DICCIONARIO DE PAPAS Y CONCILIOS, “Melquíades”, en «e-Sword…». Op cit.


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / Constantino, ¿fundador de la Iglesia Católica?

La Iglesia verdadera es la de Cristo.

¿Cuál es la única Iglesia que viene de Cristo?

(107) El padre Luis Toro, en sus publicaciones de apologética explica: “La Iglesia Católica. Esta es la única que ha recibido y ha conservado el poder que Cristo le dejó a los Apóstoles y que se ha ido transmitiendo en todas las edades a través de la imposición de las manos. Cuando los Apóstoles necesitaron ayudantes, eligieron a siete, entre ellos a San Esteban, y les impusieron las manos: “…Luego los llevaron a donde estaban los Apóstoles, los cuales oraron y les impusieron las manos” (Hch 6,6)

b. Cuando San Pablo se convierte al Señor, tiene que recibir la imposición de manos, junto con Bernabé, para ser enviado a pastorear las ovejas, no lo hizo a lo bravo y así por así, a pesar de saber mucho de Sagradas Escrituras: “Un día… el Espíritu Santo dijo: Sepárenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al cual los he llamado. Entonces, después de orar y ayunar, les impusieron las manos y los despidieron” (Hch 13,3).

Nadie puede apoderarse del don de ser pastores del rebaño de Cristo.

(108) a. Está escrito en la Biblia: “Nadie se apropia esta dignidad, sino que debe ser llamado por Dios, como lo fue Aarón. Y tampoco Cristo se atribuyó la dignidad de sumo sacerdote, sino que se la otorgó aquel que dice: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy” (Hb 5,4-5). Sobre esto, el padre Luis Toro nos explica:

b. Alguien quiere apoderarse de ese don, sin ser llamado ni elegido y no le es permitido, más bien es rechazado: “Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los Apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo: Dadme a mí también ese poder para que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos. Pedro le contestó: vaya tu dinero a la perdición y tú con él; pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero” (Hch 8,18) A tu pastor, ¿quién le impuso las manos? ¿Se apoderó de ese poder o lo compró, cuénteme? Tienes derecho y el deber de saber y hacer saber a tus hermanos si el pastor que conoces es legítimo o un usurpador o estafador.

c. San Pablo, con el tiempo, nos hace ver, que Timoteo, que no era Apóstol, no se agarra a la fuerza ese poder, sino que lo recibe de manos de los Apóstoles y presbíteros: “No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros” (1Tim 4,14). Cuando Timoteo está decaído, Pablo le escribe: “Por eso te invito a que reavives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos” (2Tm 1,6).

d. Timoteo ha recibido el poder que Cristo le dejó a su Iglesia a través de la imposición de las manos, y a su vez, puede transmitirlo a otros, para que la Iglesia de Cristo nunca se acabe, por eso Pablo le escribe: “No te precipites en imponer a nadie las manos, no te hagas partícipe de los pecados ajenos”(1Tim 5,22) A tito le dice: “Te dejé en Creta para que solucionaras los problemas existentes y pusieras presbíteros en todas las ciudades, de acuerdo con mis instrucciones” (Tit 1,5) En Hch 14,23 dice: “Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos…” Según el nuevo testamento, los verdaderos y auténticos pastores de la Iglesia, no se elegían solos y se auto nombraban pastores, debían ser enviados a través de la imposición de manos de los presbíteros, ¿lo ves claro?

e. Acerca del uso de la imposición de manos, se están dando en muchos lugares muchos abusos, excesos y modos anti bíblicos de emplearse. En esta misma Guía Bíblica encontraremos la instrucción para orientar al lector en este tema: Ver GB, Nº 367 al 369.

¿Cómo es la Iglesia que Jesucristo fundó?[1]

(109) a. Abrimos la Biblia, nos ponemos en la presencia de Dios y a medida que vamos revisando cada pasaje, dejamos que se vayan adhiriendo a nuestra alma y a nuestra fe esas características que Jesucristo quiere de cada uno de los miembros de su Iglesia:

  • Predicha en el Antiguo Testamento (cf. Tb 13,11-18; Is 2,2-3; Ba 5,1-5; Os 2,14-24; Miq 4,1-3).
  • Llamada Iglesia de Dios (cf. 1Tim 3,15).
  • Morada de Dios, nueva Israel, bajada del cielo (cf. Ap 21,1-8).
  • Fundada por Cristo (cf. Mt 16,17-19; Mt 28,19; Mc 16,15; 1Cor 3,11; Ef 2,20; 1Pe 2,4-6)
  • Es el Cuerpo de Cristo (cf. Rm 12,4; 1Cor 12,12; Ef 1,22-23; Ef 5,23; Col 1,18).
  • Cristo es cabeza de la Iglesia (cf. Ef 1,22; 5,23; Col 1,18).
  • Fue comprada con la sangre de Cristo (cf. Hch 20,28; Ef 5,25; Hb 9,12).
  • No tendrá fin (cf. Mt 16,18; Mt 28,20).
  • Es visible (cf. Mt 5,14-16; Mc 4,30-32; Ef 2,19-22).
  • Es infalible (cf. Mt 16,18; Mt 28,20; Mc 16,16; Lc 10,16; 1Tim 3,15).
  • Autoridad de la Iglesia (cf. Mt 16,18-19; 18,18; 19,28; Lc 22,28-30; Jn 20,23).
  • Sus miembros deben ser santos (cf. 1Cor 1,2; Col 3,12).
  • Crecimiento de la Iglesia (cf. Hch 2,41.47; Hch 5,14; Hch 6,7; Hch 11,24).
  • Cristo es la piedra angular (cf. Sal 118,22; Mt 21,42; Lc 20,17; Ef 2,20; 1Pe 2,4; 1Pe 2,7).
  • Construida sobre los Apóstoles (cf. 1Cor 3,9-10; Ef 2,19-20; Ap 21,12-14).
  • Buenos y malos miembros (cf. Mt 13,41-48; Mt 22,10).
  • Cristo no aborrece a su Iglesia; más bien, la cuida y la alimenta (cf. Ef 5,29).
  • Doctrina, comunidad, rito sagrado (el pan) (cf. Hch 2,42).
  • Ella es su Esposa (cf. Ef 5,24-26; Ap 19,7; 21,9).
  • Sucesión ininterrumpida (cf. Hch 1,15-26; 2Tim 2,2; Tit 1,5).
  • Cristo protege a la Iglesia (cf. Mt 16,18; Mt 28,20; Lc 22,31-32).
  • Los presbíteros (ancianos) eran ordenados, predicaban y enseñaban al pueblo, y administraban los sacramentos (cf. Hch 15,6.22-28; 1Tim 4,14; 5,17.22); (imposición de las manos) (cf. Stgo 5,13-15; Rm 15,16).

¿Dónde aparecen en la Biblia Obispos, presbíteros y diáconos?

(110) a. El padre Luis Toro responde: La jerarquía que tenemos en la Iglesia católica está fundamentada en la Biblia: obispos, presbíteros y diáconos. Cuántas veces hemos escuchado frases como éstas: “¿dónde aparece en la Biblia los obispos, presbíteros, diáconos?” Hoy lo verás: “Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús, que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (Flp 1,1).

b. Pablo se alegra que alguien quiera servir a la comunidad, pero debe someterse a las normas: “Es cierta esta afirmación: si alguno aspira al cargo de obispo, desea una noble función” (1Tim 3,1). “También los diáconos deben ser dignos…” (1Tim 3,8). “Los presbíteros que ejercen bien su cargo merecen doble remuneración” (1Tim 5,17). “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como obispos para pastorear la Iglesia de Dios…” (Hch 20,28). Recordemos que la acción del Espíritu Santo se ejecuta a través de la imposición de las manos, como ya lo demostramos. Un obispo es un pastor, vigilante de las ovejas, para que el lobo no les dañe”.

De ‘iglesias’ fundadas por hombres sólo pueden surgir doctrinas de hombres.

(111) a. He aquí sus partidas de nacimiento:

  • Luteranos, fundados en Alemania (1521) por MARTÍN LUTERO (1483 – 1546).
  • Calvinistas, fundados en Suiza (1549) por JUAN CALVINO (1509 – 1564).
  • Anglicanos, fundados en Inglaterra (1534) por ENRIQUE VIII (1509 – 1547).
  • Bautistas, fundados en Inglaterra (1606) por JOHN SMITH (¿..? – 1612).
  • Adventistas,  fundados en Estados Unidos (1818) por WILLIAM MILLER (1782 – 1849).
  • Luz del mundo, fundados en Guadalajara, México (1926) por EUSEBIO JOAQUÍN FLORES (1898 – 1964).
  • Metodistas, fundados en Estados Unidos (1738) por JOHN WESLEY (1703 – 1791).
  • Pentecostales; fundados en Estados Unidos (1901) por CHARLES PARHAM (1873-1929).
  • Testigos de jehová, fundados en Estados Unidos (1876) por CHARLES TAZE RUSELL (1852  – 1916).
  • Mística orden rosa cruz, fundados en Estados Unidos (1915) por HARVEY SPENCER LEWIS (1883 – 1939).
  • Episcopalianos, fundados en Estados Unidos (1785) por SAMUEL SEABURY (1729  – 1796).
  • Mormones, fundados en Estados Unidos (1830) por JOSÉ SMITH (1805 – 1844).
  • Iglesias de cristo, fundados a finales del s. XVIII e inicios del s. XIX, en Estados Unidos, por ALEXANDER
  • CAMPBELL y BARTON STONE.
  • Iglesia gnóstica universal, fundados en Bogotá (1977) por SAMAEL AUN WEOR (1917 – 1977).
  • Iglesia de unificación, fundados en Corea (1954) por SUN MYUNG MOON (Nació en 1920).

Debe corregirse el modo de denominar a varias denominaciones.

(112) a. Los nombres de algunas de ellas que no corresponden a los que nos hemos acostumbrado a darles. Si los pentecostales fueran pentecostales, debieron haber comenzado en Pentecostés; pero sólo aparecieron en el año 1901 y, dado que su fundador se llama charles parham, entonces el nombre correcto de esa denominación ha de Igualmente en otras denominaciones: los Testigos de Jehová deben llamarse russellianos o testigos de charles taze rusell; a los adventistas, millerianos (por William Miller);  a los de Luz del Mundo se les ha de llamar florianos (por Eusebio Flores); del mismo modo como llamamos luteranos a los fundados por Martín Lutero o calvinistas a los fundados por calvino.

b. ¿Cuál será el temor que tienen quienes dirigen esas denominaciones, de que sus seguidores sepan el nombre de quién los fundó y de taparlos o esconderlos con términos extraídos de la Biblia?

c. Sus nombres han de corresponder al derivado del nombre de su respectivo fundador. Acostumbran a acuñarse nombres bíblicos para hacerle creer y sentir a sus seguidores que son bíblicos y que provienen de la Biblia, lo que es falso, ya que nunca existieron por más de quince siglos de la era cristiana.


[1] CONCORDANCIA DOCTRINAL CATÓLICA, “Iglesia”, en «e-Sword: The sword of the LORD; with an electronic edge…»


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Iglesia que Cristo fundó y el Papa

Jesucristo ya fundó su Iglesia.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Los falsos pastores trabajan en vano levantando ‘iglesias de Cristo’.

(99) a. Hoy vemos levantarse, en muchos lugares, muy cerca de nuestras propias casas, muchas supuestas iglesias ‘cristianas’ o ‘evangélicas’, fundadas sobre la fallida roca de una división, de un cisma, de una apostasía. Todas ellas tropiezan en la base, pues en ellas se encuentra lo ya anunciado por los profetas, y lo confirmado luego en 1Pe 2,6-8 y en Mt 21,42: “He aquí que coloco en Sión [La Iglesia] una piedra elegida, angular, preciosa y el que crea en ella no será confundido. Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra de tropiezo y roca de escándalo”.

b. Tropiezan con la piedra angular porque desechan la Palabra de Cristo; al levantar y fundar sus propias iglesias fuera de la base visible establecida por él en Mt 16,17-19, Jn 1,42 y 21,15-17. Podrán durar de pie, ante los ojos de los hombres, diez, treinta, cincuenta, doscientos años, o más…; pero no estarán de pie un instante ante los ojos de Dios. Su presente continuo es el tropiezo; y su horizonte, la condenación eterna; porque sabiendo muchos cuál es el camino a seguir, insisten por hacerse otro camino aparte.

c. Tropiezan de frente con Cristo, la piedra angular, por no creer, por no aceptar; por revelarse en su contra cuando consagró a Pedro como la «kefas» [«rocas»] de donde levantaría su Iglesia. Por eso anunció: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama” (Mt 12,30). Por imprudencia han escogido ese destino. Y por ello, también está escrito: “¿Y la sabiduría de este mundo? Dios la dejó como loca” (1Cor 1,20).

Hay infinidad de iglesias fundadas por hombres, pero una sola es la Iglesia fundada por Cristo.

(100) b. A una sola Iglesia de Cristo, una sola roca de Cristo. ¿Y cuál? ¿A quién nombró y erigió Cristo, como roca de su Iglesia? Sólo hay uno: a Pedro y sus sucesores legítimos.

b. Cristo, la piedra invisible (espiritual) que se va (ascensión), deja entre los hombres una piedra visible (humana) que se queda para pastorear a todo su rebaño (Jn 21,15-17) (Pedro – los Papas), acompañado en fortaleza por las columnas del edificio (los demás apóstoles – los Obispos) (Ef 2,20); y la deja protegida por todos los siglos con la eterna asistencia del Espíritu Santo (Jn 20,22; Hch 2,1ss). He aquí, entre los hombres, y para la salvación, la «kefas» elegida por Cristo, y contrariada, desde un comienzo, por el demonio y sus siervos.

Y Cristo dijo a Pedro: “Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18).

(101) a. No necesita que otros vengan a hacer por Él lo que Él ya hizo para siempre. Muchos falsos pastores han aparecido anunciando que fundaron, o que van a fundar la Iglesia de Cristo. ¡Qué locura de atrevimiento y desafío a Dios!

b. ¿Acaso insinúan que Dios desautorizó a su propio Hijo Jesucristo, mandando siglos después a falsos pastores a que funden la Iglesia que ya su Hijo fundó para siempre hasta el fin del mundo? (cf. Mt 28,18-20).

c. ¿Quién anuló de la Biblia Mt 16,17-19 para que algunos iluminados pretendan comenzar de cero la Iglesia que ya tiene más de dos mil años, y que Jesucristo mismo comenzó y estableció? ¿Están ellos acaso por encima de Cristo?

c. ¿Pretenden estos falsos pastores insinuar que la Iglesia que Cristo fundó no sirvió para nada porque dejó que se paganizara en el siglo cuarto con el emperador Constantino, y que la Iglesia que ahora ellos ahora están fundando sí va a funcionar por siempre a la perfección? (Ver: GB, N° 113 al 114).

d. ¿Acaso consideran a Jesucristo incapaz y torpe? Jesucristo no es contradicción, para mandar a unos improvisados, a fundar su Iglesia muchos siglos después de Él haberla ya fundado para siempre.

“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch 22,7).

(102) a. Un niño en la playa construía con la arena una casita. Vino otro con arrogancia mostrándose como bueno y se la piso diciéndole: ‘yo te la voy a hacer. Esa no sirvió’. El niño que levantaba Su casita se puso a llorar. Algo semejante hacen los falsos pastores que aparecen pretendiendo tumbar la Iglesia que Cristo fundó para ellos presumir ser los héroes que se la vienen a fundar. Imposible que sean obreros de la luz. Tales, no son sino emisarios de la oscuridad y del mal que en vano gastan sus energías intentando hacer desaparecer la Iglesia Católica. Escuchen a Gamaliel: “ustedes no podrán destruirlos, y ojalá no estén luchando contra Dios.” (Hch 5,39). Sepan que sus fuerzas, y todas las fuerzas del infierno, no prevalecerán contra la Iglesia que Cristo edificó sobre Pedro (cf. Mt 16,18).

b. Negar y oponerse a aceptar que en Mt 16,17-19 Jesucristo fundó su propia Iglesia es un temerario atrevimiento de creer que pueden pasarle por encima a Cristo. Es tan sólo un pretexto utilizado como artificio doctrinal para ellos erigirse como enviados de Dios a fundar la Iglesia de Cristo que Cristo no supo fundar. Quienes de sus ojos quitan la venda puesta, ven que tales ‘iglesias’ no son de Cristo sino de esas personas que se la dan de pastores. ¿A quién creen que están enfrentando y atacando?, ¿a la Iglesia Católica? ¿No les da cabeza ni temor de Dios para preguntarse lo que hacen, si están desafiando y luchando contra el poder y la voluntad de Dios? ¿Creerán que son la Cafarnaúm que se creía ya asegurada en lo más alto del cielo? (cf. Mt 11,23).

c. Pero, ¡qué contradicción! Muchísimos de esos falsos pastores al interpretar Mt 16,17-19 aseguran que no fue voluntad de Jesucristo fundar una Iglesia. Si no fue su voluntad, entonces ¿por qué ellos lo están haciendo? Dicen que están del lado de Cristo, pero en realidad son sus adversarios.

d. ¿Con tal atrevimiento creen que les servirá de algo tantos teatros de avivamiento diciéndole infinidad de veces a Jesucristo: ¡Señor, Señor!, aleluya, gloria, amén, etc? Luego de darle el beso en la mejilla con canciones tiernas y sublimes que le dedican en sus cultos, ¿van a entregarlo a la crucifixión de nuevo como lo hizo Judas? ¡Engañarán a muchas almas, pero a Cristo nunca! Perdónales, Señor. ¡No saben lo que hacen!

Alerta con falsos fundadores de Iglesias de Cristo.

(103) a. ¿Qué dice en las Sagradas Escrituras?: Pablo denuncia a falsos apóstoles que ya en aquel tiempo competían y se hacían pasar por iguales a él: “Ahora vienen a predicarles a otro Jesús, no como se lo predicamos, y les proponen un espíritu diferente del que recibieron, y un evangelio diferente del que abrazaron. ¡Y lo aceptan sin dificultad! Sin embargo, no creo ser inferior en nada a esos superapóstoles” (2Cor 11,4-5).

b. Y continúa…: “En realidad son falsos apóstoles, engañadores disfrazados de apóstoles de Cristo. Y no hay que maravillarse, pues si Satanás se disfraza de ángel de luz, no es mucho que sus servidores se disfracen también de servidores del bien (de la justicia). Pero su fin será el que se merecen sus obras” (2Cor 11,13-15). Aquí hay más pasajes bíblicos que nos advierten al respecto (cf. Hch 20,29-30; Rm 16,17-18; 2Tim 4,2-4).

En el camino a Cristo los falsos pastores andan al acecho:

(104) a. Al buscar a Cristo miremos bien donde ponemos cada pisada; las distracciones pueden hacernos tropezar y caer en alguna de esas ‘hueco-iglesias’ que proliferan cerca de donde vivimos.

b. Quitemos el disfraz de esos depredadores de almas que se hacen llamar pastores, profetas e incluso apóstoles sin serlo; ese es un deber de todo cristiano (cf. Ap 2,2). “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22,21). Si no son tales, ¿hacemos acaso algún bien llamándolos con esos títulos? ¿Será eso, acaso, ecumenismo?

¿Realmente amas y sigues a Cristo?

(105) a. Ve y busca la Iglesia que Él fundó. Y lo haces, además, sin dudar un instante. Toma la palabra de Cristo y él mismo te conducirá a la verdadera Iglesia. Si yo fuese uno de los hermanos esperados que anda fuera del rebaño que nació de Cristo (cf. Jn 10,16) esto diría: ‘… Si Cristo anunció que “las puertas del infierno no prevalecerían contra ella” (Mt 16,18), esa Iglesia hoy debe estar de pie, firme, llena del vigor y la fuerza del Espíritu Santo; porque Cristo es fiel, es todo poderoso y no miente. Esa es la que debo buscar; allí es donde Cristo me manda y me pide estar. Allí es donde encontraré todos los medios para salvarme’.

¿Cómo reconocer la Iglesia de Cristo?

(106) a. En el Salmo treinta y dos encontraremos ese rebaño donde Cristo el buen pastor nos tiene preparado un banquete con el más santo y sublime de los alimentos: su mismo Cuerpo y su misma Sangre (la Eucaristía). En su redil nos incorporamos a ser miembros vivos de su Cuerpo (Bautismo), nos confirma en el Espíritu Santo (Confirmación); Él enjuga nuestras lágrimas liberándonos de la muerte a través de sus ministros que nos absuelven de nuestros pecados (Confesión); nos fortalece y sana ante nuestras enfermedades (Unción de los enfermos); y nos envía a ser sus testigos y embajadores en el servicio a los demás (Orden sacerdotal y Matrimonio).

c. Estos son los verdes pastos con los que Cristo nos cuida, nos nutre y nos ayuda a crecer todos los días. No son bienes terrenales inventados por hombres. Todos estos son bienes del reino de los Cielos que Cristo mismo nos da y nos mandó a buscar, y que llegan a los hombres mediante su Iglesia y a través de sus ministros. Amén, amén, amén.


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Iglesia que Cristo fundó y el Papa

¿La Iglesia de Cristo es Católica?

Liturgia<?>Apologética
De la Liturgia de la Palabra.
Conversión de San Pablo
CICLO B
25 de enero de 2018

Comentario:
La palabra ‘católico’ proviene del griego ‘katholon’, referido a la totalidad o a la universalidad.

En el evangelio de hoy (Marcos 16, 15- 18) viene acompañado de una orden dada por el Señor en persona a las 12 columnas de su Iglesia (los Doce Apóstoles).
Dijo Jesús: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva” (Marcos 16, 15)

La Iglesia es católica porque está presente en todos los países de todos los continentes; cosa que nuestros hermanos esperados no pueden discutir.

Pregunta para compartir
¿Crees que es necesario que la Iglesia sea católica para ser la verdadera?

Elaborado por: Luis Ángel Espinoza

¿Dónde sale en la Biblia Iglesia Católica?

Resultado de imagen para iglesia catolica en la biblia72-. Es igual a decir: ¿dónde sale en la Biblia Iglesia Universal?

  • a. Ambos adjetivos: católica y universal, significan lo mismo; son sinónimos. La universalidad-catolicidad de la Iglesia de Dios está presente de modo abundante en las Sagradas Escrituras:
  • b. Dios es universal y totalidad; y la Iglesia, que es su Morada (cf. Ap 21,2-3), es y ha de ser también universal y totalidad, que es lo mismo que decir: ´católica’.
  • c. Dios hizo al ser humano a su imagen y semejanza (cf. Gn 1,26-27) ¿Cómo ha de ser el ser humano, si está llamado a ser perfecto cómo su Creador? (cf. Mt 5,48). Su corazón también ha de ser universal y católico como su Hacedor, para todos por igual, sin exclusivismos. También, por destino, debe ser católico; porque Dios es su destino y él es universal.
  • d. Le dijo a Abraham: “En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra” (Gn 12,3). “Serás padre de una multitud de naciones. De ti saldrán naciones y reyes, de generación en generación” (Gn 17,1-6). La Iglesia fundada por Cristo, es la herencia directa de esa promesa y de esa alianza hecha a Abraham. Los que a esta Iglesia se incorporan y pertenecen son los bendecidos que participan de la herencia de ser hijos de Dios; y es, a ésta Iglesia, a la que Cristo le confió y le dio el mandato de llevar a todas las naciones su obra salvadora de hacer discípulos suyos a todos los pueblos bautizándoles en nombre del Dios trino (cf. Mt 28,18-20): “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación” (cf. Mc 16,15).

73-. Más sobre la catolicidad de la Iglesia de Cristo:

  • a. A sus apóstoles “los envío a proclamar a todas las naciones, en su nombre, el arrepentimiento y el perdón de los pecados” (Lc 24,47). Y les anunció: “recibirán la fuerza del Espíritu Santo cuando venga sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los extremos de la tierra” (Hch 1,6-14).
  • b. Envió a Pablo y le dijo: “Anda; ahora te voy a enviar lejos, a las naciones paganas” (Hch 22,21). La Encarnación de nuestro Señor Jesucristo, su muerte en la cruz, la redención que nos dio, su Resurrección, y la misma Iglesia que fundó, son tal como Él es: universal, totalidad; es católico: para todos los tiempos, pueblos, culturas y naciones.
  • c. Decir ‘no estoy de acuerdo’ no es suficiente. Se requiere disponer de documentación bíblica e histórica auténtica para demostrar que universal y católico no son sinónimos y lo mismo.
  • d-. Refiriéndose al pueblo de Dios, el Papa Emérito Benedicto XVI dice: “Es un pueblo “católico”, universalmente abierto a acoger a todos, que habla lenguas nuevas, más allá de toda frontera, haciendo caer todas las barreras. Dice San Pablo: “Donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo en todos”[1] (Col 3,11)
  • e. Puedes ampliar más en, Catequesis de San Cirilo de Jerusalén (313 – 387 d. C.), sobre Iglesia Una, Santa y Católica en esta dirección: <http://www.mercaba.org/TESORO/CIRILO_J/Cirilo_20.htm>.

[1] BENEDICTO XVI, “Transformados por la fe”, Catequesis de Benedicto XVI en el Año de la Fe (2012-2013), compiladas por PATRICIO OLMOS, en «Ediciones Logos», Rosario, Argentina, 2013, p. 24.

Iglesia, católico y secta: ¿qué significan?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Estos son los conceptos:

(71) a. Iglesia: (Del latín ‘ecclesia’, y del griego ‘ekklesia’, asamblea). Congregación de los fieles cristianos en virtud del bautismo. Su principal característica es la universalidad, y Cristo la fundó para todas las naciones, pueblos, generaciones y culturas; es decir, la fundó por origen, naturaleza y misión: ‘católica’.

b. Católico[1]: (Del latín ‘Catholicus’, y del griego ‘Katholik’, universal). Lo que es universal (que comprende o es común a todos), se extiende a todo el mundo. Así se calificó así a la Iglesia fundada por Cristo. Verdadero, cierto, infalible, de fe divina. En otros diccionarios podremos encontrar que católico significa lo más auténtico o lo más original; y también se usa de modo figurado como: sano, perfecto. Suele usarse en la frase no estar muy católico. Y secta, lo que es contrapuesto, lo que ha añadido modificaciones o cambios a lo más auténtico y original.

c. Secta: Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica. Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra. Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa.

d. En resumen: no ser católico es alejarse de Jesucristo. Quien dice no ser católico, está confesando públicamente que se desliga o se desentiende de lo que es de la Iglesia, para todos, y se repliega o reduce a lo que es su propio modo de pensar o a las doctrinas elaboradas de alguna denominación protestante.


[1] LAROUSSE, «católico», en El Pequeño Larousse Ilustrado, México, 2001, p. 217.

Hospitalitos de la Fe atiende a ovejas maltratadas por lobos

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Los falsos pastores y guías aumentan los heridos en la fe.

(14) a. Las ovejas del rebaño de Cristo andan desprotegidas; la gran mayoría del pueblo de Dios no posee herramientas para distinguir entre Iglesia y secta, entre pastor e impostor. La desorientación y la confusión crecen por todas partes; ya muchos no saben a dónde mirar para creer.

b. ¡No todo billete es verdadero, y quien negocie con tales billetes está cometiendo un delito! Algo parecido ocurre con los falsos pastores; las personas han de aprender a identificarlos. No todo el que se presente como pastor es pastor; y estos abundan por todos lados.

¿Te gustaría saber cómo identificar los falsos pastores?

(15) a. Jesucristo a sus propios pastores los envió diciéndoles: “La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos” (Lc 10,2-3).

b. Si la mies es mucha y los trabajadores pocos (cf. Lc 10,2), ¿cómo es que ahora abundan tantas ‘iglesias’ y tantos pastores, que hasta levantan sus lugares de culto apenas a pocos metros uno del otro? No es la Palabra de Dios que anda equivocada. Son muchos los falsos pastores y las falsas iglesias que abundan.

c. Siga a Cristo; busca la Iglesia donde los pastores son pocos para toda la mies por atender y allí encontrarás la Iglesia de los verdes pastos (cf. Sal 23, 1-2), la de Cristo buen pastor. Lo que ves debe coincidir con lo que lees en la Palabra de Dios. Puedes ampliar más la información consultando entre los numerales 99 al 106 de esta Guía Bíblica.

Quien se burla del Estado se burla del mismo pueblo; y viceversa.

(16) a. Y quien se burla de ambos se burla también de Dios. Las instancias estatales que rigen en materia de cultos están cayendo en el error de andar legalizando cuanta nueva ‘iglesia’ o nuevo sitio de ‘culto’ se les presenta, sin caer en cuenta que están siendo una y otra vez burlados por muchísimos impostores que llegan a sus despachos con papeles y credenciales de pastores, tan iguales a un manojo de billetes falsos; y les han aprobado, e incluso, financiado, fraudulentos ‘negocios de fe’ encubiertos con el título de ‘iglesias’ o ‘centros de ayuda espiritual’. Tales engañadores no sólo estafan a la gente que los siguen, sino también a la misma nación.

b. Es necesario que quienes están al frente de estas instituciones sean personas instruidas y asesoradas eclesiásticamente, para impedir que la Ley de Libertad de Cultos se convierta en un escondrijo para que muchos engañadores luego se justifiquen y oculten. Si no admiten que hayan falsos e ilegítimos abogados, ingenieros, arquitectos, médicos (…) que estén engañando a la gente y cobrando dineros indebidos; ¿cómo es que tan rápido le abren de par en par las puertas a cuanto embaucador llega a sus despachos presentándose como el definitivo y verdadero fundador de la Iglesia de Cristo, siendo que su Iglesia ya el mismo Jesucristo la fundó?

c. Tengan presente que ya Jesucristo dejó sus correspondientes autoridades para formar, nombrar y legitimar los pastores que han de guiar en la fe y en la sana doctrina al pueblo (cf. Mt 16,17-19; Is 22,21-22; Lc 22,31-32; Jn 21,15-17). ¿Cómo puede levantarse el Reino de Dios a punta de pseudo iglesias y pseudo pastores que niegan a como dé lugar su condición de sectas, gracias al respaldo cómplice de muchos gobiernos que las legalizan con sus leyes de hombres?

La IGLESIA CATÓLICA; EL PAPAGAYO que JESUCRISTO fabricó y echó a volar

Érase una vez, en los bosques de la Sagrada Escritura, un lugar muy especial que Jesucristo fue a buscar. Recogió todos los materiales y un inmenso y majestuoso Papagayo Jesucristo elaboró. Poco a poco y con amor cada paso calculó; y siempre hacia los cielos, en Dios Padre se encomendó.

Cada detalle el bien lo cuidó, con sus Apóstoles los travesaños y la estructura toda lista le quedó. En el centro de la estructura con los palos una Cruz como la suya todo lo aguantó. Luego con papel de la obediencia de sus hijos engendrados en el Bautismo lo forró y así bien protegido contra el viento le quedó. Abajo, una larga cola de FE en Dios le amarró.  Y ante los movimientos firmeza y estabilidad le consiguió. Al frente con tres cuerdas, la fe, la esperanza y la caridad, una larguísima cuerda desde la tierra al reino de los Cielos el Papagayo estaba casi listo para ascender.

Nuestro Señor Jesucristo es todo un artista, y al pliego del papagayo, únicos e inigualables detalles le pintó: arriba la imagen de su Madre María, que a todo ruego suyo su corazón siempre atendió. A un lado estaba un altar, sobre el cual en Cuerpo y Sangre en cada Santa Misa verdaderamente El siempre iba a estar. Del otro lado sus decretos, comenzó a redactar y en hermoso dibujo de pergamino eternas sentencias comenzó a declarar: comenzó por el mismo Papagayo a quien tomó por cuerpo suyo por su Esposa, la nueva Israel por la cual su vida dio. No había otra en aquel momento; sólo la Iglesia Católica allí se presentó, ya que fue El mismo quien la constituyó.  Allí sin duda y con firmeza entregó en ella su misión: perdonar pecados, expulsar demonios, anunciar su nombre y también consagrar y convertir en su Cuerpo y Sangre el pan y el vino que en ofrenda el pueblo al altar debía llevar.

De todo el Papagayo El por siempre su cabeza iba a ser y todo el Papagayo sería su cuerpo y todos movimientos El iba a gobernar.

Cuando terminado estaba todo, El vio que muchos a su lado miraban lo que de sus manos estaba listo para volar. Miró el Señor con sabios ojos, y a uno de ellos la cuerda le entregó. Curiosa era la cuerda, pues de una llave Jesucristo la sujetó y al Apóstol Pedro después de bien examinarlo, firmemente en sus manos se la encomendó. No lo dejo en esto solo, 11 amigos más a su lado le nombró. El sería el guía de ellos, de cómo enseñarles a llevar el Papagayo a todos los pueblos y siempre en comunión.

Todos ellos fueron testigos, cuando Jesucristo a Pedro el Papagayo le entregó. Por eso siempre con respeto, cada Apóstol a Pedro obedeció. Y así Jesús subió al cielo, luego un viento fuerte El mandó, y con María y los doce allí reunidos, a todos los aires del universo el Papagayo fue a volar.

Y así pasaron los tiempos, hasta 1521, solo ese Papagayo en el cielo se divisó. Ocurrió un día que un señor llamado Martín Lutero, otro Papagayo construyó. No aceptó el que tenía Pedro, no toleraba que le hablaran de la Tradición, no estaba de acuerdo con muchos decretos que allí Jesucristo redactó. Igual siguió su obra, y de pronto en los aires otro Papagayo apareció. Una frase muy gigante, en el papel le escribió: ESTA SI ES LA IGLESIA… Martín Lutero debajo firmó.

Muchos dibujos de aquel Papagayo que Jesucristo mismo allí fabricó y pintó, vino Lutero y por su cuenta con un borrador los desapareció. Luego vinieron otros años, y otros muchos papagayos, nuevamente en los aires por todas partes el pueblo vio… cada uno decía lo mismo: “ESTA SI ES LA IGLESIA, y estaba allí la firma de quien lo inventó, supuestamente por un sueño que Jesucristo mismo le reveló”

Todo era confusión para quien a Cristo iba a buscar, pues todos los que hicieron papagayos, decían lo mismo que por una visión o en sueño, Dios también le dijo que un nuevo papagayo levantara a volar.

Algunos a Pedro lo atacaban, lo empujaban y el Papagayo le trataban de tumbar. Un secreto allí ocurría, nadie se lo podía explicar. Y era que allí se cumplía, la promesa de Jesucristo que siempre a Pedro lo iba a custodiar.

No todos los que vieron aquellos aires cargados de confusión, se quedaron con la duda, y pronto los más inteligentes y sensatos, la VERDAD fueron todos a buscar.

La BIBLIA fue el bosque, donde ellos todos fueron a dar. Allí estaba escrito, el primero que el Papagayo iba a volar. Pedro era el nombre de aquel a quien Jesucristo le entregó el Papagayo que un día y para siempre El mismo construyó. Siguieron buscando documentos, y todos la mismísima información, a ellos dio.

Fueron entonces donde el Papagayo que más pinta de viejo y fuerte pudiera tener. Con curiosidad encontraron al Papa Benedicto XVI que con el Papagayo entre sus manos, el Evangelio se disponía a leer. Les llamo la atención todos sus dibujos, y los decretos que en el papel todavía se podía ver. Comparaban todo con la BIBLIA y sorprendidos de cada detalle más y más maravillados se sentían ya. Le preguntaron a Benedicto, que porque El lo tenía entre sus manos… Y por un momento y con paciencia, de sus bolsillos una cadenita El sacó.

Eran muchos eslabones, 265 pudieron contar. El Primero era Pedro, y El era el último que se podía contar. Toda la cuenta de los eslabones de una cita bíblica se podían sujetar… era en un metal lindo y precioso, oro puro del corazón de Dios. Aquella era MATEO 16, 19, cita Bíblica que podía comprobar. Que aquel siempre polémico Papagayo fue el mismísimo que Jesucristo echó a volar. (Autor: P. Hector Pernia, sdb)