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¿Sabes qué enseñaban los primeros cristianos y San Francisco de Asís sobre la cruz?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Qué decían de la Cruz los primeros cristianos? 

(290) a. San Cipriano de Cartago (s. III d.C.): <<en la […] señal de la cruz está toda fuerza y poder […]. En esta señal de la cruz, está la salvación para todos los que están marcados con ella en la frente>>.

b. San Atanasio de Alejandría (295 – 373 d. C.): <<por la señal de la cruz toda magia se detiene y todo hechizo se desvanece>>.

c. San Jerónimo (340-420 d. C.) y San Agustín (354-430 d. C.): Describen a los primeros cristianos haciendo la señal de la cruz en la frente, seguidamente en los labios y luego en el corazón, tal como lo hacen los católicos occidentales de hoy antes de leer el Evangelio.

La cruz, para san Francisco de Asís…

(291) San Francisco profesaba una profunda devoción al signo TAU. Con ella firmaba cartas, marcaba paredes, y sanaba heridas y enfermedades, como si toda su preocupación fuese grabar el signo de la tau, según el dicho profético, sobre las frentes de los hombres que gimen y se lloran, convertidos de veras a Cristo Jesús. Al inicio de cualquier actividad se santiguaba con dicha señal; para él y para sus compañeros representaba la cruz y significaba una verdadera penitencia.


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HF-VIDEO / La Cruz.

En su Cuerpo, la Iglesia Católica, Cristo sufre hoy la crucifixión. ¡Todo un misterio!

¿Te sorprende que hable de crucifixión de la Iglesia Católica

(287) a. Tal vez no habíamos llegado a hacernos la pregunta de cuánto tiempo, en verdad, es la duración de la crucifixión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Llegar a imaginar que la crucifixión de Jesucristo es algo tan reciente y diario, puede sonarnos tal vez algo extraño mirando hacia el pasado a la manera como lo hacemos con la historia de los hombres. ¿Cuándo estamos ante la historia de la salvación el tiempo tiene otra forma de entenderse y medirse. Dice en 1Pe 3,8: “No olviden, hermanos, que ante el Señor un día es como mil años y mil años son como un día”; y también, que la Iglesia que nació de Cristo y que vive hoy, es su mismo Cuerpo (Ver: GB, N° 238 y 239).

b. En Ella, su Iglesia, y por siempre, Cristo en persona se ofrecería a Dios, sufriría la agonía de la crucifixión y resucitaría para salvar y redimir a los hombres y a los pueblos de cada generación. Es un solo y definitivo acto de encarnación, un único y continuo sacrificio en la cruz y una única y perpetua resurrección que abarca y alcanza a todo el universo inaugurando en su propio Cuerpo la nueva creación anunciada desde antiguo por los profetas (Ver: GB, N° 361-367). Todo un misterio que no cabe ni puede ser medido o abarcado por relojes de este mundo, por las categorías de tiempo, espacio y razonamiento de que los hombres disponemos y conocemos. Es por eso que la Iglesia Católica es necesaria para salvarnos.

Contemplamos, en el espejo de la Iglesia, la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

(288) a. Ella, como Cuerpo suyo, es y será siempre despreciada por el mundo, recibe y recibirá golpes, ofensas, desprecios, calumnias, incomprensiones y traiciones. En Ella, Cristo es diariamente crucificado por los poderes de las naciones, por las multinacionales de la economía global y por denominaciones protestantes, las falsas religiones y los falsos pastores que hacen de la Iglesia Católica incisivo blanco de sus calumnias e injustas persecuciones. ¡Y cuántas las ofensas y golpes que con nuestros propios pecados y anti testimonios le propinamos desde dentro de su herido cuerpo sus propios hijos!

b. El sanedrín que organizó la muerte de Cristo continua presente hoy, pero con distintos rostros y nombres. Sus antepasados llamaron a Cristo hereje y blasfemo. De modo semejante tildan a su Iglesia hoy muchos que nunca sueltan la Biblia, que se aprenden de memoria determinados textos bíblicos y gustan de tomar sitios públicos para llamar la atención una y otra vez diciendo a toda voz: ‘Señor’, ‘Señor’, ‘gloria’, ‘aleluya’; creyendo que ya por eso se van a salvar.

c. Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios; y la Iglesia, cuerpo suyo, comparte también esa doble naturaleza: humana y divina. Como plenamente humana que es, como Cristo, ella también tropieza y cae con la cruz, y como Cristo que se levanta para continuar con su cruz hacia el calvario, ella también lo hace para continuar en la historia la obra que se le encomendó: la salvación de todos. Como verdaderamente divina, ella vive y trasciende todo el sufrimiento que padece convirtiéndolo en causa de su propia santificación. Ella, como Cristo, ha de recibir los maltratos, devolver misericordia, y elevar a Dios el dolor de cada golpe recibido; ha de decir como dijo el apóstol Pablo: “Somos abofeteados, y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos” (1Cor 4,11-13).

d. Cristo no cesará jamás de interceptar los adversarios (nuevos Saulos) que persiguen a su Iglesia con el premeditado objetivo de borrarla de la faz de la tierra. Siempre les vencerá con su amor. Les dirá como a Pablo: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? (…) ¡Yo soy Jesús el nazareno, a quien tú persigues!” (Hch 22,8). Luego los hará insignes heraldos suyos para multiplicar y hacer crecer la Iglesia que perseguían.

Como Cristo, su Iglesia acepta y ama la cruz para reconciliarnos con Dios.

(289) a. Cristo y los hijos de su Iglesia aceptamos y amamos la cruz para obrar la salvación. Aquellos hermanos que dicen que la cruz es maldita, hacen con la Iglesia Católica lo mismo que sus predecesores hicieron con Cristo. Se la cargan en la espalda, a empujones y golpes le descargan sus desprecios; y en la cruz la clavan y crucifican, pues a decir de muchos de ellos, debe ser destruida y desaparecida de la faz de la tierra. Como Cristo, la Iglesia Católica toma la cruz, la abraza y la ofrece a Dios como sacrificio de amor porque sabe que con ella, su Cristo, su Cabeza, a todos nos salvó y redimió.

b. La Iglesia Católica camina adelante siempre con mucha dificultad, pero no se detiene. Su confianza la lleva puesta en Dios, pues sabe bien que ella no surgió por sí misma, sabe que viene de Dios, que Cristo está junto a ella y no le abandona, pues la acompaña en la Eucaristía y en los demás Sacramentos. El cireneo que la acompaña ayudándole a llevar la cruz es el Espíritu Santo que Cristo por siempre le prometió.

c. Como tantas madres que inocentemente y con sorprendente amor cargan las culpas de los errores de sus hijos; la Iglesia asume ser también madre de los errores de sus propios hijos en la fe. De ella se separan y hasta la niegan, y por ellos la Iglesia se ofrece a Dios en sacrificio, pidiendo su misericordia ante los pecados que cometidos, tanto por ella como por sus hijos.

d. Toda la sangre derramada por Cristo en su pasión y muerte, es la sangre de tantos mártires de todos los siglos de la Iglesia. De muchos modos también su Iglesia es crucificada. Cuando ya la han clavado en la Cruz la insultan con palabras como las que le dijeron a Cristo: “¡Dices que Cristo te fundó y te dio todo su poder! ¿por qué no lo llamas para que baje y te salve?” Mientras los anti católicos se creen vencedores y miran como insignificante la cruz y la Iglesia allí crucificada, no ven lo que allí está sucediendo. La Iglesia herida no cesa de decir a Dios igual que su Maestro: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. Ella, en Cristo y por Cristo, siempre ha vencido y vencerá la muerte.

La cruz en las Sagradas Escrituras.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Conocías el origen de la palabra «CRUZ»?  

(283) a. Su origen es el signo “TAU”. Este signo, poco conocido por muchos en la actualidad, es de origen bíblico:

b. En Ez 9,3-6 Dios le dice al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escriba en la cintura que marque, con una ‘TAW’, la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las prácticas abominables que se cometen en Jerusalén.

c. En hebreo antiguo la TAW tenía forma de cruz, a manera de nuestra “T” mayúscula. Era la última letra del alfabeto hebreo; y, quienes no sabían escribir, la usaban como firma. En este símbolo se prefigura y profetiza a Cristo cargando la cruz como su diadema, como su corona, acercándose como príncipe en su trono ante quienes le crucificaron: “El libelo (firma) que haya escrito mi adversario, ¡juro que sobre el hombro lo llevaré, ceñido como una diadema! Le daría cuenta de mis pasos, me acercaría a él como un príncipe” (Job 31,35-37; cf. Sal 132,18)).

d. Una hermosa profecía de Isaías nos anuncia que la cruz sería signo de la humildad del señorío, del trono y del principado de Cristo: “Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre “Maravilla de Consejero”, “Dios Fuerte”, “Siempre Padre”, “Príncipe de Paz””(Is 9,5).

e. De ella dijo el Señor: “¡Bendito sea el madero que fue instrumento de tu salvación!” (Sb 14,7-8)

f. También era una señal protectora, como <<la señal de Caín>> (Gn 4,15) y la sangre con que los israelitas untaron las jambas de sus puertas la noche de la liberación de Egipto (cf. Ex 12,7).

Hay gente que niega que Cristo murió en una cruz.

(284) a. Los actuales Testigos de Jehová están mal; ya que contradicen a sus propios fundadores y a sus primeros seguidores, quienes por muchísimos años creyeron y predicaron la muerte de Cristo en una cruz. Esto se puede ver en su libro ‘Plan Divino de las Naciones’; estudio 12. Fue en el año 1925 que cambiaron de opinión.

b. En la Biblia que ellos mismos se mandaron a hacer para sus miembros, llamada Nuevo Mundo, borraron deliberadamente la palabra cruz en algunos pasajes (cf. Mc 8,34; Ga 5,11 y Ef 2,16) y la sustituyeron por la de madero, para hacerles creer que Cristo murió en un palo vertical con las manos clavadas encima de su cabeza, y no en una cruz como realmente sucedió.

c. En las mismas sagradas Escrituras sobran las evidencias que de manera muy firme demuestran que la muerte de Cristo fue en una cruz. Una de ellas es la tabla donde escribieron: “Este es Jesús, el rey de los Judíos” (Mt 27,37-38); la que clavaron sobre la cabeza de Cristo en la crucifixión. Es imposible que se la hayan puesto a Cristo encima de su cabeza teniendo justo encima de ella sus dos brazos clavados. Tomemos en cuenta que no era una tablita diminuta la que clavaron encima, ya que la inscripción estaba escrita en tres idiomas: hebreo, latín y griego (cf. Jn 19,20). Esto obliga a deducir y confirmar que los brazos los tenía clavados en el madero horizontal.

d. De haber muerto con sus brazos encima de su cabeza no hubiese sido dos clavos sino uno solo el que le hubiesen puesto en sus manos, y probablemente hubiese sido no en sus manos sino en su muñeca. Sin embargo, en Jn 20,14-15, el apóstol Tomás confirma que, en efecto, los brazos de Cristo fueron clavados por separado. Dijo el apóstol Tomás: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi dedo en su costado no creeré”.

e. Si Cristo no hubiese muerto en una cruz, los judíos que le mataron no le hubiesen gritado jamás: “¡crucifíquenlo!; ¡crucifíquenlo!” (cf. Mt 21-26), sino tan solamente, “¡enmadérenlo!; ¡enmadérenlo!”.

f. Otros pasajes bíblicos…: Hch 2,23.36; Flp 2,7-8; Col 1,19-20; 2,14; Hb 12,2.

¡Muchísimos que hoy atacan la cruz… mañana llorarán…! 

(285) a. Pero Dios, que es compasivo, les dirá algo así: ‘Ten paz. No sabías lo que hacías. ¡Yo te perdono!’.

b. “Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora se lo repito llorando. La perdición los espera; su Dios es el vientre, y se glorían de lo que deberían sentir vergüenza” (Flp 3,18).

c. “En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor” (Ga 6,14).

d. “Los que ponen la mano en el arado y miran hacia atrás no son dignos del Señor” (Lc 9,62).

e. “Destruyó el odio en la cruz y, habiendo hecho de los dos un solo pueblo, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz” (Ef 2,16).

f. “No se puede desvirtuar ni borrar la cruz de Cristo. …Para los que están en el camino de la salvación, la cruz es fortaleza y poder de Dios. Y para los que están en el camino de la perdición, la cruz es una locura, un escándalo. (….)”predicamos un Jesucristo crucificado” (v.23) (1Cor 1,17-25).

g. “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí) y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,34-35).

h. Qué triste, que mientras Cristo utilizó la cruz como instrumento para cancelar las deudas de nuestros pecados, para liberarnos del infierno, para salvarnos (cf. Col 2,14); algunos viven ciegamente mirándola como instrumento de maldición. Están así porque sólo escuchan a los soldados y al sanedrín judío que lo crucificó. ¿Será que son de aquella misma gente?

La cruz es la señal de los que están inscritos en el libro de la vida.

(286) a. Sigamos, paso a paso, el recorrido bíblico de la señal que identifica a aquellos que están con Dios, los que en Ap 21,27 son señalados como los justos que están escritos en el libro de la vida:

b. “Tomaréis luego la sangre y untaréis las dos jambas y el dintel de las casas donde la comáis. La sangre os servirá de señal en las casas donde estéis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo; y no os afectará la plaga exterminadora, cuando yo hiera al país de Egipto” (Ex 12, 7.13).

c. “Y Dios le dijo al ángel: “Recorre la Ciudad, Jerusalén, y marca UNA CRUZ en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en ella.” Y a los otros oí que les dijo: “Recorred la ciudad detrás de él y herid. No tengáis piedad, ni perdonéis; matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta que no quede uno. Pero no toquéis a quien lleve la cruz en la frente. Empezad por mi santuario.” Empezaron, pues, por los ancianos que estaban delante del templo” (Ez 9,4-6). Observemos la hermosa correlación y concordancia existente entre esta señal, la cruz, la sangre del cordero en las dos jambas de la puertas de los israelitas, y la señal en estos dos siguientes pasajes bíblicos:

d. “Luego vi a otro ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar: “No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el SELLO la frente de los siervos de nuestro Dios.”  Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel” (Ap 7,2-4).

e. Dios envía langostas que destruyen todo lo que está en pecado, y sólo los que llevan el sello en la frente se salvan (cf. Ap 9,1-5). Cuando buscamos en la Biblia, cuál es ese sello en la frente, llegamos al libro de Ezequiel, al sello de la cruz.

f. La señal de la sangre del cordero que protegió de la muerte a los israelitas era figura de la sangre de Cristo, y las jambas las puertas de sus casas, era figura de los dos maderos de la cruz, la cual fue cubierta y bañada por el mismo Cordero con su Sangre para rescatarnos de la muerte.

g. Recuerda esto y transmítelo a todos…: La cruz, para siempre, fue bañada personalmente por la sangre del Cordero (Jesucristo). Por eso, quienes la lleven con sentido cristiano, se verán protegidos de la muerte. Al comulgar en la Santa Misa, nuestros labios son las dos nuevas jambas de las puertas en nuestros cuerpos que son marcadas cada vez que comulgamos en la Eucaristía con la sangre del Cordero. Decía San Juan Crisóstomo: “Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos”[1].


[1] S JUAN CRISÓSTOMO, “Catequesis 3. 13-19”, en «Liturgia de la Horas», Lectura del Viernes Santo. CF Coeditares Litúrgicos, Barcelona, 1980


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Hay hermanos que rechazan la cruz.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Cuándo miras la cruz de qué lado estás? 

(279) a. Existen dos maneras de interpretar una obra de arte: una, desde el mismo artista…; otra, desde los demás… Existen también dos maneras de interpretar la CRUZ: una, desde Aquel que, por nosotros, la cargó; y otra, desde aquellos que se la hicieron cargar.

b. Después de dos mil años las cartas siguen igualmente repartidas. Identifique… ¿en cuál de los dos lados están los cristianos y evangélicos?: UNOS llevan la cruz según Cristo, como sus discípulos; la cargan con amor, como instrumento de salvación, de redención, de liberación del pecado y de la muerte. OTROS la ven justo como aquellos que lo crucificaron…., y crucifican con sus ofensas, rechazos y condenas a aquellos a quienes hoy la cargan; y algo muy curioso: también la llaman maldición, patíbulo, castigo.

c. Reflexiona un instante: y tú… ¿de qué lado te encuentras?… ¿de qué lado quieres estar?… Cada uno escoge de qué lado mira la cruz. Unos no soportan la cruz…; Cristo la asume y con ella nos salva. Sólo hay uno, el enemigo de nuestra salvación, que no soporta que le muestren o le hablen de la cruz y por eso desvirtúa su sentido. En la cruz él fue vencido y derrotado; y para su equipo juega, quien ante la cruz actúa como él.  Preguntemos qué dicen los exorcistas sobre cómo reacciona Satanás ante un crucifijo y sabremos en qué camino transita quien también da testimonio en contra de la cruz.

No desvirtuemos la cruz de Cristo (1Cor 1,17).

(280) a. Muchos hermanos desvirtúan la cruz y la Biblia interpretando  mal Dt 21,22-23: “Si un hombre, culpable de algún delito que merece la muerte, ha sido ajusticiado y colgado de un árbol, su cuerpo no pasará la noche colgado, sino que lo enterrarás el mismo día, porque un colgado es maldición de Dios”.

b. Primero: aunque así muchos lo llamaron, ¡Jesucristo no es ningún maldito…! Segundo: en ninguna parte del texto dice que la cruz es maldita. Rescatemos ahora el verdadero sentido de la cruz y leamos bien la Biblia; sigamos lo que la cruz nos enseña, pues con ella Cristo nos salvó.

¿Has oído decir: “La cruz es maldita, pues con ella mataron a Jesús?” 

(281)  El padre Luis Toro, en sus publicaciones de apologética refuerza la respuesta diciendo:

a. “¡Muy mal pensado! Si a un ser querido le asesinan con un puñal, yo no me voy a enfurecer contra todos los puñales del mundo y donde vea un puñal, lo destruyo, porque con un puñal… más bien me debo enfurecer, por lógica, contra aquel que mató a mi hermano con el puñal. ¿Qué culpa tuvo la cruz? ¿No es más bien maldito el pecado que hizo morir a Cristo en la Cruz, y nosotros que cometemos el pecado y continuamos asesinando a Cristo? ¡Bendito sea Dios, que nos liberó de tal maldición, precisamente por la sangre derramada en la cruz! ¿A quién debemos odiar, a la cruz o al pecado?

b. La Biblia no dice que sea maldita la cruz, sino el que muera en la cruz: “Cristo nos rescató de la maldición de la ley haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito el que cuelga de un madero.”(Ga 3,13) Nosotros por el pecado, estábamos destinados a morir a causa de la maldición del pecado, pero Él se ofreció a morir por nosotros, se hizo maldición o asumió nuestra maldición y la destruyó en la cruz, transformando la cruz en señal de salvación, de victoria, de poderío, hasta el punto que el mismo Satanás tiembla al ver la cruz donde fue vencido por Cristo.  Además, ¿qué recibimos nosotros con la muerte de Cristo en la cruz, vida o muerte? Aunque le cueste creer, recibimos vida”.

La cruz no fue el arma con que mataron a Cristo,

(282) …sino el altar donde se sacrificó el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Continúa el padre Luis Toro explicando:

a. Si la sangre de un animal aplacaba la ira de Dios y santificaba todo lo que fuera untado con dicha sangre, con cuánta más razón, la sangre del Cordero Divino purificó y santificó la cruz que fue chorreada desde arriba hasta abajo por tan preciosa sangre que tiene poder para purificar hasta lo más impuro que existe en el mundo: el pecado.

b. La cruz no fue quien mató a Cristo, fueron tus pecados y mis pecados, “El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados, empezáramos una vida santa. Y por su suplicio han sido sanados” (1Pe 2,24).  Ella sólo se convirtió en el trono que sostenía con sus brazos, al Hijo de Dios vivo, mientras era levantado para redimir a la humanidad de todas sus culpas y pecados. “Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos mandamientos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió. Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz” (Col 2,14-15). ¿No cree UD que la cruz es un signo de salvación y de triunfo?


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Auxilio en la fe para quien destruye y profana imágenes cristianas.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Atacar las imágenes cristianas es enfrentarse con Dios

(272) a. Ten cuidado. Si oyes a alguien decir que todo lo que sean imágenes son demonios aconséjale que debe dejar tranquilos a los católicos e ir a presentarse ante Dios y enfrentarlo acusándole de provocador, incitador y hasta tentador; calificarlo como patrocinador de la idolatría por todo lo que está escrito en muchos pasajes bíblicos donde Él mismo, en persona, ordena a que se hagan imágenes para que con ellas le rindan culto a Él (cf. Nm 21,7-9; Ex 25,18-22; 1Re 6,23-29). Dios le responderá: ¿Quién andará equivocado, yo o usted?

b. Si tales imágenes mencionadas en esos pasajes bíblicos hubiesen sido mandadas a construir por hombres, entonces, por ellas, se ha de enfrentar a los hombres. Pero si las mandó a hacer el mismo Dios, los que arremeten contra las imágenes sagradas deberían entonces ir a enfrentar a Dios y no a los hombres.

Contradicciones, respecto a las imágenes, que desconciertan.

(273) a. ¿Cómo es que algunos hermanos dicen que son evangélicos y cristianos si son tan enemigos de imágenes que son cristianas y evangélicas? ¡El que le pega a su propia familia se arruina!, así dice un sabio refrán.

b. Si aman tanto la música cristiana, ¿por qué no aman tantas otras obras de arte que también son cristianas y evangélicas? ¿Cómo es que la música cristiana los conecta tanto con Dios y, en cambio, las imágenes cristianas, los aparta y aleja de él? Hay algo que no cuadra y que no deja ningún sabor a verdad, a luz, a claridad, sino todo lo contrario, a oscuridad, a error, a equivocación, a ceguera, a estar ocultando algo para impedir que tales hermanos aprecien la luz y la abracen.

Las imágenes también revelan quiénes son los verdaderos cristianos y evangélicos.

(274) a. Aquellos que dicen ser ‘cristianos’ y ‘evangélicos’ deberían ser reflejo de lo que en el Evangelio leemos que deben vivir los cristianos, pero ¿cómo es que arremeten verbalmente con tanta agresividad contra los católicos porque tienen imágenes cristianas? Y no sólo verbalmente; se sabe de numerosos casos donde la agresión también es física.

c. La impresión que dejan es que los cristianos y los evangélicos realmente están es del otro lado, del lado de los católicos.

Es sumamente imprudente destruir las imágenes cristianas.

(275) a. Hoy creen que Dios por eso les aplaude; mañana no podrán con el dolor de saber cuán equivocados estaban.

b. En 2Sam 6,6-7 aparece que Dios se enojó y que UZZA murió tan sólo por haber tocado la imagen del Arca. Para Dios y para todo el pueblo de Israel el ARCA y sus QUERUBINES encima eran sagrados. ¿Te imaginas el enojo de Dios ante quienes van más allá y con violencia rompen con ira las imágenes cristianas, las queman y las lanzan contra el piso, sabiendo que son imágenes que representan a nuestro Señor Jesucristo, a su madre o sus santos? Dios tenga misericordia de nuestros hermanos; no saben lo que hacen.

c. El Sal 74,1-11 es una súplica de dolor y desagravio que el pueblo eleva a Dios ante los desmanes de quienes arremeten en contra de todos los objetos y esculturas sagradas que estaban dentro del Santuario en Jerusalén. Son los mismos hechos narrados en los dos libros de los Macabeos y específicamente en 2Mac 5,24-27; 6,1-3.

d. Muchos templos volvieron a sufrir semejantes profanaciones en el siglo XVI cuando en varias ciudades de Europa fueron violentadas muchas iglesias y destruidas muchísimas imágenes cristianas a manos de violentas hordas protestantes. También dieron muerte a muchísimos católicos. Estas escenas violentas contra las imágenes sagradas en nuestro tiempo se siguen repitiendo en muchos que abandonan la Iglesia Católica y destrozan las imágenes cristianas que tienen en sus casas o sitios de trabajo.

No procederás así respecto de  vuestro Dios”.

(276) a. No rompas imágenes cristianas. A modo de ayuda, recomiendo al lector hacer una buena exégesis y un discernimiento a fondo de Dt 12,1-4. Allí se ve muy claro que el calificativo de ídolos está dirigido, muy específicamente, a los dioses de los pueblos paganos que los israelitas encontraron en el camino a la tierra prometida (Ver: GB, N° 250).

b. En el versículo cuatro Dios les ordenó: “No procederás así respecto del Señor vuestro Dios” (Ver: Biblia de Jerusalén). Es decir: Dios les prohibió hacer con las imágenes sagradas lo mismo que les ordenó hacer con las imágenes paganas: romperlas, destruirlas y profanarás. Es por eso que el rey David, y Salomón, y tantos miles de israelitas, nunca irrumpieron a romper las imágenes del Arca y los querubines. Es por eso que los cristianos de hoy, y de todos los tiempos, no debemos estar destruyendo imágenes que respectan a nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

Profanación de imágenes cristianas por gente que dice ser católica.

(277) a. En varios pueblos hay personas que a nombre de la Iglesia Católica, pero totalmente sin aprobación alguna de la Iglesia, organizan procesiones y fiestas llevando las imágenes de Santa Bárbara, San Benito o San Juan Bautista u otro santo, y consumen aguardiente hasta embriagarse.

b. Se hace un llamado a todos los que se consideren católicos y que hayan participado en tales actos: apártense de inmediato y para siempre de tales conductas. Sepan que al apoyar esos sacrilegios están condenando su alma al infierno y arrastrando a otras al mismo destino.

c. Debemos reconocer el escandaloso anti testimonio que estamos dando ante el mundo, y darnos cuenta cómo le complace al diablo que se estén haciendo, a nombre de Dios, cultos de burla, ofensa e irrespeto al mismo Dios. El demonio se divierte viendo actuar así a gente que dice estar con Cristo, porque los hace cometer, al mismo tiempo, varios pecados muy graves: usar actos de culto al Dios verdadero para emborracharse y hacerle apología al consumo del aguardiente es rendir culto al Diablo, es ir a faltar el respeto a Dios y a burlarse de Él justo en su cara, es escandalizar a los niños y a los más débiles en la fe, es dañar la imagen de la Iglesia.

Licor y procesiones sagradas no pueden ir tomadas de la mano.

(278) a. Así dice la Palabra de Dios: “No pueden beber al mismo tiempo de la copa del Señor y de la copa de los demonios, ni pueden tener parte en la mesa del Señor y en la mesa de los demonios. ¿Queremos provocar acaso los celos del Señor? ¿Seremos acaso más fuertes que él?” (1Cor 10,21-22). Los Santos de la Iglesia Católica jamás enseñaron que para rendir culto a Dios tenían organizar procesiones para emborracharse y darle publicidad al consumo del aguardiente; eso sólo puede venir de espíritus de demonios. Los santos enseñaban a la gente a alejarse de tal vicio y a muchos los ayudaron a salir de tal esclavitud o pecado.

b. Una aclaratoria a los grupos protestantes, para que no estén llamando pagana ni idolátrica a la Iglesia Católica por tales hechos. Jamás encontrarán a sacerdotes organizando ni repartiendo el aguardiente que estas personas ingieren en esas actividades. Más bien, por intentar frenar o corregir estas situaciones muchos sacerdotes y laicos comprometidos han sido incluso agredidos físicamente y amenazados de muerte por gente violenta que actúa al margen de la pastoral de la Iglesia.

c. No es de extrañarse que de allí hayan salido muchos que hoy andan en grupos protestantes diciendo que cuando eran católicos eran unos paganos, unos borrachos. ¡Son hipócritas y falsos! Deben responder: ¿cómo se llamaba el sacerdote que les repartió el licor que tomaron en esas procesiones y que les organizó esos paganos espectáculos? Ningún sacerdote hace eso, ¿verdad? Y si alguno lo hizo, fue actuando él también como Martín Lutero, en desobediencia a la Iglesia. No se han puesto aún a reflexionar el grave daño que están ocasionándole a muchas almas.


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HF-VIDEO / Las imágenes cristianas.

Respuestas a objeciones.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Te dijeron que no son necesarias las imágenes para relacionarnos con Dios?  

a. (262) a. Guiémonos por la Palabra de Dios y jamás tropezaremos. A continuación, te invito a tomar la Biblia y a que destaques, en estos pasajes, los verbos y palabras que indican ‘relación’:

b. “Allí me encontraré contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas” (Ex 25,22).

c. “Cuando Moisés entraba en la Tienda del Encuentro para hablar con Él, oía la voz que le hablaba de lo alto del propiciatorio que está sobre el arca del Testimonio, entre los dos querubines. Entonces hablaba con Él” (Nm 7, 89).

c. Véase también Nm 21,7-9; allí los elementos de relación Dios-y-su-pueblo, son evidentes.

d. Conclusión: si Dios las decidió utilizar para relacionarse con nosotros los humanos, es porque nosotros sí las necesitamos para relacionarnos con Él.

Dicen: ‘los católicos son idólatras porque se postran ante imágenes’.

(263) a. Es falso que postrarse ante imágenes cristianas sea idolatría. No saben lo que dicen. Veamos, de la misma Biblia, varios casos de postraciones ante imágenes sagradas a través de las cuales el pueblo de Israel le daba culto al Dios verdadero:

b. Josué y todos los ancianos de Israel se postraron toda una tarde delante de las imágenes del arca y los querubines (cf. Jos 7,6).

c. Lo hizo el rey Ezequías y todos los israelitas (cf. 2Cro 29,27-29).

d. El rey Salomón en un día lleno de avivamiento se postró ante imágenes, y se hizo presente, incluso, la gloria del Señor (cf. 1Re 8,10-12. 54).

e. Se puede deducir, con abierta seguridad, que cuando los israelitas quedaban sanados de las mordeduras de las serpientes por haber mirado la serpiente de bronce que Dios le ordenó a Moisés construir (cf. Nm 21,7-9), muchísimos caían postrados dándole gracias y gloria a Dios. Y no estaban idolatrando en ningún momento a la serpiente.

Usan Ex 20,3-5 y Dt 5,7-9 para atacar las imágenes cristianas.

(264) Analicemos el contenido de estos pasajes bíblicos para orientar a tantos hermanos que se confunden al leerlos:

a. “No tendrás otros dioses fuera, o delante de mí: Esta prohibición nada tiene que ver con las imágenes que usa la Iglesia Católica, las cuales representan en su gran mayoría a Jesucristo que es nuestro Dios, y a sus más insignes discípulos: la Virgen María y los Santos. Jamás los católicos hemos enseñado o predicado que la virgen María y los santos sean dioses. Eso sólo se oye de boca de los hermanos anti católicos; sólo está en la mente de ellos. Por lo tanto; ese no es un problema de los católicos. Son injustas y erradas las acusaciones que en este sentido nos hacen. Dios nos los ha puesto, para todos los hombres, y así lo predica la Iglesia Católica, como ejemplos y testimonios seguros que nos permiten conocer y seguir a su Hijo Jesucristo sin riesgos de desvío alguno.

b. Debemos recordarles muy firmemente a nuestros hermanos esperados, para liberarles del engaño en que Satanás los tiene, que Jesucristo no ha sido, ni es, ni será jamás ‘otro dios fuera de Dios’; y sobre Él conciernen, y a él respectan todas las demás imágenes del culto cristiano católico (la Virgen María y los Santos). Así que lo que condena ese pasaje bíblico nada tiene que ver con lo que estos hermanos señalan. Están muy equivocados y se encuentran muy mal. Jesucristo es nuestro Señor y nuestro Salvador y exigimos respeto hacia las imágenes que le representan, que le pertenecen, y que nos llevan a Él. Por eso, incluso, les damos el nombre de imágenes cristianas, para que las diferencien y no las estén confundiendo con imágenes de ídolos (Ver: GB, n° 250).

c. “No te harás imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra, o de debajo del agua”. Al decir, ‘de lo que hay arriba en el cielo’, no está refiriéndose a quienes están junto a Dios en el paraíso, sino a los astros del firmamento a quienes los pueblos politeístas convertían en dioses: el sol, la luna, las estrellas.

d. “No te postres delante de ellas ni les rindas culto”. Esto refiere, no a las imágenes sagradas o cristianas, sino a las de los ídolos de los pueblos politeístas: egipcios, hititas, cananeos, amorreos, filisteos, sirios, griegos. que en muchos casos fueron ocasión de tropiezo para los israelitas que siguieron aquellas costumbres idolátricas (Ver: GB, N° 250 y 263).

e. También usan mucho el Sal 115,1-8; 135,15-18: “De oro y plata son los ídolos de las naciones, obra de las manos de los hombres; tienen boca y no hablan, ojos, pero no ven; tienen orejas, pero no oyen, ni siquiera un suspiro hay en su boca”. Cuando usan este pasaje para ir en contra de las imágenes cristianas ofenden a Dios y profanan lo que es sagrado, ya que las imágenes de querubines, los toros y leones que estaban dentro del santuario eran sagradas y santas, no obstante que fueron hechas de bronce, oro o madera, y con ojos que no miraban, boca que no comía y no hablaban, pies que no caminaban. Y tales estatuas no eran ídolos. Así que están muy confundidos. Necesitan Hospitalito para su fe.

Respuesta a objeciones sobre la serpiente de bronce que hizo Moisés.

(265) a. Dicen que de nada sirve que los católicos utilicemos ese ejemplo para defender las imágenes, ya que fue convertida luego por los israelitas en un ídolo y a eso se debió que el rey Ezequías la destruyó. Eso está en 2Re 18,1-4. ¿Qué decimos a esto?

b. El rey Ezequías no estaba en contra del uso de imágenes para rendirle culto a Dios. Podemos ver en 2Cro 29,27-29 que él mismo preside un acto de adoración a Dios postrándose ante el arca y los querubines. Si alguien utiliza una escoba para tumbar frutas de un árbol, no por ello se ha de romper todas las demás escobas porque alguien le dio un uso incorrecto. Se corrige lo que se ha de corregir y se le da a la escoba el uso que se le destinó. Así de sencillo se ha de interpretar lo que pasó con el rey Ezequías y la serpiente de bronce.

c. La serpiente de bronce, ni ninguna imagen de madera, bronce o hierro, puede por sí misma volverse un ídolo, porque no tienen ni voluntad, ni libertad. Son las personas las que cometen el pecado, no son las imágenes en sí mismas; ni tampoco Dios que haya fallado al mandar a Moisés a construir dicha imagen. ¡Tengamos mucho cuidado! Insinuar que también la serpiente de bronce era un ídolo, sabiendo que fue Dios quien la mandó a hacer, y aplicándole aquello de ‘que sean como ellos quienes los fabrican’ (Sal 115,8), estaríamos dudando de Dios y ofendiéndole tratándolo de idólatra. Acusaríamos a Dios así: ¿quién es el responsable que puso en tentación a los israelitas mandando a hacer esa imagen?

c. Dios no se contradice a sí mismo (cf. Nm 23,19); “lo que Dios bendice lo bendice para siempre” (1Cro 19,27). Dios mismo no va a condenar lo que él mismo mandó a hacer. Dios no falla, fallan los humanos. Dios mandó a Moisés a hacer la serpiente para darle salud al pueblo y no fue eso lo que destruyó el rey Ezequías, ya que imágenes como la serpiente de bronce hecha por Moisés aparecían, en muchos lugares y vías públicas de Israel, siendo profanadas al lado de imágenes de los ídolos asirios y babilónicos. El pueblo de Israel se había paganizado y le rendía culto a la serpiente como diosa de la fecundidad (asirios) y como diosa del conocimiento y la sabiduría (babilónicos), y utilizaban para eso la misma imagen que era dedicada como memoria de la iniciativa de Dios que sana a su pueblo de las enfermedades (cf. Sb 16,5-7).

d. Nótese lo inconsistente de pretender descalificar la serpiente de bronce que Moisés hizo, que hasta el mismo Jesucristo se comparó con ella (cf. Jn 3,14-15) pues ella misma era una prefiguración profética de Él.

Dicen que la Iglesia Católica cambió los Mandamientos para quitar la prohibición de los ídolos. (266)

Tales hermanos están mal informados. Hay dos afirmaciones falsas en esa acusación:

a. En primer lugar, la Iglesia no cambió los Mandamientos; ella resumió algunos de ellos. Resumir no es cambiar. Cuando se resume se mantiene aquello que se resumió; y, cuando se cambia, se sustituye lo que estaba por otra cosa totalmente diferente. El mismo Jesucristo resumió todo el Decálogo (cf. Ex 20,2-17; Dt 5,6-21) en Mt 22,36-40 sin haber quitado o cambiado nada. Los tres primeros mandatos que leemos en Deuteronomio y Éxodo los resumió en el mandato ”amarás al Señor tu Dios con todas tus fuerzas….” y resumió los otros siete en “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

b. En segundo lugar, la Iglesia Católica nunca ha quitado de los diez Mandamientos la prohibición de la idolatría. En Ex 20,2-17 y Dt 5,6-21 dice: “No habrá para ti otros dioses delante de mí”, y el segundo dice: “No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos ni de lo que hay abajo en la tierra. No te postrarás delante de ellas ni les darás culto…” Estos dos preceptos están contemplados en el primer mandamiento del Decálogo que la fe católica enseña: “amar a Dios sobre todas las cosas”. La expresión “sobre todas las cosas” abarca amar a Dios por encima de toda escultura, de toda imagen, de toda persona, de toda criatura.

c. Si arremeten contra la Iglesia porque no menciona explícitamente esos dos preceptos, que lo hagan también con Jesucristo que no se los mencionó al joven rico cuando le recordó los Mandamientos que debía cumplir. Sólo le enumeró seis (cf. Mc 10,19).

Dicen que las imágenes de los católicos nos apartan de Cristo.

(267) a. Es falso, y es todo lo contrario. Las imágenes de los querubines fueron para Moisés y para los israelitas el medio que el mismo Dios les dio para poderse encontrar con Él. Veamos en este pasaje: “Cuando Moisés entraba en la Tienda del Encuentro para hablar con Yahvé, oía la voz que le hablaba de lo alto del propiciatorio que está sobre el arca del Testimonio, de entre los dos querubines. Entonces hablaba con El” (Nm 7,89).

b. Una imagen de la madre de Jesucristo o de algún Santo, y especialmente, las del mismo Jesucristo, son signos que nos elevan la mente a los bienes del cielo y nos llevan al mismo Cristo. En la vida de la Madre de Cristo y de los Santos cualquier cristiano puede encontrar y leer el Evangelio de la manera mejor interpretada que estudioso bíblico alguno haya podido alcanzar. Por algo Martín Lutero decía que las imágenes cristianas son el evangelio de los pobres.

Las imágenes cristianas son como las señales de tránsito.

(268) a. En Ex 25,22 vemos que la señal de tránsito para que Moisés llegara a sus citas con Dios no la puso Moisés sino el mismo Dios. Así le dijo: “Allí me encontraré contigo para darte mis órdenes referentes a los hijos de Israel. Te hablaré de encima del Lugar del perdón (propiciatorio), de en medio de los dos querubines puestos sobre el Arca del Testimonio”.

b. En el camino de la fe las imágenes cristianas nos dirigen hacia DIOS, así como las señales de tránsito en una carretera nos llevan hacia la ciudad a donde queremos llegar o dentro de una ciudad; ellas nos ayudan a llegar a la dirección que buscamos. Nadie va al letrero donde está la señal; pero sin las señales en las carreteras, calles y avenidas de la fe cristiana, muchísimos se pueden fácilmente perder y las muestras de la perdición e incertidumbre en la fe hoy crecen de manera alarmante.

Borra de la vista lo que después quieres que desaparezca de la mente.

(269) a. No por casualidad coinciden en estos tiempos la eliminación de las imágenes cristianas y el aumento del paganismo, el desenfreno moral, el relativismo, el no saber ya lo que es bueno y lo que es malo.

b. Para un conductor las señales de tránsito no son el destino, sino flechas e indicadores que apuntan a la dirección correcta. Así son las imágenes cristianas. Ellas no son el camino, pero sí apuntan y avisan a los peregrinos por este mundo, el camino correcto que todos debemos seguir: JESUCRISTO. Diríamos que, justamente, las imágenes cristianas protegen a los hijos de Dios de los desvíos que los falsos pastores y sus organizaciones ofrecen y representan.

Dicen: ‘Los católicos adoran yesos’

(270) a. La forma como estos hermanos lo dicen es como si el yeso fuera el diablo. ¿Qué problema tendrán contra el yeso si también el yeso es parte de la creación y Dios hizo buenas todas las cosas? (cf. Gn 1,9-25; 1Tim 4,4).

b. Agregándole un poco de humor, les haré esta pregunta: ¿Qué pasaría con su aversión a los yesos si con ese exacto material Dios hubiese mandado a construir tanto el Arca de la Alianza como las dos estatuas de querubines que iban encima? ¿Y si de pronto hubiera mandado a Moisés que hiciera la serpiente no con bronce sino con yeso y que todos los heridos la miraran para curarse? La objeción contra las imágenes de yeso carece de sentido.

c. Esas personas que critican y condenan el yeso de las imágenes cristianas no deberían utilizarlo para curarse de una fractura en una pierna o en un brazo. Deberían quitárselo o negarse a que se lo pongan, y así se libran de caer en la tentación de adorar ese yeso.

Le sacan el cuerpo a las citas bíblicas de imágenes sagradas diciendo que eso fue sólo en el Antiguo Testamento. (271) 

También les podemos mostrar hermosas evidencias bíblicas tomadas del Nuevo Testamento:

b. La existencia de imágenes sagradas en el Antigua Alianza de alguna forma es legitimación y prefiguración de las imágenes que en la Nueva Alianza representan el reino de Dios: Cristo y cuanto a Él respecta.

c. Jesús menciona en Mt 24,15-16 la palabra ‘IDOLO – ABOMINACIÓN’, entrando abiertamente en el tema de los ídolos, y se refiriere específicamente a las estatuas de Zeus Olímpico y Zeus Hospitalario con las que los griegos profanaron los templos de Jerusalén y Garizim (cf., 2Mac 5,24-27; 6,1-3), donde habían imágenes santas y sagradas. El templo fue restaurado en tiempos de Judas Macabeo, y años más tarde, cuando Jesús expulsó a los vendedores del templo (cf., Jn 2,3-16) nunca señaló como ídolos las estatuas sagradas que allí se encontraban. Limpió el templo de todo lo impuro y, si no derribó y no habló en contra de las imágenes que allí estaban es porque eran santas.

d. Jesús se comparó a sí mismo con la serpiente de bronce que hizo Moisés en el desierto (cf. Jn 3,14-15).

e. El desprecio, el irrespeto y el odio de muchos hacia las imágenes sagradas son señales para reconocer los tiempos de la rebelión contra Dios, la apostasía en la fe; y está representado en estas palabras del apóstol Pablo: “Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto” (2Tes 2,3-4).

f. Hermoso y asombroso. Lo que se dice en el Nuevo Testamento de las estatuas de querubines que estaban encima del arca nunca se le dice en el Antiguo. Al apóstol Pablo el Espíritu Santo le reveló que tales estatuas estaban llenas de gloria. Y dice además… “Mas no es éste el momento de hablar de todo ello en detalle…” (Hb 9,5). En otras palabras, tenía más alabanzas para dirigirle a todo el arca de la Alianza.


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¿Por qué le encienden velas a los Santos?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Podríamos preguntar más bien: ¿Por qué hay gente que las quiere apagar?  

(259) a. Ellos buscan que también los hijos de la luz vivan en las tinieblas como ellos. Tal vez la luz no les gusta; ya que la oscuridad busca la oscuridad y la luz busca la luz.

b. Dios manda a Moisés a construir candelabros para encenderlos dentro del Santuario frente a todas las obras de arte creadas para su culto y adoración. Esto se encuentra en Ex 25,31; 26,35; 37,17-24. ¿Y qué finalidad tenían? Estos candelabros tenían doble función: proporcionar claridad y exaltar e indicar la presencia de Dios en medio del propiciatorio y de todo lo construido para su culto y su gloria.

¿Se enojará Dios si le prendes una vela a una imagen del Nazareno o de la Virgen?

(260) a. Por supuesto que no es ningún enojo u ofensa para Dios que un cristiano encienda una vela ante una imagen cristiana. Para que fuese verdad que Dios por eso se enoje, deberían de haber en la Biblia o en la Tradición de la Iglesia fuentes que así lo revelaran. Pero, lo que encontramos es todo lo contrario: el símbolo de la luz siempre está vinculado a Cristo resucitado; y la oscuridad, en cambio, a Satanás y al pecado.

b. ¿Serán realmente cristianos o evangélicos aquellos que ponen por malo lo que Dios puso por bueno? Valdría la pena ir más allá y descubrir quién realmente está obrando detrás de ellos y auxiliarles.

¿Y qué sentido o significado tiene prender una vela ante una imagen cristiana?

(261) a. Nadie enciende una vela por la misma vela, sino por la luz que ella produce y su profundo significado: para el cristiano representa la resurrección de Jesucristo y la vida eterna. Cristo es la luz del mundo (cf. Jn 8,12) y al prenderle una vela a un santo, nos recuerda que también nosotros estamos llamados a serlo (cf. Mt 5,14-16).

b. Al encenderla profesamos la fe y la firme esperanza en que el santo al que invocamos ha vencido en Cristo a la muerte y goza de la vida eterna. Acudimos a ellos porque, conociendo sus vidas, certificamos cómo Dios los utilizó para hacer muchas obras de bien entre los hermanos, y sabiendo que están junto a Dios, pedimos su ayuda e intercesión.


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Las imágenes cristianas nos relacionan con Dios.

Héctor Pernía, mfc

¿Alguna vez JESUCRISTO tocó el tema de las IMÁGENES y la IDOLATRÍA?  

(251) a. La respuesta es Sí. En Mt 24,15-16 dijo el Señor: “Cuando ustedes vean lo anunciado por el profeta Daniel: el ídolo del invasor instalado en el Templo (que el lector sepa entender), entonces los que estén en Judea huyan a los montes (….)». Allí Jesucristo suelta el término «ídolo» o «abominación» y hace memoria de cuando el misarca Apolonio al frente de un ejército de 22.000 hombres, y siguiendo órdenes del emperador Antíoco Epífanes, entró a profanar el Santuario de Dios en Jerusalén, y también el de Garizim, introduciendo las imágenes idolátricas del Zeus olímpico y del Zeus hospitalario. Ambos ídolos formaban parte de todo el panteón de los dioses griegos. La fecha en que esto ocurrió fue en el año 168 antes de Cristo.

b. El Santuario fue profanado por los griegos, demolieron las esculturas, se robaron muchas obras de arte, levantaron dentro de él altares a los dioses paganos y dedicaron el Templo de Jerusalén al dios de los griegos ‘Zeus Olímpico’ y el templo de Garizim al ‘Zeus Hospitalario’.

c. ¿De dónde se obtiene esta información? El mismo Jesucristo nos guía. Para que le entendamos, Él allí nos pide leer la profecía de Dn 9,27, cuyo cumplimento está presente en un libro que sólo lo tienen las Biblias católicas, específicamente en 2Mac 5,24-27; 6,1-3. Llama la atención que aquí Jesús está citando un libro que los protestantes le quitaron a la Biblia: el libro de los Macabeos.

d. En Mt 24,15-16 Jesucristo fija posición al indicar y aclararnos a todos que no son las imágenes del Santuario en Jerusalén las que Dios condena de idolatría, ya que eran sagradas (cf. 2Sam 6,6-7) y estaban cubiertas con la gloria del Señor (cf. 1Re 8,10-12; Hb 9,5), sino a las imágenes de los dioses paganos griegos que fueron usadas para profanar todo lo que había dentro del Santuario del Dios de Israel.

Dios acepta y bendice a las familias que tienen en sus casas imágenes cristianas

(252) Está en la Biblia, en 2Sam 6,11-12, que Dios bendijo a la familia de Obed-edom de Gat, que recibió en su casa las imágenes del arca y los querubines. Esto significa, muy claramente, que Dios bendice a quienes llevan a su casa las imágenes que representan a su amado hijo Jesucristo, a su santa madre o a sus héroes, los santos.

Hay católicos con ceguera ante las imágenes cristianas.

(253) Que pobreza y qué escándalo el que daríamos si nuestra devoción a las imágenes apenas se queda en vanidades y en las cosas superficiales. Tan igual a la gente de este mundo que piensa que tiene una gran personalidad por su estatura, por la cintura que tiene, por su aspecto físico, por el color de su piel, por borrar las arrugan que le van apareciendo. ¡Qué pobres y qué mal estamos en la relación con Dios si nos enfrascamos en el color que tenga una imagen cristiana, la ropa que lleve puesta, su tamaño, el rostro de la imagen, o por los años de antigüedad que pueda tener! ¡No! Lo primero que debemos buscar y valorar es el espíritu de Dios, que aunque pueda valerse de dichas imágenes para realizar sus obras admirables para sus hijos, no puede jamás ser reducido o encarcelado en ellas.

b. ¡Si una de esas imágenes se rompe o se daña, simplemente se hace una nueva o se arregla, se procura que no vuelva a suceder el accidente ocurrido y no ha pasado nada! Nuestra comunión va dirigida, más que a la imagen en sí misma, a Dios que a través de ella viene a nuestro encuentro a bendecirnos.

Las imágenes cristianas y la pedagogía de la Encarnación:

(254) a. El uso de las imágenes bendecidas en el culto cristiano entra coherentemente dentro de la pedagogía de la encarnación de Dios en la historia y en la vida del hombre. Habiéndonos dotado del gusto, la vista, el olfato, el oído y el tacto, para constatar y tener seguridad al relacionarnos con alguien, se vale de las imágenes para ayudar a estrechar y hacer más cercana e íntima la comunicación con Él y su cercanía con los más sencillos y humildes del pueblo.

b. Aunque muchos estudiosos y entendidos las menosprecien y desprecien, Dios en su infinita sabiduría y misericordia, a través del recurso de las imágenes cristianas bendecidas se sirve para aproximarse para alcanzar su bendición a muchos que en sus circunstancias, por sus limitaciones, y hasta por su misma sencillez sienten más fácil poder expresar su culto y su comunión con Él.

c. Si para sabios y entendidos las imágenes cristianas son un obstáculo; para muchos humildes y sencillos, ellas representan algo muy santo y sagrado; y su trato y respeto hacia ellas es a veces más digno de admiración y de edificación en la fe que el de muchos letrados e instruidos.

Si buscas a Cristo, ve primero a la Eucaristía y al prójimo. Leamos Mt 25,31-46.

(255) a. Luego puedes, si lo deseas, ir a una imagen y rendirle veneración. Hay personas que, sin mala intención, y tal vez por desinformación, absolutizan o le dan mucha más importancia a una imagen que a la misma presencia de Cristo en la Eucaristía o al mandamiento de la caridad. Para todos, Cristo nos convoca y espera en el rostro del prójimo necesitado.

b. Él mismo, en persona, está presente en la Hostia consagrada. Por eso, anda y encuéntrate con él en la Eucaristía o ante su reserva en el Sagrario. Luego, si deseas, puedes ir a hacerlo a través de alguna de las imágenes que lo representen.

c. Así como no se puede absolutizar una imagen por encima de la Eucaristía; tampoco podemos irnos al extremo de atropellar la fe de la gente sencilla y la validez del uso de las imágenes como medio para encontrarse con nuestro señor Jesucristo.

Bendecir imágenes con agua bendita; ¿qué propósito tiene?

(256) a. Fue revelado por Dios, y el pueblo lo sabe y lo reconoce: que los sacerdotes están puestos y autorizados por Dios para representarle ante sus hijos (cf. Hb 5,1-5). Por eso piden y los sacerdotes invocan la bendición de Dios sobre las imágenes cristianas, como símbolos o sacramentales que pueden ayudarles para justamente alejarse y protegerse de los ídolos, como también, para comunicarse con el Dios verdadero en la oración, a través de las imágenes que representan a nuestro Dios y salvador Jesucristo, como de aquellas que representan a sus siervos (la Virgen María o sus Santos que están en el cielo)

b. El sacramental es un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia[1]

¿Bendecir el agua y/o las imágenes es bíblico?

(257) El agua se bendice con la autoridad revelada por Dios en las Escrituras (cf. Ez 36,25-27 y Jn 3,5) para así recordar los compromisos del bautismo, recibir el Espíritu Santo, fortalecer a los creyentes, vencer al maligno y para invocar sobre una persona el contacto y la protección de Dios.

b. La bendición de las imágenes se hace también para prevenir abusos. En el rito de la bendición tanto el sacerdote como el pueblo de Dios, pronuncian un AMÉN con el que se asume el compromiso de la comunidad, de que dichas imágenes pasan a ser reservadas y separadas únicamente para el culto al Dios de Jesucristo, y no se puede utilizar para otros fines (brujería, nueva era, o ir a procesiones sagradas a consumir aguardiente) (Ver: GB, N° 277 y 278).

El cristiano debe recuperar la confianza y el avivamiento del rey David.

(258) a. El rey, y todo Israel, salieron en procesión llevando en una carreta el arca junto con las dos estatuas de querubines de oro encima, a las que muy seguramente, si hubiesen existido anti católicos en ese tiempo, habrían llamado «muñecos», «matachos» o tal vez «demonios» y no hubieran ido a participar de la procesión.

b. En 2Sam 6,5.14 dice: “David y todo Israel bailaban con todas sus fuerzas delante de Yahvé”. Esto lo vemos también en el versículo 14; es decir, no iban inseguros, dudando, con temor de estar bailando delante de imágenes. Y le dicen dos veces ‘Yahve’ al arca, siendo que encima cargaba dos estatuas de querubines de oro macizo. Ellos sabían muy bien que bailaban para Dios y delante de Dios presente entre las imágenes. Esto significa ‘avivamiento’ en plena procesión. Y es que el mismo Dios les reveló que Él pondría su trono en medio de las dos estatuas de querubines (cf. 2Sam 6,2; Ex 25,22).


[1]     Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Sacrosantum Concilium, sobre la Sagrada Liturgia ( Dic. 1963), en «CONCILIO VATICANO II», Documentos Completos, San Pablo, Bogotá, 1993, n. 60.


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Las imágenes cristianas tienen bases bíblicas

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Dios inspira a los artesanos a tallar y construir imágenes, y las llenan de su gloria

(248) a. El Espíritu Santo puede inspirar a las personas a realizar obras de arte que les sirvan para elevar sus corazones a Dios, sentirse más cerca de Él, rendirle gratitud, alabanza y adoración. Y, en la categoría de clasificación de las obras de arte, además de las canciones, las poesías y las pinturas, también debemos incluir las estatuas o esculturas. Las obras de arte que un artista cristiano hace para Dios están hechas de los materiales de la creación que tiene a su alcance, y que son benditos porque fueron creados por Dios: la madera, la piedra, el hierro, el barro, el cuero, la tela, el yeso, entre otros. Todo esto tiene fundamentación bíblica:

b. El rey Salomón pide a Hiram, rey de Tiro, que le envíe un hombre diestro en hacer toda clase de grabados y ejecutar cualquier obra de arte que se le proponga, a una con sus artífices y con los artífices de la casa de David, para destinarlas al Santuario de Dios. El artesano del rey Hiram se llamaba Juram Abí (cf. 2Cro 2, 6-17).

c. Dios llamó por su nombre a Besalel, lo llenó de su Espíritu, le concedió habilidad, pericia y experiencia en toda clase de trabajos artísticos para el Santuario; para concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce, (…), para tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor. Le dio por ayudante a Oholiab (cf. Ex 31,1-11; 35,30-35).

c. A Besalel y a Oholiab Dios les dio el don de enseñar a otros a realizar diseños artísticos (cf. Ex 35,34).

d. Inspiró al rey Salomón a construir, en su honor, un gran trono de marfil revestido de oro puro, con un cordero de oro al respaldo, brazos a uno y otro lado del asiento, dos leones, de pie, junto a los brazos, y doce leones de pie sobre las seis gradas a uno y otro lado. No se hizo cosa semejante en ningún reino (cf. 2Cro 9,17-19).

e. Dios reconoció y aceptó esas imágenes (cf. 1Re 6,11-14), como también, las celebraciones y oficios religiosos (procesiones) que hacían con ellas para rendirle culto y gloria a Él (cf. 1Re 8,6-12; 2Cro 5,7-14; 2Sam 6,1-23).

f. Sobre los querubines de oro se levantó la gloria del Dios de Israel (cf. Ez 9,3; 10,4; Hb 9,5). Dios se valió de estas imágenes como instrumento para manifestarse a Israel (cf. Ez 10,5-22) y establecer allí su trono.

El pueblo de Israel tenía imágenes sagradas. (249)

A continuación, no sólo mostraremos cuáles fueron esas imágenes, sino también, el uso o valor que ellas tenían:

a. Ocurrían milagros: Dios mandó a Moisés a construir una serpiente de bronce y todos los mordidos por serpientes al mirarla se sanaban (cf. Nm 21,7-9).

b. Mandadas a hacer por hombres: Salomón es hombre, y mandó a construir, para Dios, imágenes (estatuas) de querubines (cf. 1Re 6,23-29; Ex 25,18-22).

c. Trono de Dios: Dios se sienta sobre los querubines; allí tenía su trono (cf. 2Sam 6,2).

d. Actos de culto y sacrificios ante ellas (cf. 1Re 8,5).

e. Procesiones con el pueblo congregado y las imágenes (el Arca y los querubines) iban sobre una carreta arrastrada por bueyes (cf. 2Sam 6,2-5; 1Cro 15,15-25; Sal 68,25-28).

f. Se les esparcía incienso (cf. Ex 30,1-9. 34-38; Lv 10,1; 16,12-13; Nm 16, 17-19; 17,1-4. 11-14). Es obvio que no se esparcía a la nada, al vacío, sino a todo lo construido para rendirle culto a Dios, especialmente al Arca y sus querubines.

g. Otras estatuas sagradas: También se tenían en el Santuario doce toros de bronce (cf. 1Re 7,25; 2Cro 4,4); leones y ángeles (cf. 1Re 7,29).

h. Estatuas de querubines talladas en el Debir (santo de los santos) (cf. 1Re 6, 23), en las paredes (cf. 1Re 6, 29) y en el dintel y jambas (cf. 1Re 6, 31) de las puertas del Santuario.

Presentamos una lista  de ejemplos de lo que sí son ídolos. (250)

A éstas, y no a las imágenes cristianas, es que refieren todas las citas bíblicas que hablan de imágenes idolátricas:

  • Los dioses “Bel” y “Marduk” (Babilonios) (cf. Jr 50,2).
  • Un enorme dragón que fue destruido por el profeta Daniel; (Babilonios) (cf. Dn 14,23-27).
  • “Milcom’’ (Moloch), con cabeza de toro y cuerpo de hombre (amonitas) (cf. 1Re 11,7).
  • “Dagon”, con figura humana hasta la cintura, y terminando en forma de cuerpo de pez (filisteos) (cf. 1Sam 5,4).
  • El becerro de oro, construido por Aarón y los hebreos durante el éxodo (cf. Ex 32,1-8).
  • “Mélec”, que significa ”rey”, y se aplica en el Antiguo Testamento como título a varios dioses legendarios (cf. Is 57,9).
  • La “diosa reina del cielo” (egipcios) (cf. Jr 44,16-19).
  • “Astarté”, diosa de la fertilidad (sidonios, cananeos) (cf. 1Re 11,5-7).
  • dios “Quemos” (moabitas) (cf. 1Re 11,57).
  • La estrella del dios “Refán” (cf. Hch 7,43).
  • “Zeus” y “Hermes” (griegos) (cf. Hch 14,11-12).
  • Además de muchos dioses del Canaán (cf. Sal 106,38), y de otros pueblos paganos (cf. Jue 10,6).

 

NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / Las imágenes cristianas.

Aclaración de términos: imágenes e idolatría.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Imagen no es lo mismo que ídolo. 

(244) a. En la Biblia encontramos el término imagen atribuido al mismo Jesucristo; y él no es ningún ídolo. Él es nuestro Señor y nuestro Salvador. Veamos: “Él es imagen visible del Dios invisible” (Col 1,15); “es imagen viva de Dios” (2Cor 4,4). Hay hermanos esperados diciendo que son cristianos o evangélicos, y al mismo tiempo ofenden a Cristo diciéndole ídolo cada vez que predican que todo lo que tenga que ver con imágenes es idolatría. ¿Serán obreros de la luz o de las tinieblas? ¿Serán cristianos? ¿Serán evangélicos?

b. Existe una enorme diferencia entre ambos: Un ÍDOLO es todo aquello que ponemos en el lugar de Dios sin que eso sea Dios. IMAGEN, en cambio, es todo aquello de lo que nos podemos servir para representar y comunicar una idea, un mensaje, un sentimiento o, incluso: para que alguien a sí mismo se represente, se revele y comunique a otros. Debemos usar con prudencia las palabras.

c. El mismo Dios se valió de la imagen para comunicarse a sí mismo y revelarse ante los hombres. A nosotros nos hizo a su imagen y semejanza (cf. Gn 1,26); y, en Jesucristo, se reveló a sí mismo, haciéndose, en todo, uno como nosotros (cf. Jn 14,8-9), menos en el pecado (cf. Hb 4,15).

Muchísimos ÍDOLOS no tienen IMAGEN, ROSTRO…;

(245) a. No vienen en yeso, madera, hierro, etc. Son más voraces y destructivos, y se nos meten de manera imperceptible y sutil.

b. Estos ídolos pueden ser: algún deporte o deportista, cantante, líder político, el propio cuerpo, el placer, la lujuria, el poder, la ambición por los bienes materiales; o incluso, a veces, un miembro de la propia familia. Cuando estas cosas o criaturas se nos vuelven más importantes y necesarias que Dios, allí ya andamos enfermos de idolatría.

c. No nos dejemos distraer y engañar por Satanás señalando ídolos justo donde está lo que es sagrado y nos ayuda a trascender a Dios; y para que, en donde en realidad están los ídolos nadie los toque, nadie hable de ellos, y todos vivamos abrazados a ellos.

¿Qué significa en la Biblia la palabra imagen?

(246) a. Pueden significar: “PESEL” (ídolo); “TSELEM” (imagen representativa); “PITUACH” (Imagen decorativa). Un gran defensor de la fe católica en las redes sociales, Miguel Arraiz, en sus publicaciones de Apologética Católica, abordando el tema, dice:

b. “La prohibición de imágenes que se lee en Ex 20,3 no se refiere a cualquier tipo de imágenes, ni siquiera religiosas. Allí se usa la palabra hebrea “PESEL” que significa ÍDOLO. En la misma lengua hebrea existen palabras para referirse a otro tipo de imágenes no idolátricas sino representativas, como por ejemplo la palabra “TSELEM” o la palabra “PITTUACH” para referirse a imágenes representativas o decorativas. El mandamiento comienza diciendo “no habrá para ti otros DIOSES delante de mí” (Ex 20,3). Por lo tanto, una traducción adecuada que se apega más al texto hebreo y al contexto sería “No te hagas ningún ÍDOLO ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra” (Ex 20,4).

Puedes decirle ‘imágenes cristianas’ a las imágenes católicas.

(247) a. Porque son imágenes que representan a nuestro Señor Jesucristo y a hombres y mujeres que a él le entregaron sus vidas y alcanzaron la santidad.

b. Igual que decir: “MÚSICA CRISTIANA”, porque es música sobre sobre Jesucristo…; así también, es coherente decir: “IMÁGENES CRISTIANAS”, porque son imágenes sobre Jesucristo y todo lo que a Él concierne y pertenece.


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