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El fin del mundo y el gran día del Armagedón.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Conozca la verdad sobre el tal Armagedón y el fin del mundo.  

(352) a. Armagedón viene del hebreo Har-magedone – Monte Megido, refiriendo a las colinas que rodean al valle Megido, a unos 30 km al norte de Jerusalén. Es un lugar emblemático para los judíos por victorias y tragedias que allí se dieron (cf. 2Re 9, 27; 23,29-30; 2Cro 3,22); convirtiéndose, con el tiempo, en símbolo del conflicto final entre Dios y las fuerzas del mal. A modo profético, en Za 12,10-12 la mención de este monte apunta, de modo directo, al luto y al llanto por la muerte de Cordero traspasado en la cruz.

b. La doctrina del Armagedón proviene del fundador de los Testigos de Jehová Charles Taze Rusell, quien tomó el capítulo 16 de Apocalipsis para hacerle creer a sus seguidores que ellos son los 144.000 que allí se mencionan que se van a salvar ese día de la gran batalla entre el bien y el mal. Luego le añadieron y comenzaron a obligar a sus adherentes a registrar a nombre de la Sociedad Watchtower, ubicada en Estados Unidos, todas sus propiedades; esto bajo el falso argumento de que sus bienes personales también se van a salvar cuando suceda el fin del mundo, si están dentro de la organización que ellos dirigen. De este modo muchos caen dominados por el miedo a la condenación y a ser expulsados de la organización.

¿Qué dice el capítulo dieciséis de Apocalipsis? 

(353) Teniendo la Biblia en la mano profundicemos, a continuación, los versículos más relevantes:

a. (Versículo 1): Ángeles de Dios que destruyen en la tierra todo lo que se encuentre en pecadoEste tipo de manifestaciones se repiten en la Sagrada Escritura en varias ocasiones; y en todas ellas, Dios manda a marcar siempre con una señal escogida por él mismo a los justos que no serían tocados por la muerte. Primero fue con la sangre del cordero en las jambas de las puertas de los israelitas (cf. Ex 12,7-13); y todo el resto de veces, con un sello marcado en la frente (cf. Ap 7,1-17 y Ap 9,1-5). Al buscar en la Biblia cuál es dicho sello en la frente nos tenemos que dirigir a Ez 9,4-6 y encontrar allí otra manifestación semejante en la que dicho sello no es otro sino la señal de la cruz.

b. En consecuencia, cuando habla de los justos, todo apunta al pueblo católico, ya que son ellos los que reciben durante el rito del bautismo el sello de la cruz en la frente, y lo renuevan todos los días, por el resto de sus vidas, al inicio y al final de cada acontecimiento importante que realizan. Son ellos, y no los Testigos de Jehová, el ejército del bien que se enfrentará contra el ejército del mal el día del Armagedón.

(355) (Vers 2): La marca de la bestia, el 666, representa a Nerón, emperador Romano que desata la persecución a los marcados en la frente, a los cristianos.

(356) (Vers 6): Las fuerzas del mal en el día del Armagedón, hicieron derramar la sangre de los mártires, de los santos, de los marcados con el sello de Dios en la frente (la cruz); es decir, del pueblo católico.

(357) (Vers 12): La mención de los Reyes de Oriente nos hace ubicar el contexto de todo este capítulo, en la gran batalla que se libró entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien (de Dios), en los días del nacimiento de su Hijo Jesucristo. Este hecho, anunciado en el Sal 72,10-11; y cumplido en Mt 2,2, alteró al dragón mencionado en Ap 12,3; quien declaró la guerra a la Mujer que iba dar a luz al Salvador del mundo, al Rey de todas las naciones (las fuerzas del bien) y mandó a asesinar a todos los niños menores de dos años (cf. Ap 12,3-4; Mt 2,16-18).

(358) (Vers 14): ¿Cuál es el gran día del Dios todopoderoso? Es la victoriosa Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Él venció con su muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo (cf. Hb 2,14-15); y así, destruyó para siempre a la muerte (cf. Is 25,8).

(359) (Vers 15): Los justos son los que conservan el vestido de la gracia bautismal. Los que no reniegan, ni renuncian, ni se apartan de ese vínculo de alianza que fue sellado entre ellos y Dios; los ungidos con el Santo Crisma y el Óleo de los Catecúmenos. Estos fueron los convocados en el lugar llamado en hebreo Armagedón. Son los que no pasarán vergüenza ante Dios el día del juicio cuando se presenten ante Él, porque no cayeron en la apostasía. Atención, leer 1Jn 2,18-28 y ver la relación que guarda, especialmente, con el v. 28.

(360) a. (Vers 16-17): La cruz: lugar del Armagedón, de la victoria del bien sobre el mal. Desde el Santuario el vencedor en la batalla dijo con fuerte voz: ¡HECHO ESTÁ! Todo parece apuntar a esta relación: a) la batalla, representa la victoria de Cristo contra Satanás y las fuerzas del mal; b) el Santuario, refiere al lugar donde se ganó dicha victoria: la cruz; y c) el grito con fuerte voz: ¡HECHO ESTÁ!, alude a las últimas palabras de Cristo una vez lograda y finalizada la batalla: “Todo está cumplido” (Lc 23,44-46).

b. EL eco de ese grito se sintió en el Templo: “En ese mismo instante la cortina del Santuario se rasgó de arriba abajo, en dos partes” (Mt 27,51). En este modo metafórico se anuncia que ya el viejo mundo dominado por el pecado había llegado a su fin, que la antigua alianza había sido clausurada definitivamente por Cristo victorioso. Ha pasado la mayor de las pruebas: la consumación, en pleno, de su bautismo que él mismo ya había anunciado: “Tengo que recibir un bautismo, y que angustia siento hasta que no se haya cumplido” (Lc 12,50); ¿“Serán ustedes capaces de beber el cáliz que yo voy a beber y de ser bautizados con el mismo bautismo que yo me voy a bautizar?” (Mc 10,35-40).

(361) (Vers 18 y 19): Cuándo aquí se habla de fin del mundo ¿a qué se refiere? Allí se está representando el final del mundo antiguo que con la muerte y resurrección de Cristo había sido destruido. Es mencionado justo luego del versículo diecisiete, el cual nos lleva a la victoria de Cristo en la cruz; por lo que no podemos menos que relacionarlo con los eventos que en ese momento se presentaron: “En ese mismo instante la cortina del Santuario se rasgó de arriba abajo, en dos partes. La tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se abrieron y resucitaron varias personas santas que habían llegado ya al descanso. Estas salieron de las sepulturas después de la resurrección de Jesús, fueron a la Ciudad Santa y se aparecieron a mucha gente” (Mt 27,51-53).

(362) (Vers 19): “La caída de la Gran Ciudad y el desplome de ciudades”. Refiere a la destrucción de la ciudad de Roma, profecía que se cumplió cuando Roma fue saqueada en el año 410 y cuando la invasión de los bárbaros trajo la caída de todo el imperio romano. Tales eventos representan la finalización de un viejo mundo y el comienzo de un mundo nuevo, acontecido e inaugurado a partir de la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

(363) a. (Vers 20): huyeron todas las islas y no quedaron montañas”. Un cielo nuevo y una tierra nueva nos ha llegado con la resurrección y el reino de Cristo sobre toda la creación. Ya decía el profeta Isaías: “Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria” (Is 65,17; 66,22); y el propio Jesucristo lo había anticipado: “El cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24,35). Es por eso que leemos en Ap 21,1.4-5: “Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva – porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. (…) El mundo viejo ha pasado. Entonces el que está sentado en el trono dijo: Mira que yo hago un mundo nuevo”.

b. El viejo mundo había sido manchado por el pecado (cf. Gn 2,15-17; 3,1-11). Se anunció, desde Gn 3,15, que vendría una nueva Eva, una nueva Mujer (María, llena de gracia = Lc 1,28.30), que con su SÍ nos traería en su seno a Jesucristo, el Salvador del mundo, (el nuevo Adán = Rm 5,12. 18-19). La gran victoria de su resurrección dio por clausurada la antigua creación dominada por el pecado y trajo, definitivamente, el acontecimiento de una nueva creación ya reconciliada y purificada: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra,  las visibles y las invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia” (Col 1,15-17; 2Pe 3,13). Todo cuanto leemos en Ap 16 sobre el fin del mundo apunta hacia este acontecimiento de gracia, y ataja cualquier intento de inventar falsos anuncios del fin del mundo, tan sólo con el maléfico propósito de causar miedos, perturbar la fe de los cristianos y dominar la mente y las decisiones de las almas débiles.

(364) a. (Vers 21): El gran pedrisco, ¿es, acaso, un meteorito? Justo en Dn 2,34-35 leemos acerca de una piedra que sin intervención de mano humana alguna cayó sobre una estatua gigante que representa la rebelión del hombre erguido en orgullo pretendiendo desplazar y ocupar el lugar de Dios (cf. Gn 3,4-5). Dice en el v. 35: “Pero la piedra que había golpeado la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra”.

b. La caída de esa roca trajo la destrucción de una estatua que representa las fuerzas de un mundo entregado al pecado; y dicha roca ocupó luego toda la tierra. Dicha roca es Cristo vencedor de la muerte. Es muy clara la profecía y la alusión directa que dicho relato tiene con el pedrisco que en mencionado en Ap 16,21. El pedrisco que destruye todo lo viejo y trae todo lo nuevo, de acuerdo a lo ya explicado el numeral anterior, acompañado de granizos de piedra que caen sobre los hombres, representan lo que ocasionó el fin del mundo viejo y lo que dio paso o comienzo al nuevo: la RESURRECCIÓN GLORIOSA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

¿Se acabará el mundo algún día?

(365) a. Hay varios pasajes en la Escritura que llevan a concluir que el mundo, tal como Dios lo ha formado y como existe en la realidad, no durará para siempre:

b. Cristo dijo a sus discípulos: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lc 18,8).

c. “En los días del Hijo del Hombre sucederá lo mismo que en tiempos de Noé: la gente comía, bebía, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca y vino el diluvio, que los hizo perecer a todos. Ocurrirá lo mismo que en tiempos de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, plantaba y edificaba. Pero el día que salió Lot de Sodoma cayó del cielo una lluvia de fuego y azufre que los mató a todos. Lo mismo sucederá el día en que se manifieste el Hijo del Hombre” (Lc 17,26-30).

d. “Las cosas visibles duran un momento, pero las invisibles son para siempre” (2Cor 4,18).

e. “¡No hay nada nuevo bajo el sol! Si algo sucede y te dicen: “¡Mira, esto es nuevo!” No es así; las cosas que observan nuestros ojos ya pasaron en los siglos anteriores. Nadie se acuerda de las cosas de antaño: será lo mismo con los asuntos actuales, y de todo lo que pueda ocurrir en el futuro un día nadie más se acordará” (Eclo 1,9-11).

 Pero, ¿cuándo será el final del mundo, y qué debemos hacer?

(366) a. Nadie conoce el momento, pues nos dice Jesucristo: “En cuanto se refiere a ese día y a esa hora, no lo sabe nadie, ni los Ángeles de Dios, sino sólo el Padre” (Mt 24,36). Si parece que Cristo tarda, es porque él no mide el tiempo como los hombres, y espera con paciencia la conversión de todos. Pensemos el tiempo según Dios: “Una cosa no pueden ustedes ignorar: que ante el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día” (2Pe 3,8).

b. ¿Qué debemos y podemos hacer nosotros?: “El conocimiento del preciso momento del Fin de los Tiempos es imposible… y no es necesario. Lo necesario y posible es estar siempre preparados. Vivir cada día como si fuera el último día de nuestra vida en la tierra… o como si fuera el día de la Segunda Venida de Cristo. De esta manera no tendremos temor por ese día al que nadie podrá escapar, en que seremos juzgados por nuestras obras, buenas y malas.

c. ¿Que pueda o no ser inminente este momento, dado los síntomas actuales de la humanidad? No sabemos. ¿Qué hacer? Estar preparados. Bien preparados: convertidos, arrepentidos, confesados, llevando una vida de unión con Dios y de servicio a los demás. Orar como si ese día fuera inminente… sin temor, entregados a la Voluntad de Dios. Y seguir trabajando como si nada fuera a suceder”.[1]

 ¿Cuáles son las señales más claras para saber cuándo se acerca el día?[2]

(367) Explorando en las Sagradas Escrituras y lo que algunos expertos bíblicos asoman tenemos:

a. El Evangelio será predicado por todo el mundo: “Esta buena nueva del Reino será proclamada por todas partes del mundo para que la conozcan todas las naciones, y luego vendrá el fin” (Mt 24,14).

b. El pueblo de Israel reconocerá a Jesús como Mesías y entrará a formar parte de la Iglesia: “Porque ya no me volverán a ver hasta el tiempo en que digan: Bendito sea el que venga en nombre del Señor” (Mt 23,39). “Yo quiero, hermanos, darles a conocer el plan secreto de Dios para que no se sientan superiores a ellos: una parte de Israel se va a quedar endurecida hasta que la totalidad de los paganos hayan entrado. Entonces todo Israel se salvará, según lo dice la Escritura: De Sión saldrá el libertador que limpiará los hijos de Jacob de todos sus pecados” (Rm 11,25-26).

c. La Iglesia deberá pasar una prueba final “bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad (cf. Lc 18,8; 21,12; Mt 24,12; Jn 15,19-20); “La impostura religiosa suprema es la del Anticristo (cf. 2Tes 2,4-12; 1Tes 5,2-3; 2Jn 7; 1Jn 2,18.22).[3]

d. “El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal, tomará la forma de Juicio final, después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa” (cf. 2Pe 3,12-13).[4]

e. En conclusión, de acuerdo a lo dicho por el Cardenal Ratzinger (en el contexto del mensaje de Fátima) no estamos al final del mundo. De hecho, la Segunda Venida (entendida como el regreso físico de Cristo) no puede ocurrir hasta que todos los gentiles se conviertan, seguidos por “todo Israel“.


[1] DICCIONARIO DE RESPUESTAS CATÓLICAS, “Fin del mundo”, en «e-Sword». Op cit.

[2] Ibid. Ver también:  <https://www.ewtn.com/spanish/preguntas/fin_de_los_tiempos.htm>

[3] CIC, 675.

[4] CIC, 677.


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HF-VIDEO / El fin del mundo.

¿Sabes qué enseñaban los primeros cristianos y San Francisco de Asís sobre la cruz?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Qué decían de la Cruz los primeros cristianos? 

(290) a. San Cipriano de Cartago (s. III d.C.): <<en la […] señal de la cruz está toda fuerza y poder […]. En esta señal de la cruz, está la salvación para todos los que están marcados con ella en la frente>>.

b. San Atanasio de Alejandría (295 – 373 d. C.): <<por la señal de la cruz toda magia se detiene y todo hechizo se desvanece>>.

c. San Jerónimo (340-420 d. C.) y San Agustín (354-430 d. C.): Describen a los primeros cristianos haciendo la señal de la cruz en la frente, seguidamente en los labios y luego en el corazón, tal como lo hacen los católicos occidentales de hoy antes de leer el Evangelio.

La cruz, para san Francisco de Asís…

(291) San Francisco profesaba una profunda devoción al signo TAU. Con ella firmaba cartas, marcaba paredes, y sanaba heridas y enfermedades, como si toda su preocupación fuese grabar el signo de la tau, según el dicho profético, sobre las frentes de los hombres que gimen y se lloran, convertidos de veras a Cristo Jesús. Al inicio de cualquier actividad se santiguaba con dicha señal; para él y para sus compañeros representaba la cruz y significaba una verdadera penitencia.


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HF-VIDEO / La Cruz.

En su Cuerpo, la Iglesia Católica, Cristo sufre hoy la crucifixión. ¡Todo un misterio!

¿Te sorprende que hable de crucifixión de la Iglesia Católica

(287) a. Tal vez no habíamos llegado a hacernos la pregunta de cuánto tiempo, en verdad, es la duración de la crucifixión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Llegar a imaginar que la crucifixión de Jesucristo es algo tan reciente y diario, puede sonarnos tal vez algo extraño mirando hacia el pasado a la manera como lo hacemos con la historia de los hombres. ¿Cuándo estamos ante la historia de la salvación el tiempo tiene otra forma de entenderse y medirse. Dice en 1Pe 3,8: “No olviden, hermanos, que ante el Señor un día es como mil años y mil años son como un día”; y también, que la Iglesia que nació de Cristo y que vive hoy, es su mismo Cuerpo (Ver: GB, N° 238 y 239).

b. En Ella, su Iglesia, y por siempre, Cristo en persona se ofrecería a Dios, sufriría la agonía de la crucifixión y resucitaría para salvar y redimir a los hombres y a los pueblos de cada generación. Es un solo y definitivo acto de encarnación, un único y continuo sacrificio en la cruz y una única y perpetua resurrección que abarca y alcanza a todo el universo inaugurando en su propio Cuerpo la nueva creación anunciada desde antiguo por los profetas (Ver: GB, N° 361-367). Todo un misterio que no cabe ni puede ser medido o abarcado por relojes de este mundo, por las categorías de tiempo, espacio y razonamiento de que los hombres disponemos y conocemos. Es por eso que la Iglesia Católica es necesaria para salvarnos.

Contemplamos, en el espejo de la Iglesia, la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

(288) a. Ella, como Cuerpo suyo, es y será siempre despreciada por el mundo, recibe y recibirá golpes, ofensas, desprecios, calumnias, incomprensiones y traiciones. En Ella, Cristo es diariamente crucificado por los poderes de las naciones, por las multinacionales de la economía global y por denominaciones protestantes, las falsas religiones y los falsos pastores que hacen de la Iglesia Católica incisivo blanco de sus calumnias e injustas persecuciones. ¡Y cuántas las ofensas y golpes que con nuestros propios pecados y anti testimonios le propinamos desde dentro de su herido cuerpo sus propios hijos!

b. El sanedrín que organizó la muerte de Cristo continua presente hoy, pero con distintos rostros y nombres. Sus antepasados llamaron a Cristo hereje y blasfemo. De modo semejante tildan a su Iglesia hoy muchos que nunca sueltan la Biblia, que se aprenden de memoria determinados textos bíblicos y gustan de tomar sitios públicos para llamar la atención una y otra vez diciendo a toda voz: ‘Señor’, ‘Señor’, ‘gloria’, ‘aleluya’; creyendo que ya por eso se van a salvar.

c. Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios; y la Iglesia, cuerpo suyo, comparte también esa doble naturaleza: humana y divina. Como plenamente humana que es, como Cristo, ella también tropieza y cae con la cruz, y como Cristo que se levanta para continuar con su cruz hacia el calvario, ella también lo hace para continuar en la historia la obra que se le encomendó: la salvación de todos. Como verdaderamente divina, ella vive y trasciende todo el sufrimiento que padece convirtiéndolo en causa de su propia santificación. Ella, como Cristo, ha de recibir los maltratos, devolver misericordia, y elevar a Dios el dolor de cada golpe recibido; ha de decir como dijo el apóstol Pablo: “Somos abofeteados, y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos” (1Cor 4,11-13).

d. Cristo no cesará jamás de interceptar los adversarios (nuevos Saulos) que persiguen a su Iglesia con el premeditado objetivo de borrarla de la faz de la tierra. Siempre les vencerá con su amor. Les dirá como a Pablo: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? (…) ¡Yo soy Jesús el nazareno, a quien tú persigues!” (Hch 22,8). Luego los hará insignes heraldos suyos para multiplicar y hacer crecer la Iglesia que perseguían.

Como Cristo, su Iglesia acepta y ama la cruz para reconciliarnos con Dios.

(289) a. Cristo y los hijos de su Iglesia aceptamos y amamos la cruz para obrar la salvación. Aquellos hermanos que dicen que la cruz es maldita, hacen con la Iglesia Católica lo mismo que sus predecesores hicieron con Cristo. Se la cargan en la espalda, a empujones y golpes le descargan sus desprecios; y en la cruz la clavan y crucifican, pues a decir de muchos de ellos, debe ser destruida y desaparecida de la faz de la tierra. Como Cristo, la Iglesia Católica toma la cruz, la abraza y la ofrece a Dios como sacrificio de amor porque sabe que con ella, su Cristo, su Cabeza, a todos nos salvó y redimió.

b. La Iglesia Católica camina adelante siempre con mucha dificultad, pero no se detiene. Su confianza la lleva puesta en Dios, pues sabe bien que ella no surgió por sí misma, sabe que viene de Dios, que Cristo está junto a ella y no le abandona, pues la acompaña en la Eucaristía y en los demás Sacramentos. El cireneo que la acompaña ayudándole a llevar la cruz es el Espíritu Santo que Cristo por siempre le prometió.

c. Como tantas madres que inocentemente y con sorprendente amor cargan las culpas de los errores de sus hijos; la Iglesia asume ser también madre de los errores de sus propios hijos en la fe. De ella se separan y hasta la niegan, y por ellos la Iglesia se ofrece a Dios en sacrificio, pidiendo su misericordia ante los pecados que cometidos, tanto por ella como por sus hijos.

d. Toda la sangre derramada por Cristo en su pasión y muerte, es la sangre de tantos mártires de todos los siglos de la Iglesia. De muchos modos también su Iglesia es crucificada. Cuando ya la han clavado en la Cruz la insultan con palabras como las que le dijeron a Cristo: “¡Dices que Cristo te fundó y te dio todo su poder! ¿por qué no lo llamas para que baje y te salve?” Mientras los anti católicos se creen vencedores y miran como insignificante la cruz y la Iglesia allí crucificada, no ven lo que allí está sucediendo. La Iglesia herida no cesa de decir a Dios igual que su Maestro: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. Ella, en Cristo y por Cristo, siempre ha vencido y vencerá la muerte.

La cruz en las Sagradas Escrituras.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Conocías el origen de la palabra «CRUZ»?  

(283) a. Su origen es el signo “TAU”. Este signo, poco conocido por muchos en la actualidad, es de origen bíblico:

b. En Ez 9,3-6 Dios le dice al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escriba en la cintura que marque, con una ‘TAW’, la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las prácticas abominables que se cometen en Jerusalén.

c. En hebreo antiguo la TAW tenía forma de cruz, a manera de nuestra “T” mayúscula. Era la última letra del alfabeto hebreo; y, quienes no sabían escribir, la usaban como firma. En este símbolo se prefigura y profetiza a Cristo cargando la cruz como su diadema, como su corona, acercándose como príncipe en su trono ante quienes le crucificaron: “El libelo (firma) que haya escrito mi adversario, ¡juro que sobre el hombro lo llevaré, ceñido como una diadema! Le daría cuenta de mis pasos, me acercaría a él como un príncipe” (Job 31,35-37; cf. Sal 132,18)).

d. Una hermosa profecía de Isaías nos anuncia que la cruz sería signo de la humildad del señorío, del trono y del principado de Cristo: “Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre “Maravilla de Consejero”, “Dios Fuerte”, “Siempre Padre”, “Príncipe de Paz””(Is 9,5).

e. De ella dijo el Señor: “¡Bendito sea el madero que fue instrumento de tu salvación!” (Sb 14,7-8)

f. También era una señal protectora, como <<la señal de Caín>> (Gn 4,15) y la sangre con que los israelitas untaron las jambas de sus puertas la noche de la liberación de Egipto (cf. Ex 12,7).

Hay gente que niega que Cristo murió en una cruz.

(284) a. Los actuales Testigos de Jehová están mal; ya que contradicen a sus propios fundadores y a sus primeros seguidores, quienes por muchísimos años creyeron y predicaron la muerte de Cristo en una cruz. Esto se puede ver en su libro ‘Plan Divino de las Naciones’; estudio 12. Fue en el año 1925 que cambiaron de opinión.

b. En la Biblia que ellos mismos se mandaron a hacer para sus miembros, llamada Nuevo Mundo, borraron deliberadamente la palabra cruz en algunos pasajes (cf. Mc 8,34; Ga 5,11 y Ef 2,16) y la sustituyeron por la de madero, para hacerles creer que Cristo murió en un palo vertical con las manos clavadas encima de su cabeza, y no en una cruz como realmente sucedió.

c. En las mismas sagradas Escrituras sobran las evidencias que de manera muy firme demuestran que la muerte de Cristo fue en una cruz. Una de ellas es la tabla donde escribieron: “Este es Jesús, el rey de los Judíos” (Mt 27,37-38); la que clavaron sobre la cabeza de Cristo en la crucifixión. Es imposible que se la hayan puesto a Cristo encima de su cabeza teniendo justo encima de ella sus dos brazos clavados. Tomemos en cuenta que no era una tablita diminuta la que clavaron encima, ya que la inscripción estaba escrita en tres idiomas: hebreo, latín y griego (cf. Jn 19,20). Esto obliga a deducir y confirmar que los brazos los tenía clavados en el madero horizontal.

d. De haber muerto con sus brazos encima de su cabeza no hubiese sido dos clavos sino uno solo el que le hubiesen puesto en sus manos, y probablemente hubiese sido no en sus manos sino en su muñeca. Sin embargo, en Jn 20,14-15, el apóstol Tomás confirma que, en efecto, los brazos de Cristo fueron clavados por separado. Dijo el apóstol Tomás: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi dedo en su costado no creeré”.

e. Si Cristo no hubiese muerto en una cruz, los judíos que le mataron no le hubiesen gritado jamás: “¡crucifíquenlo!; ¡crucifíquenlo!” (cf. Mt 21-26), sino tan solamente, “¡enmadérenlo!; ¡enmadérenlo!”.

f. Otros pasajes bíblicos…: Hch 2,23.36; Flp 2,7-8; Col 1,19-20; 2,14; Hb 12,2.

¡Muchísimos que hoy atacan la cruz… mañana llorarán…! 

(285) a. Pero Dios, que es compasivo, les dirá algo así: ‘Ten paz. No sabías lo que hacías. ¡Yo te perdono!’.

b. “Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora se lo repito llorando. La perdición los espera; su Dios es el vientre, y se glorían de lo que deberían sentir vergüenza” (Flp 3,18).

c. “En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor” (Ga 6,14).

d. “Los que ponen la mano en el arado y miran hacia atrás no son dignos del Señor” (Lc 9,62).

e. “Destruyó el odio en la cruz y, habiendo hecho de los dos un solo pueblo, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz” (Ef 2,16).

f. “No se puede desvirtuar ni borrar la cruz de Cristo. …Para los que están en el camino de la salvación, la cruz es fortaleza y poder de Dios. Y para los que están en el camino de la perdición, la cruz es una locura, un escándalo. (….)”predicamos un Jesucristo crucificado” (v.23) (1Cor 1,17-25).

g. “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí) y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,34-35).

h. Qué triste, que mientras Cristo utilizó la cruz como instrumento para cancelar las deudas de nuestros pecados, para liberarnos del infierno, para salvarnos (cf. Col 2,14); algunos viven ciegamente mirándola como instrumento de maldición. Están así porque sólo escuchan a los soldados y al sanedrín judío que lo crucificó. ¿Será que son de aquella misma gente?

La cruz es la señal de los que están inscritos en el libro de la vida.

(286) a. Sigamos, paso a paso, el recorrido bíblico de la señal que identifica a aquellos que están con Dios, los que en Ap 21,27 son señalados como los justos que están escritos en el libro de la vida:

b. “Tomaréis luego la sangre y untaréis las dos jambas y el dintel de las casas donde la comáis. La sangre os servirá de señal en las casas donde estéis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo; y no os afectará la plaga exterminadora, cuando yo hiera al país de Egipto” (Ex 12, 7.13).

c. “Y Dios le dijo al ángel: “Recorre la Ciudad, Jerusalén, y marca UNA CRUZ en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en ella.” Y a los otros oí que les dijo: “Recorred la ciudad detrás de él y herid. No tengáis piedad, ni perdonéis; matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta que no quede uno. Pero no toquéis a quien lleve la cruz en la frente. Empezad por mi santuario.” Empezaron, pues, por los ancianos que estaban delante del templo” (Ez 9,4-6). Observemos la hermosa correlación y concordancia existente entre esta señal, la cruz, la sangre del cordero en las dos jambas de la puertas de los israelitas, y la señal en estos dos siguientes pasajes bíblicos:

d. “Luego vi a otro ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar: “No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el SELLO la frente de los siervos de nuestro Dios.”  Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel” (Ap 7,2-4).

e. Dios envía langostas que destruyen todo lo que está en pecado, y sólo los que llevan el sello en la frente se salvan (cf. Ap 9,1-5). Cuando buscamos en la Biblia, cuál es ese sello en la frente, llegamos al libro de Ezequiel, al sello de la cruz.

f. La señal de la sangre del cordero que protegió de la muerte a los israelitas era figura de la sangre de Cristo, y las jambas las puertas de sus casas, era figura de los dos maderos de la cruz, la cual fue cubierta y bañada por el mismo Cordero con su Sangre para rescatarnos de la muerte.

g. Recuerda esto y transmítelo a todos…: La cruz, para siempre, fue bañada personalmente por la sangre del Cordero (Jesucristo). Por eso, quienes la lleven con sentido cristiano, se verán protegidos de la muerte. Al comulgar en la Santa Misa, nuestros labios son las dos nuevas jambas de las puertas en nuestros cuerpos que son marcadas cada vez que comulgamos en la Eucaristía con la sangre del Cordero. Decía San Juan Crisóstomo: “Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos”[1].


[1] S JUAN CRISÓSTOMO, “Catequesis 3. 13-19”, en «Liturgia de la Horas», Lectura del Viernes Santo. CF Coeditares Litúrgicos, Barcelona, 1980


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Cruz.

Hay hermanos que rechazan la cruz.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Cuándo miras la cruz de qué lado estás? 

(279) a. Existen dos maneras de interpretar una obra de arte: una, desde el mismo artista…; otra, desde los demás… Existen también dos maneras de interpretar la CRUZ: una, desde Aquel que, por nosotros, la cargó; y otra, desde aquellos que se la hicieron cargar.

b. Después de dos mil años las cartas siguen igualmente repartidas. Identifique… ¿en cuál de los dos lados están los cristianos y evangélicos?: UNOS llevan la cruz según Cristo, como sus discípulos; la cargan con amor, como instrumento de salvación, de redención, de liberación del pecado y de la muerte. OTROS la ven justo como aquellos que lo crucificaron…., y crucifican con sus ofensas, rechazos y condenas a aquellos a quienes hoy la cargan; y algo muy curioso: también la llaman maldición, patíbulo, castigo.

c. Reflexiona un instante: y tú… ¿de qué lado te encuentras?… ¿de qué lado quieres estar?… Cada uno escoge de qué lado mira la cruz. Unos no soportan la cruz…; Cristo la asume y con ella nos salva. Sólo hay uno, el enemigo de nuestra salvación, que no soporta que le muestren o le hablen de la cruz y por eso desvirtúa su sentido. En la cruz él fue vencido y derrotado; y para su equipo juega, quien ante la cruz actúa como él.  Preguntemos qué dicen los exorcistas sobre cómo reacciona Satanás ante un crucifijo y sabremos en qué camino transita quien también da testimonio en contra de la cruz.

No desvirtuemos la cruz de Cristo (1Cor 1,17).

(280) a. Muchos hermanos desvirtúan la cruz y la Biblia interpretando  mal Dt 21,22-23: “Si un hombre, culpable de algún delito que merece la muerte, ha sido ajusticiado y colgado de un árbol, su cuerpo no pasará la noche colgado, sino que lo enterrarás el mismo día, porque un colgado es maldición de Dios”.

b. Primero: aunque así muchos lo llamaron, ¡Jesucristo no es ningún maldito…! Segundo: en ninguna parte del texto dice que la cruz es maldita. Rescatemos ahora el verdadero sentido de la cruz y leamos bien la Biblia; sigamos lo que la cruz nos enseña, pues con ella Cristo nos salvó.

¿Has oído decir: “La cruz es maldita, pues con ella mataron a Jesús?” 

(281)  El padre Luis Toro, en sus publicaciones de apologética refuerza la respuesta diciendo:

a. “¡Muy mal pensado! Si a un ser querido le asesinan con un puñal, yo no me voy a enfurecer contra todos los puñales del mundo y donde vea un puñal, lo destruyo, porque con un puñal… más bien me debo enfurecer, por lógica, contra aquel que mató a mi hermano con el puñal. ¿Qué culpa tuvo la cruz? ¿No es más bien maldito el pecado que hizo morir a Cristo en la Cruz, y nosotros que cometemos el pecado y continuamos asesinando a Cristo? ¡Bendito sea Dios, que nos liberó de tal maldición, precisamente por la sangre derramada en la cruz! ¿A quién debemos odiar, a la cruz o al pecado?

b. La Biblia no dice que sea maldita la cruz, sino el que muera en la cruz: “Cristo nos rescató de la maldición de la ley haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: “Maldito el que cuelga de un madero.”(Ga 3,13) Nosotros por el pecado, estábamos destinados a morir a causa de la maldición del pecado, pero Él se ofreció a morir por nosotros, se hizo maldición o asumió nuestra maldición y la destruyó en la cruz, transformando la cruz en señal de salvación, de victoria, de poderío, hasta el punto que el mismo Satanás tiembla al ver la cruz donde fue vencido por Cristo.  Además, ¿qué recibimos nosotros con la muerte de Cristo en la cruz, vida o muerte? Aunque le cueste creer, recibimos vida”.

La cruz no fue el arma con que mataron a Cristo,

(282) …sino el altar donde se sacrificó el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Continúa el padre Luis Toro explicando:

a. Si la sangre de un animal aplacaba la ira de Dios y santificaba todo lo que fuera untado con dicha sangre, con cuánta más razón, la sangre del Cordero Divino purificó y santificó la cruz que fue chorreada desde arriba hasta abajo por tan preciosa sangre que tiene poder para purificar hasta lo más impuro que existe en el mundo: el pecado.

b. La cruz no fue quien mató a Cristo, fueron tus pecados y mis pecados, “El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados, empezáramos una vida santa. Y por su suplicio han sido sanados” (1Pe 2,24).  Ella sólo se convirtió en el trono que sostenía con sus brazos, al Hijo de Dios vivo, mientras era levantado para redimir a la humanidad de todas sus culpas y pecados. “Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos mandamientos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió. Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz” (Col 2,14-15). ¿No cree UD que la cruz es un signo de salvación y de triunfo?


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Cruz.

¿Es verdad, como algunos dicen, que se salvan sólo 144.000?

(Diálogo inspirado en el encuentro 

entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)

FELIPE144.000 es un número simbólico. San Juan en el Apocalipsis, para enseñarnos que nosotros somos el nuevo pueblo de Israel, liberado por Cristo de la esclavitud del pecado, lo dice con un número simbólico: 144.000, que resulta de multiplicar 12 x 12 x 1000. El número doce es la cifra de los elegidos (12 tribus, 12 apóstoles…). Al decir que se van a salvar 144.000 elegidos serán, entonces, 12 (los elegidos del Antiguo Testamento), x 12 (los elegidos del Nuevo Testamento), en una gran cantidad (x 1.000). Multipliquen y verán que salen los 144.000 señalados (Ap 7,4-8).  

Además, para que no nos quepa la menor duda, Juan agrega, en su lenguaje simbólico: “…Luego miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos…” (Ap 7,9). ¿Dónde quedaron los 144.000 de los Testigos de Jehová?

¿Por qué hay tanta fragilidad en muchos cristianos?

FELIPE: Yo creo que la fragilidad no está sólo del lado de los católicos. Es una debilidad que tiene hoy la inmensa mayoría de las personas. También está muy presente dentro de nuestros hermanos esperados y prueba de ello es que precisamente por la fragilidad en la fe fueron a dar al lugar de culto donde ahora se encuentran. Los retos de la Iglesia naciente son parecidos a los de hoy. Y es que Jesús no vino a buscar a los justos, sino a los pecadores; por eso comprendemos con paciencia y sin desesperación, la presencia de pecadores en la Iglesia de Jesucristo y tenemos claro que no entramos a la Iglesia por los demás sino por Cristo. Debemos mantenernos en pie aún cuando veamos que todos están cayendo o haciendo caer a otros.

ETÍOPE: También nos ocurre a los seres humanos que siempre nos vamos a encontrar momentos de desierto, dificultades, problemas y sufrimientos en la vida.

FELIPE: Esto se une a otro motivo muy importante: el profundo desconocimiento de la Palabra de Dios y de la Iglesia Católica. De Ella muchos sólo se detienen a contemplar sus manchas y nunca hacen mención de sus luces. Desde el principio algunos no superan esta debilidad y las pruebas que son propias de la vida; buscan una fe sin cruz, se separan de la Iglesia y arrastran a otros a hacer lo mismo: Hch 20,29.

Veamos a continuación lo que nos dice la Palabra de Dios:

“Hay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño” Jr 23,1En Gá 1,6-9 encontramos una maldición hacia quienes introducen otro evangelio y dividen, y una exhortación a no abandonar el rebaño; mientras que en Rm 16,17-18 se nos pide cuidarnos de aquellos que dividen y enseñan falsas doctrinas buscando fines personales ajenos a la causa del Evangelio. Así mismo, en Jer 17,5 hay sentencias para los seguidores de las doctrinas de hombres; en Gal 2,1-9 se aclara que predica doctrina de hombres quien no asegura la doctrina que enseña haciéndola examinar por la autoridad de la sucesión apostólica a la manera como lo hizo San Pablo luego de 14 años de ministerio. En Filip 1,15 se habla de los diversos fines de los hombres al predicar a CRISTO; en Ef 4, 14 se nos invita a defender la fe y cuidar del rebaño; mientras que en 2Tim 4,3-4 y en Hch 15,24 se evidencia la incoherencia de pretender cambiar lo sano por lo fantasioso y en 1Cor 5,1 se nos instruye sobre la inmoralidad dentro de la iglesia.

Algunos de los Pasajes bíblicos:
Cuando pasas momentos de crisis, te tienden la mano, pero te bombardean en la fe para que renuncies a la Iglesia Católica… recuerda esto:

Hch 20, 29: “Sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos voraces que no perdonarán al rebaño. De entre ustedes mismos surgirán hombres que enseñarán doctrinas falsas e intentarán arrastrar a los discípulos tras sí.”

Gal 1, 6-10: “Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto a Aquel que según la gracia de Cristo los llamó y se pasen a otro evangelio. Pero no hay otro; solamente hay personas que tratan de tergiversar al Evangelio de Cristo y siembran confusión entre ustedes.

Pero aunque nosotros mismos o un ángel del cielo viniese a evangelizarlos en forma diversa a como lo hemos hecho nosotros, yo les digo: ¡Fuera con él! Se lo dijimos antes y de nuevo se lo repito: si alguno viene con un evangelio que no es el que ustedes recibieron, ¡maldito sea! ¡Anatema!

¿Con quién tratamos de conciliarnos?: ¿con los hombres o con Dios? ¿Acaso tenemos que agradar a los hombres? Si tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo.”

Rom 16, 17-18“Hermanos, les ruego que tengan cuidado con esa gente que va provocando divisiones y dificultades, saliéndose de la doctrina que han aprendido. Aléjense de ellos. Esas personas no sirven a Cristo, nuestro Señor, sino a sus propios estómagos, engañando a los ingenuos con palabras bonitas y piadosas”.


NOTA: Recomiendo estos videos para ampliar o complementar este tema:

Ex Evangélica – Como católica entendí 

el sentido de la Cruz.


Sentido del sufrimiento

Alejandro Bermúdez (aciprensa)


El valor del sufrimiento

P. Jorge Löring.


Si Dios nos ama, ¿por qué permite el sufrimiento?

Padre Pedro Núñez (EWTN)


Abraza la cruz

Son inseparables el Bautismo y la Cruz.

(Diálogo inspirado en el encuentro 

entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)

FELIPE: Las veces que Jesucristo anuncia su bautismo nunca lo hace refiriéndose al que recibió de Juan sino más bien al que iba a recibir en su pasión, muerte y resurrección; y éste le causaba agonía, angustia (Mc 10,35-40Lc 12,50). Es un sacramento que se vive siendo fiel al Padre en las horas de desierto, de prueba, permaneciendo firme en su promesa de la Resurrección y siendo responsables en nuestros compromisos ya asumidos con Dios.
Así lo describía San Ambrosio (340?–390 d.C.): “Considera donde eres bautizado, de donde viene el Bautismo: de la cruz de Cristo, de la muerte de Cristo. Ahí está todo el misterio: El padeció por ti. En Él eres rescatado, en Él eres salvado[1].

ETÍOPE: Qué tristeza me da escucharte eso, Felipe; porque la mayoría de los Católicos nada más pensamos en el bautismo para buscar padrinos, hacer fiestas y tomar aguardiente. Es impresionante como hemos olvidado lo que significa el bautismo.

FELIPE: Tienes razón. Pero me alegro por ti, Etíope, que has tomado conciencia de ello. Todos los bautizados debemos estar conscientes que al igual que Jesucristo, en la vida siempre tendremos muchos momentos donde el bautismo nos espera. Quiero decir, que no es un hecho del pasado; el bautismo lo vivimos en cada situación de agonía, de pasión; cuando nos llegan las pruebas, las dificultades. Allí tenemos que permanecer con Jesucristo, tomar la cruz, ser fieles; no rendirnos, superar todas las tentaciones. Mientras somos fieles a Él las tormentas se van calmando.


[1] Cf. CIC, 1225.


Si deseas ampliar más información puedes visitarnos en TEMAS DE INTERÉS (bautismola cruz)

o en nuestra biblioteca virtual de HF-VIDEO/Bautismo

La Cruz: yo la recibo y acepto así como Jesucristo lo hizo

(Diálogo inspirado en el encuentro
entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)

ETÍOPE: Felipe, ayer vi como un señor venía caminando y al ver una niña que cargaba una cruz en el peño le habló con mucha agresividad que se quitara eso que cargaba en el pecho. Le dijo: “Quítate eso que es maldito”. La niña se quedó temblando y asustada; y se quitó la cruz por miedo a encontrarse de nuevo con ese señor. ¿Tú que opinas acerca de eso?

FELIPE: En realidad me causa mucha tristeza decirlo, pero a esa niña se le cruzó en la calle el mismísimo Satanás. A muchos les ha enredado haciéndoles malentender y torcer Dt 21, 22 que dice:

“Si un hombre, culpable de algún delito que merece la muerte, ha sido ajusticiado y colgado de un árbol, su cuerpo no pasará la noche colgado, sino que lo enterrarás el mismo día, porque un colgado es maldición de Dios”.

En primer lugar este pasaje no refiere a Jesucristo, puesto que Él no tiene sobre sí ningún delito y el pasaje en ningún momento menciona o le dice maldita a la cruz. Además, tanto es lo que desvirtúan el sentido de la cruz que el mismísimo Antiguo Testamento los hace descubrir como engañados a todos aquellos que adversan y atacan cuanto crucifijo encuentran. Veamos lo que nos dice Ez 9, 4-6:

“Los que llevaban la cruz marcada en la frente eran protegidos por haberse mantenido sin mezclarse en el pecado”.

ETÍOPE: Ojalá alguien les ayude a darse cuenta de cómo han caído en la trampa que Satanás les tendió en el camino y se arrepientan pronto de estar rechazando justamente la cruz donde Jesucristo incluso por ellos nos salvó a todos.

FELIPE: Muchísimos han sido los que han abandonado la Iglesia Católica por no haber sido capaces de permanecer en medio de las pruebas: un anti testimonio, un conflicto, un pecado, un vacío dentro de su Parroquia o de su comunidad cristiana. La debilidad en la fe, la fragilidad en las emociones, las carencias afectivas arrastran a muchos a buscar un lugar de culto donde todo sea como color de rosas y sin pruebas de ninguna índole. Y hasta dudan de la presencia de Dios y de permanecer si aparecen problemas y pecados en los que asisten a la Iglesia. El Papa Benedicto XVI nos recuerda, hablando de la cruz, que “la vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y del sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuántos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora[1].

ETÍOPE: ¿Cuál es el verdadero significado que tiene la cruz?

FELIPE: La cruz nos recuerda que el camino de Jesucristo es exigente y Él mismo nos enseña con su ejemplo a vencer todo tipo de pruebas que encontremos. Por esto fue que dijo: “El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.” (Lc 9,62)

También dijo: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, y el que sacrifique su vida (por mí y) por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,34-35).

Dice san Pablo: “En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor” (Gál 6,14). También dice: “Destruyó el odio en la cruz y, habiendo hecho de los dos un solo pueblo, los reconcilió con Dios por medio de la misma cruz” (Ef 2,16). Leamos también 1Cor 1,17-25; Mt 11,28-30.

ETÍOPE: ¿Qué mensaje les daría a esos hermanos esperados que acusan a los católicos de llevar en el pecho una maldición por cargar la cruz?

FELIPE: A quienes adversan y hablan mal de la cruz, por su propio bien, conviene advertirles lo que san Pablo dice:

“Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora se lo repito llorando. La perdición los espera; (…), y se glorían de lo que deberían sentir vergüenza” (Filip 3,18-19).

ETÍOPE: Tengo algunas inquietudes más, Felipe. ¿Por qué en todos los Viernes Santo la Iglesia Católica hace una celebración para adorar la cruz dándole un beso?

FELIPE: Es tan profundo el sentido de esa celebración que me faltan palabras para abarcarla toda, Etíope. Todo Jesucristo es adorable, no solamente Jesucristo resucitado es adorable. Todo el misterio de Jesucristo merece y recibe adoración por parte de los cristianos, incluso su nacimiento. Fíjate como los reyes magos fueron y se postraron ante el Niño Jesús y le ofrendaron oro, incienso y mirra. Así mismo, la cruz es parte fundamental del misterio de la Salvación. El Viernes Santo todos los cristianos nos centramos en rendirle adoración al signo desde el cual Jesucristo nos rescató del pecado y de la muerte. Contemplamos a Jesucristo colgado en la cruz pidiéndole perdón por aquellos pecados nuestros que actualmente lo vuelven a crucificar. Es una celebración profundamente penitencial y llena de profunda gratitud que justamente todos los redimidos debemos rendirle a nuestro Señor Jesucristo.

ETÍOPE: ¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS DEBEMOS HACERNOS LA SEÑAL DE LA CRUZ?[2]:

FELIPE: Entre los primeros cristianos la señal de la cruz era probablemente la expresión de fe más universal. Aparece a menudo en los documentos de ese período. En la mayoría de los lugares, la costumbre era sencillamente trazar la cruz sobre la frente. Algunos escritores (como San Jerónimo y San Agustín) describen a los cristianos haciendo la señal de la cruz en la frente, seguidamente en los labios y luego en el corazón, tal como lo hacen los católicos occidentales de hoy antes de leer el Evangelio. Grandes santos testimonian el tremendo poder de la señal de la cruz. San Cipriano de Cartago, en el siglo III, escribía que <> (refiriéndose sea de paso, al Ap 7,3 y 14,1). Un siglo después, San Atanasio declaraba que <>. Satanás es impotente ante la cruz de Jesucristo.

En Oriente el gesto es aún más rico, pues los cristianos trazan la señal de la cruz juntando los tres primeros dedos (pulgar, índice y corazón) separados de los otros dos (anular y meñique): los tres dedos unidos representan la unidad de la Trinidad; los otros dos representan la unión de las dos naturalezas de Cristo, la humana y la divina.

Con la señal de la cruz renovamos también el juramento solemne de nuestro Bautismo. Hacer la señal de la cruz, pues, es como jurar sobre la Biblia en un juicio. Prometemos que hemos venido a misa a dar testimonio. Por tanto, no somos espectadores de un acto de culto; somos participantes activos, somos testigos, y juramos decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con la ayuda de Dios.

ORACIÓN ANTE LA CRUZ:
Señor, Jesucristo,
con tu cruz tú guías mis pasos
y me muestras el sendero a seguir.
No rechazaré la cruz,
la llevaré con amor para encontrar en ella
fuerza y poder en los momentos de prueba
diciendo como tú has dicho al Padre:
“Señor, aparta de mí este cáliz,
pero no se haga mi voluntad sino la tuya”
(Mt 26,39).

Al contemplar un crucifijo
vienen a mí la fuerza y el poder de Dios
y al unirme a tu cruz y llevarla conmigo
permanezco, oh Señor, en el camino de la salvación
y no olvido lo que dice San Pablo:
“para los que se pierden
ella es una locura y un escándalo”.

Sé que Satanás al igual que muchos no la soportan,
la destruyen, la rompen si la tuvieran en sus manos,
porque en ella venciste, oh Señor Jesucristo,
el signo que dominaba aquel madero: la muerte.

Oh, amado Jesucristo,
convertiste la cruz en tu altar
y con tu amor venciste
el viejo pacto de esclavitud del pecado,
allí nos rescataste del dominio de Satanás.

Oh amado Jesucristo,
yo también abrazaré la cruz;
en ella descansaré y descargaré mis fatigas,
porque tú, mi buen pastor,
me cargas sobre tus hombros. Amén”

ETÍOPE: Gracias Felipe, me ha llenado de fortaleza esta oración sobre la cruz. Me siento tan unido a Cristo cuando llevo con amor la cruz de cada día y el hecho de mirarla me ayuda a recordarlo. La tomaré en mis manos y la contemplaré cada vez que me llegue un momento difícil o una prueba en la fe.

FELIPE: Por eso ahora esa cruz significa tanto para los cristianos. Antes de la Pascua de nuestro Señor Jesucristo, decir cruz era decir maldición, pecado y muerte; ahora decir CRUZ es decir AMOR y entrega por los demás. El Papa Benedicto XVI bien nos lo hace recordar cuando dijo: “La Iglesia continúa su peregrinación en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que vuelva”[3] (1 Co 11,26)

ETÍOPE: Estoy leyendo aquí en Gal 3,1 que los Apóstoles salieron a predicar un Cristo crucificado. ¿Pero por qué, Felipe? ¿Acaso Jesucristo no resucitó?

FELIPE: Claro, Etíope, Jesucristo resucitó y eso es lo que fundamenta nuestra fe. Pero ya has podido darte cuenta en esos pasajes bíblicos que debemos predicar un Cristo crucificado para que no se nos olvide nunca que también nosotros en nuestro tiempo lo crucificamos con nuestros pecados y Él nos paga con perdón y misericordia para nuestra conversión y arrepentimiento. San Pablo, por ejemplo, aclara a los Corintios que al Mesías que decidió conocer es a un Mesías crucificado (1Cor 2,2).


[1] Benedicto XVI, Carta Apostólica “PORTA FIDEI”, Núm 15.
[2] Tomado de: SCOTT HAHN, La Cena del Cordero. Ediciones Rialp, S. A. Madrid. 10ª edición 2006, p 65 ss.
[3] Benedicto XVI, Carta Apostólica “PORTA FIDEI” (La Puerta de la Fe): Núm 6.


NOTA: Para ampliar y complementar este tema les invito a ver nuestra biblioteca de

HF-VIDEO

/La cruz ¿es maldita como algunos dicen?

El lobo se vistió de abuelita para comerse a la Caperucita
también Satanás se te puede vestir de Jesucristo
para comerte a ti también:

“Ojo”… con el supuesto “Jesucristo” del próximo video…
analízalo:

No le presenta a la joven cómo es la fe…. la vida…. No le instruye cómo es el ser cristiano, cómo es en realidad…

Le pinta un mundo de rosas…
una fe de meros sentimientos….
La prepara a un mundo muy diferente del real…
de hecho, ella se consigue DE SORPRESA con la vida real.

Este Jesucristo que verás en el video se muestra débil, inferior a Satanás.. que hasta lo empuja, lo hace a un lado… Ese no es el Jesucristo de las Sagradas Escrituras…. Satanás no puede con Jesucristo.. ¿Cómo es que en este video Satanás quita a Jesucristo de en medio?

La joven debería haberle reclamado a Jesucristo al finalizar el video, le debía haber dicho:

“Por qué me engañaste….?
Por qué me ocultaste la verdad…!
Por qué no me preparaste para lo que venía…
sólo me diste flores…
nunca me hablaste de que tenía que cargar mi propia cruz… de las dificultades que me vendrían…,
de renunciar a mi misma..
Sólo me entretenías…
sólo me sacabas a bailar y me distraías….
Qué superficial eres… supuesto Jesucristo…!

Dime…. ¿Quién realmente eres tú…?
Tú como que no eres realmente Jesucristo….
tú como que aparentas ser Jesucristo pero no lo eres….!
Me pareces más bien a un lobo vestido de oveja

Dime que es lo que en realidad tu estás buscando de mí…!

ESTE ES EL VIDEO… ANALÍZALO…!

Jesús pelea por ti…!

La cruz ¿es maldita como algunos dicen?

¿Qué significa realmente la cruz?

Pbro. Héctor Pernía, mfc


La señal de la cruz.

Explicación sencilla de cómo persignarse.


Ex protestante – “Como católica entendí el sentido de la cruz”


La Cruz en el pecho
Leutekyel

Jesús pelea por ti.

¿Cuidado con este video! Por desconocimiento de la fe, muchos grupos juveniles cristianos representan en celebraciones y encuentros. No se dan cuenta la visión distorcionada de CRISTO que muestra. Un “Cristo seda”. Una vida de rosas, sin cruz en el camino.

¿Cristo murió en una cruz?


¿Cruz o madero de tormento?

La forma en que murió Cristo 


¿Es la cruz un símbolo pagano?


La cruz, ¿señal de muerte o de vida?


La Cruz: Dialogo entre Profeta-Apóstol y Sacerdote ¡Exclusivo e Inigualable!

Pbro. Luis Toro