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¿Quiénes son los 144.000 salvos que son mencionados en la Biblia?

Los representados con este número simbólico son los que llevan la cruz en la frente (Ez 9,4-6; Ap 7,3-4)

(368) … y representan al antiguo y nuevo pueblo de Israel, a las 12 tribus y a la Iglesia levantada sobre las columnas de los 12 Apóstoles. Es ésta la Iglesia Universal, la muchedumbre inmensa mencionada en Ap 7,9, la que nadie podía contar, de toda nación, razas, pueblo y lenguas; la misma que con vestiduras blancas (sin pecado) se acerca al Cordero durante la Eucaristía para recibirle al comulgar; se postra ante Él (cf. Ap 7,10-11) en la Consagración y seguido de la comunión; y proclama con fuerza el Amén (cf. Ap 7,11-12) cuando el Cordero es elevado ante sus ojos, momentos antes de acercarse a recibirle para entrar en íntima comunión con Él: es decir, la Iglesia Católica.

Falsos avivamientos y excesos atribuidos al Espíritu Santo.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Has visto actos de culto donde se retuercen en el piso o de pie y dicen que es el Espíritu Santo? 

(350) a. Hay lugares de culto no católicos donde la gente se retuerce, se sacuden en el piso, agitan miembros de su cuerpo a velocidades no normales, lanzan carcajadas, gritan; y dicen que eso es avivamiento y que son manifestaciones del Espíritu Santo. Todo esto es sumamente grave.

b. En toda la Sagrada Escritura los casos donde las personas actúan de manera semejante es sólo cuando están poseídas por un demonio. Se puede confirmar esto leyendo Mc 1,25-26; 9,17-29 y Hch 8,6-7; allí están Jesucristo o sus discípulos expulsando a Satanás en este tipo de situaciones. Con toda responsabilidad hay que decir que quienes dirigen esos espectáculos son demonios disfrazados de ángeles deformando el evangelio de Cristo y metiendo, por obras de Dios, funciones dirigidas por el mismo diablo. En toda la Biblia no existe un solo caso donde el Espíritu Santo ponga a las personas a actuar así.

c. Al revisar la lista de los frutos del Espíritu Santo no veremos nada que se parezca a esta clase de actos a los que llaman avivamiento. Elías escuchó la voz del Señor en la brisa suave y en el silencio (cf. 1Re 19,12-13) y el gozo de María lo vivió guardando todas sus vivencias de Dios meditándolas en su corazón (cf. Lc 2,18-19). Tampoco en el día de Pentecostés (cf. Hch 2,1-13) ni los Apóstoles ni la virgen María que estaba allí presente, actuaron de esa forma. Es con esta lista que podrás identificar a una persona con AVIVAMIENTO: “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad, dominio propio” (cf. Ga 5,19-23).

d. Quien desee conocer de personas con avivamiento verdadero que conozca la vida y obra de los SANTOS; como la Virgen María, por ejemplo, que acude, estando embarazada, a recorrer largos kilómetros para ayudar a su prima Isabel que estaba esperando un hijo (cf. Lc 1,39).

e. El cristiano cuida su fe. No la expone a pastores de dudosa y desconocida legitimidad; no va a sitios de culto que no tengan aprobación de la legítima sucesión apostólica; es lo más seguro para cuidar la fe y no poner a riesgo la propia salvación.

Dicen: “No es necesario creer en doctrinas para salvarse”

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Y señalan diciendo que basta con el corazón y la Biblia.

(348) Es verdad que lo más puro es lo que se hace desde el corazón y no por apariencias; pero no es verdad que lo que dicte el corazón sea siempre santo y seguro. Fijémonos en lo que dice la Palabra de Dios:

  • “El corazón es lo más retorcido; no tiene arreglo: ¿quién lo conoce? Yo, el Señor, exploro el corazón, pruebo los riñones, para dar a cada cual según su camino, según el fruto de sus obras” (Jr 17,9).
  • Lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias…” (Mt 15,18-19).

Y ¿qué dice en la Biblia sobre la doctrina

a. “Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ese sí posee al Padre y al Hijo” (2Jn 1,9).

b. “Dijo el Señor: “Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado. Si alguno quiere cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Dios o hablo yo por mi cuenta” (Jn 7,16-17).

c. “Les ruego, hermanos, que se guardéis de los que suscitan divisiones y escándalos contra la doctrina que han aprendido; apártense de ellos” (Rm 16,17).

Los cumpleaños no son fiestas paganas.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Dicen, por Mt 14,1-12, que los cumpleaños son paganos,

(331) porque por un cumpleaños de Herodes fue que le quitó la vida a Juan el Bautista. Veamos con la misma Biblia que esto es falso. Fue el pecado de adulterio entre Herodes y Herodías, y la volatilidad de la personalidad del mismo Herodes, la causa de la muerte de Juan y no el cumpleaños de Herodes. ¿Acaso el único cumpleaños que se hacía era el de Herodes? ¿No se celebraban otros muchos cumpleaños en esa época y no fueron tampoco causa de la muerte de Juan el Bautista?

Jesucristo y todo Israel celebraban todos los años el cumpleaños de la fiesta de la Pascua (cf. Lv 3,5-8; Nm 9,2. 9-14); como también, el de la fiesta de purificación del templo de Jerusalén (cf. 1Mac 4,56-59; Jn 10,22-23).

Cambiaron decirle a las personas ‘señor’ o ‘señora’, por ‘varón’ o ‘varona’

Pbro. Héctor Pernía, mfc

De ese modo se descristianiza al ser humano:  

a. Algunos hermanos que se hacen llamar cristianos afirman que se comete pecado de idolatría si a un ser humano le dicen ‘señor’ o ‘señora’. Tal vez ignoran que el vocablo ‘señor’, que proviene del griego ‘adonai’, tenía dos modos de uso: se escribía con la primera vocal en mayúscula para referirlo a Dios (cf. Sal 109,21; 130,3; 141,8), y se escribía en minúscula cuando se refería a personas comunes y corrientes.

b. En estos pasajes se usa el término ‘señora’ para las mujeres con toda normalidad: Gn 16,4; 16,9; Is 24,2; 2Jn 1,5. Decir que la palabra ‘señor’ es solamente para Dios, y no para usarla con hombres, es algo anti bíblico y no es más sino una estrategia del maligno para tratar de alejar de la Iglesia Católica a la gente y, sobre todo, para impedir que las personas conozcan y gocen de un don que Dios le dio al hombre y no a él.

c. Decirle ‘señor’ o ‘señora’ a un hombre, o a una mujer, es reconocer la dignidad y autoridad que Dios le otorgó al ser humano sobre toda la creación (cf. Gn 1,26; Sal 8,5-9). Dios hizo al hombre partícipe de su divinidad haciéndole a su imagen y semejanza; de modo que no es tan sólo ‘varón’ y ‘varona’, sino también, ‘señor’ y ‘señora’, con minúscula, para diferenciarlo de ‘Señor’, con mayúscula, en los casos cuando se refiere a Dios.

d. Decirle apenas ‘varón’ es rebajar al ser humano en dignidad, es descristianizarlo; y decirle ‘señor’ es actuar acorde a las mismas Sagradas Escrituras, donde, en muchísimos pasajes, es usado ese título para las personas sin que por ello Dios se haya sentido ofendido: Isaac consagró a Jacob diciéndole: “… sé señor de tus hermanos…” (Gn 27,29). Otro ejemplo: “Así obedeció Sara a Abraham, llamándole señor” (1Pe 3,5-6). Así como estos hay muchísimos casos más: Gn 24, 18. 27. 42. 55-56. 65-67 y Mt 13,27. (Ver: GB, Nº 221-222).

¿Te dijeron que en Mt 23,8-10 Dios prohíbe decirle ‘padre’ o ‘maestro’ a alguien?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Con la misma Biblia podrás darte cuenta de a forma errada como interpretan el texto bíblico

(329) a. Si leemos los versículos anteriores y siguientes podremos ver que el propósito de Jesús es enseñar a no presumir, a no creerse superiores por ser padres o maestros o guías. Interpretan de manera unívoca el concepto de ‘padre’ como paternidad física, siendo que en la Escritura el término tiene más bien un sentido análogo pudiendo indicar, además de padre, también maestro, guía.

b. No hay pecado alguno en decirle PADRE a un ser humano. Solamente en el Antiguo Testamento hay más de 600 veces y en el Nuevo Testamento hay más de 20 veces o citas donde aparece la palabra “padre” aplicada a personas humanas concretas. Encontramos en el Nuevo Testamento unas 45 veces donde la palabra Padre está referida a Dios.

c. El mismo Jesucristo utilizó la palabra PADRE en variedad de ocasiones para referirse a hombres, a humanos. Por ejemplo: Jn 8,41; Mt 15,4. También lo hicieron sus discípulos: Mt 2,22; Hch 7,14; 28,8; 1Pe 5,13; 1Cor 4,15; 1Jn 2,14.

La prohibición de pantalones y zarcillos a las mujeres.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Proviene de personas que entienden mal Dt 22,5  

(328) “La mujer no llevará vestido de hombre, ni el hombre vestido de mujer, porque Dios aborrece al que hace tal cosa”.

a. En primer lugar; en ningún lugar de las Escrituras existe donde diga que está prohibido el uso del pantalón para las mujeres, y además, ¿acaso los hombres israelitas usaban pantalones? La única prenda en algo parecida al nombre ‘pantalón’ que aparece en la Biblia se llama ‘calzones’ y no eran ningunos pantalones. Los sacerdotes del Antiguo Testamento para las funciones de culto usaban estos calzones (cf. Ex 39,27-28; Lv 6,3; Eclo 45,8) que les llegaban hasta los muslos (cf. Ex 28,41-42).

b. El engaño está presente en esa norma de prohibir a las mujeres el uso de pantalones en el culto para que ellas tapen totalmente sus piernas hasta los pies. ¿Por qué esta prohibición, si hasta el propio rey David danzó en paños menores durante una procesión delante del Señor? (cf. 2Sam 6,14.20-23)

c. Otra cara de la mentira. ¿Por qué se pretende aplicar (torcidamente) al pie de la letra Dt 22,5 si el mismo Jesucristo en Jn 8,1-11 dejó anulado los versículos 21 y 22 de ese mismo capítulo? Si pretenden aplicar radicalmente el versículo 5, ¿por qué no hacen lo mismo con todo ese capítulo y sentencian a muerte a las mujeres que encuentren en adulterio como lo mandan los versículos 21 y 22? No lo hacen porque se delatarían muy abiertamente como enfrentados a Cristo.

d. La Iglesia Católica es la primera en predicar y enseñar que debe haber respeto y discreción tanto en las mujeres como en los hombres en el modo de vestir, y especialmente, en el culto. Pero no se puede guardar silencio ante falsos pastores que manipulan la Biblia para introducir como supuestos mandatos de Dios doctrinas de hombres que denigran de la dignidad del ser humano.

e. No se haga morada donde habita la mentira pues el dueño de esa casa se llama Satanás. Lean lo que dice Jesucristo en Mt 23,25-26 y tomen seria precaución con lo que dice Stgo 3,1-12.

En su Cuerpo, la Iglesia Católica, Cristo sufre hoy la crucifixión. ¡Todo un misterio!

¿Te sorprende que hable de crucifixión de la Iglesia Católica

(287) a. Tal vez no habíamos llegado a hacernos la pregunta de cuánto tiempo, en verdad, es la duración de la crucifixión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Llegar a imaginar que la crucifixión de Jesucristo es algo tan reciente y diario, puede sonarnos tal vez algo extraño mirando hacia el pasado a la manera como lo hacemos con la historia de los hombres. ¿Cuándo estamos ante la historia de la salvación el tiempo tiene otra forma de entenderse y medirse. Dice en 1Pe 3,8: “No olviden, hermanos, que ante el Señor un día es como mil años y mil años son como un día”; y también, que la Iglesia que nació de Cristo y que vive hoy, es su mismo Cuerpo (Ver: GB, N° 238 y 239).

b. En Ella, su Iglesia, y por siempre, Cristo en persona se ofrecería a Dios, sufriría la agonía de la crucifixión y resucitaría para salvar y redimir a los hombres y a los pueblos de cada generación. Es un solo y definitivo acto de encarnación, un único y continuo sacrificio en la cruz y una única y perpetua resurrección que abarca y alcanza a todo el universo inaugurando en su propio Cuerpo la nueva creación anunciada desde antiguo por los profetas (Ver: GB, N° 361-367). Todo un misterio que no cabe ni puede ser medido o abarcado por relojes de este mundo, por las categorías de tiempo, espacio y razonamiento de que los hombres disponemos y conocemos. Es por eso que la Iglesia Católica es necesaria para salvarnos.

Contemplamos, en el espejo de la Iglesia, la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

(288) a. Ella, como Cuerpo suyo, es y será siempre despreciada por el mundo, recibe y recibirá golpes, ofensas, desprecios, calumnias, incomprensiones y traiciones. En Ella, Cristo es diariamente crucificado por los poderes de las naciones, por las multinacionales de la economía global y por denominaciones protestantes, las falsas religiones y los falsos pastores que hacen de la Iglesia Católica incisivo blanco de sus calumnias e injustas persecuciones. ¡Y cuántas las ofensas y golpes que con nuestros propios pecados y anti testimonios le propinamos desde dentro de su herido cuerpo sus propios hijos!

b. El sanedrín que organizó la muerte de Cristo continua presente hoy, pero con distintos rostros y nombres. Sus antepasados llamaron a Cristo hereje y blasfemo. De modo semejante tildan a su Iglesia hoy muchos que nunca sueltan la Biblia, que se aprenden de memoria determinados textos bíblicos y gustan de tomar sitios públicos para llamar la atención una y otra vez diciendo a toda voz: ‘Señor’, ‘Señor’, ‘gloria’, ‘aleluya’; creyendo que ya por eso se van a salvar.

c. Cristo es verdadero hombre y verdadero Dios; y la Iglesia, cuerpo suyo, comparte también esa doble naturaleza: humana y divina. Como plenamente humana que es, como Cristo, ella también tropieza y cae con la cruz, y como Cristo que se levanta para continuar con su cruz hacia el calvario, ella también lo hace para continuar en la historia la obra que se le encomendó: la salvación de todos. Como verdaderamente divina, ella vive y trasciende todo el sufrimiento que padece convirtiéndolo en causa de su propia santificación. Ella, como Cristo, ha de recibir los maltratos, devolver misericordia, y elevar a Dios el dolor de cada golpe recibido; ha de decir como dijo el apóstol Pablo: “Somos abofeteados, y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos” (1Cor 4,11-13).

d. Cristo no cesará jamás de interceptar los adversarios (nuevos Saulos) que persiguen a su Iglesia con el premeditado objetivo de borrarla de la faz de la tierra. Siempre les vencerá con su amor. Les dirá como a Pablo: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? (…) ¡Yo soy Jesús el nazareno, a quien tú persigues!” (Hch 22,8). Luego los hará insignes heraldos suyos para multiplicar y hacer crecer la Iglesia que perseguían.

Como Cristo, su Iglesia acepta y ama la cruz para reconciliarnos con Dios.

(289) a. Cristo y los hijos de su Iglesia aceptamos y amamos la cruz para obrar la salvación. Aquellos hermanos que dicen que la cruz es maldita, hacen con la Iglesia Católica lo mismo que sus predecesores hicieron con Cristo. Se la cargan en la espalda, a empujones y golpes le descargan sus desprecios; y en la cruz la clavan y crucifican, pues a decir de muchos de ellos, debe ser destruida y desaparecida de la faz de la tierra. Como Cristo, la Iglesia Católica toma la cruz, la abraza y la ofrece a Dios como sacrificio de amor porque sabe que con ella, su Cristo, su Cabeza, a todos nos salvó y redimió.

b. La Iglesia Católica camina adelante siempre con mucha dificultad, pero no se detiene. Su confianza la lleva puesta en Dios, pues sabe bien que ella no surgió por sí misma, sabe que viene de Dios, que Cristo está junto a ella y no le abandona, pues la acompaña en la Eucaristía y en los demás Sacramentos. El cireneo que la acompaña ayudándole a llevar la cruz es el Espíritu Santo que Cristo por siempre le prometió.

c. Como tantas madres que inocentemente y con sorprendente amor cargan las culpas de los errores de sus hijos; la Iglesia asume ser también madre de los errores de sus propios hijos en la fe. De ella se separan y hasta la niegan, y por ellos la Iglesia se ofrece a Dios en sacrificio, pidiendo su misericordia ante los pecados que cometidos, tanto por ella como por sus hijos.

d. Toda la sangre derramada por Cristo en su pasión y muerte, es la sangre de tantos mártires de todos los siglos de la Iglesia. De muchos modos también su Iglesia es crucificada. Cuando ya la han clavado en la Cruz la insultan con palabras como las que le dijeron a Cristo: “¡Dices que Cristo te fundó y te dio todo su poder! ¿por qué no lo llamas para que baje y te salve?” Mientras los anti católicos se creen vencedores y miran como insignificante la cruz y la Iglesia allí crucificada, no ven lo que allí está sucediendo. La Iglesia herida no cesa de decir a Dios igual que su Maestro: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”. Ella, en Cristo y por Cristo, siempre ha vencido y vencerá la muerte.

El primado de Pedro (El Papa) y los pastores de la Iglesia

El primado de Pedro, anunciado por el profeta Isaías.  

(120) a. En Mt 16,17-19 Dios está cumpliendo lo que anunció y prefiguró en Is 22,20-22: a Eliakym: “Pondré la llave de la casa de David sobre sus hombros”. A Pedro: “Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos”. Lo primero prefigura y profetiza lo segundo. A Pedro y sus sucesores les corresponde, en consecuencia, por mandato directo de Cristo, el servicio y la autoridad de tener las llaves de la Casa de Dios (la Iglesia), para administrar y proveerle los verdes pastos de la salvación a todas las ovejas de su rebaño, y, también, para proveerle de legítimos pastores y protegerlo ante salteadores y ladrones de ovejas (cf. Jn 10,1-9; 21,15-17).

b. De Elyaquim dijo el Señor: “cuando él abra, nadie podrá cerrar, y cuando cierre, nadie podrá abrir” (Is 20,22); y a Pedro le confirió este poder: “lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo” (Mt 16,19). A ambos, más a Pedro que a Elyaquim, se les dio autoridad para gobernar y administrar los bienes de Dios en la tierra.

c. A Elyaquim se le dijo: “será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá”. Igual lo fue con Abraham (cf. Gn 17,5) y Jacob (cf. Gn 46,5), anticipando y anunciando que al mismo que le darían las llaves del Reino de los Cielos, le correspondería ser también el padre de la nueva Jerusalén, la Iglesia.

d. Elyaquim, hijo de Jilquías, pasó de ser un ministro real a ser nombrado públicamente el primer ministro del reino de David; así Pedro, uno de los Doce ministros, fue instituido públicamente por el propio Jesucristo, como el Primer Ministro de todo su Reino. Y eso no fue para una semana o unos meses o años, sino, por siempre, en sus sucesores legítimos.

e. A Elyaquim se le dijo: “le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré” y a cada nuevo sucesor de Pedro se le hace lo mismo, para indicar con tal investidura que, en adelante, ya no se poseen a sí mismos sino que vivirán por siempre para pertenecerle y servirle a Dios.

¿Qué dicen las Escrituras sobre el primado de Pedro y sus sucesores?

(121) a. Sobrepasa a nuestro entendimiento humano alcanzar la amplitud y la profundidad de lo que Jesucristo, en Pedro, dejó para sus discípulos y para todos los tiempos:

  • Pedro siempre es mencionado primero como el apóstol principal (cf. Mt 10,1-4; Mc 3,16-19; Lc 6,14-16; Hch 1,13; Lc 9,32).
  • Pentecostés: Pedro fue quien predicó primero (cf. Hch 2,14-40).
  • Primero en entrar al sepulcro, antes que Juan, a verificar la resurrección de Cristo (cf. Jn 20,3-10).
  • Pedro hizo la primera curación (cf. Hch 3,6-8).
  • Habla por los apóstoles (cf. Mt 16,15-17; Mc 8,29; Lc 12,40-41; Jn 6,67-69; Hch 15,7-11).
  • Que los gentiles debían ser bautizados le fue revelado a Pedro (cf. Hch 10,43-48).
  • “Simón, apacienta y confirma a tus hermanos”, cuídales (Lc 22,31-32; Jn 21,15-17).
  • “Vicario” de Cristo (cf. Lc 10,16; Jn 13,20; 2Co 5,20; Ga 4,14; Hch 5,1-5; Jn 10,1-3.7).

b. La Cátedra de Moisés como autoridad para enseñar (cf. Mt 23,1-2).Apenas el apóstol Pedro murió, en el año 68 aproximadamente, y siendo el obispo titular de Roma, le nombraron su sucesor; del mismo modo como, el propio Pedro, convocó y presidió el nombramiento de un sucesor a Judas Iscariote (cf. Hch 1,16-26) para completar la institución de los apóstoles.

c. En sintonía con esto podemos entender las palabras del Papa San León Magno, cuando referiéndose a Pedro, y en él, a sus sucesores, dijo: “… aquel que fue inundado tan copiosamente por la misma fuente de todo los carismas, de modo que, habiendo sido el único que recibió en su persona tanta abundancia de dones, nada pasa a los demás si no es a través de él”[1]

Cristo constructor puso, en Mt 16,17-19, la primera piedra para levantar su Iglesia.

(122) Dios le cambió a Abrahán su nombre anterior (Abram) (cf. Gn 17,1-6) y le hace padre de una multitud de naciones. Jesucristo es Dios y, dando inicio al cumplimiento de esa promesa hecha a Abraham, hace algo muy semejante con el apóstol Pedro: le cambió su nombre anterior (Simón) (cf. Jn 1,42) por el de ‘Cefas’ (piedra), para así constituirlo en la primera piedra de su edificio de piedras vivas: la Iglesia (cf. 1Pe 2,5); para darle la misión de ser el padre y guía de todos los Suyos: sus discípulos (cf. Jn 21,15-17), y de todo lo Suyo: el Reino de los Cielos (cf. Mt 16,19).

Una piedra visible a los hombres nos une en Cristo.

(123) a. Cristo es la piedra angular de toda la Iglesia (cf. Is 28,16; Ef 2,20; 1Pe 2,6); pero, siendo que él es Espíritu (cf. Jn 4,24) y, por ende, invisible, los humanos, sujetos a nuestra corporeidad, no le podemos tangiblemente ver directamente. Estimo que por ello, en su infinita sabiduría y dentro del misterio de la pedagogía de la encarnación (“se hizo carne y acampó entre nosotros” – Jn 1,14), para que con el pasar de los siglos no se dispersara y dividiera su rebaño, procedió a establecer y encarnarse él mismo en una piedra angular humana por él mismo escogida, tallada y establecida (cf. Jn 1,42; Mt 16,17-19).

b. Estar parados sobre Cefás, es estarlo en Cristo, piedra angular de toda la Iglesia. De este modo los suyos le pueden ver y encontrar; y a través de Cefas, su piedra tallada y su vicario, Cristo apacienta a todos sus corderos.

c. Es un pastoreo vicariado; nombra a Pedro como representante suyo. Nos corresponde entonces a los cristianos de todos los tiempos, al mirar y referirnos al Papa, trascender de lo simplemente terrenal o visible y, en su investidura, mediante los ojos de la fe y fiados en la Palabra irrevocable de su Palabra, reconocer al mismo Cristo, oculto pero espiritualmente vivo y presente sosteniendo y conduciendo en Su Iglesia la extensión de su Reino.

Cristo le dijo a Pedro: “¿Me amas más que estos? (…) Apacienta mis corderos” (Jn 21,15-17).

(124) a. Se lo dijo tres veces, que no es igual que una sola vez; indicando que es sumamente sagrado, importante, irrevocable y santo lo que le está ordenando, y que se está sellando entre ambos: un compromiso, una alianza, un envío ya prefigurado antiguamente en Abraham, Isaac, Jacob, etc.

b. En esa alianza están incluidos todos los que se unen a Cristo. Debemos, por siempre, mirar en Pedro (el Papa) la autoridad de Cristo, nuestro pastor y padre espiritual. Por eso el cristiano dice: ‘Cristo me apacienta a través del Papa’; y por eso Cristo dijo: “El que reciba al que yo envíe a mí me recibe” (Jn 13,20).

c. A cada Papa, en cuanto sucesor de Pedro, Cristo le está diciendo: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos” (Lc 22,31-32). En la barca de Pedro la Iglesia ha superado y superará toda clase de tormentas provocadas por las fuerzas del mal. Allí está Cristo para decirle al mar: ¡Cállate, cálmate! ¡El viento se apacigua y sigue una gran calma! (cf. Mc 4,39).

Falsos pastores y profetas desvirtúan Mt 16,17-19.

(125) a. Una venda en los ojos llevan quienes los siguen. Este versículo lo tuercen manipulando el idioma griego, lengua en la cual fue escrito el Evangelio de Mateo, y dicen que en ese idioma se dice ‘PETRUS’ para ‘piedra pequeñita’, y ‘PETRA’ para ‘piedra grande’. Señalan que cuando Jesús fundó la Iglesia no se refirió y no lo hizo sobre la piedra chiquita (Pedro), sino sobre sí mismo – ‘piedra grande’, apelando para ello del pasaje que dice: “Nadie puede cambiar la base; ya está puesta, y es Cristo Jesús” (1Co 3,11).

b. Un artificio rebuscado para hacer creer que Cristo no edificó la Iglesia sobre Pedro sino sobre Él mismo; para decir que mientras los católicos construyen su fe sobre Pedro y los Papas, ellos lo hacen directamente sobre Jesucristo y que por eso ellos sí son cristianos mientras que los católicos no lo son; en fin, para ellos decir después, que es falso que Cristo fundó a la Iglesia Católica.

c. Cualquier examen de gramática y sintaxis deja al descubierto la maniobra que usan para justificar las propias iglesias que ‘a nombre de Cristo’ ellos mismos ‘fundan’. Es esta la interpretación correcta de dicho pasaje bíblico: en Mt 16,17-19 ya no está Jesús hablando sobre sí mismo, sino que está declarando la identidad y la misión que le está asignando, en adelante, a Pedro. En ese pasaje, los versículos que aluden a Jesús van del 13 al 16, y del 17 al 19, de modo explícito, aluden a Pedro; como diciendo: ¡Pedro, tú me confesaste quien soy; ahora yo te confieso a ti quien eres!

d. Se presenta esa diferencia en griego [”Petrus” – “petra”] porque en ese idioma la palabra ‘PETRA’ es femenino, entonces Jesús no le podía decir a Pedro ‘PETRA’, porque Pedro es varón. Por eso, el texto griego utiliza el masculino ‘PETRUS’, para aludir al nombre de Pedro, y usa el femenino ‘PETRA’, para indicar que sobre la persona de Simón Pedro Jesús decide establecer su Iglesia.

e. Lo que muchos desconocen, pretenden tapar, no toman en cuenta o no le dicen a sus seguidores, es esto: aunque el Evangelio de Mateo fue escrito en griego, Jesús no hablaba el griego y no habló en griego con Pedro en ese momento. ÉL habló siempre en arameo, y en esa lengua la palabra para PIEDRA es CEFAS o ‘CEFA’, sin importar el tamaño que la piedra tenga. Así le dijo Jesús a Pedro: “Tú eres ‘CEFAS’ y sobre esta ‘CEFAS’ edificaré mi Iglesia”, y prueba de esto es que en Jn 1,42 lo corrobora con contundencia: “Tú te llamarás Cefas, que quiere decir, “Piedra”. Pablo, en sus cartas, le decía CEFÁS a Pedro: 1Cor 1,12; 9, 5; Ga 1,17-18; 2, 9.11.14.

Un dato histórico que confirma el primado de Pedro.

(126) a. En el año 95 del siglo primero, la comunidad cristiana de Corinto acude a Roma para que el Papa Clemente (4to Papa) intervenga por un conflicto allí presentado; y, por una carta enviada por este Papa mediante un representante suyo autorizado (primer Nuncio de la Iglesia), el problema se soluciona[2]. Llama poderosamente la atención que en lugar de pedir la intervención del Apóstol Juan, quien se encontraba cerca en Éfeso en la misma Grecia, lo hacen con el Obispo de Roma que estaba mucho más lejos.

b. Esto evidencia que para esta fecha el Obispo de Roma ya ejercía autoridad sobre toda la Iglesia de Cristo, incluso sobre el apóstol Juan que aún estaba vivo.. La sucesión ininterrumpida de 266 períodos papales desde el apóstol Pedro hasta el actual Papa Francisco, confirma el eslabón directo entre el primado del Papa y el establecimiento que Cristo hace de su Iglesia en Mt 16,17-19.

A veces preguntan: ¿Dónde sale en la Biblia la palabra Papa?

(127) El término ‘Papa’ deriva del griego ‘papas’ que significa ‘padre’. En griego fueron escritos los evangelios; de modo que, cuando al sucesor de Pedro de decimos ‘Papa’, le estamos diciendo ‘padre’; y esto está plenamente sustentado en la Biblia (Ver: GB, N° 120. 122-123).

Dicen algunos: ‘Con Cristo es suficiente; eso del Papa está de sobra’.

(128) a. Para salvarnos hay que ir a Cristo, pero hay que pasar por Pedro. Lo segundo es tan verdad como lo primero. Por eso Cristo dijo: “el que reciba al que yo envíe a mí me recibe…” (Jn 13,20). Es verdad que Cristo es la única Puerta que nos puede salvar, y eso Él lo anunció en Jn 10,7.9; pero la Biblia no se debe leer tapando o arreglando versículos para acomodarnos un Cristo a nuestra conveniencia.

b. La Puerta a pasar para salvarnos nunca está sola. Cristo no está sólo. Los falsos pastores le presentan a sus seguidores un Cristo solo, una Puerta sola. Pero ese es un evangelio diferente inventado por ellos; uno nuevo que ellos traen: ‘¡el evangelio según san yo!’. Anatema, con esas doctrinas (cf. Gal 1,6-9).

c. Vayamos a la Biblia y revisemos Jn 10,3 y los dos versículos previos detenidamente: la puerta tiene un portero al frente, un cuidador. Los falsos pastores desobedeciendo a Cristo, alteran las Escrituras pretendiendo quitar dicho Portero para quedarse sólo con la Puerta; y por eso le dicen a la gente: ¡sólo Cristo es suficiente! Y ellos, para tratar de llevar al cielo a las almas, en realidad, no pasan por la Puerta para no encontrarse con el Portero, sino que tratan de escalar por otro lado. Dicen que a Pedro lo pasan fácilmente; pero no podrán pasar por encima de Jesucristo que seguro les dirá algo así: «Al Portero yo no lo puse de adorno. Pasen con él. Si no están con él no tienen parte conmigo, pues yo le di las llaves de la Puerta y  eso ustedes lo sabían muy bien, pues está en Mt 16,19”».

Todo lo que está en las Escrituras sucederá.

(129) “Ellos le dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “¡Jamás les conocí; apártense de mí, agentes de iniquidad!” (Mt 7,22-23) “Entren por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran. Guárdense de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt 7,13-15). ¡Y es que angosta o estrecha es la entrada, porque allí está un Portero que dice quién pasa y quién no! Por eso es que en Jn 10,1 dice: “ellos son ladrones y bandidos que no pasan por la Puerta a buscar ovejas sino que brincan por otro lado”. ¿Por qué será? Es que no pueden eliminar al Portero que tiene las llaves del Reino de los Cielos, porque no pueden quitar de la Biblia Jn 10,3. ¡No podrán jamás borrar las palabras de Cristo!

¿Alguna duda respecto al Portero en Jn 10,3?

(130) a. En ese versículo algunas traducciones bíblicas, en lugar del término ‘portero’, colocan la palabra ‘cuidador’; pero, al fin y al cabo, está claro que allí está revelado que hay un ‘portero’ o ‘cuidador’ en la Puerta.

b. Pero, ahora surge una incógnita a resolver; y es que el Portero no puede ser la misma Puerta, o viceversa. Nunca un portero es la puerta y nunca una puerta es el portero. Los porteros tienen por oficio y responsabilidad tener las llaves de la puerta que se les encomienda vigilar y controlar, o decidir quiénes son los que pasan por esa puerta según las órdenes y la autorización que haya recibido de su superior. Ya sabemos que la Puerta es Cristo; pero entonces, nos queda la pregunta:

¿Quién es ese ‘portero’ o ‘cuidador’ que aparece en Jn 10,3?

(131) a. El lugar para encontrar la respuesta está en la misma Biblia, en Mt 16,19. Sólo al apóstol Pedro Cristo le dio las llaves de la única Puerta de entrada al Reino de los cielos (Jesucristo), y no puede ser que la Puerta sea para siempre y que el portero haya sido sólo por unos años hasta la muerte de Pedro. Era necesario nombrarle siempre un Portero sucesor (cf. Hch 1,15-26; Sal 109,8) (Ver: GB, N° 114).

b. Prefigurado en Ex 18,24-26, así como Moisés designó jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y ellos atendían al pueblo en forma habitual para arreglar los problemas de menor importancia, mientras a Moisés le llevaban los asuntos más delicados; así, el pastor designado por Cristo para apacentar todas sus ovejas, debía siempre proveer al rebaño de buenos y legítimos pastores (cf. Hch 13,2-3; 1Tim 4,14; Ti 1,4-5).

c. Con ese portero se tuvo que ir a presentar el gran Pablo para certificar y legitimar su ministerio como pastor de Cristo y apóstol de los gentiles (cf. Ga 1,11-12; 2,1-9), dando así un elocuente ejemplo de humildad y obediencia a Cristo a todos quienes hoy se presentan ante la gente como pastores cristianos.

No existen pastores y sacerdotes. Existen pastores y falsos pastores.

(132) a. Poco y nada ha de preocupar el agrado o el desagrado de quien lea esto; ya que el que predica de parte de Dios está mandado a corresponder a Dios y no a complacer a los hombres. Desde la mente de Dios, no existen pastores y sacerdotes, existen pastores y falsos pastores.

b. Hay sólo una Iglesia fundada por Cristo, y a los ministros de esta Iglesia, es a quienes Dios ha constituido pastores. Hay infinidad de grupos originados por hombres que insinúan ser iglesias de Cristo, y se hacen llamar a sí mismos pastores sin tener mandato o aprobación alguna de Dios para ello. Usurpan un ministerio que no les ha sido dado. En el Antiguo Testamento, Dios establecía, a través de hombres consagrados a su servicio, los sumos sacerdotes que le representarían ante el pueblo. De este mismo modo procedía la Nueva Jerusalén, la Iglesia de Cristo desde sus inicios: 1Tim 5,22; 2Tim 1,6.

c. Que grave el error de un representante de la jerarquía eclesiástica católica que le otorgue el título de pastor a un falso pastor. Si lo reconoce públicamente como pastor, ¿acaso no está legitimando y avalando como verdadera una falsa iglesia? Si a quien se hace llamar pastor lo reconocen como tal, entonces… ¿cuál será el «no pastor», el «falso pastor»? ¿serán entonces los sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica los falsos pastores y aquellos otros los verdaderos? ¿Cuál será el miedo que le entró a la sucesión apostólica y a todos los católicos de llamar falso pastor al que es falso pastor, y de enseñar a las ovejas quiénes son los pastores del rebaño de Cristo y qué es lo que se requiere y se necesita para ser un pastor legítimo? A una oveja raptada en una iglesia falsa, para engañarla, el demonio le podría decir…: «Puedes venir para acá a rendirle culto a Dios, no hay problema. Tú mismo has oído a los dirigentes de la Iglesia que Cristo fundó que llaman pastor al que dirige este lugar de culto».

c. Ha sido costumbre iniciada y asumida por hombres que, en muchos lugares, a los ministros de la Iglesia Católica los llamen sacerdotes o ‘curas’; mientras que a los dirigentes de cultos ‘no católicos’ les llamen pastores. Debemos ser muy claros en esto: Cristo no está dividido; y no iba a ser el Espíritu Santo, el responsable de dividir a los cristianos y de adversarlos, de crear cismas, de romper la unidad del rebaño de Cristo; y, al mismo tiempo, consagrar como verdaderos e iguales ante los ojos de Dios, a los de un lado como a los del otro. Es anti evangélico y anticristiano llamar pastores a quienes propician estas rupturas y arrastran a otros a apoyar sus pecados divisionistas.

d. En la Iglesia Católica no se usa el nombre de pastores, no porque no lo sean, sino porque ya desde los primeros cristianos, este ministerio se ejerce de acuerdo al grado o al orden de jerarquía que representan para el pastoreo del pueblo de Dios. Cualquiera que examine los libros del Nuevo Testamento podrá corroborar que, en lugar de pastores, a los ministros de la Iglesia de Cristo se les llamaba de acuerdo al ministerio que ejercían dentro de la Iglesia: Obispos, presbíteros y diáconos: Hch 20,28; Flp 1,1; 1Tim 3,1.8; 5,17; Ti 1,7.

¿Están con Cristo todos los que predican y actúan en su nombre?

(133) a. Muchos sienten confusión cuando leen estos pasajes en la Biblia: “El que no está contra NOSOTROS está con NOSOTROS” (Mc 9,38-40). Y también este: “Tomando Juan la palabra, dijo: “Maestro, hemos visto a uno que hacía uso de tu nombre para echar fuera demonios, y le dijimos que no lo hiciera, pues no te sigue junto a nosotros.” Pero Jesús le dijo: “No se lo impidan, pues EL QUE NO ESTÁ CONTRA USTEDES ESTÁ CON USTEDES (Lc 9,49-50). Profundicemos ambos pasajes:

b. En ninguna de las dos citas bíblicas Jesucristo dijo: “El que no está contra MÍ, está conmigo”; Él utiliza el plural “nosotros”; “ustedes”; está hablando, en consecuencia, de su Cuerpo: la Iglesia. La comunión con Cristo pasa por la comunión con su Iglesia; o, al revés, sin la comunión con su Iglesia no hay comunión con Cristo. ¿Cómo pueden algunos hermanos decir que recibieron a Cristo cuando tan ferozmente blasfeman y calumnian contra el Cuerpo de Cristo, la Iglesia que fundó?

c. ¿A quién refieren entonces? A la comunión en la diversidad que habita en la Iglesia de Cristo. La Iglesia es un jardín con flores de diversas especies, tamaños, formas y colores; pero todas son, al fin, flores que embellecen un mismo jardín en torno a un mismo suelo que las une: Pedro y los demás apóstoles en sus sucesores (cf. Ef 2,20), y un sólo Señor y dueño de todo el Jardín: Jesucristo. Estamos hablando de congregaciones, institutos, carismas, movimientos y fuerzas que el Espíritu Santo suscita y que hacen vida en la misma Iglesia, sin que vayan juntas a todos lados a hacer su trabajo para Cristo: Jesuitas, Franciscanos, Salesianos, Dominicos, Opus Dei, Cursillos de Cristiandad, Legión de María, Renovación Carismática, Neo catecúmenos.


[1] SAN LEON MÁGNO, papa; “El especial servicio de nuestro ministerio”, Sermón 4,1-2: PL54,148-149; en «Liturgia de las Horas», Oficio de Lectura, día 25 nov.

[2] Cf. CLEMENTE de Roma, “Carta a los Corintios”, en «www.clie.es», <http://escrituras.tripod.com/Textos/EpClemente1. htm>, (Ingreso: 27-07-2015).


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Iglesia que Cristo fundó y el Papa

¡Sólo Cristo salva! Un slogan nocivo para las almas

La doble intención del slogan protestante ‘sólo cristo salva’.  

(117) a. Al ver en lugares y vías públicas ese slogan, protejamos a quienes transitan por allí, del peligro que esa frase tiene. De ser posible, con algún marcador y en letras que se puedan ver, escribamos a un lado lo siguiente: ‘en su iglesia’ (Mt 16,17-19).

b. La frase ‘sólo cristo salva’ parece todo un mensaje de evangelización; y sin embargo, no es más que un indirecto ataque desacreditando a la Iglesia para decir que todo lo que tenga que ver con Sacramentos, Santos, imágenes cristianas, el Papa y todo lo que sea católico no sirven para nada y que hay que lanzarlos a la basura. Muchos, dañándose a sí mismos y a los demás, trabajan ciegamente difundiendo ese slogan.

Cristo anunció: “Surgirán falsos cristos (…)”.

(118) a. “Si alguno les dice: Miren, el Cristo está aquí o está allá, no le crean (…) “Miren que yo se lo he advertido de antemano” (Mt 24,23-24). Tengamos cuidado con doctrinas que pretenden meternos otro Cristo distinto al que predicaron los Apóstoles y sus sucesores a través de los siglos. Penosamente, para perdición de sus almas, hay muchos que se dejan arrastrar cuando leen o escuchan el slogan protestante ‘sólo Cristo salva’.

b. Es verdad que sólo Cristo salva; pero no podemos quedarnos allí en una mera frase suelta y ambigua sin darnos cuenta de su contenido de fondo y de su intención de llevarnos no a Cristo sino a la condenación. Vayamos a la Biblia y a la Tradición de la Iglesia y busquemos todos los medios que Cristo, para salvarnos, nos dejó como regalo y bendición, y que ese slogan pretende demonizar para que los mismos cristianos los lancemos al olvido como desechos inservibles.

c. Dice en la Biblia: “Ahora vienen a predicarles a otro Jesús, no como se lo predicamos, y les proponen un espíritu diferente del que recibieron, y un evangelio diferente del que abrazaron. ¡Y lo aceptan sin dificultad! (2Cor 11,4). Así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, también muchos son engañados hoy con la astucia de estas doctrinas aparentemente cristianas.

¿Cómo nos salva Cristo?

(119) a. Conozca lo que al slogan ‘sólo cristo salva’, le falta decir: Una oveja en solitario es presa fácil para el lobo; pero en rebaño, en la Iglesia, entre hermanos, la oveja está más segura. Eso es la Iglesia para un cristiano; Cristo a través de la comunidad cristiana nos protege del demonio y de todo mal.

b. Cristo para salvarnos no sólo murió en la cruz y resucitó. Él también fundó una Iglesia y le confió e hizo responsable de administrar y llevar a todas las naciones los bienes y medios para la salvación (cf. Mt 19,28; 28,18-20; Jn 13,20). Cristo no fundó su Iglesia por ocio o pasatiempo.

c. El pecado es lo que en la tierra nos puede atar e impedir que vayamos al cielo; pero a Pedro Cristo le dijo: “yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo” (Mt 16,19); y a él junto con los Doce apóstoles, este poder se lo confirmó y confió diciéndoles: “a quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados, y a quienes se los retengan les quedarán retenidos” (Jn 20, 23). Todo esto lo hizo Cristo para salvarnos.

d. Para nuestra salvación, Cristo ordenó a sus apóstoles y a sus sucesores que hasta el fin de los tiempos hicieran el memorial de su Última Cena, de su sacrificio en la cruz, y de ese modo alimentaran a sus discípulos con su Cuerpo y su Sangre para darles así la vida eterna (cf. Mt 26,26-28; Lc 22,19; 1Cor 11,23-25, Jn 6,48-57).

e. Todo esto deja en descubierto el peligro encubierto en ese slogan tan malintencionado. Ya sabemos la tarea: vamos a donde esté esa frase y la corregimos completando lo que le falta: ¡SÓLO CRISTO, EN SU IGLESIA, SALVA! (cf. Mt 16,17-19).