Etiqueta: Testigos de Jehová

¿Quiénes son los 144.000 salvos que son mencionados en la Biblia?

Los representados con este número simbólico son los que llevan la cruz en la frente (Ez 9,4-6; Ap 7,3-4)

(368) … y representan al antiguo y nuevo pueblo de Israel, a las 12 tribus y a la Iglesia levantada sobre las columnas de los 12 Apóstoles. Es ésta la Iglesia Universal, la muchedumbre inmensa mencionada en Ap 7,9, la que nadie podía contar, de toda nación, razas, pueblo y lenguas; la misma que con vestiduras blancas (sin pecado) se acerca al Cordero durante la Eucaristía para recibirle al comulgar; se postra ante Él (cf. Ap 7,10-11) en la Consagración y seguido de la comunión; y proclama con fuerza el Amén (cf. Ap 7,11-12) cuando el Cordero es elevado ante sus ojos, momentos antes de acercarse a recibirle para entrar en íntima comunión con Él: es decir, la Iglesia Católica.

El fin del mundo y el gran día del Armagedón.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Conozca la verdad sobre el tal Armagedón y el fin del mundo.  

(352) a. Armagedón viene del hebreo Har-magedone – Monte Megido, refiriendo a las colinas que rodean al valle Megido, a unos 30 km al norte de Jerusalén. Es un lugar emblemático para los judíos por victorias y tragedias que allí se dieron (cf. 2Re 9, 27; 23,29-30; 2Cro 3,22); convirtiéndose, con el tiempo, en símbolo del conflicto final entre Dios y las fuerzas del mal. A modo profético, en Za 12,10-12 la mención de este monte apunta, de modo directo, al luto y al llanto por la muerte de Cordero traspasado en la cruz.

b. La doctrina del Armagedón proviene del fundador de los Testigos de Jehová Charles Taze Rusell, quien tomó el capítulo 16 de Apocalipsis para hacerle creer a sus seguidores que ellos son los 144.000 que allí se mencionan que se van a salvar ese día de la gran batalla entre el bien y el mal. Luego le añadieron y comenzaron a obligar a sus adherentes a registrar a nombre de la Sociedad Watchtower, ubicada en Estados Unidos, todas sus propiedades; esto bajo el falso argumento de que sus bienes personales también se van a salvar cuando suceda el fin del mundo, si están dentro de la organización que ellos dirigen. De este modo muchos caen dominados por el miedo a la condenación y a ser expulsados de la organización.

¿Qué dice el capítulo dieciséis de Apocalipsis? 

(353) Teniendo la Biblia en la mano profundicemos, a continuación, los versículos más relevantes:

a. (Versículo 1): Ángeles de Dios que destruyen en la tierra todo lo que se encuentre en pecadoEste tipo de manifestaciones se repiten en la Sagrada Escritura en varias ocasiones; y en todas ellas, Dios manda a marcar siempre con una señal escogida por él mismo a los justos que no serían tocados por la muerte. Primero fue con la sangre del cordero en las jambas de las puertas de los israelitas (cf. Ex 12,7-13); y todo el resto de veces, con un sello marcado en la frente (cf. Ap 7,1-17 y Ap 9,1-5). Al buscar en la Biblia cuál es dicho sello en la frente nos tenemos que dirigir a Ez 9,4-6 y encontrar allí otra manifestación semejante en la que dicho sello no es otro sino la señal de la cruz.

b. En consecuencia, cuando habla de los justos, todo apunta al pueblo católico, ya que son ellos los que reciben durante el rito del bautismo el sello de la cruz en la frente, y lo renuevan todos los días, por el resto de sus vidas, al inicio y al final de cada acontecimiento importante que realizan. Son ellos, y no los Testigos de Jehová, el ejército del bien que se enfrentará contra el ejército del mal el día del Armagedón.

(355) (Vers 2): La marca de la bestia, el 666, representa a Nerón, emperador Romano que desata la persecución a los marcados en la frente, a los cristianos.

(356) (Vers 6): Las fuerzas del mal en el día del Armagedón, hicieron derramar la sangre de los mártires, de los santos, de los marcados con el sello de Dios en la frente (la cruz); es decir, del pueblo católico.

(357) (Vers 12): La mención de los Reyes de Oriente nos hace ubicar el contexto de todo este capítulo, en la gran batalla que se libró entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien (de Dios), en los días del nacimiento de su Hijo Jesucristo. Este hecho, anunciado en el Sal 72,10-11; y cumplido en Mt 2,2, alteró al dragón mencionado en Ap 12,3; quien declaró la guerra a la Mujer que iba dar a luz al Salvador del mundo, al Rey de todas las naciones (las fuerzas del bien) y mandó a asesinar a todos los niños menores de dos años (cf. Ap 12,3-4; Mt 2,16-18).

(358) (Vers 14): ¿Cuál es el gran día del Dios todopoderoso? Es la victoriosa Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Él venció con su muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo (cf. Hb 2,14-15); y así, destruyó para siempre a la muerte (cf. Is 25,8).

(359) (Vers 15): Los justos son los que conservan el vestido de la gracia bautismal. Los que no reniegan, ni renuncian, ni se apartan de ese vínculo de alianza que fue sellado entre ellos y Dios; los ungidos con el Santo Crisma y el Óleo de los Catecúmenos. Estos fueron los convocados en el lugar llamado en hebreo Armagedón. Son los que no pasarán vergüenza ante Dios el día del juicio cuando se presenten ante Él, porque no cayeron en la apostasía. Atención, leer 1Jn 2,18-28 y ver la relación que guarda, especialmente, con el v. 28.

(360) a. (Vers 16-17): La cruz: lugar del Armagedón, de la victoria del bien sobre el mal. Desde el Santuario el vencedor en la batalla dijo con fuerte voz: ¡HECHO ESTÁ! Todo parece apuntar a esta relación: a) la batalla, representa la victoria de Cristo contra Satanás y las fuerzas del mal; b) el Santuario, refiere al lugar donde se ganó dicha victoria: la cruz; y c) el grito con fuerte voz: ¡HECHO ESTÁ!, alude a las últimas palabras de Cristo una vez lograda y finalizada la batalla: “Todo está cumplido” (Lc 23,44-46).

b. EL eco de ese grito se sintió en el Templo: “En ese mismo instante la cortina del Santuario se rasgó de arriba abajo, en dos partes” (Mt 27,51). En este modo metafórico se anuncia que ya el viejo mundo dominado por el pecado había llegado a su fin, que la antigua alianza había sido clausurada definitivamente por Cristo victorioso. Ha pasado la mayor de las pruebas: la consumación, en pleno, de su bautismo que él mismo ya había anunciado: “Tengo que recibir un bautismo, y que angustia siento hasta que no se haya cumplido” (Lc 12,50); ¿“Serán ustedes capaces de beber el cáliz que yo voy a beber y de ser bautizados con el mismo bautismo que yo me voy a bautizar?” (Mc 10,35-40).

(361) (Vers 18 y 19): Cuándo aquí se habla de fin del mundo ¿a qué se refiere? Allí se está representando el final del mundo antiguo que con la muerte y resurrección de Cristo había sido destruido. Es mencionado justo luego del versículo diecisiete, el cual nos lleva a la victoria de Cristo en la cruz; por lo que no podemos menos que relacionarlo con los eventos que en ese momento se presentaron: “En ese mismo instante la cortina del Santuario se rasgó de arriba abajo, en dos partes. La tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se abrieron y resucitaron varias personas santas que habían llegado ya al descanso. Estas salieron de las sepulturas después de la resurrección de Jesús, fueron a la Ciudad Santa y se aparecieron a mucha gente” (Mt 27,51-53).

(362) (Vers 19): “La caída de la Gran Ciudad y el desplome de ciudades”. Refiere a la destrucción de la ciudad de Roma, profecía que se cumplió cuando Roma fue saqueada en el año 410 y cuando la invasión de los bárbaros trajo la caída de todo el imperio romano. Tales eventos representan la finalización de un viejo mundo y el comienzo de un mundo nuevo, acontecido e inaugurado a partir de la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

(363) a. (Vers 20): huyeron todas las islas y no quedaron montañas”. Un cielo nuevo y una tierra nueva nos ha llegado con la resurrección y el reino de Cristo sobre toda la creación. Ya decía el profeta Isaías: “Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria” (Is 65,17; 66,22); y el propio Jesucristo lo había anticipado: “El cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24,35). Es por eso que leemos en Ap 21,1.4-5: “Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva – porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya. (…) El mundo viejo ha pasado. Entonces el que está sentado en el trono dijo: Mira que yo hago un mundo nuevo”.

b. El viejo mundo había sido manchado por el pecado (cf. Gn 2,15-17; 3,1-11). Se anunció, desde Gn 3,15, que vendría una nueva Eva, una nueva Mujer (María, llena de gracia = Lc 1,28.30), que con su SÍ nos traería en su seno a Jesucristo, el Salvador del mundo, (el nuevo Adán = Rm 5,12. 18-19). La gran victoria de su resurrección dio por clausurada la antigua creación dominada por el pecado y trajo, definitivamente, el acontecimiento de una nueva creación ya reconciliada y purificada: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra,  las visibles y las invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia” (Col 1,15-17; 2Pe 3,13). Todo cuanto leemos en Ap 16 sobre el fin del mundo apunta hacia este acontecimiento de gracia, y ataja cualquier intento de inventar falsos anuncios del fin del mundo, tan sólo con el maléfico propósito de causar miedos, perturbar la fe de los cristianos y dominar la mente y las decisiones de las almas débiles.

(364) a. (Vers 21): El gran pedrisco, ¿es, acaso, un meteorito? Justo en Dn 2,34-35 leemos acerca de una piedra que sin intervención de mano humana alguna cayó sobre una estatua gigante que representa la rebelión del hombre erguido en orgullo pretendiendo desplazar y ocupar el lugar de Dios (cf. Gn 3,4-5). Dice en el v. 35: “Pero la piedra que había golpeado la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra”.

b. La caída de esa roca trajo la destrucción de una estatua que representa las fuerzas de un mundo entregado al pecado; y dicha roca ocupó luego toda la tierra. Dicha roca es Cristo vencedor de la muerte. Es muy clara la profecía y la alusión directa que dicho relato tiene con el pedrisco que en mencionado en Ap 16,21. El pedrisco que destruye todo lo viejo y trae todo lo nuevo, de acuerdo a lo ya explicado el numeral anterior, acompañado de granizos de piedra que caen sobre los hombres, representan lo que ocasionó el fin del mundo viejo y lo que dio paso o comienzo al nuevo: la RESURRECCIÓN GLORIOSA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

¿Se acabará el mundo algún día?

(365) a. Hay varios pasajes en la Escritura que llevan a concluir que el mundo, tal como Dios lo ha formado y como existe en la realidad, no durará para siempre:

b. Cristo dijo a sus discípulos: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lc 18,8).

c. “En los días del Hijo del Hombre sucederá lo mismo que en tiempos de Noé: la gente comía, bebía, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca y vino el diluvio, que los hizo perecer a todos. Ocurrirá lo mismo que en tiempos de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, plantaba y edificaba. Pero el día que salió Lot de Sodoma cayó del cielo una lluvia de fuego y azufre que los mató a todos. Lo mismo sucederá el día en que se manifieste el Hijo del Hombre” (Lc 17,26-30).

d. “Las cosas visibles duran un momento, pero las invisibles son para siempre” (2Cor 4,18).

e. “¡No hay nada nuevo bajo el sol! Si algo sucede y te dicen: “¡Mira, esto es nuevo!” No es así; las cosas que observan nuestros ojos ya pasaron en los siglos anteriores. Nadie se acuerda de las cosas de antaño: será lo mismo con los asuntos actuales, y de todo lo que pueda ocurrir en el futuro un día nadie más se acordará” (Eclo 1,9-11).

 Pero, ¿cuándo será el final del mundo, y qué debemos hacer?

(366) a. Nadie conoce el momento, pues nos dice Jesucristo: “En cuanto se refiere a ese día y a esa hora, no lo sabe nadie, ni los Ángeles de Dios, sino sólo el Padre” (Mt 24,36). Si parece que Cristo tarda, es porque él no mide el tiempo como los hombres, y espera con paciencia la conversión de todos. Pensemos el tiempo según Dios: “Una cosa no pueden ustedes ignorar: que ante el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día” (2Pe 3,8).

b. ¿Qué debemos y podemos hacer nosotros?: “El conocimiento del preciso momento del Fin de los Tiempos es imposible… y no es necesario. Lo necesario y posible es estar siempre preparados. Vivir cada día como si fuera el último día de nuestra vida en la tierra… o como si fuera el día de la Segunda Venida de Cristo. De esta manera no tendremos temor por ese día al que nadie podrá escapar, en que seremos juzgados por nuestras obras, buenas y malas.

c. ¿Que pueda o no ser inminente este momento, dado los síntomas actuales de la humanidad? No sabemos. ¿Qué hacer? Estar preparados. Bien preparados: convertidos, arrepentidos, confesados, llevando una vida de unión con Dios y de servicio a los demás. Orar como si ese día fuera inminente… sin temor, entregados a la Voluntad de Dios. Y seguir trabajando como si nada fuera a suceder”.[1]

 ¿Cuáles son las señales más claras para saber cuándo se acerca el día?[2]

(367) Explorando en las Sagradas Escrituras y lo que algunos expertos bíblicos asoman tenemos:

a. El Evangelio será predicado por todo el mundo: “Esta buena nueva del Reino será proclamada por todas partes del mundo para que la conozcan todas las naciones, y luego vendrá el fin” (Mt 24,14).

b. El pueblo de Israel reconocerá a Jesús como Mesías y entrará a formar parte de la Iglesia: “Porque ya no me volverán a ver hasta el tiempo en que digan: Bendito sea el que venga en nombre del Señor” (Mt 23,39). “Yo quiero, hermanos, darles a conocer el plan secreto de Dios para que no se sientan superiores a ellos: una parte de Israel se va a quedar endurecida hasta que la totalidad de los paganos hayan entrado. Entonces todo Israel se salvará, según lo dice la Escritura: De Sión saldrá el libertador que limpiará los hijos de Jacob de todos sus pecados” (Rm 11,25-26).

c. La Iglesia deberá pasar una prueba final “bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad (cf. Lc 18,8; 21,12; Mt 24,12; Jn 15,19-20); “La impostura religiosa suprema es la del Anticristo (cf. 2Tes 2,4-12; 1Tes 5,2-3; 2Jn 7; 1Jn 2,18.22).[3]

d. “El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal, tomará la forma de Juicio final, después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa” (cf. 2Pe 3,12-13).[4]

e. En conclusión, de acuerdo a lo dicho por el Cardenal Ratzinger (en el contexto del mensaje de Fátima) no estamos al final del mundo. De hecho, la Segunda Venida (entendida como el regreso físico de Cristo) no puede ocurrir hasta que todos los gentiles se conviertan, seguidos por “todo Israel“.


[1] DICCIONARIO DE RESPUESTAS CATÓLICAS, “Fin del mundo”, en «e-Sword». Op cit.

[2] Ibid. Ver también:  <https://www.ewtn.com/spanish/preguntas/fin_de_los_tiempos.htm>

[3] CIC, 675.

[4] CIC, 677.


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HF-VIDEO / El fin del mundo.

Crónicas de falsas profecías del fin del mundo.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Llegan a tu casa anunciando fechas de que el mundo se va a acabar? (351) 

a. Por más de 100 años los jefes de los Testigos de Jehová han convencido a sus seguidores a anunciar por todas partes la venida de Cristo y el fin del mundo. Específicamente profetizaron que vendría con el Armagedón en 1890. Nunca se dio. Luego fue para 1914; y, cuando no vino, cambiaron la fecha a 1918, entonces a 1925, luego a 1975, por último para 1994. Y ahora, en forma más suave: ‘dentro de meses o en pocos días’.

b. “Tres partes de los Testigos de Jehová renunciaron a dicha denominación en 1925 al verse engañados y burlados por tan falsas profecías y engañadores profetas. Su segundo presidente, Joseph Franklin Rutherford, escribió el libro ‘’Millones que ahora viven no morirán’’, en el que predicaba el fin del mundo para 1925 y con tal fin, mandó a construir una hermosa mansión a la que llamó Beth Sarim (Casa de los Príncipes), porque según su profecía, en 1925 resucitarían Abraham, Isaac y Jacob y se mudarían a la casa que le construyeron los Testigos de Jehová. ¿Conmovedor, verdad? Tal parece que a los profetas no les gustó la casa, y quien terminó viviendo allí fue Rutherford“.[1]

c. De ellos dice el Señor: “si el profeta tiene la presunción de decir en mi nombre una palabra que yo no le he mandado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá.” Y si dices en tu corazón: “¿Cómo reconoceremos la palabra que no ha dicho Yahvé?” Si el profeta habla en nombre de Yahvé, y no sucede ni se cumple la palabra, es que Yahvé no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no le tengas miedo” (Dt 18,20-22).


[1]¿Qué es la batalla del Armagedon”, en «Got Quiestions?org», <http://www.gotquestions.org/Espanol/batalla-Armagedon.html#ixzz3TQsEoXnt>, (Ingreso: 29-07-2015).


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HF-VIDEO / El fin del mundo.

Los cumpleaños no son fiestas paganas.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Dicen, por Mt 14,1-12, que los cumpleaños son paganos,

(331) porque por un cumpleaños de Herodes fue que le quitó la vida a Juan el Bautista. Veamos con la misma Biblia que esto es falso. Fue el pecado de adulterio entre Herodes y Herodías, y la volatilidad de la personalidad del mismo Herodes, la causa de la muerte de Juan y no el cumpleaños de Herodes. ¿Acaso el único cumpleaños que se hacía era el de Herodes? ¿No se celebraban otros muchos cumpleaños en esa época y no fueron tampoco causa de la muerte de Juan el Bautista?

Jesucristo y todo Israel celebraban todos los años el cumpleaños de la fiesta de la Pascua (cf. Lv 3,5-8; Nm 9,2. 9-14); como también, el de la fiesta de purificación del templo de Jerusalén (cf. 1Mac 4,56-59; Jn 10,22-23).

¿Te dijeron que en Mt 23,8-10 Dios prohíbe decirle ‘padre’ o ‘maestro’ a alguien?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Con la misma Biblia podrás darte cuenta de a forma errada como interpretan el texto bíblico

(329) a. Si leemos los versículos anteriores y siguientes podremos ver que el propósito de Jesús es enseñar a no presumir, a no creerse superiores por ser padres o maestros o guías. Interpretan de manera unívoca el concepto de ‘padre’ como paternidad física, siendo que en la Escritura el término tiene más bien un sentido análogo pudiendo indicar, además de padre, también maestro, guía.

b. No hay pecado alguno en decirle PADRE a un ser humano. Solamente en el Antiguo Testamento hay más de 600 veces y en el Nuevo Testamento hay más de 20 veces o citas donde aparece la palabra “padre” aplicada a personas humanas concretas. Encontramos en el Nuevo Testamento unas 45 veces donde la palabra Padre está referida a Dios.

c. El mismo Jesucristo utilizó la palabra PADRE en variedad de ocasiones para referirse a hombres, a humanos. Por ejemplo: Jn 8,41; Mt 15,4. También lo hicieron sus discípulos: Mt 2,22; Hch 7,14; 28,8; 1Pe 5,13; 1Cor 4,15; 1Jn 2,14.

¿Es prohibido donar sangre?

Alteraron la interpretación de la Biblia para prohibir las donaciones de sangre

(322) a. Quienes dirigen a los Testigos de Jehová hacen una lectura incorrecta de Hch 15,19-20 y de Lv 17,12 que dice: “Ninguno de ustedes comerá sangre, ni tampoco el forastero que viva entre ustedes”. Toman el donar sangre como un caso de comer sangre.

b. La prohibición en la ley de Moisés de comer sangre está dirigida a prohibir a los israelitas que siguieran las perversas costumbres de los cananeos que sacrificaban y derramaban la sangre de los niños y niñas para el dios Moloch y de los fenicios para el dios Baal y Astarté. Los sacerdotes de estos dioses comían parte de tal sacrificio. Se puede ver esto en 2Re 23,10; Sal 106,38; Sb 12,3-5 y Ba 2,3. La ley mosaica permitió sólo el sacrificio de algunas especies de animales.

c. Con esa doctrina se sitúan en oposición frontal a Jesucristo porque Él a todos sus discípulos les manda a comer su cuerpo y a beber su sangre (cf. Jn 6,52-58); un mandato al que los Testigos de Jehová deberían de considerar entonces un grave pecado, un escándalo. El propio Jesucristo en Hch 11,2-18 le pide a Pedro, en una visión, que coma animales de diversas especies y que no llame impuro a lo que Dios ha declarado puro. Todo cristiano debe orar a Cristo sin cansarse para que todos estos hermanos pronto se den cuenta del camino tan equivocado que han tomado.

Cristo en la cruz y las donaciones de sangre. ¡Tienen tanto en común!

(323) a. Es sorprendente todo lo que hay de semejanza entre una donación y de sangre y el sacrificio de Cristo en la cruz: Cristo dio la vida por todos y nos pidió dar la nuestra por nuestros hermanos (cf. 1Jn 3,16). Para donar sangre se requiere estar saludable; Cristo tiene vida en abundancia (cf. Jn 10,10). Para donar sangre debe ser voluntario y Cristo dio toda la suya libremente (cf. Jn 10,18). Para donar sangre deber ser un tipo de sangre determinada; la de Cristo es universal, puede salvar del peligro de la muerte al más difícil de los pecadores y darle la vida eterna. Nosotros apenas hacemos donación de una pequeña parte de nuestra sangre; Cristo, en cambio, la donó toda.

  1. Los Testigos de Jehová necesitan de modo urgente el auxilio en la fe. Deben abrir sus ojos y darse cuenta pronto que Satanás hace llamar santo lo que es un acto perverso y hace llamar grave pecado lo que es santo; todo lo pone al revés. Así hace con el crucifijo, las imágenes cristianas, los santos, la oración por los difuntos, entre otros.

Qué gruesa es la venda que les ha puesto en sus ojos y llevados por él han caído en el grave crimen de ser posibles responsables de homicidio de muchos seres humanos por privarles del auxilio de una  donación de sangre y llamar blasfemo a Jesucristo por ser el primero en donar su propia sangre y mandar a comer su propio cuerpo. ¿Qué respuesta le darán a citas bíblicas como éstas? (cf. Jn 6,51-55; Mc 14,22-24). ¿Se atreverían, por estos pasajes bíblicos, a calificar a Cristo como blasfemo, pecador, y violador de los mandatos de Dios, tal como lo hacían los fariseos y escribas?


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HF-VIDEO / Tranfusiones de sangre.

El infierno, ¿es bíblico?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Existe el infierno, o la aniquilación del alma según creen algunas denominaciones protestantes?[1] 

(312) a. Es frecuente escuchar negar la existencia del infierno a miembros de grupos como los Testigos de Jehová o adventistas del séptimo día. Pero veamos lo que dice la cita Mal 3,1: “Pero ya llega el día ardiente como un horno. Todos los orgullosos y los que hacen mal serán quemados como paja por el fuego ese día, no quedará de ellos ramas ni raíces”. El texto se refiere al “día del Señor”, día del juicio, y es una forma metafórica, de la expresión “día abrazador como horno”, “rastrojo”, “raíz” y “rama”, como confirmando lo terrible de aquel día para los malvados en que serán juzgados y echados al infierno. Sin embargo, ellos traducen como Gehena, lo cual es algo así como un horno que aniquilará el alma de los injustos.

b. Gehena, empero, es el “lago de fuego – estanque de fuego” o lugar de eterna condenación para los impíos. Esto es lo que nosotros llamamos habitualmente infierno  (cf. Mc 9,43-47; Is 66,24), donde su gusano no morirá y el fuego que los quema no se apagará. Lo leemos en Mt 10,28: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehena”. También en Mt 23,33: “¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar de la condenación de la gehena?”

¿Hay más evidencias bíblicas que hablen del infierno?[2]:

(313) a. Preparado para el diablo y sus ángeles (cf. Mt 25,41; Ap 14,9-11).

b. Un lugar de tinieblas y silencio (cf. Sal 88,6; Sal 115,17; Mt 8,12; Mt 25,30; 2Pe 2,17; Jd 1,13).

c. Llamado un abismo (cf. Sal 88,6; 2Pe 2,4).

d. Llamado una prisión (cf. Job 38,17; Is 24,22).

e. Un lugar de aflicción y tormento (cf. Dn 12,2; Mt 8,11-12; Mt 13,42; Mt 22,13; Lc 13,24-28; Ap 14,9-11; Ap 19,20).

f. Exclusión de la presencia de Dios (cf. Mt 5 20; 1Cor 6,9-11; Gal 5,21; 2Te 1,9).

g. Los fuegos del infierno (cf. Mt 5,22; Mt 18,9; Mt 25,41; Stg 3,6; Jud 1,7; Ap 20,10; Ap 21,8).

h. EL infierno es la retribución del pecado (cf. Is 3,11; Rm 2,6; Rm 6,21-23; 1Cor 6,9-10; Gal 6,7; Stg 1,15).

i. Castigo por rechazar voluntariamente la gracia de Dios (cf. Jn 12,48; Rm 2,5; 2Te 1,8; Hb 2,2-3; Hb 6,4-6; Hb 10,26-29).

j. Sin más oportunidad de arrepentimiento (cf. Hb 12,17).


[1] SANDRA RODRÍGUEZ, mfc., Ibid.

[2] CONCORDANCIA DOCTRINAL CATÓLICA, “El Infierno”, e-Sword. Op. cit.

¿Cristo y el Padre son el mismo?

Liturgia< 📖>Apologética
De la Liturgia de la Palabra.
V Semana de Pascua.
03 de Mayo de 2018

Comentario: Hoy se nos presenta en el evangelio un versículo que algunos hermanos protestantes (1) – por el error de interpretación literal del texto – lo utilizan para decir que Jesús y el Padre son la misma persona; y por ello refutan la existencia de la Santísima Trinidad.

Dijo Jesús: “Quien me ve a mí ve al Padre” (Jn 14, 9).

San Agustín escribió en uno de sus sermones (2): “Pones tus ojos en Cristo, hombre y Dios: te muestra su ser hombre, te reserva su ser Dios. Y advierte que te reserva su ser Dios quien se te muestra como hombre: Quien me ama —dice— guarda mis mandamientos; a quien me ama le amará mi Padre, y yo le amaré” (Jn 14, 21). (San Agustín, Sermón 126) Su Padre y Él le amarán. Indica que son dos personas las que le manifestarán su amor. Si fuese una sola persona, no habría dicho tal cosa.

San Agustín continúa diciendo: “Y, como si le preguntase ¿Qué vas a dar al que te ama? Y me manifestaré a él (Jn 14, 21) —dijo— ¿Qué significa esto, hermanos? Él, al que ya estaban viendo, les prometía que se les iba a manifestar. ¿A quiénes? ¿A quiénes le estaban viendo o a quienes no le estaban viendo? Hablando a un apóstol que quería ver al Padre para darse por satisfecho y que le decía: Muéstranos al Padre y nos basta (Jn 14, 8), le dice algo. Y él, manteniéndose de pie en su forma de siervo, ante los ojos del siervo, reservando la forma de Dios para los ojos del hombre deificado, le responde: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me habéis conocido? Quien me ve a mí, ve también al Padre (Jn 14, 9). Quieres ver al Padre, mírame a mí; a mí me ves y no me ves. Ves lo que tomé por ti, no ves lo que reservé por ti. Escucha los mandatos, purifica tus ojos, porque quien me ama guarda mis preceptos, y yo le amaré a él. En cuanto persona que guarda mis mandatos y en cuanto enfermo sanado por mis mandatos. Me manifestaré a él. Como si dijera: «Es al guardador de mis mandamientos a quien yo me descubriré tal cual soy». (San Agustín)

Podríamos decir: el Hijo manifiesta al Padre, y éste es manifestado por el Hijo. Y es que luego de decirle Jesús a Felipe, “quien me ve a mí ve al Padre”, le específica: “¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? (…) Creedme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.” (Jn 14, 10-11), porque la naturaleza y el poder del Padre están en él.

No está diciendo que ambos son una sola y una única persona, sino que uno está en el otro. No es lo mismo el verbo “ser” que el verbo “estar”. Jesús y el Padre habrían sido una sola persona si hubiese dicho: “Yo soy el Padre y el Padre soy yo”, pero eso nunca Jesucristo lo dijo. Lo que dijo fue algo muy diferente: “Él está en mí y yo en él”, y eso no los convierte jamás en una sola identidad. Siempre habló del Padre como de Alguien distinto a Él (cf. Jn 8, 17-18; 17, 5; Lc 10, 21; Hb 1, 1-5. 13; 2, 32; Ef 2, 18).

El espejo de quienes somos imagen y semejanza de Dios lo reflejan con claridad. Todo padre de familia al engendrar o una madre al parir están en el hijo que traen al mundo, porque en él están el cuerpo y la sangre de sus padres; y el hijo, por esta misma razón, está en sus padres. Dice en Hb 2, 14: “Los hijos participan de la misma sangre y la misma carne”, y eso, gracias a sus padres que le procrearon. Todo hijo, por llevar sangre y carne de sus padres, podría decir: “ellos están en mí y yo en ellos; pero ellos son ellos y yo soy yo. Cada uno es una persona distinta y diferente; pero los tres estamos hechos de lo mismo.” El padre es el padre y el hijo es el hijo; la madre es la madre y el hijo es el hijo. El hijo no es el padre, ni el padre es el hijo; el hijo no es la madre, ni la madre es el hijo. Cada uno es una persona distinta, pero su naturaleza es compartida por el acto del engendramiento y del parto.

Fuente:
1. ‘Unicitarios’, Una de las ramas del movimiento pentecostal. Cf.
https://es.wikipedia.org/wiki/Pentecostalismo_unicitario

2. San Agustín, Sermón 126. Fe e Inteligencia; el ver de la Palabra (Jn 5, 19).

Preguntas para compartir:

1. ¿Qué aprendiste con esta publicación? ¿Cómo sabemos que el Padre y el Hijo son dos personas distintas?

2. ¿Que otros fundamentos doctrinales evidencian que son dos personas distintas?

Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Por qué dijo Cristo que el Padre es más que Él? ¿Acaso Cristo no es Dios?

Liturgia< 📖>Apologética
De la Liturgia de la Palabra.
V Semana de Pascua.
01 de Mayo de 2018

Comentario: Jesús anuncia en el Evangelio de hoy (Jn 14, 28) que el Padre es más grande que él, y esto lo utilizan los Testigos de Jehová para afirmar que Cristo no es Dios.

¿Será esto verdad? ¿Está Jesucristo negando que es Dios? Abordaremos esta incógnita en esta publicación.

Al hablar de este tema, Nelson Ledezma, mfc, quien fue por más de 20 años miembro de varias denominaciones protestantes, y ahora es católico y apoya la labor misionera de Hospitalitos de la Fe, nos explica lo siguiente:

▪ “A mi parecer, Jesús está hablando en ese pasaje como “Verbo encarnado”, en su condición de hombre. Como hombre -en ese instante- fue inferior al Padre, quien se mantenía en pleno en Su Gloria. Además, la Trinidad es una igualdad en su Naturaleza y esencia, pero hay un orden (¿Jerarquía?) entre las 3 personas de la Trinidad: El Padre es el Origen de todo, el Verbo el origen de lo creado y el Espíritu Santo el ejecutor…. De hecho, afirmamos que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo (y el Hijo procede del Padre), con lo cual expresamos la distinción entre ellos. Tampoco es que la Trinidad es afirmar una “Trilogía”. Los Testigos malinterpretan la noción de Trinidad y la entienden como si afirmáramos que es un sólo Dios manifestado en tres formas (esa es la doctrina “Unitaria” de los Sólo Jesús o Pentecostales Unidos)

▪P. Héctor Pernía, mfc: “Tres formas en cuanto no aceptan que sean tres personas, sino algo así como una sola persona cambiando o mutando de forma, ¿correcto?”

▪Nelson Ledezma: ” Exacto.. Como quien se “disfraza” y se presenta en tres momentos distintos (como sí lo son nuestras advocaciones marianas: La misma virgen que se nos muestra en diferentes expresiones y facetas de sí misma)”

▪P. Héctor Pernía, mfc: ¿En qué sentido dijo Cristo entonces que el Padre es superior a él? En la voluntad del Padre de salvar al hombre mediante su Hijo y en la obediencia del Hijo al cumplir en plenitud el Plan de su Padre. Todo envío a una Misión produce automáticamente una relación de superioridad de roles, y no tanto de naturaleza, basada de modo directo y específico en la obediencia fiel y plena del enviado al que le envía. Cristo dijo: “En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía.” (Jn 13,16) De hecho, al final del Evangelio de hoy Jesús anunció: “ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado” (Jn 14, 31).

¿Y cómo entender el comienzo de las tres personas Divinas? La Teología de la Iglesia (San Agustín y Concilio de Trento) lo explica en términos de coexistencia y cohabitación del Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo. Por el Hijo, y las muchas veces que la Sagrada Escritura (cf. Rm 9, 5; Jn 17, 10) y la Tradición le anuncian como ETERNO a Jesucristo, da a entender esa conclusión de la coexistencia y cohabitación en la eternidad del Dios Trino.

Preguntas para compartir:

1. ¿En qué consiste la superioridad del Padre sobre el Hijo?

2. ¿Qué fuentes bíblicas o de la Tradición revelan que Jesucristo es Dios?

Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc

Cristo es Dios.

Liturgia< >Apologética
De la Liturgia de la Palabra.
Semana Ciclo B.
IV Semana de Cuaresma
Fecha: 14 de marzo de 2018

Comentario:
La liturgia de hoy nos muestra la Divinidad de nuestro Señor Jesucristo. Muchos protestantes afirman que Cristo no es Dios. Sin embargo la biblia posee muchísimas citas que refutan con contundencia tal aseveración. Precisamente leemos en el evangelio: “Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios”. (Jn 5,18)

Muchos reconocen a Jesús como Dios. Entre ellos Tomás, el incrédulo, dijo: “Señor mío y Dios mío” después de haber dudado de su resurrección. Y Pablo también dice: “el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse,..”

Y hasta Jesús mismo se encarga de dejar bien claro que Él, es el mismo Dios. Corroboremos con las siguientes citas:
“En el principio era la Palabra … y la Palabra era Dios” (Jn 1,1)

“Yo y el Padre somos una sola cosa” (Jn 10, 30)

“Antes de que Abraham existiera, Yo Soy” (Jn 8, 58)

“¿No crees que estoy en el Padre y que el Padre está en Mí?” (Jn 14, 9)

“Ahora, Padre, dame junto a Tí la misma Gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo” (Jn 17, 5)

“Sabemos que el Hijo de Dios ha venido… para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo: ahí tienen el Dios Verdadero “ (1 Jn 5, 20)

Debemos darle al hijo la misma honra que al Padre. Es decir, si al Padre se le honra como Dios, el mismo Padre nos ordena que al Hijo le demos honra de divinidad.

Pregunta para compartir:
Busca y comparte otras citas que argumenten que Cristo es Dios.

Elaborada por:
Adelina Ruíz