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El primado de Pedro (El Papa) y los pastores de la Iglesia

El primado de Pedro, anunciado por el profeta Isaías.  

(120) a. En Mt 16,17-19 Dios está cumpliendo lo que anunció y prefiguró en Is 22,20-22: a Eliakym: “Pondré la llave de la casa de David sobre sus hombros”. A Pedro: “Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos”. Lo primero prefigura y profetiza lo segundo. A Pedro y sus sucesores les corresponde, en consecuencia, por mandato directo de Cristo, el servicio y la autoridad de tener las llaves de la Casa de Dios (la Iglesia), para administrar y proveerle los verdes pastos de la salvación a todas las ovejas de su rebaño, y, también, para proveerle de legítimos pastores y protegerlo ante salteadores y ladrones de ovejas (cf. Jn 10,1-9; 21,15-17).

b. De Elyaquim dijo el Señor: “cuando él abra, nadie podrá cerrar, y cuando cierre, nadie podrá abrir” (Is 20,22); y a Pedro le confirió este poder: “lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo” (Mt 16,19). A ambos, más a Pedro que a Elyaquim, se les dio autoridad para gobernar y administrar los bienes de Dios en la tierra.

c. A Elyaquim se le dijo: “será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá”. Igual lo fue con Abraham (cf. Gn 17,5) y Jacob (cf. Gn 46,5), anticipando y anunciando que al mismo que le darían las llaves del Reino de los Cielos, le correspondería ser también el padre de la nueva Jerusalén, la Iglesia.

d. Elyaquim, hijo de Jilquías, pasó de ser un ministro real a ser nombrado públicamente el primer ministro del reino de David; así Pedro, uno de los Doce ministros, fue instituido públicamente por el propio Jesucristo, como el Primer Ministro de todo su Reino. Y eso no fue para una semana o unos meses o años, sino, por siempre, en sus sucesores legítimos.

e. A Elyaquim se le dijo: “le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré” y a cada nuevo sucesor de Pedro se le hace lo mismo, para indicar con tal investidura que, en adelante, ya no se poseen a sí mismos sino que vivirán por siempre para pertenecerle y servirle a Dios.

¿Qué dicen las Escrituras sobre el primado de Pedro y sus sucesores?

(121) a. Sobrepasa a nuestro entendimiento humano alcanzar la amplitud y la profundidad de lo que Jesucristo, en Pedro, dejó para sus discípulos y para todos los tiempos:

  • Pedro siempre es mencionado primero como el apóstol principal (cf. Mt 10,1-4; Mc 3,16-19; Lc 6,14-16; Hch 1,13; Lc 9,32).
  • Pentecostés: Pedro fue quien predicó primero (cf. Hch 2,14-40).
  • Primero en entrar al sepulcro, antes que Juan, a verificar la resurrección de Cristo (cf. Jn 20,3-10).
  • Pedro hizo la primera curación (cf. Hch 3,6-8).
  • Habla por los apóstoles (cf. Mt 16,15-17; Mc 8,29; Lc 12,40-41; Jn 6,67-69; Hch 15,7-11).
  • Que los gentiles debían ser bautizados le fue revelado a Pedro (cf. Hch 10,43-48).
  • “Simón, apacienta y confirma a tus hermanos”, cuídales (Lc 22,31-32; Jn 21,15-17).
  • “Vicario” de Cristo (cf. Lc 10,16; Jn 13,20; 2Co 5,20; Ga 4,14; Hch 5,1-5; Jn 10,1-3.7).

b. La Cátedra de Moisés como autoridad para enseñar (cf. Mt 23,1-2).Apenas el apóstol Pedro murió, en el año 68 aproximadamente, y siendo el obispo titular de Roma, le nombraron su sucesor; del mismo modo como, el propio Pedro, convocó y presidió el nombramiento de un sucesor a Judas Iscariote (cf. Hch 1,16-26) para completar la institución de los apóstoles.

c. En sintonía con esto podemos entender las palabras del Papa San León Magno, cuando referiéndose a Pedro, y en él, a sus sucesores, dijo: “… aquel que fue inundado tan copiosamente por la misma fuente de todo los carismas, de modo que, habiendo sido el único que recibió en su persona tanta abundancia de dones, nada pasa a los demás si no es a través de él”[1]

Cristo constructor puso, en Mt 16,17-19, la primera piedra para levantar su Iglesia.

(122) Dios le cambió a Abrahán su nombre anterior (Abram) (cf. Gn 17,1-6) y le hace padre de una multitud de naciones. Jesucristo es Dios y, dando inicio al cumplimiento de esa promesa hecha a Abraham, hace algo muy semejante con el apóstol Pedro: le cambió su nombre anterior (Simón) (cf. Jn 1,42) por el de ‘Cefas’ (piedra), para así constituirlo en la primera piedra de su edificio de piedras vivas: la Iglesia (cf. 1Pe 2,5); para darle la misión de ser el padre y guía de todos los Suyos: sus discípulos (cf. Jn 21,15-17), y de todo lo Suyo: el Reino de los Cielos (cf. Mt 16,19).

Una piedra visible a los hombres nos une en Cristo.

(123) a. Cristo es la piedra angular de toda la Iglesia (cf. Is 28,16; Ef 2,20; 1Pe 2,6); pero, siendo que él es Espíritu (cf. Jn 4,24) y, por ende, invisible, los humanos, sujetos a nuestra corporeidad, no le podemos tangiblemente ver directamente. Estimo que por ello, en su infinita sabiduría y dentro del misterio de la pedagogía de la encarnación (“se hizo carne y acampó entre nosotros” – Jn 1,14), para que con el pasar de los siglos no se dispersara y dividiera su rebaño, procedió a establecer y encarnarse él mismo en una piedra angular humana por él mismo escogida, tallada y establecida (cf. Jn 1,42; Mt 16,17-19).

b. Estar parados sobre Cefás, es estarlo en Cristo, piedra angular de toda la Iglesia. De este modo los suyos le pueden ver y encontrar; y a través de Cefas, su piedra tallada y su vicario, Cristo apacienta a todos sus corderos.

c. Es un pastoreo vicariado; nombra a Pedro como representante suyo. Nos corresponde entonces a los cristianos de todos los tiempos, al mirar y referirnos al Papa, trascender de lo simplemente terrenal o visible y, en su investidura, mediante los ojos de la fe y fiados en la Palabra irrevocable de su Palabra, reconocer al mismo Cristo, oculto pero espiritualmente vivo y presente sosteniendo y conduciendo en Su Iglesia la extensión de su Reino.

Cristo le dijo a Pedro: “¿Me amas más que estos? (…) Apacienta mis corderos” (Jn 21,15-17).

(124) a. Se lo dijo tres veces, que no es igual que una sola vez; indicando que es sumamente sagrado, importante, irrevocable y santo lo que le está ordenando, y que se está sellando entre ambos: un compromiso, una alianza, un envío ya prefigurado antiguamente en Abraham, Isaac, Jacob, etc.

b. En esa alianza están incluidos todos los que se unen a Cristo. Debemos, por siempre, mirar en Pedro (el Papa) la autoridad de Cristo, nuestro pastor y padre espiritual. Por eso el cristiano dice: ‘Cristo me apacienta a través del Papa’; y por eso Cristo dijo: “El que reciba al que yo envíe a mí me recibe” (Jn 13,20).

c. A cada Papa, en cuanto sucesor de Pedro, Cristo le está diciendo: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos” (Lc 22,31-32). En la barca de Pedro la Iglesia ha superado y superará toda clase de tormentas provocadas por las fuerzas del mal. Allí está Cristo para decirle al mar: ¡Cállate, cálmate! ¡El viento se apacigua y sigue una gran calma! (cf. Mc 4,39).

Falsos pastores y profetas desvirtúan Mt 16,17-19.

(125) a. Una venda en los ojos llevan quienes los siguen. Este versículo lo tuercen manipulando el idioma griego, lengua en la cual fue escrito el Evangelio de Mateo, y dicen que en ese idioma se dice ‘PETRUS’ para ‘piedra pequeñita’, y ‘PETRA’ para ‘piedra grande’. Señalan que cuando Jesús fundó la Iglesia no se refirió y no lo hizo sobre la piedra chiquita (Pedro), sino sobre sí mismo – ‘piedra grande’, apelando para ello del pasaje que dice: “Nadie puede cambiar la base; ya está puesta, y es Cristo Jesús” (1Co 3,11).

b. Un artificio rebuscado para hacer creer que Cristo no edificó la Iglesia sobre Pedro sino sobre Él mismo; para decir que mientras los católicos construyen su fe sobre Pedro y los Papas, ellos lo hacen directamente sobre Jesucristo y que por eso ellos sí son cristianos mientras que los católicos no lo son; en fin, para ellos decir después, que es falso que Cristo fundó a la Iglesia Católica.

c. Cualquier examen de gramática y sintaxis deja al descubierto la maniobra que usan para justificar las propias iglesias que ‘a nombre de Cristo’ ellos mismos ‘fundan’. Es esta la interpretación correcta de dicho pasaje bíblico: en Mt 16,17-19 ya no está Jesús hablando sobre sí mismo, sino que está declarando la identidad y la misión que le está asignando, en adelante, a Pedro. En ese pasaje, los versículos que aluden a Jesús van del 13 al 16, y del 17 al 19, de modo explícito, aluden a Pedro; como diciendo: ¡Pedro, tú me confesaste quien soy; ahora yo te confieso a ti quien eres!

d. Se presenta esa diferencia en griego [”Petrus” – “petra”] porque en ese idioma la palabra ‘PETRA’ es femenino, entonces Jesús no le podía decir a Pedro ‘PETRA’, porque Pedro es varón. Por eso, el texto griego utiliza el masculino ‘PETRUS’, para aludir al nombre de Pedro, y usa el femenino ‘PETRA’, para indicar que sobre la persona de Simón Pedro Jesús decide establecer su Iglesia.

e. Lo que muchos desconocen, pretenden tapar, no toman en cuenta o no le dicen a sus seguidores, es esto: aunque el Evangelio de Mateo fue escrito en griego, Jesús no hablaba el griego y no habló en griego con Pedro en ese momento. ÉL habló siempre en arameo, y en esa lengua la palabra para PIEDRA es CEFAS o ‘CEFA’, sin importar el tamaño que la piedra tenga. Así le dijo Jesús a Pedro: “Tú eres ‘CEFAS’ y sobre esta ‘CEFAS’ edificaré mi Iglesia”, y prueba de esto es que en Jn 1,42 lo corrobora con contundencia: “Tú te llamarás Cefas, que quiere decir, “Piedra”. Pablo, en sus cartas, le decía CEFÁS a Pedro: 1Cor 1,12; 9, 5; Ga 1,17-18; 2, 9.11.14.

Un dato histórico que confirma el primado de Pedro.

(126) a. En el año 95 del siglo primero, la comunidad cristiana de Corinto acude a Roma para que el Papa Clemente (4to Papa) intervenga por un conflicto allí presentado; y, por una carta enviada por este Papa mediante un representante suyo autorizado (primer Nuncio de la Iglesia), el problema se soluciona[2]. Llama poderosamente la atención que en lugar de pedir la intervención del Apóstol Juan, quien se encontraba cerca en Éfeso en la misma Grecia, lo hacen con el Obispo de Roma que estaba mucho más lejos.

b. Esto evidencia que para esta fecha el Obispo de Roma ya ejercía autoridad sobre toda la Iglesia de Cristo, incluso sobre el apóstol Juan que aún estaba vivo.. La sucesión ininterrumpida de 266 períodos papales desde el apóstol Pedro hasta el actual Papa Francisco, confirma el eslabón directo entre el primado del Papa y el establecimiento que Cristo hace de su Iglesia en Mt 16,17-19.

A veces preguntan: ¿Dónde sale en la Biblia la palabra Papa?

(127) El término ‘Papa’ deriva del griego ‘papas’ que significa ‘padre’. En griego fueron escritos los evangelios; de modo que, cuando al sucesor de Pedro de decimos ‘Papa’, le estamos diciendo ‘padre’; y esto está plenamente sustentado en la Biblia (Ver: GB, N° 120. 122-123).

Dicen algunos: ‘Con Cristo es suficiente; eso del Papa está de sobra’.

(128) a. Para salvarnos hay que ir a Cristo, pero hay que pasar por Pedro. Lo segundo es tan verdad como lo primero. Por eso Cristo dijo: “el que reciba al que yo envíe a mí me recibe…” (Jn 13,20). Es verdad que Cristo es la única Puerta que nos puede salvar, y eso Él lo anunció en Jn 10,7.9; pero la Biblia no se debe leer tapando o arreglando versículos para acomodarnos un Cristo a nuestra conveniencia.

b. La Puerta a pasar para salvarnos nunca está sola. Cristo no está sólo. Los falsos pastores le presentan a sus seguidores un Cristo solo, una Puerta sola. Pero ese es un evangelio diferente inventado por ellos; uno nuevo que ellos traen: ‘¡el evangelio según san yo!’. Anatema, con esas doctrinas (cf. Gal 1,6-9).

c. Vayamos a la Biblia y revisemos Jn 10,3 y los dos versículos previos detenidamente: la puerta tiene un portero al frente, un cuidador. Los falsos pastores desobedeciendo a Cristo, alteran las Escrituras pretendiendo quitar dicho Portero para quedarse sólo con la Puerta; y por eso le dicen a la gente: ¡sólo Cristo es suficiente! Y ellos, para tratar de llevar al cielo a las almas, en realidad, no pasan por la Puerta para no encontrarse con el Portero, sino que tratan de escalar por otro lado. Dicen que a Pedro lo pasan fácilmente; pero no podrán pasar por encima de Jesucristo que seguro les dirá algo así: «Al Portero yo no lo puse de adorno. Pasen con él. Si no están con él no tienen parte conmigo, pues yo le di las llaves de la Puerta y  eso ustedes lo sabían muy bien, pues está en Mt 16,19”».

Todo lo que está en las Escrituras sucederá.

(129) “Ellos le dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “¡Jamás les conocí; apártense de mí, agentes de iniquidad!” (Mt 7,22-23) “Entren por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran. Guárdense de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt 7,13-15). ¡Y es que angosta o estrecha es la entrada, porque allí está un Portero que dice quién pasa y quién no! Por eso es que en Jn 10,1 dice: “ellos son ladrones y bandidos que no pasan por la Puerta a buscar ovejas sino que brincan por otro lado”. ¿Por qué será? Es que no pueden eliminar al Portero que tiene las llaves del Reino de los Cielos, porque no pueden quitar de la Biblia Jn 10,3. ¡No podrán jamás borrar las palabras de Cristo!

¿Alguna duda respecto al Portero en Jn 10,3?

(130) a. En ese versículo algunas traducciones bíblicas, en lugar del término ‘portero’, colocan la palabra ‘cuidador’; pero, al fin y al cabo, está claro que allí está revelado que hay un ‘portero’ o ‘cuidador’ en la Puerta.

b. Pero, ahora surge una incógnita a resolver; y es que el Portero no puede ser la misma Puerta, o viceversa. Nunca un portero es la puerta y nunca una puerta es el portero. Los porteros tienen por oficio y responsabilidad tener las llaves de la puerta que se les encomienda vigilar y controlar, o decidir quiénes son los que pasan por esa puerta según las órdenes y la autorización que haya recibido de su superior. Ya sabemos que la Puerta es Cristo; pero entonces, nos queda la pregunta:

¿Quién es ese ‘portero’ o ‘cuidador’ que aparece en Jn 10,3?

(131) a. El lugar para encontrar la respuesta está en la misma Biblia, en Mt 16,19. Sólo al apóstol Pedro Cristo le dio las llaves de la única Puerta de entrada al Reino de los cielos (Jesucristo), y no puede ser que la Puerta sea para siempre y que el portero haya sido sólo por unos años hasta la muerte de Pedro. Era necesario nombrarle siempre un Portero sucesor (cf. Hch 1,15-26; Sal 109,8) (Ver: GB, N° 114).

b. Prefigurado en Ex 18,24-26, así como Moisés designó jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y ellos atendían al pueblo en forma habitual para arreglar los problemas de menor importancia, mientras a Moisés le llevaban los asuntos más delicados; así, el pastor designado por Cristo para apacentar todas sus ovejas, debía siempre proveer al rebaño de buenos y legítimos pastores (cf. Hch 13,2-3; 1Tim 4,14; Ti 1,4-5).

c. Con ese portero se tuvo que ir a presentar el gran Pablo para certificar y legitimar su ministerio como pastor de Cristo y apóstol de los gentiles (cf. Ga 1,11-12; 2,1-9), dando así un elocuente ejemplo de humildad y obediencia a Cristo a todos quienes hoy se presentan ante la gente como pastores cristianos.

No existen pastores y sacerdotes. Existen pastores y falsos pastores.

(132) a. Poco y nada ha de preocupar el agrado o el desagrado de quien lea esto; ya que el que predica de parte de Dios está mandado a corresponder a Dios y no a complacer a los hombres. Desde la mente de Dios, no existen pastores y sacerdotes, existen pastores y falsos pastores.

b. Hay sólo una Iglesia fundada por Cristo, y a los ministros de esta Iglesia, es a quienes Dios ha constituido pastores. Hay infinidad de grupos originados por hombres que insinúan ser iglesias de Cristo, y se hacen llamar a sí mismos pastores sin tener mandato o aprobación alguna de Dios para ello. Usurpan un ministerio que no les ha sido dado. En el Antiguo Testamento, Dios establecía, a través de hombres consagrados a su servicio, los sumos sacerdotes que le representarían ante el pueblo. De este mismo modo procedía la Nueva Jerusalén, la Iglesia de Cristo desde sus inicios: 1Tim 5,22; 2Tim 1,6.

c. Que grave el error de un representante de la jerarquía eclesiástica católica que le otorgue el título de pastor a un falso pastor. Si lo reconoce públicamente como pastor, ¿acaso no está legitimando y avalando como verdadera una falsa iglesia? Si a quien se hace llamar pastor lo reconocen como tal, entonces… ¿cuál será el «no pastor», el «falso pastor»? ¿serán entonces los sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica los falsos pastores y aquellos otros los verdaderos? ¿Cuál será el miedo que le entró a la sucesión apostólica y a todos los católicos de llamar falso pastor al que es falso pastor, y de enseñar a las ovejas quiénes son los pastores del rebaño de Cristo y qué es lo que se requiere y se necesita para ser un pastor legítimo? A una oveja raptada en una iglesia falsa, para engañarla, el demonio le podría decir…: «Puedes venir para acá a rendirle culto a Dios, no hay problema. Tú mismo has oído a los dirigentes de la Iglesia que Cristo fundó que llaman pastor al que dirige este lugar de culto».

c. Ha sido costumbre iniciada y asumida por hombres que, en muchos lugares, a los ministros de la Iglesia Católica los llamen sacerdotes o ‘curas’; mientras que a los dirigentes de cultos ‘no católicos’ les llamen pastores. Debemos ser muy claros en esto: Cristo no está dividido; y no iba a ser el Espíritu Santo, el responsable de dividir a los cristianos y de adversarlos, de crear cismas, de romper la unidad del rebaño de Cristo; y, al mismo tiempo, consagrar como verdaderos e iguales ante los ojos de Dios, a los de un lado como a los del otro. Es anti evangélico y anticristiano llamar pastores a quienes propician estas rupturas y arrastran a otros a apoyar sus pecados divisionistas.

d. En la Iglesia Católica no se usa el nombre de pastores, no porque no lo sean, sino porque ya desde los primeros cristianos, este ministerio se ejerce de acuerdo al grado o al orden de jerarquía que representan para el pastoreo del pueblo de Dios. Cualquiera que examine los libros del Nuevo Testamento podrá corroborar que, en lugar de pastores, a los ministros de la Iglesia de Cristo se les llamaba de acuerdo al ministerio que ejercían dentro de la Iglesia: Obispos, presbíteros y diáconos: Hch 20,28; Flp 1,1; 1Tim 3,1.8; 5,17; Ti 1,7.

¿Están con Cristo todos los que predican y actúan en su nombre?

(133) a. Muchos sienten confusión cuando leen estos pasajes en la Biblia: “El que no está contra NOSOTROS está con NOSOTROS” (Mc 9,38-40). Y también este: “Tomando Juan la palabra, dijo: “Maestro, hemos visto a uno que hacía uso de tu nombre para echar fuera demonios, y le dijimos que no lo hiciera, pues no te sigue junto a nosotros.” Pero Jesús le dijo: “No se lo impidan, pues EL QUE NO ESTÁ CONTRA USTEDES ESTÁ CON USTEDES (Lc 9,49-50). Profundicemos ambos pasajes:

b. En ninguna de las dos citas bíblicas Jesucristo dijo: “El que no está contra MÍ, está conmigo”; Él utiliza el plural “nosotros”; “ustedes”; está hablando, en consecuencia, de su Cuerpo: la Iglesia. La comunión con Cristo pasa por la comunión con su Iglesia; o, al revés, sin la comunión con su Iglesia no hay comunión con Cristo. ¿Cómo pueden algunos hermanos decir que recibieron a Cristo cuando tan ferozmente blasfeman y calumnian contra el Cuerpo de Cristo, la Iglesia que fundó?

c. ¿A quién refieren entonces? A la comunión en la diversidad que habita en la Iglesia de Cristo. La Iglesia es un jardín con flores de diversas especies, tamaños, formas y colores; pero todas son, al fin, flores que embellecen un mismo jardín en torno a un mismo suelo que las une: Pedro y los demás apóstoles en sus sucesores (cf. Ef 2,20), y un sólo Señor y dueño de todo el Jardín: Jesucristo. Estamos hablando de congregaciones, institutos, carismas, movimientos y fuerzas que el Espíritu Santo suscita y que hacen vida en la misma Iglesia, sin que vayan juntas a todos lados a hacer su trabajo para Cristo: Jesuitas, Franciscanos, Salesianos, Dominicos, Opus Dei, Cursillos de Cristiandad, Legión de María, Renovación Carismática, Neo catecúmenos.


[1] SAN LEON MÁGNO, papa; “El especial servicio de nuestro ministerio”, Sermón 4,1-2: PL54,148-149; en «Liturgia de las Horas», Oficio de Lectura, día 25 nov.

[2] Cf. CLEMENTE de Roma, “Carta a los Corintios”, en «www.clie.es», <http://escrituras.tripod.com/Textos/EpClemente1. htm>, (Ingreso: 27-07-2015).


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / La Iglesia que Cristo fundó y el Papa

Respuestas a objeciones

Dicen que a la Iglesia Católica no la fundó Jesucristo sino Constantino.

(113) a. Y dicen que eso ocurrió en el año 313 después de Cristo, con el Edicto de Milán. Están muy desinformados y equivocados:

b. Lo que con el Edicto de Milán se decretó fue el cese de las persecuciones y el reconocimiento oficial del Imperio Romano a la Iglesia Católica que ya tenía más de trescientos años de fundada para esa fecha, ya habían transcurrido treinta y dos períodos papales, y el obispo de Roma contemporáneo para ese momento cuando Constantino firmó el Edicto fue el Papa Melquíades (311–314). Y no fue nombrado por Constantino, sino por el resto de los sucesores de los apóstoles de ese tiempo.

c. Fue Jesucristo y no Constantino el que murió en la cruz y resucitó, el que llamó a Simón y le puso por nombre Pedro. Fue Jesucristo y no Constantino el que eligió a los doce Apóstoles; quien los envió y les dio el poder del Espíritu Santo en Pentecostés. No fue Constantino, sino Pedro, el que dio inició al nombramiento de sucesores de los Apóstoles una vez que estos fueron muriendo (cf. Hch 1,15-26).

La Iglesia Católica ya existía siglos antes del emperador Constantino

(114) a. Estos son los nombres de los primeros nueve Papas de la Iglesia Católica; desde que Cristo nombró a Pedro como primer Papa hasta el año 142 en el siglo segundo: Pedro, Lino, Cleto, Clemente, Evaristo, Alejandro I, Sixto I, Telesforo, e Higinio. Tres, de los cuatro primeros Papas son bíblicos: Pedro (cf. Mt 16,17-19); Lino (cf. 2Tim 4,21) y Clemente (cf. Flp 4,3). Solamente la Iglesia Católica puede mostrar al mundo esta partida de nacimiento.

b. Retomemos algunos datos históricos: “El emperador Galerio había publicado una ley (30 de abril del 311) que reconocía por primera vez a los cristianos el derecho a profesar su religión (…); y un poco tiempo después; en febrero del 313, Constantino y Licinio, ahora únicos emperadores luego de vencer en una batalla sobre el puente Milvio, se reunieron en Milán y decidieron no sólo confirmar el edicto de Galerio, sino añadir en favor de la Iglesia disposiciones que la hacían pasar de simple tolerancia a pleno reconocimiento social”.[1]

c. La mentira esclaviza a las personas y la verdad las libera. Pídele a estos hermanos que respondan sin temor alguno: ¿Cómo pudo haber sido Constantino el que comenzó la Iglesia Católica y los Papas, si hubo tres siglos de períodos papales antes que él naciera y su propia mamá Santa Elena ya pertenecía a la Iglesia Católica muchos años antes que él?

Dicen que la Iglesia Católica no es de Cristo porque se paganizó con Constantino.

(115) a. Aquí el ataque no es tanto a la Iglesia Católica sino hacia Jesucristo. Y no es un ataque de quienes lo dicen, sino del que en la oscuridad se esconde para que no le enfrentemos a él sino a los que él utiliza bajo su dominio.

b. Al pregonar que la Iglesia se paganizó con Constantino están insinuando a que digan que no sirvió lo que Jesucristo hizo, que fracasó y que mintió al decir que las puertas del infierno no prevalecerían contra su Iglesia (cf. Mt 16,18).

c. Está introduciendo la grave ofensa y herejía de decir que Jesucristo le mintió a los Apóstoles cuando les prometió que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20) y que engañó a la Iglesia en Pentecostés dándoles un Espíritu Santo (cf. Jn 14,26; 16,13; 20,22) que no servía o que luego cambió de opinión y se lo retiró.

d. Si la Iglesia Católica es sólo un invento de los hombres y no tiene a Cristo, tal cual como lo quiere hacer creer el diablo, ¿cómo fue que no la pudieron destruir las persecuciones en su contra del Imperio Romano antes de Constantino?

¿En qué parte de la Biblia está escrito que Cristo renunció a la Iglesia que fundó?

(116) a. Dios jamás renunció a Israel como pueblo elegido suyo por los tantos pecados de idolatría que éste llegó a cometer (cf. Ex 32,14; 34,6-7) y Jesucristo nunca expulsó a Pedro por sus negaciones (cf. Lc 22,54-62). Tampoco a Judas por su traición (cf. Lc 22,48; Jn 13,27), ni a Santiago y Juan por sus ambiciones de prestigio (cf. Mc 10,35-45). Él siempre les dijo la verdad, los confrontó, mas no los expulsó.

b. Algunos tal vez creen tener mayor autoridad que Jesucristo para expulsar de sus vidas a la Iglesia Católica por los pecados de sus miembros; creo que aún no se han visto en un espejo.


[1] DICCIONARIO DE PAPAS Y CONCILIOS, “Melquíades”, en «e-Sword…». Op cit.


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-VIDEO / Constantino, ¿fundador de la Iglesia Católica?

Jesucristo ya fundó su Iglesia.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Los falsos pastores trabajan en vano levantando ‘iglesias de Cristo’.

(99) a. Hoy vemos levantarse, en muchos lugares, muy cerca de nuestras propias casas, muchas supuestas iglesias ‘cristianas’ o ‘evangélicas’, fundadas sobre la fallida roca de una división, de un cisma, de una apostasía. Todas ellas tropiezan en la base, pues en ellas se encuentra lo ya anunciado por los profetas, y lo confirmado luego en 1Pe 2,6-8 y en Mt 21,42: “He aquí que coloco en Sión [La Iglesia] una piedra elegida, angular, preciosa y el que crea en ella no será confundido. Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra de tropiezo y roca de escándalo”.

b. Tropiezan con la piedra angular porque desechan la Palabra de Cristo; al levantar y fundar sus propias iglesias fuera de la base visible establecida por él en Mt 16,17-19, Jn 1,42 y 21,15-17. Podrán durar de pie, ante los ojos de los hombres, diez, treinta, cincuenta, doscientos años, o más…; pero no estarán de pie un instante ante los ojos de Dios. Su presente continuo es el tropiezo; y su horizonte, la condenación eterna; porque sabiendo muchos cuál es el camino a seguir, insisten por hacerse otro camino aparte.

c. Tropiezan de frente con Cristo, la piedra angular, por no creer, por no aceptar; por revelarse en su contra cuando consagró a Pedro como la «kefas» [«rocas»] de donde levantaría su Iglesia. Por eso anunció: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama” (Mt 12,30). Por imprudencia han escogido ese destino. Y por ello, también está escrito: “¿Y la sabiduría de este mundo? Dios la dejó como loca” (1Cor 1,20).

Hay infinidad de iglesias fundadas por hombres, pero una sola es la Iglesia fundada por Cristo.

(100) b. A una sola Iglesia de Cristo, una sola roca de Cristo. ¿Y cuál? ¿A quién nombró y erigió Cristo, como roca de su Iglesia? Sólo hay uno: a Pedro y sus sucesores legítimos.

b. Cristo, la piedra invisible (espiritual) que se va (ascensión), deja entre los hombres una piedra visible (humana) que se queda para pastorear a todo su rebaño (Jn 21,15-17) (Pedro – los Papas), acompañado en fortaleza por las columnas del edificio (los demás apóstoles – los Obispos) (Ef 2,20); y la deja protegida por todos los siglos con la eterna asistencia del Espíritu Santo (Jn 20,22; Hch 2,1ss). He aquí, entre los hombres, y para la salvación, la «kefas» elegida por Cristo, y contrariada, desde un comienzo, por el demonio y sus siervos.

Y Cristo dijo a Pedro: “Sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18).

(101) a. No necesita que otros vengan a hacer por Él lo que Él ya hizo para siempre. Muchos falsos pastores han aparecido anunciando que fundaron, o que van a fundar la Iglesia de Cristo. ¡Qué locura de atrevimiento y desafío a Dios!

b. ¿Acaso insinúan que Dios desautorizó a su propio Hijo Jesucristo, mandando siglos después a falsos pastores a que funden la Iglesia que ya su Hijo fundó para siempre hasta el fin del mundo? (cf. Mt 28,18-20).

c. ¿Quién anuló de la Biblia Mt 16,17-19 para que algunos iluminados pretendan comenzar de cero la Iglesia que ya tiene más de dos mil años, y que Jesucristo mismo comenzó y estableció? ¿Están ellos acaso por encima de Cristo?

c. ¿Pretenden estos falsos pastores insinuar que la Iglesia que Cristo fundó no sirvió para nada porque dejó que se paganizara en el siglo cuarto con el emperador Constantino, y que la Iglesia que ahora ellos ahora están fundando sí va a funcionar por siempre a la perfección? (Ver: GB, N° 113 al 114).

d. ¿Acaso consideran a Jesucristo incapaz y torpe? Jesucristo no es contradicción, para mandar a unos improvisados, a fundar su Iglesia muchos siglos después de Él haberla ya fundado para siempre.

“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch 22,7).

(102) a. Un niño en la playa construía con la arena una casita. Vino otro con arrogancia mostrándose como bueno y se la piso diciéndole: ‘yo te la voy a hacer. Esa no sirvió’. El niño que levantaba Su casita se puso a llorar. Algo semejante hacen los falsos pastores que aparecen pretendiendo tumbar la Iglesia que Cristo fundó para ellos presumir ser los héroes que se la vienen a fundar. Imposible que sean obreros de la luz. Tales, no son sino emisarios de la oscuridad y del mal que en vano gastan sus energías intentando hacer desaparecer la Iglesia Católica. Escuchen a Gamaliel: “ustedes no podrán destruirlos, y ojalá no estén luchando contra Dios.” (Hch 5,39). Sepan que sus fuerzas, y todas las fuerzas del infierno, no prevalecerán contra la Iglesia que Cristo edificó sobre Pedro (cf. Mt 16,18).

b. Negar y oponerse a aceptar que en Mt 16,17-19 Jesucristo fundó su propia Iglesia es un temerario atrevimiento de creer que pueden pasarle por encima a Cristo. Es tan sólo un pretexto utilizado como artificio doctrinal para ellos erigirse como enviados de Dios a fundar la Iglesia de Cristo que Cristo no supo fundar. Quienes de sus ojos quitan la venda puesta, ven que tales ‘iglesias’ no son de Cristo sino de esas personas que se la dan de pastores. ¿A quién creen que están enfrentando y atacando?, ¿a la Iglesia Católica? ¿No les da cabeza ni temor de Dios para preguntarse lo que hacen, si están desafiando y luchando contra el poder y la voluntad de Dios? ¿Creerán que son la Cafarnaúm que se creía ya asegurada en lo más alto del cielo? (cf. Mt 11,23).

c. Pero, ¡qué contradicción! Muchísimos de esos falsos pastores al interpretar Mt 16,17-19 aseguran que no fue voluntad de Jesucristo fundar una Iglesia. Si no fue su voluntad, entonces ¿por qué ellos lo están haciendo? Dicen que están del lado de Cristo, pero en realidad son sus adversarios.

d. ¿Con tal atrevimiento creen que les servirá de algo tantos teatros de avivamiento diciéndole infinidad de veces a Jesucristo: ¡Señor, Señor!, aleluya, gloria, amén, etc? Luego de darle el beso en la mejilla con canciones tiernas y sublimes que le dedican en sus cultos, ¿van a entregarlo a la crucifixión de nuevo como lo hizo Judas? ¡Engañarán a muchas almas, pero a Cristo nunca! Perdónales, Señor. ¡No saben lo que hacen!

Alerta con falsos fundadores de Iglesias de Cristo.

(103) a. ¿Qué dice en las Sagradas Escrituras?: Pablo denuncia a falsos apóstoles que ya en aquel tiempo competían y se hacían pasar por iguales a él: “Ahora vienen a predicarles a otro Jesús, no como se lo predicamos, y les proponen un espíritu diferente del que recibieron, y un evangelio diferente del que abrazaron. ¡Y lo aceptan sin dificultad! Sin embargo, no creo ser inferior en nada a esos superapóstoles” (2Cor 11,4-5).

b. Y continúa…: “En realidad son falsos apóstoles, engañadores disfrazados de apóstoles de Cristo. Y no hay que maravillarse, pues si Satanás se disfraza de ángel de luz, no es mucho que sus servidores se disfracen también de servidores del bien (de la justicia). Pero su fin será el que se merecen sus obras” (2Cor 11,13-15). Aquí hay más pasajes bíblicos que nos advierten al respecto (cf. Hch 20,29-30; Rm 16,17-18; 2Tim 4,2-4).

En el camino a Cristo los falsos pastores andan al acecho:

(104) a. Al buscar a Cristo miremos bien donde ponemos cada pisada; las distracciones pueden hacernos tropezar y caer en alguna de esas ‘hueco-iglesias’ que proliferan cerca de donde vivimos.

b. Quitemos el disfraz de esos depredadores de almas que se hacen llamar pastores, profetas e incluso apóstoles sin serlo; ese es un deber de todo cristiano (cf. Ap 2,2). “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22,21). Si no son tales, ¿hacemos acaso algún bien llamándolos con esos títulos? ¿Será eso, acaso, ecumenismo?

¿Realmente amas y sigues a Cristo?

(105) a. Ve y busca la Iglesia que Él fundó. Y lo haces, además, sin dudar un instante. Toma la palabra de Cristo y él mismo te conducirá a la verdadera Iglesia. Si yo fuese uno de los hermanos esperados que anda fuera del rebaño que nació de Cristo (cf. Jn 10,16) esto diría: ‘… Si Cristo anunció que “las puertas del infierno no prevalecerían contra ella” (Mt 16,18), esa Iglesia hoy debe estar de pie, firme, llena del vigor y la fuerza del Espíritu Santo; porque Cristo es fiel, es todo poderoso y no miente. Esa es la que debo buscar; allí es donde Cristo me manda y me pide estar. Allí es donde encontraré todos los medios para salvarme’.

¿Cómo reconocer la Iglesia de Cristo?

(106) a. En el Salmo treinta y dos encontraremos ese rebaño donde Cristo el buen pastor nos tiene preparado un banquete con el más santo y sublime de los alimentos: su mismo Cuerpo y su misma Sangre (la Eucaristía). En su redil nos incorporamos a ser miembros vivos de su Cuerpo (Bautismo), nos confirma en el Espíritu Santo (Confirmación); Él enjuga nuestras lágrimas liberándonos de la muerte a través de sus ministros que nos absuelven de nuestros pecados (Confesión); nos fortalece y sana ante nuestras enfermedades (Unción de los enfermos); y nos envía a ser sus testigos y embajadores en el servicio a los demás (Orden sacerdotal y Matrimonio).

c. Estos son los verdes pastos con los que Cristo nos cuida, nos nutre y nos ayuda a crecer todos los días. No son bienes terrenales inventados por hombres. Todos estos son bienes del reino de los Cielos que Cristo mismo nos da y nos mandó a buscar, y que llegan a los hombres mediante su Iglesia y a través de sus ministros. Amén, amén, amén.


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HF-VIDEO / La Iglesia que Cristo fundó y el Papa

¿Cómo interpretar correctamente la Biblia?

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Ser obedientes a Dios.

(97) a. Atender con humildad y diligencia lo que Dios nos ordenó a todos los cristianos por medio de su apóstol Pedro: “ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres, movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios” (2Pe 1,20-21).

b. Dios cuida y protege a sus hijos advirtiéndonos preventivamente ante los riesgos y peligros que le pueden venir al tomar el arriesgado sendero de ir a interpretar la Biblia de manera aislada; y es que en la misma Biblia lo dice: “… en ella, hay muchos pasajes difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente – como también las demás Escrituras – para su propia perdición. Vosotros, pues, queridos, estando ya advertidos, vivid alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos disolutos, os veáis derribados de vuestra firme postura…” (2Pe 3,16-17). Por ejemplo: el etíope se sentía perdido y desorientado interpretando él sólo, un texto del profeta Isaías; hasta que al fin lo auxilió el diácono evangelista Felipe y le aclaró la mente (cf. Hch 8,26-40).

c. Dice el padre Luis Toro en una de sus publicaciones de apologética: “No se puede interpretar la Biblia como uno quiera, porque se corre el riesgo de enseñar doctrinas contrarias falsas y de crear división. Incluso de ese error existen hoy miles de supuestas ‘iglesias cristianas’ cada una con distintas enseñanzas, algunas contradictorias entre sí y llamándose a sí mismas ‘la Iglesia de Cristo’ y argumentando estar inspirada por el Espíritu Santo, cosa que es falsa”.

Léala con la Iglesia que la escribió.

(98) a. Reflexionemos un momento: ¿Quién interpretaría de modo más perfecto un libro: la persona que lo escribió o quienes lo adquieren luego para leerlo? Por supuesto que la persona que lo escribió. Igual sucede con la Biblia: ¿quién puede interpretarla de manera correcta y sin desviaciones? ¿la Iglesia que la escribió o aquellas denominaciones y personas separadas de esta Iglesia que la usan y leen? Por supuesto que la Iglesia que la escribió.

b. Para interpretar correctamente la Biblia es necesario hacerlo dentro de la Iglesia que goza de la asistencia del Espíritu Santo que recibió de Jesucristo (cf. Jn 20,22; Hch 2,1-4). Lanzarse a la aventura de hacerlo individualmente, de espaldas, o fuera de esta Iglesia, es lanzarse al peligroso abismo de hacerlo fuera de la luz del Espíritu Santo; lo que le conducirá fácilmente a caer en manos del diablo y de continuos engaños leyendo todo con lentes de tinieblas y de error en los ojos; es actuar al margen del mismo Jesucristo que nos mandó estar unidos siempre a la Iglesia ‘columna y fundamento de la verdad’ (1Tim 3,15), la que es ‘guiada por el Espíritu Santo hasta la verdad completa’ (Jn 16,13).


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HF-VIDEO / Biblia y Tradición

La doctrina protestante ‘sólo la Biblia basta’ es anti bíblica

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Pbro. Héctor Pernía, mfc

En ninguna parte de la Biblia dice: “SÓLO LA BIBLIA BASTA”.

(91) a. Tal doctrina fue inventada por Martín Lutero y ampliamente compartida en la actualidad por todo el protestantismo. Estamos, en este tema, ante una doctrina de hombres.

b. De la primera a la última página, en ninguna parte de la Biblia conseguiremos que sólo la Biblia tenga toda la revelación, que ‘sólo la Biblia basta’.

c. ¡No todo está en la Biblia! Jesucristo le dijo a sus discípulos: “cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, les guiará hasta la verdad completa” (Jn 16,13); y es por ello que en Jn 20,30 leemos: ‘Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro”. Está revelado, en 1Tim 3,15, que el fundamento y la columna de la verdad no estaría tanto en la Biblia, sino en la Iglesia que Cristo fundó.

d. En Jn 21,25 dice: “Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran”; necesitamos entonces, acudir a la Iglesia de la Biblia para conocer la plenitud de la revelación.

En 2Tim 3,16 no dice: “SÓLO LA BIBLIA BASTA”.

(92) a. El Diablo les ha estado engañando en la interpretación de ese pasaje bíblico. Al leer que allí dice ‘toda escritura está inspirada por dios’, les sedujo a inferir, erróneamente, que con sólo la Biblia les es suficiente para salvarse.

b. Ya muchos pastores protestantes, como el ex catedrático y ex pastor pentecostal Fernando Casanova, al escudriñar las Escrituras se han dado cuenta que allí y en ninguna parte de la Biblia, aparece esa norma doctrinal que une y sostiene todo el edificio del protestantismo: ‘sólo la Biblia es la única norma de doctrina, fe y conducta’. Es un artificio que ha mantenido a todo el colectivo del protestantismo viviendo de una mentira.

c. Más bien, lo que muchos han descubierto al estudiar y documentarse, es que con esa cita bíblica de 2Tim 3,16 Pablo sólo hizo referencia al Antiguo Testamento con 46 libros (Canon alejandrino), y que nunca hizo referencia al Nuevo Testamento, ya que éste último, como canon, no llegó a existir sino mucho más tarde, entre los siglos IV y V.

d. Por otra parte: para que puedan confesar que 2Tim 3,16 es inspirado por Dios, necesitan exactamente lo que niegan: la autoridad de la Iglesia Católica; ya que ella, con la asistencia del Espíritu Santo, fue la que estableció que ese pasaje entrara el canon de las Sagradas Escrituras (Ver: GB, N° 86).

La Tradición es tan necesaria como la Biblia.

(93) a. ¿Qué cristiano no sabe aún que Satanás usa la Biblia y que la altera para hacer tropezar a los cristianos y apartarlos de Cristo? A muchos ha hecho tropezar haciéndoles creer que en Mt 15,2-6 Jesucristo condena la Tradición.

b. Al hacer una interpretación objetiva y justa de ese pasaje se ve con claridad que allí lo que se condena son las tradiciones inventadas por los fariseos y escribas, y no las tradiciones en la Iglesia fundada por el propio Jesucristo. Pero, ¿quién fue primero? ¿la Tradición o la Biblia? ¿la Biblia o la Iglesia?

c. “La Iglesia es anterior a la palabra escrita. En el período apostólico se fue consolidando la Tradición de los dichos de Jesús. Poco a poco, las comunidades cristianas comenzaron a establecer estos dichos, recuerdos y enseñanzas por escrito, y así, los autores sagrados compusieron los cuatro evangelios escogiendo datos de la Tradición oral o escrita (Ver: GB, N° 84). Los evangelios son el último eslabón de este proceso de unificación de diversas tradiciones que se habían transmitido entre los primeros cristianos”[1].

d. Así que, ¿Qué quedaría de Biblia si dejamos que la ignorancia convenza a todos los cristianos de satanizar la Tradición?

Alteran en la Biblia: ‘Tradición’ por ‘Instrucciones’.

(94) a. Para ocultarle la verdad a nuestros hermanos esperados, los mismos falsos pastores que los dirigen han adulterado ediciones bíblicas en las que quitan la palabra ‘Tradición’, y en su lugar imprimen la palabra ‘instrucciones’ para que así, los que usen esas Biblias, jamás encuentren cuál es el correcto valor de la Tradición. El engaño lo intentan tapar llevándoles a pensar que ‘tradiciones’ e ‘instrucciones’ significan lo mismo, cosa que es absolutamente falsa.

b. Tradición no es instrucción; no son sinónimos. Tradición es conservar íntegra una doctrina, enseñanza o mensaje de una a otra generación; instrucción, en cambio, es enseñar algo a otro, sin importar si mantiene o adultera algo de lo que se ha recibido. Les mostraremos a continuación lo que en esas adulteradas biblias nunca podrán leer.

c. “Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y no según la tradición que de nosotros recibisteis“(2Tes 3, 6).

d. “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta” (2Tes 2,15).

e. “Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido” (1Cor 11,2).

Para recibir a Jesucristo el cristiano no puede reducirse sólo a la Biblia.

(95) a. Además de la Biblia, tenemos la Tradición y el Magisterio. Jesucristo nunca dijo: ‘Quien reciba a la Biblia me recibe a mí’. Él estableció que para recibirle a debíamos pasar por recibir a aquellos a los que Él eligió y envió al fundar su Iglesia, y, en sucesión de ellos, a los futuros apóstoles: el Papa y los Obispos con su presbiterio. Vayamos a la Biblia:

b. “Quien les escucha a ustedes, me escucha a mí; quien les rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” (Lc 10,16).

c. “El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado.” (Mc 10,40; Jn 13,20).

d. A la luz de estos pasajes debemos interpretar los actos fundacionales de su Iglesia que encontramos en Mt 16,17-19; 19,28; Lc 22,31-32; Jn 21,15-17.

e. En la Antigua Alianza, se le obedecía a Dios a través de la obediencia a sus siervos y profetas: Abraham, Moisés, Jacob, etc. En la Nueva Alianza, le obedecemos a Cristo Dios en la obediencia a los sucesores de sus Apóstoles: el Papa, los Obispos y los presbíteros en cada Parroquia.

En la obediencia Cristo forma en la humildad de la cruz a los pastores de su rebaño.

(96) a. La rebeldía hacia los que Él envió como columnas de su Iglesia es, a la vez, y directamente, la rebeldía hacia Jesucristo.

b. Los humildes caminan, como el apóstol Pablo, a reconocer los pilares y columnas de la Iglesia de Cristo (cf. Gal 2,1-9) y por eso manda al resto de los cristianos a estar en comunión con ellos: “Acuérdense de sus dirigentes que les enseñaron la palabra de Dios; miren cómo dejaron esta vida e imiten su fe” (Hb 13,7); y un poco más adelante insiste: “Obedezcan a sus dirigentes y estén sumisos, pues ellos se desvelan por sus almas, de las cuales deberán rendir cuenta. Ojalá esto sea para ellos motivo de alegría y no un peso, pues no les traería a ustedes ventaja de ninguna clase” (Hb 13,17).

c. Los rebeldes se resisten a hacerlo. Hacer que tuviéramos que obedecer a hombres, incluso pecadores, para recibirle a Él, nos haría aprender la humildad; y el no tolerar o soportar tal condición, dejaría abiertamente en evidencia y al descubierto la soberbia, la arrogancia y la demostración de no ser siervos de Dios sino del maligno.


[1] En «Origen (La verdad de los Evangelios)», <https://www.youtube.com/watch?v=36d6_V4GO3g>, (Ingreso: 12-05-2015).


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A la Biblia le quitaron varios libros inspirados por Dios

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Cuáles son los libros que le quitaron a la Biblia?

(88) Estos son: Tobías, Judit, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico, 1 y 2 de Macabeos y algunas partes de Daniel y de Ester. Los cristianos creemos que estos libros son inspirados por Dios porque los utilizaron Jesucristo y las comunidades cristianas primitivas, y porque solemnemente así los reconoció la Iglesia de Cristo asistida por el Espíritu Santo.

¿Cómo sabemos que esos libros son inspirados por Dios?

(89) Mostremos varias evidencias:

a. En Jn 10,22-23, leemos que Jesús paseaba en el templo durante la fiesta de la dedicación. Estas fiestas celebraban la re-consagración del templo por Judas Macabeo después de la profanación por parte del rey Antíoco de Siria en el año 168 antes de Cristo, lo cual está escrito en 1Mac 4,52-59 y 2Mac 10,5-8. Pero este libro fue excluido de la Biblia por los protestantes. Si esa fiesta no fuese un deber con Dios Jesucristo no hubiese ido a participar.

b. Lo que leemos en 2Mac 5,24-27; 6,3-9 Jesús lo está mencionando en Mt 24,15-16, refiriéndose al cumplimiento de la profecía hecha en Dn 9,27 y a los lamentos del pueblo de Israel que aparecen en el Sal 74,1-9.

c. El caso que los judíos le mencionaron a Jesucristo en Mc 12,18-27 corresponde a lo que leemos en Tb 3,7-9. Si ese libro no fuese inspirado por Dios Jesucristo le pudo haber dicho a los judíos algo así: ‘¿Por qué me citan un pasaje de un libro que no fue inspirado por Dios?’

d. He aquí más pruebas de que esos libros fueron usados en el Nuevo Testamento: a) 2Mac 7,9.14 con Hb 11,35; b) Sb 3,5-6 con 1Pe 1,6-7; c) Sb 13,1-9 con Rm 1,18-32.

¿Quiénes le quitaron a la Biblia esos libros? ¿Por qué lo hicieron?

(90) a. Los primeros en hacerlo fueron miembros de una escuela judía a finales del siglo primero de la era cristiana en la ciudad de Jamnia, ubicada en Palestina. Ellos elaboraron una lista que cerrara el canon siglos antes de la venida de Cristo con la expresa intención de distanciarse del cristianismo y eliminaron esos siete libros, justamente, porque Jesucristo y los primeros cristianos los reconocieron y utilizaron como inspirados por Dios. Tales libros correspondían al canon o lista griega de 46 libros, la más utilizada por los judíos en general en los siglos previos y en la Iglesia naciente, ya que la mayoría de los judíos hablaba el griego y eran muy pocos los que hablaban el hebreo, lengua en la cual estaban escritos los 39 libros del canon palestinense, y que fue el canon con el cual se quedó aquel grupo de judíos reunido en Jamnia.

b. Luego fue en el año 1520 con Carlostadio, en 1534 con Martín Lutero, y en 1540 con Calvino, que nuevamente esos libros volvieron a ser eliminados de la lista de libros sagrados, sin Concilios y sin mayores consultas, sino decidiendo por sí mismos. Ellos, aunque no reconocieron esos libros como inspirados por Dios, nunca los quitaron realmente de la Biblia; sino que los pasaron, como apéndice, al final del canon; y así permanecieron hasta 1835 cuando por primera vez, en Estados Unidos los quitaron por completo. ¿Y con qué autoridad? Por dinero. Presiones de tipo económico de una imprenta, llevó a grupos protestantes a quitarlos definitivamente. El que busca encuentra; y cualquiera que busque encontrará lo mismo que aquí está leyendo.

c. Pregunta para reflexión: Cada uno debe hoy darse cuenta de qué lado se encuentra y, en adelante, de qué lado va a estar: ¿del lado de los judíos que en Jamnia negaron esos libros y de los protestantes que en los siglos XVI y XIX hicieron lo mismo?, ¿o del lado de Jesucristo y de los cristianos que los utilizaban y reconocían como sagrados?


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La Palabra de Dios y la Iglesia.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Biblia y Tradición se necesitan.

(83) Como dice el Papa Emérito Benedicto XVI: “Si la Biblia contiene la Palabra de Dios, la Tradición de la Iglesia la conserva y la transmite fielmente, para que las personas de todos los tiempos puedan acceder a sus inmensos recursos y enriquecerse con sus tesoros de gracia. Por eso la Iglesia, “en su doctrina, en su vida y en su culto transmite a todas las generaciones todo lo que ella es, todo lo que ella cree”…”[1]

¿Qué fue primero, la Biblia o la Iglesia?

a. Un día el padre Luis Toro, sacerdote venezolano, le hizo esta pregunta a un pastor protestante; el cual respondió sin titubear: ‘De lógica que la Biblia, y al leerla, cada uno pasa a ser parte de una iglesia o fundarla, por eso la Biblia la puede interpretar cada uno a su manera’. Y el padre Luis Toro le corrigió diciéndole:

b. En primer lugar, si revisamos el momento de la fundación de la Iglesia tendremos que revisar Mt 16,18. Y veremos entonces que fue el mismo Jesús quien fundó Su Iglesia en la persona de Pedro y en ese momento aún no existía la Biblia. Solamente teníamos el Antiguo Testamento.

c. Datos históricos nos dicen que los Evangelios se comenzaron a escribir 30 o 40 años después de la muerte y resurrección del Señor. Y en ese tiempo aún no teníamos la Biblia como tal, pero ya teníamos Iglesia.

d. El mensaje de Salvación comenzó a transmitirse de palabra, y siguiendo la Tradición que iban recibiendo de los apóstoles, y que ellos enseñaban en cada comunidad a la que iban a predicar (cf. 1Cor 11,2; 2Tes 2,15; 2Tim 2,2; 1Cor 15,3; Fil 4,9).

f. Luego, los apóstoles seguían acompañando la formación de esas comunidades a través de cartas: a los Corintios, Efesios, Romanos, etc. Pero eran sólo eso: cartas inspiradas por Dios, pero dispersas en esas comunidades. Aún no teníamos Biblia, pero sí teníamos Iglesia.

g. A partir del año 382 en Roma, y en otros Concilios posteriores, proclamaron solemnemente que los aceptados eran Palabra de Dios, y nació la Biblia; cuya palabra significa: recopilación de varios libros, como una pequeña biblioteca (Ver: GB, N° 86).

h. Queda claramente demostrado que primero fue la Iglesia Católica, y que fue ella la que hizo la Biblia y dijo: ‘inspirada por el Espíritu Santo’, que lo escrito allí es palabra de Dios. Y hoy día es aceptada como tal, por católicos y otros cristianos no católicos, incluso por aquellos que atacan a la Iglesia Católica, la creadora de esa Biblia en la que ellos creen.

Hay grupos que niegan que la Biblia proviene de la Iglesia Católica.

(85) a. El príncipe de las tinieblas, valiéndose de sus siervos a los que hace llamar pastores, ha hecho satanizar la historia a sus seguidores para que no conozcan el verdadero origen de la Biblia; y, por otro lado, les hace casi que ‘dogmatizar’ y no ir más allá de las propias ocurrencias personales, para así mantenerles vendados y evitar que descubran la luz de lo que ignoran. Pero aquí pueden quitarse la venda y ver lo que el diablo no quiere que vean: la reveladora prueba y noticia de que el amor que hoy sienten por la Santa Biblia sorprendentemente los ha llevado, aún sin saberlo, a pertenecer mucho más que antes a la Iglesia Católica.

b. Esta rotunda verdad estremecerá como nunca el piso de los más coherentes y más sensatos de entre estos hermanos; quienes dirán: ‘¡No puede ser! ¡Cuán ciego he sido todos estos años!’ Pero, como seguro querrán datos históricos y exactos que demuestren que la Biblia viene de la Iglesia Católica, aquí se los facilitamos a continuación:

¿Cómo y cuándo nació la Biblia?

(86) a. Entendiendo como Biblia la lista total y definitiva de los libros inspirados por Dios, su nacimiento se llevó a cabo a partir del siglo cuarto después de Cristo. El tiempo anterior, el Antiguo Testamento y la comunidad cristiana primitiva, los podemos representar con el tiempo de la placenta donde el niño desde su gestación se va poco a poco formando y preparando para su nacimiento.

b. Siglos I y II: Entre finales del siglo primero y comienzos del segundo, de la fe transmitida mediante la tradición oral y escrita, los primeros discípulos recogieron de manera escrita los evangelios y las cartas que hoy nos dan a conocer a Cristo.

c. Siglos IV y V: Entre los años 382 y el 419 d. C. la Iglesia Católica estableció el canon de la Biblia, con la lista de 73 libros sagrados (46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo). Esto se llevó a cabo en cuatro Concilios:

  • Concilio de Roma (382 d. C): convocado por el Papa Dámaso I. Encargó a su secretario San Jerónimo la traducción completa de la Biblia del griego al latín (La Vulgata).
  • Concilio de Hipona (393 d. C.): ciudad donde nació San Agustín.
  • Concilio de Cartago (397 d. C).
  • Concilio de Cartago (419 d. C): estuvo San Agustín presente defendiendo el Apocalipsis como libro inspirado por Dios.

El Papa que concluyó el proceso fue el Papa San Bonifacio I. Treinta y siete años de paciente discernimiento, en cuatro Concilios, durante seis períodos papales, desde San Dámaso I hasta San Bonifacio I, le llevó a la Iglesia Católica establecer toda la Biblia.

d. Concilio de Trento (1546 d. C.): en respuesta a la rebelión protestante iniciada por Martín Lutero que negó varios libros como inspirados por Dios, la Iglesia Católica abrió de nuevo el debate acerca del canon bíblico. Este Concilio no hizo ninguna modificación al canon aprobado en el Concilio de Cartago en el año 419 d. C), al cual declaró como Dogma de Fe.

f. Reflexión: De este modo se fue cumpliendo, paso a paso, lo que Cristo anunció de la Iglesia que fundó y sobre la cual sopló el Espíritu Santo (Jn 20,22): “El Espíritu Santo le guiaría hasta la verdad completa” (Jn 16,13); “… por medio de su palabra creerán en mí” (Jn 17,20). “En ella está la columna y el fundamento de la verdad” (1Tim 3,15). La Iglesia que nos dio la Biblia no decidió sola. Es la misma Iglesia que en el primer gran Concilio de Jerusalén, reseñado en Hch 15,28, proclamó: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros…”.

Dicen que se separaron, pero ahora son fuertemente católicos.

(87) a. Y no hay modo de que las tinieblas puedan tapar la luz de tan radiante noticia. ¿Y cuál es la prueba o evidencia? El celo, muyo mayor que el de antes, con que aman y llevan a todas partes la Biblia enseñando que allí está la Palabra de Dios. Antes de negarlo, deben ir a fondo, hasta sus últimas consecuencias, a responder estas preguntas:

b. ¿Quién, cuándo, dónde y con qué autoridad fue que se estableció la lista de los veintisiete libros del Nuevo Testamento en un solo canon junto a los del Antiguo Testamento?

c. ¿De qué autoridad se valen para predicar que la Biblia fue inspirada por Dios? Si reconocen lo que establece esa autoridad, ¿cómo es que dicen que no acatan lo que esa autoridad decide?

d. ¿Para dejar de ser católicos no deberían de enfrentar la Biblia al igual que lo hacen con las imágenes, el Papa y los Santos?

e. Creyendo que la Biblia es Palabra de Dios, ¿cómo hacen para decirle a los demás que no son católicos?

f. Estos hermanos rinden gran honor a Martín Lutero; y probablemente desconocen lo que el mismo llegó a admitir: “Estamos obligados de admitir a los Papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta” (Comentario sobre San Juan).


[1] BENEDICTO XVI, “Transformados por la fe”, Op. Cit. p 25.


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Dramatización: “SOMOS CATÓLICOS … Ssss.. Cállate…! Que nadie se entere…!

Imaginemos esta conversación entre dos hermanos protestantes a puerta cerrada:

VARÓN 1: _. ¿Cómo sabes tú que 2Tim 3,16 es inspirado por Dios?

VARÓN 2: _. Porque lo dijo San Pablo.

VARÓN 1: _. Pero es que Pablo nunca se refirió con esa cita al Nuevo Testamento.

VARÓN 2: _. ¿Cómo es eso? No entiendo.

VARÓN 1: _. Como lo oyes. Pablo se refirió con esa cita solamente al Antiguo Testamento. Y por ahí están descubriendo que es el Antiguo Testamento griego, es decir, el canon alejandrino, junto a los siete libros deuterocanónicos.

VARÓN 2: _. No puede ser. ¿Entonces de dónde salió que 2Tim 3,16 es inspirado por Dios? Eso es grave. Pues toda la doctrina de nosotros los protestantes se sostiene de allí y por eso todos decimos así: “Solamente la Biblia es única norma de doctrina, fe y conducta” como dijo Martín Lutero.

VARÓN 1: _. Pues, la verdad es un poco fuerte. No te vayas a poner mal. Pero es algo que no podemos hablarlo por ahí delante de nuestros hermanos en el culto, porque nos van a echar.

VARÓN 2: _. No me andes con misterios. Dime qué sabes tú que no me lo hayan dicho en la Iglesia.

VARÓN 1: _. Pues, que esa cita bíblica 2Tim 3,16 es católica. Y todo el Nuevo Testamento también, igualito que las imágenes, la Virgen María y el Papa.

VARÓN 2: -. No te creo. No me estés echando broma, hermano. Y yo que ando con esa Biblia debajo del brazo por todas partes. ¿Me vas a decir entonces que yo soy un católico?

VARÓN 1: _. Yo no quise decirte eso, pero tristemente es así.

VARÓN 2: _. No varón, eso sí que no me gusta, vale. A otro con ese cuento. Y tan mal que me caen los católicos y ahora resulta que soy más católico que ellos porque eso sí tienen ellos, son super perezosos para agarrar una Biblia. De bromita y apenas leen la portada. ¿Y de dónde inventaste eso?.

VARÓN 1: _. Te lo voy a explicar, varón. No es ningún cuento. Ojalá yo estuviera inventando, pero es historia pura y real. Escucha, porque eso es uno de esos dogmas que la Iglesia Católica tiene.

VARÓN 2: _. ¡¡¡¡¡Quéeeeee!!!!! ¿Resulta que yo ando creyendo en dogmas cargando esa Biblia para todas partes? ¿Tú me estás echando broma, verdad?

VARÓN 1: _. No, para nada. Todo es bastante serio. Esto es una bomba si se enteran desde el pastor para abajo.

La Iglesia Católica declaró como dogma de fe que los libros de la Biblia son inspirados por Dios en el Concilio de Trento, año 1546. Todo el proceso comenzó siglos antes; por el año 382 d.C., en el Concilio de Roma, el cual fue convocado por un Papa llamado Dámaso I, continuó en el año 393 en el Concilio de Hipona y en el 397 con el Concilio de Cartago. En esa misma ciudad, para el año 419 fue que se terminó todo ese trabajo, pues allí en ese año se celebró un Concilio donde se determinó la lista definitiva de los libros inspirados por Dios, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

VARÓN 2: _. Un momento, varón. Si eso que tú dices es cierto, entonces esa Biblia no es de Jesucristo sino de Constantino. ¿No recuerda que fue Constantino el que fundó a esos paganos católicos?

VARÓN1: _. Claro, Varón. Yo eso lo se. La Iglesia Católica fue fundada por Constantino en el año 313 después de Cristo. Pero lo que no entiendo es por qué me dices que la Biblia es de la iglesia de Constantino.

VARÓN 2: -. Usa esa cabeza, varón. Úsala…! ¿Tú sabes sacar cuentas con números, verdad? Fíjate. ¿Cuándo fue que Constantino fundó a la Iglesia Católica?

VARÓN 1: _. En el año 313 d. C. con el Edicto de Milán. Así nos dijo el pastor.

VARÓN 2: _. Muy bien.. ahora cuente… del 313 al 382 d.C.; Sesenta y nueve años después fue que comenzaron a armar el Nuevo Testamento y declararon que era Palabra de Dios. Duraron treinta y siete años en eso… pues terminaron en el año 419. Y hasta estuvo ahí ese obispo Católico que ellos tienen, llamado San Agustín, defendiendo que el Apocalipsis era un libro inspirado por Dios. ¿Qué te parece, varón?

VARÓN 1: _. Tienes toda la razón, hermano. Las matemáticas no mienten y la historia no engaña. Esa Biblia es de Constantino, ese Nuevo Testamento es pagano. Esa Biblia la hizo la gran Babilonia, la hicieron los idólatras.

VARÓN 2: _. Ayyyy… Varón… eso sí está serio. ¿Y no hay manera de rebatir eso y decir que es mentira?

VARÓN 1: _. No hay manera. Lo que es historia es como el sol; no se puede tapar con un dedo.

VARÓN 2: _. ¿Qué vamos a hacer entonces?

VARÓN 1: _. Primero, que no podemos ya negar que somos católicos. Seré un idólatra, seré un pagano y seré de Constantino, pero esta Biblia por nada del mundo la voy a dejar. En ella he encontrado mi vida. Yo era un bebedor y mujeriego y este libro me convirtió a Cristo. ¿Y tú qué vas a hacer, varón?

VARÓN 2: _. ¿Me lo vas a preguntar? Pues por supuesto que yo tampoco voy a renunciar a la Biblia. Bueno… seremos católicos entonces… porque yo seguiré creyendo que aquí está toda la Palabra de Dios. Estamos contra la pared. Así como dicen… estamos atrapados.

VARÓN 1: _. Ahora que recuerdo, lo entiendo. Por ahí escuché que hasta el mismísimo Martín Lutero dijo que la Biblia se la debemos a los Papistas; es decir, a los que están con el Papa, a los católicos.

VARÓN 2: _. Esto nunca me lo esperaba. Qué broma nos está saliendo. Nosotros atacando toda la vida al Papa, diciendo que es la Bestia, y ahora resulta que yo estoy de acuerdo con los Papas y que soy Católico, aunque no me guste.

VARÓN 1: _. ¿Y entonces que hacemos? ¿Nos declaramos católicos?

VARÓN 2: _. ¿Tú estás loco? Nos van a echar bien feo. Ni te imaginas como nos van a tratar los hermanos de la Iglesia. Yo he visto otros casos y los echan a la calle como echar a un perro. Es horrible.

VARÓN 1: _. Varón, esto si está difícil. Pues mi novia es justamente la hija del pastor.

VARÓN 2: _. Tú sí que estás enredado hermano. Te vas a tener que quedar con esa así.

VARÓN 1: _. Y tú que propones…. ¿Tienes algún plan?

VARÓN 2: _. Pues aguantar callados… SOMOS CATÓLICOS… pero es mejor no decirlo.

ESTO QUEDÓ A PUERTA CERRADA…. YA SABEN… USTEDES TAMBIÉN MUEREN CALLADOS… NO SE LO VAYAN A DECIR A NADIE, OK..!

Autor: P. Héctor Pernía, Mfc

Sin aceptar la Tradición y el Magisterio de la Iglesia no puedo recibir a Cristo.

(Diálogo inspirado en el encuentro 

entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)

FELIPE: El contenido del TEMA 26 de esta Guía Bíblica es básico para la comprensión de esta afirmación. Enseña la Iglesia y manda la Biblia que tanto las Escrituras como la Tradición son necesarias para recibir toda la revelación de Dios y no la SOLA ESCRITURA como sostenía Martín Lutero en una de sus tesis de la reforma protestante.

ETÍOPE: Le oí decir a un pastor protestante que SÓLO LA BIBLIA ES ÚNICA NORMA DE DOCTRINA, FE Y CONDUCTA.

FELIPE: Sería bueno que le preguntaras en qué parte de la Biblia está eso escrito. Y es porque esa norma, que es inventada por ellos, no se encuentra en la Biblia. De allí derivan casi todo el resto de sus doctrinas.

ETÍOPE: El pastor decía que eso estaba en 2Tim 3,16.

FELIPE: Si dijeran que la Tradición no es fuente de revelación sino solamente la Biblia porque en 2Tim 3,16 está escrito que “toda la Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia”, entonces, también habría que decir que se incurre en una profunda equivocación y contradicción. Pablo con este pasaje sólo hizo referencia al Antiguo Testamento escrito en griego con los siete libros que llaman deuterocanónicos, a la Traducción de los Setenta. Pablo nunca se refirió al Nuevo Testamento, mucho menos a su propia carta a Timoteo.

ETÍOPE: Explícame un poco mejor eso último, Felipe. Me llamó muchísimo la atención eso que dijiste.

FELIPE: La garantía de que 2Tim 3,16 es Palabra de Dios es la Iglesia Católica. Quitar y desaparecer la Iglesia Católica es también retirar el reconocimiento y la fundamentación de éste y de todo el Nuevo Testamento como inspirado por Dios.

Gracias a la Tradición este versículo, todo el libro de Timoteo y todo el Antiguo y el Nuevo Testamento son PALABRA DE DIOS. Creo que es inspirado por Dios por la autoridad de la Jerarquía de la Iglesia Católica que decidió incluirlo dentro del canon bíblico, y esto se demuestra históricamente.

ETÍOPE: ¿Te estás refiriendo a lo que ya vimos en el TEMA 2 de la Guía Bíblica?

FELIPE: Así es, Etíope. El mismo Lutero llegó a decir luego: “Estamos obligados de admitir a los Papistas que ellos tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta[1].

Tengamos presente lo que movía a Martín Lutero a defender su tesis de la SOLA ESCRITURA. Así escribió:

Si su papista [católico] arma tanto lío por la palabra ‘sola’, díganle inmediatamente: ‘El Dr. Martín Lutero lo quiere así,’ y díganle: ‘Los papistas y los asnos son una cosa y lo mismo.’ Así lo quiero yo y ordeno que sea así y mi voluntad es motivo suficiente. Sé muy bien que la palabra ‘sola’ no está ni en el texto latino o griego y no era necesario que los papistas me lo dijeran. Es cierto que esas letras no están contenidas en él, letras a las que esos imbéciles se les quedan mirando, como la vaca mira una nueva tranca… Se quedará así en mi Nuevo Testamento y aun cuando esto irrite a todos los burros del Papa, no lograrán suprimirlas.” 
Casi está por demás hacer notar, que la defensa que Lutero hizo de su postura es todo menos una defensa basada en la Escritura. Sola fide (por la fe sola) es, pues, un ejemplo más de una creencia protestante que se basa meramente en una “tradición humana”; por el contrario, la postura Católica es una postura auténticamente escriturística.”[2]

ETÍOPE: Por esas palabras de él me doy cuenta que Lutero tenía muchos problemas para controlar su carácter. Su tesis doctrinal de la SOLA ESCRITURA no es más que una decisión dominada por el enfado, la rabia. No veo que haya sido inspirada por el Espíritu Santo.

FELIPE: Todavía hay más. Si se tomara Mt 15,2-6 para decir que en la Biblia se condena a la Tradición de la Iglesia Católica también se incurriría en una profunda equivocación y ofensa, puesto que este pasaje señala abiertamente a las tradiciones inventadas por los fariseos y los escribas y no a las tradiciones de la Iglesia fundada por Jesucristo. Es más, en el Nuevo Testamento hay muchas evidencias bíblicas referidas al valor y reconocimiento de la Tradición, veamos:

En 2Tes 2,15 se exhorta a mantener las tradiciones apostólicas recibidas de palabra o por carta.

Jn 20,30 habla de hechos y palabras que no están en la Biblia.

Flp 4,9 manda a llevar a la práctica lo que oyeron y vieron, no sólo lo que leyeron.

1Cor 11,2 establece que se debe mantener las tradiciones de la Iglesia.

En 2Tim 2,2 se nos da el mandato de seguir transmitiendo oralmente lo que se nos ha enseñado.

En 2Ts 3,6 el Apóstol nos insta a apartarnos de todo hermano que viva sin control ni regla, a pesar de las tradiciones transmitidas.

Jn 21,25 asevera que en la Biblia no se pudo escribir toda la Revelación.

También hay que revisar lo dicho por Jesús en Lc 12,12Jn 16,13-15.

De no haber sido por la Tradición de la Iglesia Católica, no habría llegado a muchos de nosotros el Evangelio, pues la edición masiva de la Biblia en imprentas es de data histórica reciente. Durante la mayor parte de los siglos del cristianismo la fe se expandió por Tradición, gracias a la predicación de los Obispos, Sacerdotes, Religiosas, Misioneros consagrados y Laicos. Los hermanos esperados deben dar gracias a los misioneros católicos por haber hecho llegar hasta ellos el Evangelio y sobre esto podemos leer Mc 16,15.

[1] Martín Lutero en su comentario sobre San Juan.

[2] John Stoddard en Rebuilding a Lost Faith [TAN Books, pp. 136-137]


NOTA: te invitamos a nuestra biblioteca de video, y podrás conocer lo que enseñan los más importantes apologetas del momento:

HF-Video / Biblia y Tradición

¿Sabes si es legítimo o impostor el pastor que tú conoces?

(Diálogo inspirado en el encuentro 

entre el Etíope y Felipe en Hch 8, 26-40)

Gálatas 1, 11-24: 

“Les recordaré, hermanos, que el Evangelio con el que los he evangelizado no es DOCTRINA DE HOMBRES”. 

Ahora comienza Pablo a demostrar sus credenciales por qué su doctrina no es de hombres. Verás como poco a poco apunta y centra su demostración en que fue examinado y aprobado por el apóstol Pedro y los demás Apóstoles. 

(Continua el texto bíblico:

No lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por una revelación de Cristo Jesús. Ustedes han oído hablar de mi actuación anterior, cuando pertenecía a la comunidad judía, y saben con qué furor perseguía a la Iglesia de Dios y trataba de arrasarla. Estaba más apegado a la religión judía que muchos compatriotas de mi edad y defendía con mayor fanatismo las tradiciones de mis padres. Pero un día, a Aquel que me había escogido desde el vientre de mi madre, por pura bondad le agradó llamarme y revelar en mí a su Hijo para que lo proclamara entre los pueblos paganos. En ese momento no pedí consejos humanos, ni tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia, y de allí regresé después a Damasco. Más tarde, pasados tres años, SUBÍ A JERUSALÉN PARA ENTREVISTARME CON PEDRO Y PERMANECÍ CON ÉL QUINCE DÍAS. Pero no vi a ningún otro apóstol fuera de Santiago, hermano del Señor.TODO ESTO LO DIGO ANTE DIOS; ÉL SABE QUE NO MIENTO.

Luego me fui a las regiones de Siria y Cilicia, de manera que las Iglesias de Cristo en Judea no me conocían personalmente. Tan sólo habían oído decir de mí: “El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que trataba de destruir.” Y glorificaban a Dios por mí.

Gálatas 2, 1-10: 

“DESPUÉS DE CATORCE AÑOS subí de nuevo a Jerusalén con Bernabé, llevando a Tito con nosotros. Siguiendo una revelación, fui para EXPONERLES EL EVANGELIO QUE ANUNCIO A LOS PAGANOS. ME ENTREVISTÉ CON LOS DIRIGENTES EN UNA REUNIÓN PRIVADA, NO SEA QUE ESTUVIERA HACIENDO O HUBIERA HECHO UN TRABAJO QUE NO SIRVE. Pero ni siquiera obligaron a circuncidarse a Tito, que es griego, y estaba conmigo; y esto a pesar de que había intrusos, pues unos falsos hermanos se habían introducido para vigilar la libertad que tenemos en Cristo Jesús y querían hacernos esclavos (de la Ley). Pero nos negamos a ceder, aunque sólo fuera por un momento, A FIN DE QUE EL EVANGELIO LES LLEGARA EN TODA SU VERDAD.

En cuanto a los dirigentes de más consideración (lo que hayan sido antes no me importa, pues Dios no se fija en la condición de las personas), no me pidieron que hiciera marcha atrás. Por el contrario, RECONOCIERON que a mí me había sido encomendada la evangelización de los pueblos paganos, lo mismo que a Pedro le había sido encargada la evangelización de los judíos. Pues de la misma manera que Dios hizo de Pedro el apóstol de los judíos, hizo también de mí el apóstol de los paganos.

SANTIAGO, KEFAS Y JUAN RECONOCIERON LA GRACIA QUE DIOS ME HA CONCEDIDO. Estos hombres, que son considerados PILARES DE LA IGLESIA, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé en señal de comunión: nosotros nos dirigiríamos a los paganos y ellos a los judíos. Sólo debíamos acordarnos de los hermanos pobres de Jerusalén, lo cual he tenido cuidado en cumplir.”

DESARROLLO DE ANÁLISIS:

FELIPE: Sólo los pastores de la Iglesia Católica tienen cómo demostrar su legitimidad. Sólo ellos han practicado desde sus inicios lo hecho por San Pablo en el pasaje bíblico que hemos visto en el libro de Gálatas. Veamos los hechos: los Obispos son sucesores directos de los Apóstoles y cada 7 u 8 años realizan la conocida VISITA AD LIMINA. Viajan de todas partes del mundo y se reúnen con el sucesor directo del Apóstol Pedro, allí exponen la marcha y estado de la iglesia local que pastorean y reciben la bendición del Papa; luego proclaman el Credo justo donde están las tumbas de Pedro y Pablo, en la ciudad de Roma, expresando así la íntima unión con la Iglesia de Cristo. Los sacerdotes y todo el pueblo de Dios también seguimos este ejemplo de San Pablo cuando acudimos a la MISA CRISMAL durante los días de Semana Santa y estamos junto a nuestros Obispos. Este propósito también está presente en las Visitas Pastorales que los Obispos realizan sistemáticamente a las Parroquias de sus Diócesis.

ETÍOPE: Todo es examinado y legitimado en la Iglesia Católica, lo cual le brinda al pueblo confianza y seguridad en lo que cree y vive dentro de la Iglesia; el pueblo sabe que se procede conforme a como está escrito en la Biblia.

FELIPE: Lamentablemente esto no lo hace ningún pastor de ninguna denominación cristiana evangélica o de otros movimientos pseudo cristianos. Un abogado o un médico anda intranquilo si no cuenta aún con sus documentos de legitimidad y el reconocimiento jurídico de su profesión por parte del Estado. Haber estudiado en una universidad de mucho prestigio no le es suficiente; quiere una universidad legítimamente reconocida por las autoridades del Estado. Sabe bien que de no tenerlo muy poca gente confiaría en él y fácilmente sería denunciado ante la ley como estafador. La legitimidad y certificación llevan a la gente a sentir seguridad y confianza. Todos dicen: “si no tienen como demostrar su legitimidad o certificación oficial son entonces farsantes e impostores que andan engañando a las personas para robarles su dinero”.

ETÍOPE: No se puede jugar o poner en riesgo la fe de la gente sencilla.

FELIPE: Ya que tocas ese tema, Etíope; la advertencia que Jesucristo hace en Mt 18,6 y en Mc 9,42 a quienes hagan caer en el error a otros es muy severa. Las personas toman las decisiones más fundamentales y trascendentales de su vida partiendo de su fe; por ello no se puede exponer a la inseguridad la fe de la gente. Consciente de la responsabilidad que un sacerdote tiene ante la comunidad, la Iglesia Católica pide a los candidatos al sacerdocio exámenes de VIH, test psicológicos, entre otros; y se hace un minucioso acompañamiento formativo de su preparación e idoneidad para ejercer el ministerio.

Por el respeto que el pueblo se merece ningún pastor protestante debería estar al frente de una comunidad sin haber tenido previamente un proceso de examinación y preparación adecuado. Recordemos, para poder guiar en la fe a una comunidad, la Palabra de Dios exige algunas condiciones de suma importancia: “Que no sean recién convertidos para que el cargo no se les suba a la cabeza, que gocen de buena fama ante los que no pertenecen a la Iglesia, respetables, de una sola palabra, moderados en el uso del vino, que no busquen dinero mal ganado y que guarden el misterio de la fe con una conciencia limpia”. (1Tim 3,6-10). Nadie puede tomar el oficio de predicar ni dirigir iglesias si no es certificado, reconocido y autorizado por las columnas, los pilares de la Iglesia.

ETÍOPE: Actualmente nos encontramos ante una situación de caos; pues hay muchas personas que, haciendo un uso irresponsable tanto de la Palabra de Dios como de la libertad de culto existente gracias a Dios en las leyes de muchas naciones, toman el oficio de hacerse pastores por cuenta propia, agarran una Biblia y salen a una plaza y demás espacios públicos a predicar y en muy poco tiempo ya andan fundando una iglesia.

FELIPE: Siempre ofrecen una explicación de dudosa y difícil demostración a la que llaman una revelación directa de Dios. Todos esos pastores deben depender de alguien legítimamente constituido y pasar por revisión y examen para que sus esfuerzos por la obra de Dios no sean inútiles o ineficaces y no se engañe así a la gente que los sigue. No basta con que estudien en institutos teológicos de sus mismas denominaciones si éstos no son reconocidos por los pilares y columnas que Jesús instituyó en su Iglesia.