Etiqueta: Vírgen María

Medicinas para la fe

¿QUIÉN ES MARÍA?

María es tu Madre, la mía y la Madre de todos. Si la  Iglesia es el cuerpo de Cristo y María es Madre de Cristo, María es Madre de la Iglesia. Cuando oramos el rosario, o inclinamos nuestras cabezas durante el credo, estamos honrando a nuestra Madre, y la Madre de nuestro Señor. Aunque ella no es Dios, ella ha ganado nuestro respeto y devoción.

Algunos hermanos no católicos, piensan que la Madre de Cristo es una mujer común y corriente como cualquier otra. Sin embargo en Gn 3,15, Dios nos habla de ella y la anuncia como la vencedora, la que pisa la cabeza de la  serpiente, la que viene a reparar el error de Eva. Hay que destacar que María es singular, entre todas las mujeres, ya que es la única mujer de la que Dios hace grandes anuncios, muchos siglos antes que naciera; y la única de la cual dijo que establecería enemistad entre el  diablo y ella.

NEGAR QUE MARÍA ES VIRGEN ES NEGAR QUE CRISTO ES EL MESÍAS.

Entre todas las señales anunciadas por Dios, a través de los profetas para reconocer con seguridad y exactitud, la llegada del Mesías, hay una que sobresale y destaca como las más importante y principal de todas: “SU MADRE ES VIRGEN” (Is 7,14). ¡Jesucristo tenía que ser hijo único! Imaginemos cómo podría haber sido la situación entre los judíos, si María hubiese perdido la virginidad al parir a Cristo o luego, muchas las polémicas, que sobre este particular, se tendrían recogidas en los  textos bíblicos o en los apócrifos, entre ellos y Jesucristo.

¿Acaso no anunció el profeta Isaías (Is 7,14) que la gran señal anunciada por Dios es que el Mesías vendría de una Madre Virgen? Pero Dios es prudente, cuida lo que anuncia; y por ello, inspirando al evangelista San Mateo, nos anunció: “Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que estaba dicho por boca del profeta: «ved» que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo al que le pondrán por nombre Enmanuel, que quiere decir: Dios con nosotros” (Mt 1,22-23). Utiliza el verbo «ved», es decir, había una señal visible de la llegada del Mesías: SU MADRE ES VIRGEN.

Una mujer embarazada pasa a ser la esposa de quien la embarazó. ¿Cómo va José, hombre justo, a tener intimidad sexual con una mujer que él mismo sabía, ya no era su esposa, sino la esposa de Dios? (cf. Mt1,19-21).

Jesús, último y definitivo descendiente del trono de David (cf. 2Sam 7,15-16; Lc 1,27-33). De haber tenido más hermanos, y luego de su muerte, el trono debía haber pasado al siguiente en edad de sus supuestos hermanos.

Estando en la cruz, Jesús entregó su Madre a su discípulo San Juan (cf. Jn 19,26-27), el cual ya tenía por madre a Salomé y por padre a Zebedeo. Esto no hubiese sido necesario, si la Madre de Cristo hubiera parido más hijos; y más, si estaba prohibido por ley, ya que estaba mandado que cuando moría un hijo mayor y su Madre era viuda, el siguiente en edad debía hacerse cargo de la Madre.

MARÍA, MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA.

“La razón principal es ésta: Si Jesús es Dios y María es Madre de Jesús, entonces María es Madre de Dios. La encarnación significa que en un instante dado se unió la segunda Persona de la Trinidad, el Verbo, en el hijo engendrado milagrosamente por María” y ella es Madre de la segunda persona de la Santísima Trinidad. Cristo es Dios; por lo tanto, ella es Madre de Dios.

En Lc 1,39-45, Isabel, llena del ESPÍRITU SANTO dice: “¡Qué favor que la Madre de mi SEÑOR venga a mí!”.

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1 ¿Quién es María?

2 ¿Rezas frecuentemente el Rosario? ¿Por qué?

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Elaborado por:  Claret Castro, mfc.

Fuente:
Guía Bíblica HF  VI Edición 171-202 P. Héctor Pernía

Fecha:  Miércoles 13 de Junio del 2018.

 

Los Santos y la intercesión.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

¿Dónde aparecen en la Biblia los santos? (229)

a. La santidad es un llamado de Dios para todos, pero no todos lo asumen de manera tan plena y radical como aquellos que la Iglesia ha reconocido como Santos. Este llamado está revelado en las Escrituras:

b. “Sean santos, porque yo soy Santo” (Lv 11,44; 1Pe 1,16). Hay hermanos que dicen que ya son santos. Tengamos cuidado: “el que se crea seguro que tenga cuidado de no caer” (1Cor 10,12).

c. Somos llamados a presentarnos ante Cristo: santos, intachables e irreprochables (cf. Col 1,22).

d. Son aquellos que alcanzaron ya con Cristo un cuerpo glorioso (cf. Flp 3,20-21).

e. Están a nuestro alrededor: “…teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos” (Hb 21,1)

f. Otras fuentes bíblicas (2Tes 1,10; 1Jn 3,2; Rm 8,30; Hb 6,10; Rm 11,16; Ef 2,19).

¿Para qué canonizan a los Santos?

(230) a. Hay grupos que acusan a la Iglesia Católica de ser una fábrica de hacer santos. Están muy equivocados. Los santos los hace Dios; la Iglesia lo que hace es reconocer dicha santidad.

b. En la Constitución Divinus Redemptoris de San Juan Pablo II (25-1-1983) dice que “desde tiempos inmemoriales la Sede Apostólica propone a la imitación, veneración y a la invocación, a algunos cristianos que sobresalieron por el fulgor de sus virtudes”. Todos los santos y beatos de la Iglesia realizaron una misión común: llevar a la perfección la “vida cristiana”. Perfección a la que todos estamos llamados por el mismo Señor cuando nos dijo: “Sed perfectos como mi Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48).

Que la Iglesia los reconozca santos, eso está anunciado en la Biblia.

(231) a. En Sb 6,10 dice: “Porque los que guarden las cosas santas serán reconocidos santos”. Ellos son para el pueblo de Dios en la Nueva Alianza, lo que para la Antigua fueron grandes siervos como Abraham, Jacob, Isaías, Jeremías, David, Ezequías, Tobías, Ruth, Ester, entre otros. Ellos fueron para los israelitas puntos de referencia y guías seguros para no perderse ni desviarse del Dios verdadero, ante la incontable multiplicación de ídolos que se iban sumando entre una nación politeísta y otra. Por eso decían: “Yahvé, Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac” (Gn 32,10).

b. Hoy, ante tanta proliferación de denominaciones protestantes y de falsos pastores, de nuevos movimientos pseudo religiosos y del auge de la superstición y la hechicería, y luego de varios siglos de avanzado el cristianismo, para ir por lo seguro al encuentro del Dios verdadero, los verdaderos discípulos de Cristo toman como referentes o guías a los siervos que el mismo Jesucristo a lo largo de estos siglos ha conquistado y coronado con la gloria de la santidad; y por eso pueden decir: ‘Yo creo en el Cristo de San Francisco de Asís, de San Juan Bosco, de San Juan Pablo II, de la beata Madre Teresa de Calcuta’.

Algunos dicen que sólo hay que seguir a Jesucristo y NO a los santos.

(232) a. Está bien que hay que seguir a Jesús, pero, ¿será que estos hermanos no leen la Biblia completa? Ya que parece no han leído lo que en los siguientes versículos dijo el apóstol Pablo:

a. “Les ruego, pues, que sean mis imitadores” (1Cor 4,16).

b. “A su vez ustedes se hicieron imitadores nuestros y del mismo Señor cuando, al recibir la palabra, probaron la alegría del Espíritu Santo en medio de fuertes oposiciones. De este modo pasaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya” (1Tes 1,6-7).

¿Qué sería de los cristianos sin los santos?

(233) a. Ante las fuertes exigencias del Evangelio y la acrecentada paganización del mundo actual, y teniendo solamente a Jesucristo como referente, tal vez muchos podrían decir: ‘¡Eso es imposible de vivirlo! ¡Sólo Cristo pudo porque es Dios y eso fue hace mucho tiempo! Pero ¿nosotros?, ¡No, qué va!

b. Un santo es como una linterna en la mano de Dios con la que disipa las tinieblas del pecado en cada época y nos lleva a ver con claridad el camino, la verdad, y la vida (cf. Jn 14,6). Con ellos, Cristo el buen pastor, auxilia y protege a las ovejas del peligro y los engaños de los falsos pastores.

c. De ellos el Papa Emérito Benedicto XVI dice: “Los que tenían y habían vivido la fe en Cristo resucitado, fueron llamados a convertirse en punto de referencia para todos los demás, poniéndolos así en contacto con la Persona y con el Mensaje de Jesús que revela el rostro del Dios vivo”[1].

d. El testimonio y la existencia de los santos en cada época son una confirmación y una buena nueva, un poderoso estímulo y anuncio de que aún hoy y siempre, es posible vivir el evangelio y alcanzar la santidad a la que Dios nos está llamando. El riguroso examen que hace la Iglesia para canonizarlos le da al cristiano garantía y seguridad de decir: ‘puedo imitar y seguir el ejemplo de tal santo porque ha sido exhaustivamente examinada y confirmada su santidad, nada más y nada menos que por los sucesores de los Apóstoles’.

La intercesión de los santos es bíblica.

(234) a. El príncipe del mal sabe del poder de la intercesión de los santos e intenta impedir que Job le pida ayuda a ellos. Le atacaba diciendo: “Grita ahora, a ver si te responden, ¿a qué santo vas a recurrir?” (cf. Job 5,1-2).

b. Dijo Yahveh: “consíganse siete becerros y siete carneros y vayan a ver a mi servidor Job. Ofrecerán un sacrificio de holocaustos, mientras que mi servidor Job rogará por ustedes. Ustedes no han hablado bien de mí, como hizo mi servidor Job, pero los perdonaré en consideración a él.”” (Job 42,8).

c. Aunque Moisés y Samuel ya estaban muertos, sin embargo, esto le dijo Yahvé al profeta Jeremías: “…Aunque Moisés y Samuel vinieran en persona a rogar por este pueblo, mi corazón no se compadecería de él. ¡Échalos de mi presencia, que se vayan lejos!” (Jr 15,1).

d. El arcángel Rafael le dice así a Tobías y a Tobit: “Sepan pues que cuando ustedes, tú y Sarra, estaban orando, yo fui quien presentó su oración delante de la Gloria del Señor. Y cuando tú enterrabas a los muertos, yo también estaba contigo” (Tb 12,12).

e. En Caná de Galilea, el milagro de convertir el agua en vino lo hizo Jesucristo; la intercesión fue de María. ¿Qué hubiera pasado en la boda si María no toma la iniciativa? (cf. Jn 2,3-9).

f. “Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos” (cf. Ap 5,8).

g. “Otro ángel vino y se puso junto al altar con un badil de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono” (Ap 8,3-4).

h. Los mártires interceden en el cielo por los que sufren injusticia en la tierra (cf. Ap 6,9-11).

i. Otras evidencias bíblicas (2Mac 15,14; Gn 20,17; Ef 6,18; Rm 15,30).

Los Santos, intercesores por Cristo, con Él y en Él.

(235) a. Es de gran ayuda leer Lc 6,39-46 y fijar la atención en el v. 40, el cual dice: “No está el discípulo por encima del maestro. Será como el maestro cuando esté perfectamente instruido”. ¿Acaso no es María la discípula perfectamente instruida por el propio Jesucristo Maestro y Mediador? ¿Acaso no lo fueron los Santos?

b. Si Jesucristo el Señor es el único y gran Mediador entre Dios y los hombres y lo más auténtico de todo fiel discípulo es hacer y continuar el oficio del Maestro, ¿cuál será entonces el oficio, la tarea, el deber de todo buen discípulo de ese Maestro Mediador si además es plenamente miembro de su cuerpo por el Sacramento del Bautismo? Piensa un momento y responde.

¿Pueden los santos hacer milagros?

(236) Dios puede hacerlos a través de ellos. Lo hizo a través de una serpiente de bronce (cf. Nm 21,7-9), ¿no lo va a hacer con mayor razón por medio de aquellos a los que hizo a su imagen y semejanza; más aún si esos siervos alcanzaron a llevar una vida en santidad? Incluso, hubo milagros con objetos y pertenencias que ellos usaban. Ellos entregaron sus vidas a Cristo, y Él, en ellos, hace sus obras admirables. El mismo Jesucristo anunció: “En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre” (Jn 14,12). Veamos varios casos bíblicos:

  • Elías concede algo a Eliseo (cf. 2Re 2,9-10).
  • El manto de Elías fue utilizado por Eliseo para abrir las aguas (cf. 2Re 2,13-14).
  • Los huesos de Eliseo resucitan un muerto (cf. 2Re 13, 20-21).
  • Los pañuelos que Pablo había tocado sanaban enfermos (cf. Hch 19,11-12).
  • Pedro sana un enfermo (cf. Hch 3,6).
  • La sombra de Pedro sanaba enfermos (cf. Hch 5,15).

Dicen que la Virgen María y los Santos no pueden hacer nada porque están muertos

(237) a. A ellos habrá que decirles como Cristo le dijo a un grupo de saduceos: “Ustedes están muy equivocados. Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven” (Mc 12,26-27; Lc 20,38). De quienes parten de este mundo también dijo el Señor: “los que sean juzgados dignos de entrar en el otro mundo y de resucitar de entre los muertos, (…) ya no pueden morir, sino que son como ángeles” (Lc 20,35-36). Es demasiado evidente la mano oculta del príncipe de este mundo torciendo las Sagradas Escrituras al intentar meter como una verdad venida de Dios que la virgen María y los Santos estén muertos.

b. Cristo destruyó la muerte para siempre (cf. Is 25,8; Hb 2,14-15; 2Tim 1,10). ¿Acaso estarán diciendo que esto es falso y que el cielo es un lugar vacío y que Jesucristo está allí sólo sin compañía de nadie? Muertos para Dios son los que están en el pecado, y justamente, los Santos, son aquellos que al pecado lo vencieron.

c. Ap 19,1 describe en el cielo una multitud incontable que rinde honor y gloria a Dios. ¿Es que acaso son puros muertos? ¿Está el cielo solo o lleno de muertos? Estos hermanos no miden las consecuencias de sus atrevidas afirmaciones. Si la madre de Cristo no está en el cielo, y los santos tampoco, ¿acaso insinúan que Cristo no ha logrado hasta la fecha llevar al cielo una sola de las almas? Y aun así se ufanan de decir que son cristianos o evangélicos. En realidad, lo que son, es el velo oculto del príncipe de las tinieblas oyéndole adversar la obra de Dios.

d. Véase esto con más evidencia en Mt 27,50-53; lo que ocurrió justo luego del momento en que Jesucristo exhaló su espíritu y murió en la cruz: “Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos”. ¿Qué dirán ahora? ¿Qué Cristo los mandó de nuevo a la muerte?

e. En Sab 3,4 dice: “La vida de los justos está en manos de Dios y ningún tormento les afectará.  Los insensatos pensaban que habían muerto”.

Rechazan la intercesión de los santos porque aún no conocen a Cristo único mediador

(238) a. ¿Cómo ejerce Jesucristo su mediación entre Dios y los hombres? Uno sólo es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús (cf. 1Tim 2,5). ¡Pero a Cristo no intenten fracturarlo o decapitarlo! Su lucha será estéril. ¡Lo que ha sido revelado por Dios jamás lo podrán alterar y destruir los hijos de las tinieblas! (cf. Mt 16,18).

b. ¿De qué está hecha la mediación de Cristo? De la intercesión y súplica a Dios de todos los miembros de su Cuerpo. Cuando Jesucristo hace de mediador no lo hace sólo con su Cabeza, aparte o divorciado de la Iglesia que fundó, que es su mismo Cuerpo (cf. Rm 12,4-5; 1Cor 12,26-27; Ef 1,22-23; 4,13-16; 5,23-30; Col 1,18).

Todo Cristo, Cabeza y Cuerpo, en singular y no dividido, actúa siempre como Mediador.

(239) a. Dijo San Pablo: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Ga 2,20); así se podría decir de Jesucristo con la Virgen María y todos sus Santos.

b. Cuando dos o más se unen para elevar a Dios sus oraciones allí se hace presente Cristo vivo (cf. Mt 18,20), como Cabeza de su cuerpo, la Iglesia, actuando como mediador entre Dios y los hombres. ¿Cómo lo hace? A través de los miembros de su Cuerpo; y no porque los santos tengan, por sí mismos, la naturaleza de ser mediadores, sino porque a través del bautismo, Cristo los quiso incorporar y hacer participar con Él, en Él y mediante Él. Veamos: Col 2,19; Ef 4,15-16. Esto que ha revelado el Señor tiene repercusiones abiertas y directas con su naturaleza de mediador.

c. Cristo hace de Mediador no de la manera y la forma que nosotros le digamos que lo haga, sino como Él mismo lo ha dispuesto y revelado. Allí donde Él tiene su morada, en los suyos, Cristo mediador está vivo y actuando: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él” (Jn 14,23). Por eso dijo también: “El que coma mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. (…) Él que me coma vivirá por mí” (Jn 6,57)[2].


[1] BENEDICTO XVI, “Transformados por la fe”, Op. Cit, p. 26.

[2] Cf. Ver más en: CONC. ECUM. VAT. II. Const. Dogm. Lumen Gentium, sobre la Iglesia, n. 62.


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HF-VIDEO / Los Santos

La Virgen María es Reina.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Dicen que la madre de Jesucristo no es ninguna reina del cielo,  

(226) a. …y citan a Jr 7,18 ¿cuál es la verdad? Dios, en Rm 13,7, nos manda darle respeto y honor a quien respeto y honor merece. El texto de Jeremías se refiere a dioses paganos. Es absurdo y una calumnia pensar o decir que María para un católico sea una diosa por el hecho de que le rinda honor y veneración.

b. Isaac ordena a todo Israel que veneren a Jacob justo cuando lo está ungiendo para consagrarle a Dios y al servicio de ser el padre y jefe de todo Israel, y no por ello estaba convirtiendo a Jacob en un Dios (cf. Gn 27,29-30). Dígase algo semejante respecto María y los católicos; ella es para los católicos lo que ella es: la Madre de Dios y madre nuestra, intercesora, maestra en la fe y en el discipulado.

El llamar a María reina de ninguna manera ofende a Dios.

(227) a. ¿Cómo va a ser ofensa si es que el mismo Dios le dio tal título?: “Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza (…)” (Ap 12,1-17).

b. Observemos lo que dice el Ángel: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin” (Lc 1,30-33).

En las Sagradas Escrituras la reina es la madre del rey.

(228) a. En la dinastía de los reyes de Israel (cf. 2Sam 7,16), automáticamente, la reina era la madre y no la esposa; es decir, el trono de David tenía por reina a la madre del rey. Esto lo podremos ver en 1Re 2,19-20: “Betsabé entró donde el rey Salomón para interceder en favor de Adonías. El rey se levantó a su encuentro, hizo una inclinación ante ella, y tomó luego asiento en su trono. Dispuso un trono para la madre del rey, que tomó asiento a su derecha. Ella dijo: “Tengo sólo un pequeño ruego que hacerte, no me vuelvas la cara.” El rey contestó: “Expón tu ruego, madre, que no te volveré la cara”.

b. Es sencillo comprenderlo. Los reyes tenían muchas esposas, pero solamente tenían una madre que los parió. Nombrar reina a alguna de esas esposas habría sido siempre muy complicado; mientras que, nombrar reina a la madre del rey era más práctico y, además, más digno de honor y de confianza.

c. En las citas siguientes (cf. 1Re 14,21; 1Re 15,1-2; 2Re 8,26; 11,3; 2Cro 22,2; 2Re 15,1-2; 2Cro 13,1-2; 2Cro 29,1) se registran los nombres de las madres de los reyes para vincularlas al trono como les corresponde; pero detengámonos a leer este triste episodio, de cómo el Rey Asa privó a su madre María de ser Reina madre, porque hizo un altar en honor a Aserá (dios pagano) (cf. 1Re 15,13; 2Cro 15,16) [tomado de Apolmundo].

d. Pregunta lógica: Si Jesús es el heredero del trono de David (cf. Lc 1,32; Ap 22,16); si Jesús es el Señor del universo (cf. Ap 1,8); si Jesús es un Rey (cf. Mt 2,2); si María es la Madre del Rey, ¿quién es la Reina? ¿dónde dice en la Biblia que esta Reina deba privarse de su título?


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Inmaculada concepción de María

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Por gloria de Jesucristo.  

(223) a. Dios tiene potestad de crear a quien Él quiere sin pecado original y se ha de recordar que hay dos personas que fueron creadas sin pecado original: Adán y Eva. La Iglesia Católica enseña que María fue concebida sin pecado original; y lo fundamenta por respeto y honor a Cristo Jesús.

b. La Iglesia cree que María no tuvo pecado, no por ella, sino por Jesús. En la tradición hebrea la madre transfiere el pecado, así lo dice el Salmo 50: “en pecado me concibió mi madre” y Jesús, en ningún momento, pudo haber entrado en contacto con el pecado. Entonces, Salmo 50: “en pecado me concibió mi madre” y Jesús, en ningún momento, pudo haber entrado en contacto con el pecado. En honor a ella, no; en honor a Jesús; para que no haya ni siquiera la duda de que en Jesús pueda haber algún tipo de contaminación de parte del demonio.

c. Como dice la Iglesia: no es por honra de María, es por gloria de Jesús. Quien le quita la honra a María le quita la gloria a Jesús. María es todo lo opuesto a Eva: “Habría enemistad entre ella y la serpiente, entre su descendencia y la suya” (Gn 3,15). La nueva Eva le aplastaría la cabeza a la serpiente. Se profetiza la pureza y la santidad de María y su descendencia: Jesucristo.

María es la llena de gracia.

(224) a. Eva es la mujer del pecado ( Gn 2,15-17; 3,1-11), y María, la nueva Mujer, la de la gracia (cf. Gn 3,15; Lc 1,28-30). En la Biblia hay una palabra que no tiene traducción a ningún idioma, y es la siguiente: «kejaritomene».

b. La expresión traducida por la mayoría de las versiones católicas como “llena de gracia” (Lc 1,28) corresponde al original griego “kejaritomene”. Del Diccionario Manual Griego-Español de José M. Pabón Urbina: χαριτοω – colmar de gracia divina. PAS.: estar lleno de gracia.

c. La palabra κεχαριτομένη es una extensión de tres palabras: χαριτοω (charitoo), μένη (mene) y κε (ke). χαριτοω (charitoo) significa “gracia”, κε (ke) es un prefijo de χαριτοω que significa que la palabra está en tiempo perfecto. Este indica un estado presente producto de una acción contemplada en el pasado. μένη (mene) hace esto un participio pasivo. “Pasivo” significa que la acción es realizada en el sujeto (en nuestro caso la Virgen María) por otra persona (en nuestro caso Dios).

d. Resumiendo, la palabra κεχαριτομένη es un participio pasivo de χαριτοω (charitoo): es Dios el autor de su estado de gracia: llenada, colmada de gracia[1].

María, la nueva tienda santa, la nueva arca de la Alianza.

(225) De ella dice el Papa Emérito Benedicto XVI: “El ángel dice a María: «La fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra». Es una referencia a la nube santa que, durante el camino del éxodo, se detenía sobre la tienda del encuentro, sobre el Arca de la Alianza, que el pueblo de Israel llevaba consigo, y que indicaba la presencia de Dios (cf. Ex 40, 34-28). María, por lo tanto, es la nueva tienda santa, la nueva arca de la alianza: con su «sí» a las palabras del arcángel… Aquel que el universo no puede contener establece su morada en el seno de una virgen”[2].


[1] ARRÁIZ JOSÉ MIGUEL, “La inmaculada concepción de la Virgen María”, en <http://www.apologeticacatolica.org/Ma ria /Maria44.html>, (Ingreso: 18-06-2015).

[2] BENEDICTO XVI, “Transformados por la fe”, p. 77.


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HF-VIDEO / Virgen María.

Decirle «señora» a la virgen María no es convertirla en diosa.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

El nombre «María», en hebreo, significa «señora».  

(221) a. En el quinto misterio glorioso del Santo Rosario, a la madre de Cristo, la saludamos con ese título. Un detalle que a muchísimos va a sorprender, y que pocos habíamos tomado en cuenta:

b. ¿Cuántas veces su propio Hijo Jesucristo, la llamaría por su nombre, o el propio José y todos los apóstoles? Y es que cada vez que le decían María le decían, a la vez, ‘señora’; y no por ello la convirtieron en diosa. Aquí es muy necesario y recomendable referir al lector la lectura del numeral 330 de esta Guía Bíblica, sobre los títulos «señor» y «señora».

c. Ella es la nueva Mujer en la nueva creación inaugurada en y por Cristo, a diferencia de Eva, la mujer de comienzo de la antigua creación manchada por el pecado.

d. Ella tiene todos los méritos para llamarla así, por la participación tan insigne y especial que Dios le dio en el plan de Salvación, al ser la Mujer de la Nueva Creación y la Madre del Salvador, lo cual fue revelado en Gn 3,15, y ampliamente confirmado en el resto de las santas Escrituras.

e. Tal vez a muchos nunca se nos pasó por la mente que – incluso nuestros hermanos protestantes – con tan sólo decirle «María» a la madre de Cristo, ya le estamos dando y reconociendo un título que la distingue, de modo muy especial, entre todas las demás mujeres: el título de «señora».

El título de «señora» para la Virgen María también está revelado en Apocalipsis.

(222) a. ¿Qué título y qué honor le otorgó el Creador a la Mujer que en Ap 12,1 tiene la luna bajo sus pies y que eclipsa al mismo sol y que está coronada de estrellas? El signo de tener la luna bajo sus pies significa «señora sobre», «por encima de», «superior a»; indicando, con ello, que ella tiene mayor grandeza y relevancia por voluntad de Dios y ante los hombres, que todos los astros que los antiguos romanos, griegos y demás pueblos paganos tenían como dioses, como son: la luna, el sol, y el resto de los astros del firmamento.

b. Y nada de esto opaca y obscurece a Cristo. Más bien, lo exalta y encumbra sobre ella misma y sobre toda la creación entera; del mismo modo como el arca de la alianza y los querubines de oro macizo, lejos de opacar y disminuir la tabla de los Diez Mandamientos, la revestían de mayor gloria y santidad. Tengamos presente que el material del que estaba hecha el arca impedía poder observar lo más importante que iba dentro de ella. Así tampoco María opaca a Cristo al que, en el capítulo doce de Apocalipsis, lleva en su vientre y da a luz.


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HF-VIDEO / Virgen María.

Las apariciones y advocaciones marianas

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Hay personas que dicen que las apariciones de la Virgen son obra del demonio.

(216) a. Obra del demonio es lo que están diciendo porque están mintiendo, ya que en la Biblia se encuentran numerosos casos de apariciones que vienen de parte de Dios: apariciones de ángeles a Daniel (cf. Dn 8,15-19), a Tobías y Judit (Tb 12,15-16); a María (cf. Lc 1,28). Moisés y Elías se le aparecen a Jesús (cf. Mc 9,4) y Felipe se le aparece y desaparece al etíope (cf. Hch 8,39).

Para responder:

b. Si Dios hace que Moisés, que cometió graves pecados, tenga una aparición, ¿por qué le prohibiría apariciones a la Virgen María si no hay prueba de pecado alguno que ella haya cometido y tiene mayor grandeza en su participación dentro del plan de salvación que el mismo Moisés?

c. ¿Dónde está la cita bíblica que diga que quedaron suspendidas por siempre las apariciones y la que diga que todas las apariciones de la Virgen son obra del demonio?

d. ¿Si la Iglesia Católica ha mostrado pruebas, corroboradas por la ciencia, de varias apariciones de la Virgen, cómo se le puede creer a quienes no han mostrado pruebas de ninguna clase que demuestren lo contrario?

e. Si muchos especialistas bíblicos a partir del siglo IV comienzan a reconocer que la mujer de la que habla Ap 12,1-17 también está haciendo explícita y evidente referencia a la Virgen María, ¿cómo es que no se dan cuenta que allí está presente en la Biblia una aparición en el cielo de la Virgen María? ¿Cómo saber que en este pasaje se habla de María y no de la Iglesia? Por los versículos 2 y 4-6 lo podemos inferir. Descartamos que se refiera a la Iglesia porque no fue la Iglesia la que sufrió dolores de parto para parir a Cristo; no fue ella la que lo dio a luz y la que huyó al desierto. Fue de Cristo que nació la Iglesia y no al revés. La única mujer de la que nació Cristo y que huyó al desierto luego que lo dio a luz se llama la Virgen María.

¿Es obligatorio creer en las manifestaciones marianas o apariciones?[1]

(217) a. Las apariciones son signo de la presencia de Dios en el mundo, pero no añaden nada a la Revelación. No son dogmas de fe y por tanto los católicos no están obligados a creer en ellas. Sin embargo, la Iglesia, tras largos procesos de discernimiento y verificación, ha reconocido algunas apariciones como válidas.

b. ¿Qué es La Revelación? Se refiere a la comunicación de Dios con el hombre. “Revelándose, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle”[2]. La Iglesia distingue dos tipos de revelación:

c. La Revelación contenida en la Biblia e interpretada por el Magisterio: Esta Revelación ya está completa. No se le puede añadir nada. Lo afirma el último libro de la Biblia, el Apocalipsis (cf. Ap 22,18-19).

d. “Revelaciones Privadas”: Esto es porque Dios continúa manifestándose de distintas maneras, incluso de formas que pueden ser vistas y oídas por los sentidos humanos. Estas manifestaciones no son necesariamente apariciones, pero las apariciones están incluidas en esta categoría.

Orientación en torno a las revelaciones[3].

(218) a. ¿Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica?: “A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas ‘privadas’, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Éstas sin embargo no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de “mejorar” o “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentido de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia”[4].

b. Los católicos no podemos aceptar “revelaciones” que pretendan superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas Religiones no cristianas y también de ciertas recientes denominaciones protestantes que se fundan en semejantes “revelaciones” (Cf. CIC 67), por ejemplo, pastores protestantes que aseguran que Dios les habló en sueños y les mandó a fundar una iglesia nueva porque la Católica se corrompió y cosas por el estilo.

c. Finalmente, aunque la Iglesia reconozca una manifestación mariana como válida o creíble, sigue siendo considerada y permanecerá siempre como “revelación privada”. Los católicos son libres de creer, o no creer, en esas apariciones, dado que la Iglesia las aprueba sólo porque están en armonía con las enseñanzas de la Iglesia. Pero nunca es obligatorio creer en ellas, puesto que la Revelación está completa en Cristo y se cerró con la muerte del último Apóstol.

d. Nota importante: Está bien si crees en ellas, si te sirven para alimentar tu fe y reforzar las enseñanzas de Cristo y su Iglesia. Pero si te causan temor, ansiedad, angustia, estás tomándolas de manera errada, ya que el fruto del Espíritu Santo es la paz, no la angustia. Tampoco deben volverse el centro de tu fe, ni sentirte ofendido si algún hermano católico no cree en ellas como tú, puesto que ya vimos que no está obligado a hacerlo. María es Nuestra Madre del Cielo, es bella y poderosa intercesora ante su Hijo pero no es Dios, ni el fundamento de nuestra fe.

Las advocaciones marianas. ¿Cuántas Virgen María existen?[5]

(219) a. Las Advocaciones son un título, referencia o nombre aludido que se otorga a un lugar, figura, imagen o recuerdo. Literalmente indica el “modo de llamar” o designar.

b. Por ejemplo, los católicos solemos “apodar” a la Virgen María de distintas maneras, según el lugar dónde se halla instalada la devoción, o según la circunstancia, si es una manifestación mariana o si se le nombra Patrona, etc.

c. Esto no quiere decir que haya multitud de vírgenes. LA VIRGEN ES UNA SOLA, se nos presenta o representa incluso con facciones distintas, una veces morena, otras veces rubia, unas veces embarazada, otras con el niño Jesús en brazos, etc. Y la razón se debe a que María es una misionera y en el caso de las Manifestaciones Marianas, se ha presentado en una figura con la que se sientan identificados los receptores de dicha aparición para el buen recibimiento de su mensaje y aliento, que no es otro que el mismo mensaje de su hijo Jesús.

¿De dónde sacan los católicos las advocaciones marianas?[6]

(220) a. En la Biblia, solemos encontrar distintas advocaciones para referirse por ejemplo a Jesús, y no por ello significa que haya muchos y distintos Jesús. Veamos algunos ejemplos:

  • El Buen Pastor: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas” (Jn 10,11).
  • Cristo – Hijo de Dios: “Respondió Simón Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16).
  • Alfa y omega: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin”(Ap 22,13)
  • Cordero de Dios: “Al día siguiente vio a Jesús venir hacia él y dijo: “Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29).
  • Rey de Reyes – Señor de Señores: “En el manto y en el muslo lleva escrito un nombre: Rey de reyes y Señor de señores” (Ap 19,16).

B. Como vemos, la Escritura tiene muchas formar de designar a Jesús, de otorgarle diferentes títulos; pero no por ello debemos entender que hay diferentes o varios Jesús. Así también sucede con nuestra Madre, a pesar de ser una sola, se le otorgan distintos nombres y títulos de acuerdo al lugar de devoción, manifestación mariana o patronazgo.


[1]¿Es necesario creer en Fátima para ser católico?, en «Aleteia», <http://www.aleteia.org/es/religion/q-a/es-necesa rio-creer-en-fatima-para-ser-catolico-1347004>, (Ingreso: 12-07-2015).

[2] CIC, 52.

[3] GUZMÁN HENRY, “¿Cuántas Virgen María existen?”, en «Red Telefónica Católica Hospitalitos de la Fe», 12-02-2015, <https://www.facebook.com/permalink.php?id=133613710048221&story_fbid=822518334491085>, (Ingreso: 25-07-2015).

[4] CIC, 67.

[5] GUZMÁN HENRY, Op. Cit. (Ingreso: 25-07-2015).

[6] Ibid.


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HF-VIDEO / Virgen María.

El Santo Rosario.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Dicen: “Eso del Santo Rosario no está en la Biblia”. 

(214) a. ¿Es esto cierto?  Los misterios que comprende nos cuentan una situación sobresaliente de la vida de Jesús y María según el Evangelio. El padre nuestro está en Mt 6,9-13; la primera parte del ave maría se encuentra en Lc 1,28.30. La segunda parte, “santa María, madre de Dios….”, está fundamentado en la Biblia: “Santa María (cf. Lc 1,28), madre de Dios (ver: GB, 208-209) e intercesora (Ver: GB, 234-235). El gloria es un canto de alabanza a la Santísima Trinidad. La trinidad, presente en el bautismo de Jesús (cf. Mt 3,13-17; Mc 1,9-11; Lc 3,16); principio de los carismas (1Cor 12,4-6; 2Cor 13,13); presente en la corte celestial (cf. Ap 5,1-6).

b. En cuanto a la repetición: JESÚS repitió en el Getsemaní muchas veces la misma oración (cf. Mt 26,39-44; Mc 14,36-39). “Santo, Santo, Santo, repetían sin cesar, día y noche, los cuatro vivientes” (Ap 4,8); También en los Salmos hay casos de repetición de frases (cf. Sal 29; 46; 80 y 107).

c. Muchos que reprochan y condenan que en el Santo Rosario se repitan oraciones, no se han puesto a contar cuántas veces en una sola de sus reuniones de culto, o en un solo día, repiten: ¡Gloria, gloria! ¡Señor, Señor! ¡Aleluya! ¡Amén!; entre otras.

Historia y significado del Santo Rosario[1].

(215) a. El rezo del Santo Rosario surgió alrededor del año 800 a la sombra de los monasterios, como «Salterio de los laicos». Mientras los monjes rezaban los salmos (150), a los laicos, que en su mayoría no sabían leer, se les enseñó a rezar 150 Padres nuestros. Con el tiempo se formaron otros tres salterios con 150 Ave Marías, 150 alabanzas en honor de Jesús y 150 alabanzas en honor de María.

b. El 1365 se dio inicio a una combinación de los cuatro salterios, dividiendo las 150 Ave Marías en grupos de diez y poniendo un Padre Nuestro al inicio de cada uno de ellos. En el año 1500 se estableció para cada grupo de diez Ave Marías la meditación de un hecho de la vida de Jesús o María, y así se mantuvo el santo Rosario con quince misterios hasta que el Papa San Juan Pablo II (16 Oct 2002) le añadió los 5 misterios luminosos. La palabra Rosario quiere decir «ramillete de rosas».


[1] DICCIONARIO DE RESPUESTAS CATÓLICAS, en «e-Sword». Op cit., en «Rosario».


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HF-VIDEO / Virgen María.

La asunción de la Virgen María.

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Ella está con Cristo en el cielo.

(213) a. “¿Quién es ésta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?” (Ct 6,10; Ap 11, 19; 12,1-17).

b. Pablo dijo: “Las dos cosas tiran de mí: mi deseo es morir para estar con el Mesías, y eso es mucho mejor” (Flp 1,23). Si creemos que Pablo está con Cristo, ¿cómo es que Cristo no tiene a su madre con Él?

c. “… Se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús.” (Mc 9,1-4) ¿Cómo es que ellos sí están en el cielo y la virgen María no, siendo que Moisés asesinó a un egipcio y que María la Madre de Cristo no asesinó a nadie ni cometió pecado alguno?

d. Si al malhechor ‘por un minuto de fe’ Jesucristo se lo llevó al paraíso, con más razón se llevaría a su madre María para estar junto a él. “…Y le decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.” Jesús le dijo: “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 39-43).

e. “Sube como la aurora, bella como la luna y radiante como el sol” (Ct 6, 10).

f. “Quién es ésta que sube del desierto apoyada en su amado” (Ct 8, 5).

g. “Una reina se sienta en su derecha en el palacio con vestiduras de oro” (Sal 45, 9-10)

h. Casos bíblicos de arrebatos de siervos de Dios:

  • “Sé de un cierto creyente, el cual hace catorce años fue arrebatado hasta el tercer cielo. Si fue con el cuerpo o fuera del cuerpo, eso no lo sé, lo sabe Dios. Y sé que ese hombre —sea con cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe— fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras que no son para el oído y que nadie sabría expresar.” (2Cor 12, 2-4)
  • “Apenas salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y el etíope no volvió a verlo.” (Hch 8, 39)
  • “Los vivos, los que todavía estemos, nos reuniremos con ellos, arrebatados en las nubes al encuentro del Señor, allá arriba. Y estaremos con el Señor para siempre.” (1Tes 4, 17)

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HF-VIDEO / Virgen María.

María, Madre de Dios y Madre nuestra.

María es Madre de Dios.

(208) a. Algunos objetan diciendo: “Si nada ni nadie existió antes de Dios ¿Cómo es que Dios tiene madre? ¿Cómo va a ser María su madre?” Debemos explicarles:

b. El cristiano, cuando habla de la creación, debe saber que el inicio ya no está en el libro del Génesis sino en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Así lo anunciaron las profecías: “Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva, y no serán mentados los primeros ni vendrán a la memoria” (Is 65,17). En Cristo la creación anterior, dominada por el pecado, finalizó; y con su muerte y resurrección, comenzaron un cielo nuevo y una tierra nueva (cf. Is 66,22; 2Pe 3,13; Ap 21,1-6). Por medio de Cristo fueron creadas todas las cosas (cf. Col 1,15), y a Cristo lo parió la virgen María. Ella es su madre, no por unos minutos o unos días, sino por lo siglos de los siglos.

b. “La razón principal es ésta: Si Jesús es Dios y María es madre de Jesús, entonces María es Madre de Dios. La encarnación significa que en un instante dado se unió la segunda Persona de la Trinidad, el Verbo, en el hijo engendrado milagrosamente por María”[1].

c. María es Madre de la segunda persona de la Santísima Trinidad. Cristo es Dios; por lo tanto, ella es Madre de Dios. ¿Si Dios quiso también tener madre, acaso les ha ido tan mal a los hermanos de otros credos con la madre de ellos, que no quieren que Dios quiera tener también una?

d. En Lc 1,39-45, Isabel, llena del ESPÍRITU SANTO dice: “¡Qué favor que la Madre de mi SEÑOR venga a mí!”. La palabra griega para definir ‘Señor’ que utiliza Isabel es “Kirios”, que es la misma empleada en la versión griega del Antiguo Testamento para traducir “Adonai”. Cuando una persona habla movida por el ESPÍRITU SANTO es Él quien habla; luego, fue el mismo ESPÍRITU SANTO quien llamó a María “Madre de Dios”.

Negar la maternidad divina de María. Una herejía ya vencida.

(209) a. Quienes niegan que María es Madre de Dios están cayendo en el mismo error de la herejía de Nestorio, ya debatida y superada en el Concilio de Éfeso del año 431 después de Cristo. Ellos dicen que María fue madre sólo de Cristo hombre, pero no de Cristo Dios; y Nestorio afirmaba que en Cristo habían dos personas: un Cristo hombre y un Cristo Dios, y sostenía que María era madre de Cristo hombre pero no era madre de Cristo Dios.

b. Los hermanos de otros credos y Nestorio cayeron gravemente en el error de presentar y de intentar arrastrarnos hacia otro Cristo distinto al verdadero. Eso además de herejía es apostasía y señal del anti Cristo (cf. 1Jn 1,7-8; 1Jn 4,1-3). En Jesucristo hay una sola persona y no dos como ellos insinúan. Todas las veces que en la Biblia hay alusión o mención de Él siempre es en singular, como una sola persona. Por ejemplo: “…en él fueron creadas todas las cosas”; no dice, “en ellos”. Quienes niegan que María es Madre de Dios, no ven que lo que se niega de María afecta directamente a Jesucristo: lo que se niega de ella, en muchos aspectos, se niega también de Él.

María también es madre nuestra.

(210) a. Dice en el Sal 86,16: “¡Vuélvete a mí, tenme compasión! Da fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu esclava”. Este pasaje lleva a un cristiano a mirarse como hijo de la única mujer que en toda la Sagrada Escritura se reconoció como esclava del Señor (cf. Lc 1,38): María. A ella alude el Señor cuando de Él mismo habla en el Sal 69, 8-10: “Pues por ti soporto el insulto, la vergüenza cubre mi semblante; a mis hermanos resulto un extraño, un desconocido a los hijos de mi madre”.

b. A continuación, la exposición que el padre Luis Toro hace, en sus publicaciones de apologética, hace sobre este tema: “Cuando san Juan tuvo la visión observó que el dragón quería dañar a la mujer que había dado a luz al Rey y como no pudo, “…Entonces despechado contra la Mujer (el dragón), se fue a hacerle la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús” (Ap 12,17) Si alguien no se siente hijo de María, es porque no guarda los mandamientos de Dios ni acepta el testimonio de Jesús, especialmen­te aquel que dejó en la cruz momentos antes de morir, en la persona de San Juan: “…Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su ca­sa” (Jn 19,26) Es decir, aceptó el testimonio de Jesús desde aquella hora, ¿de qué manera? Acogiendo a María, como madre, en su casa.

c. Debemos preguntarle a un hermano esperado: ¿por qué no aceptas ser hijo de aquella que cumplió a plenitud la voluntad de Dios y es hija del Padre, ma­dre del Hijo y sagrario del Espíritu Santo? ¿Quieres ser plenamente hermano de Je­sús?, debes tener, entonces, la misma madre que tuvo Jesús, porque de lo contra­rio, serás hermano de Jesús sólo por Padre y no por madre. Yo soy hermano de Jesús por punta y punta, por lo tan­to, tengo mayor parentesco con Él, que tú y me siento más cercano a Él, por­que el mismo Padre de Jesús, es mi Padre, y la misma madre de Jesús, es mi madre; mientras que tú, por orgullo, no aceptas a tu madre, reniegas de ella y pre­fieres decir que no tienes madre, quedando huérfano de madre celeste para siem­pre.”

La mamá de mi mejor amigo (Jesucristo) también es mi madre

(211) Una hermosa costumbre en muchas familias donde los niños y jóvenes pasan bastante tiempo en las casas de sus amigos es la siguiente; decir: ‘La mamá de mi mejor amigo es también mi mamá’. Y es que aquellas madres también los empiezan a sentir y a tratar como a sus propios hijos. Y el cristiano, ¿cómo no va a decir lo mismo acerca de la madre de su mejor amigo, Jesucristo?

María es también madre del cristiano por el Bautismo.

(212) a. Por este sacramento el cristiano ha recibido el mismo Espíritu de Jesús (cf. Ga 4,6) y es coheredero también con Él (cf. Rm 8,17). Por consiguiente, en consecuencia, Jesucristo también ha querido compartir su madre con todos los miembros de la Iglesia.

b. Como ya decía el papa Pablo VI en una homilía pronunciada en Manila en noviembre de 1970: “María es nuestra madre por la comunión con el Espíritu del cuerpo místico”. Ella no es madre sólo de la cabeza de Cristo, sino de todo su Cuerpo: la Iglesia.


[1] DICCIONARIO DE RESPUESTAS CATÓLICAS, “Madre de Dios”, en «e-Sword». Op cit.


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HF-VIDEO / Virgen María.

La virginidad de María.

Pbro. Héctor Pernía, mfc 

¿Te CONFUNDEN cuando dicen que «CRISTO» tuvo más HERMANOS?  

(198) Esto te puede ayudar. Hay hermanos que aseguran que María tuvo más hijos. Esto les ayudará a salir de la desinformación en la que se encuentran:

a. “Llegan su Madre y sus hermanos…” (Mc 3,31). Ellos afirman que esos ‘hermanos de Jesús’ son hijos carnales de María. Quede claro que en la Biblia no sale, en ninguna parte: “HIJOS DE MARÍA”. Solamente habla de ‘hermanos de Jesús’, que no es lo mismo. Si leemos un poco antes, en el v. 21, nos daremos cuenta que allí la palabra ‘hermanos’ se refiere a ‘sus parientes’.

b. Una de las novedades de Jesús, fue enseñarnos que todos teníamos un solo Padre: Dios, y que nosotros éramos sus hermanos si cumplíamos la voluntad del Padre: “… Estos son mi Madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mc 3,34).

‘Hermanos’, e incluso, ‘hijos’, no significa que una misma madre los parió.

(199) a. No se puede, por cada vez que se mencione en la Biblia que dos o más personas son ‘hermanos’, e incluso, ‘hijos’, salir a decir que nacieron del vientre de una misma madre. Si automáticamente ambas expresiones significaran que una misma madre los parió, ¿cómo podría explicarse, o qué podrían decir acerca de estos casos?

b. Apenas resucitado, Jesús le dijo a María Magdalena: “Vete donde mis hermanos y diles: subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios…”. Ella fue enseguida a decírselo a los apóstoles (Jn 20,17-18). Pregunta: ¿Acaso la Virgen María también parió a los Apóstoles y al resto de los discípulos?

c. En 1Cro 15,3ss dice que “Uriel tenía 120 hermanos, Asayas 220, Joel 130, Semaías 200, Eliel 80, y Aminadab tenía 112”. Caramba: ¿cómo se llaman las mujeres que parieron a tantos hijos? Dígase también de 1Cro 9,6: “Los hermanos de Yeuel eran 690”.

d. Más fuerte es la palabra ‘hijos’ que la palabra ‘hermanos’, ¿verdad? ¿Podría alguien darnos a saber el nombre de la madre de los hijos de estos padres? “Los hijos de PARÓS eran 2.172” (Esd 2,3), y “los hijos de ELAM eran 1.254” (Neh 7,12). Por supuesto. Aquí, las palabras ‘hijos’ o ‘hermanos, no significan ‘hijos de una misma madre’, sino miembros de una misma tribu.

e. ¿Por qué David le manda a decir a todos los ancianos de la tribu de Judá: “ustedes son sangre de mi sangre y hueso de mis huesos; ustedes son mis hermanos”? (2Sam 19,12-13). Pregunta: ¿Acaso una misma madre parió a toda esa multitud de ancianos y también al Rey David?

f. Si dice en la Biblia que Abrahán es tío de Lot (cf. Gn 12,5), ¿cómo es que una misma madre los parió a los dos, ya que en Gn 13,8 aparece que son hermanos? Es porque ‘hermanos’ también puede significar ‘sobrinos’.

g. Tobías y Azarías aparecen abundantes veces como hermanos. Por ejemplo, en Tb 5,11-14. Sin embargo, los padres de Tobías eran Tobit (cf. Tb 5,10) y Ana (cf. Tb 1,20) y el papá de Azarías se llamaba Ananías (cf. Tb 5,13).

h. ¿Cómo se llamaba la mamá que parió a los cuatro que son mencionados como hermanos en Lv 10,1-4? Cosa imposible; ellos no eran hermanos sino primos. Misael y Elisafán eran hijos de Uziel, el cual era tío paterno de Aarón, el papá de Nadab y Abihú.

i. En conclusión: con estos ejemplos, el lector podrá constatar la diversidad de acepciones que tiene en la Biblia la palabra ‘hermanos’ y, comprender que debemos tratar con mayor respeto, prudencia y responsabilidad, aquellas citas bíblicas que hablan de ‘hermanos de Jesús’.

¡Dicen que estos son los otros hijos que parió la madre de Jesucristo!

(200) a. Santiago el menor, José, Simón, Judas. Santiago el mayor y Juan. La Biblia los presenta como hermanos de Jesús, pero ¿los parió, acaso, la Virgen María? ¿Te dijeron que los tuvo con José su esposo?

b. He aquí el pasaje bíblico donde aparecen los cuatro primeros: “¿No es éste el carpintero, el hijo de maría y hermano de santiago, José, judas y simón? ¿y no están sus hermanas aquí entre nosotros? Y se escandalizaban a causa de él” (Mc 6,3; Mt 13,55-56). En ningún momento está diciendo que son hijos o hijas de María. De Jesús se dice, con artículo determinado, ‘el hijo de maría’, indicando que sólo Él fue el hijo que ella parió. Cada uno de esos supuestos hijos de MARÍA tienen sus propios padres, o su propio lugar donde nació y creció; indicando así que María no los parió y que José no los engendró.

c. santiago el menor: Su padre era ALFEO (Mt 10,3; Mc 3,18) y, su madre, MARÍA de Cleofás (Jn 19,25). Ella era hermana de María, la madre de Cristo. Por lo tanto, Jesús y Santiago eran primos hermanos.

d. José (Mt 27,55-56; Mc 15,40), y judas tadeo (Jd 1,1), ambos eran hermanos de SANTIAGO el menor. Ellos eran, por lo tanto, hijos de Alfeo y María de Cleofás y primos hermanos de Jesús.

e. Simón (el cananeo) (Mc 3,18): Su familia y él eran de Canaán. Pregunta: ¿Cómo es que la Virgen María lo parió si ella con José y Jesús vivían en Nazareth y al propio Jesús le decían el Nazareno? ¿Acaso fue un parto a distancia?

f. Santiago el mayor y juan: Ambos eran de Zebedeo (Mt 4,21; 10,2; Lc 5,10) y Salomé (Mc 15,40). Por eso, no hay que confundirse con el pasaje bíblico donde dice…. “María, madre de Juan” (Hch 12,12). No se trata de Juan el hermano de Santiago, sino aquel al que apodaban Marcos, primo de Bernabé (Hch 12,25; 15,36-40; Col 4,10) y discípulo del apóstol Pedro en Roma (1Pe 5,13).

Dicen: ‘María no es virgen porque tuvo relaciones con José después que Cristo nació’.

(201) a. Y señalan que la prueba de eso está en Mt 1,25: “Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”.

b.  Ciertamente, en ese pasaje el verbo ‘conocer’ significa tener relaciones sexuales; pero, en ningún momento ese pasaje está diciendo que José tuvo coito con María después que Cristo nació. Eso es algo que están inventando. Lo que allí se está dejando en claro, leyendo desde versículos antes nos podemos dar cuenta, es que Jesucristo fue engendrado de Dios Padre, por obra del Espíritu Santo, y no por José, el esposo de María.

c. Vayamos y analicemos el texto: «no la conoció hasta que». El «hasta que», es una expresión gramatical que refiere «al antes» y no «al después». En Mt 1,18 dice: “La concepción de Cristo fue de esta manera: su madre María estaba comprometida con José. No habían tenido relaciones y se encontró embarazada, por obra del Espíritu Santo”. En el caso de Mateo la referencia clara es al antes. En el caso de Lc 1,34 la intención de la virginidad es más clara: “¿Cómo podré ser madre, si no tengo intención de conocer (tener relaciones con) ningún hombre?” El verbo ‘conocer’, derivado del griego ‘gignosco’ indica continuidad en la intención de adquirir el conocimiento de algo. Por lo tanto; lo que dice Mt 1,25 no es ninguna evidencia de que José haya tenido hijos con la madre de Cristo.

d. Si la expresión “hasta que” significara lo posterior a un hecho o momento indicado, las consecuencias serían muy incoherentes. En 2Sam 6,23 dice: “Y Mical, hija de Saúl, no tuvo ya hijos hasta el día de su muerte”. ¿Acaso Mical tuvo sus hijos después de muerta y antes no? O también este pasaje: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Pregunta: ¿Acaso Jesucristo estaría con los suyos sólo hasta el fin del mundo y después no?

e. Otras preguntas semejantes: ¿En Is 46,4 acaso Dios estará diciendo que después que la casa de Jacob llegue a su vejez Él va a cambiar, siendo que Él es el mismo ayer, hoy y siempre?; ¿Estará diciendo en Dt 34,5-6 que a partir de la fecha de hoy sí se va a conocer la tumba de Moisés?; ¿en el Sal 123,2 le estarán pidiendo a Dios que después que se apiade no los mire más?; ¿estará Cristo diciendo en 1Cor 15,23-25 que no va a reinar más después que haya destruido todo Principado, Dominación y Potestad, siendo que en Lc 1,33 y Ap 11,15 nos está revelando que su reinado es eterno?; ¿Cuántas veces más se postró Jacob luego que llegó donde su hermano Esaú? (cf. Gn 33,3). Acaso, en 1Re 17,14, Elías le insinuó a la viuda de Sarepta que después que Dios concediera la lluvia sobre la superficie de la tierra, el cántaro de harina se le iba a vaciar, y la aceitera de aceite se le iba a agotar? Ninguna de estas preguntas tiene respuesta, ya que en ninguno de los casos el HASTA QUE indica o refiere al DESPUÉS de una acción. Todos hablan del ANTES DE…

¿Te dijeron que JESÚS tuvo más hermanos porque era PRIMOGÉNITO?

(202) a. En Lc 2,7 dice: “María dio a luz a su primogénito”. Allí no está diciendo que ella tuvo más hijos. Equivocadamente, para hermanos de otros credos, «primogénito» significa «el primero de varios» Pero, para la Biblia y para el sentido común, primogénito significa: ‘primer nacido -vengan más o no- y no primero entre muchos’.

b. En el Antiguo Testamento, el primer nacido recibe la autoridad después del padre aunque no tenga más hermanos. El ejemplo más claro lo tenemos con REJABÍAS, hijo de ELIEZER, es llamado primogénito y sin embargo Eliezer no tuvo más hijos (cf. 1Cro 23,15-17).

c. También primogénito es un título que significa: el heredero de las bendiciones. Esto lo podemos ver en ESAÚ y JACOB (cf. Gn 25,31-34; 27,36). Nació primero Esaú; pero el título de su primogenitura lo vendió y le quedó a su hermano menor Jacob. Imposible que entraran ambos de nuevo en el vientre de la madre y Esaú dejara nacer primero a Jacob, para que él fuera el primogénito ‘en cuanto orden de nacimiento’.

d. Una aclaratoria muy importante: En la Antigua Alianza el título de primogénito procedía del padre y no de la madre. A Cristo se le dice primogénito, no por María o por José, sino por el que lo engendró: Dios Padre por obra del Espíritu Santo, tal como fue profetizado en el Sal 89,28: “Haré de él mi primogénito”.

Si PRIMOGÉNITO significara ‘el primero de varios hijos’… 

(203) …traería una locura de incongruencias:

a. Siendo Jesucristo “el primogénito de toda la creación” (Col 1,15), después que María parió a Cristo, ¿ella a quién parió después? ¿a cuál de estas especies o elementos de la creación ella parió primero: a los árboles, las flores, los animales, a todos los astros o a los mares y los océanos o a seres humanos?

b. Siendo Jesucristo el “primogénito de entre los muertos” (Col 1,18), si estos muertos estando en vida tuvieron otras madres, que expliquen… ¿cómo fue que la Virgen María también los parió? ¿Cómo es eso que la Virgen María después de parir a Cristo parió a todos los muertos?

c. Siendo Jesucristo el “primogénito entre muchos hermanos” (Rm 8,29), ¿entre esos hermanos también están ellos los hermanos protestantes y sus hermanos del culto? ¿Acaso a ellos también los parió la Virgen María?

d. En el Sal 89,28 Dios anunció: “Haré de él (de Jesucristo) mi primogénito”. ¿Acaso Dios engendró por obra del Espíritu Santo a otros hijos después de engendrar a Jesucristo?

e. Nada más propenso a caer en las manos del diablo que empeñarse en llevarle siempre la contraria en todo a la Iglesia de Cristo.

Negar que María es Virgen es negar que Cristo es el Mesías.

(204) a. Entre todas las señales anunciadas por Dios a través de los profetas para reconocer con seguridad y exactitud la llegada del Mesías, hay una que sobresale y destaca como las más importante y principal de todas: “su madre es virgen” (Is 7,14). ¡Jesucristo tenía que ser hijo único! Imaginemos cómo podría haber sido la situación entre los judíos si María hubiese perdido la virginidad al parir a Cristo o luego, cuántas las polémicas que sobre este particular se tendrían recogidas en los textos bíblicos o en apócrifos entre ellos y Jesucristo.

b. Los fariseos y saduceos, e incluso, sus discípulos, le hubiesen dicho al Señor: ‘¿cómo vas a ser el Mesías? ¿Cómo vas a ser el Cristo? ¿Acaso no anunció el profeta Isaías (Is 7,14) que la gran señal anunciada por Dios es que el Mesías vendría de una madre virgen? Traigan a todos los hijos que su mamá parió. Ese hombre es un impostor. Si nos demuestra que su madre es virgen le creeremos que es el mesías de Dios’. Enseguida, hubiesen traído y presentado ante el pueblo a los demás hijos paridos por María, y habrían echado por tierra la obra de Cristo; habría quedado en total descrédito. De allí se hubiesen agarrado, y con toda razón, los mismos discípulos, para dudar y desconfiar de Él al descubrir que todo era una farsa. Habrían dicho: ‘Éste no es Dios; es el diablo, porque está mintiendo’.

c. Pero Dios es prudente, cuida lo que anuncia; y por ello, inspirando al evangelista Mateo, nos anunció: “Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que estaba dicho por boca del profeta: «ved» que la virgen concebirá y dará a luz un hijo al que le pondrán por nombre Enmanuel, que quiere decir: Dios con nosotros” (Mt 1,22-23). Utiliza el verbo «ved», es decir, había una señal visible de la llegada del Mesías: su madre es virgen.

d. Cuatro predecesores de Cristo fueron hijos únicos.

(205) a. Todos los casos bíblicos de niños nacidos previo anuncio de un ángel, y en circunstancias que ante los ojos de los hombres son imposibles, siempre ocurrieron con hijos únicos, sin más hermanos por parte de madre: Isaac (cf. Gn 18,10); Ismael (cf. Gn 16,11); Sansón (cf. Jue 13,3-5); Juan el bautista (cf. Lc 1,13), y JESUCRISTO (cf. Lc 1,30-31).

b. Los cuatro primeros son hombres elegidos por Dios para preparar la venida de nuestro Señor Jesucristo. ¿Cómo es que todos estos predecesores suyos son hijos únicos nacidos por anuncio de un ángel y el esperado viene y nace de una madre que pare un montón de hijos?

c. No iban a ser MARÍA y JOSÉ, siempre fieles en todo al plan divino, quienes rompieran este esquema bíblico. María y José no eran como los hombres de este mundo que se guían sólo por sus deseos de la carne sin importarles en lo más mínimo el plan de Dios. No es Dios un descuidado como nosotros los mortales como para dejar que se rompiera un patrón o una señal que eligió para proteger a los hombres de ser engañados por falsos Mesías.

Dicen que José ya tenía hijos antes de tomar a María por esposa.

(206) a. Respondemos: Si José hubiera tenido hijos antes de unirse con María, si ella hubiese perdido su virginidad con José, y si Jesús no fuese el hermano mayor de los hijos de José; entonces, ¿a quién le habrían dado los hombres el título de primogénito y a quién pudieron haber señalado como Mesías?, ¿a Jesús o al primero de los hijos que José supuestamente hubiera engendrado?

b. Debe considerarse, por Jn 1,45; 6,42, que muchos judíos daban por entendido o por hecho que el progenitor de Jesús había sido José y no el Espíritu Santo. Muchos no sabían aún o no creían que había sido concebido por obra del Espíritu Santo.

Más evidencias bíblicas de la virginidad de María. (207) 

Quienes afirman que ella tuvo más hijos aparte de Cristo deben responder a estas preguntas:

a. De Lc 2,40-48: ¿dónde estaban esos supuestos hijos cuando el niño Jesús, a los doce años, se perdió en el templo? ¿Cómo es que sus supuestos hermanitos no sabían dónde estaba su hermano mayor? ¿Cómo es que María y José iban solos a la fiesta de la Pascua y dejaban abandonados, por un promedio de dos semanas, el resto de los niños?

b. Una mujer embarazada pasa a ser la esposa de quien la embarazó. ¿Cómo va José, hombre justo, a tener intimidad sexual con una mujer que él mismo sabía, ya no era su esposa, sino la esposa de Dios? (cf. Mt 1,19-21).

c. ¿Por qué sus supuestos hermanos no aportaron ni una moneda, o minutos de su tiempo, para ayudar en las diligencias posteriores a la muerte de Jesús en la cruz: pedir el cuerpo a Pilato, comprar la sábana, cubrirlo, buscar la sepultura y guardarlo? Esos deberes los atienden habitualmente los mismos miembros de la familia de un difunto. ¿Cómo es que en lugar de los supuestos hermanos de Jesús, tales diligencias las hace uno de los fariseos llamado José de Arimatea y le ayuda otro fariseo llamado Nicodemo? (cf. Mc 15,42-46; Lc 23,49-52; Jn 19,38-42).

d. ¿Cómo es que ninguno de esos supuestos hermanos acompañó a María al calvario mientras maltrataban y crucificaban a Jesucristo? ¿Ni siquiera para ayudar a bajarlo de la cruz? (cf. Mt 27,57-59; Lc 23,52-53) ¿Dónde estaban ellos en ese momento? ¿Estaban tan ocupados que no les quedó tiempo de estar allí?

e. Jesús, último y definitivo descendiente del trono de David (cf. 2Sam 7,15-16; Lc 1,27-33). De haber tenido más hermanos, y luego de su muerte, el trono debía haber pasado al siguiente en edad de sus supuestos hermanos.

f. Estando en la cruz, Jesús entregó su madre a su discípulo Juan (cf. Jn 19,26-27), el cual ya tenía por madre a Salomé y por padre a Zebedeo. Esto no hubiese sido necesario si la madre de Cristo hubiera parido más hijos; y más, si estaba prohibido por ley, ya que estaba mandado que cuando moría un hijo mayor y su madre era viuda, el siguiente en edad debía hacerse cargo de la madre.


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HF-VIDEO / Virgen María.